miércoles, 12 de julio de 2017

EL DIA DEL ORGULLO, UNA FIESTA MAS… O MENOS

Pasados los efluvios del día del Orgullo en Madrid, el Ayuntamiento podemita y el gobierno autonómico pepero, han recogido y plegado las banderitas arco iris para desempolvarlas en algún otro evento de naturaleza sexo-propagandística. Los partidos políticos con representación parlamentaria han echado carreras a ver quien llegaba más lejos en su defensa de los derechos supuestamente vulnerados de aquella parte de la ciudadanía que cuya elección sexual es la que ella ha decidido  libremente ser.

Francamente no dejan de asombrarme estos fastos, estos festejos, en los que la reivindicación y el homenaje se centran en las preferencias sexuales de los individuos/as. Pensaba yo, al parecer presa de una ignorancia supina, que la defensa de los derechos humanos recogida en nuestra Constitución, era de carácter inclusivo, que hombres y mujeres independientemente de su legítima opción sexual, se encontraban representados, sin más.

Tampoco alcanzo a entender el eslogan, por otro lado, de alcance internacional, que utilizan los ciudadanos de opción sexual homosexual, bisexual, intersexual… y me permito dejarlo aquí, para no extenderme. Los llamados colectivos LGTBI, hablan de las celebraciones como día del “Orgullo”. Nunca se me hubiera ocurrido que practicar sexo, o elegir pareja con uno, con una, o con ambos, tuviera mérito alguno del que sentirse orgulloso. El sexo, la opción sexual, el intercambio sexual, no añade ni quita nada a la persona. Las opciones sexuales están ahí, y cada uno determina cual es el campo en el que quiere jugar. Incluso, debe tener la legítima opción libre, de no elegir ninguna y mantenerse en la abstinencia sexual. Puestos a considerar opciones, más o menos frecuentes, y sin recurrir al celibato por razones de índole religiosa como en el caso de los monjes y monjas budistas y los sacerdotes, monjes y monjas católicos,  existen personas cuya opción es la a-sexualidad, y cuyo interés por el sexo es nulo.

No se si los célibes, por uno u otro motivo, han reflexionado sobre el orgullo que deben esgrimir ante el resto de la ciudadanía, porque su elección haya sido la abstinencia. Por otro lado, los ciudadanos y ciudadanas heterosexuales, no se si han caído en la cuenta de que por abrumadora mayoría, además, deberían tomar las calles, y a grito pelado lanzar consignas reivindicativas y folklóricas sobre lo estupendo, natural  y saludable que es copular, cuanto mas mejor, con el sexo opuesto.

A mi, para que decir otra cosa, no me gusta el numerito multitudinario y carnavalesco de los fastos del llamado orgullo, en este caso, me voy a permitir escribirlo con minúsculas, porque creo que no da para mas el vocablo en esta ocasión. Me parece una fiesta banal, y carente de verdadera enjundia reivindicativa. Probablemente porque aquí y ahora, no hay derechos cercenados, ni menosprecio a las minorías, cuyas preferencias sexuales, no son la heterosexualidad. La reivindicación se convierte en humo, a lo sumo, en una fiesta de disfraces, cuando aquello que es  supuestamente vulnerado resulta que se encuentra protegido y defendido en la mismísima ley. No se puede ir más allá en el reconocimiento de los derechos ciudadanos que su defensa plasmada en la legislación derivada de la Carta Magna.

Otra cosa muy distinta es que bajo el argumento de la reivindicación y la denuncia, los colectivos LGTBI, persigan la implantación en la sociedad de determinados esquemas y modelos de familia, de pareja, de creencias y modos de sexualidad. En este punto, es de reconocer, que la presión ejercida por los lobby LGTBI ha sido eficaz y muy exitosa. Hasta el punto de que el poder ejecutivo (por ahora autonómico) ha liderado la imposición legal de la limitación del derecho de libertad expresión y educación, sobre lo que es o no licito considerar y opinar en el ámbito de la libertad individual sobre estos asuntos. Seria muy largo y tedioso enumerar en detalle los aspectos legales de la Ley de Protección Integral contra la LGTBIfobia y la Discriminación por Razón de Orientación e Identidad Sexual aprobada en la Comunidad de Madrid por el Gobierno de Cristina Cifuentes, por ejemplo. Baste decir que deja meridianamente clara cual es la posición política del ejecutivo y del legislativo autonómico, y lo que es mas, cual es la intención de los mismos, a la hora de controlar e imponer a los ciudadanos su particular interpretación de esta realidad. El poder político  esta dispuesto a utilizar todos los resortes de que dispone, con la mayor contundencia, es decir desde la coacción de la ley y la penalización de la infracción de la misma, en la implantación de la ideología que considera oportuna al respecto.

A mi, personalmente me parece mal, muy mal, fatal, por la sencilla razón de que si bien los derechos humanos son incuestionables y la dignidad de la persona es inherente a la misma independientemente de cualquier otra consideración, los comportamientos individuales y colectivos, también los sexuales, pertenecientes a LGTBI o heterosexuales, pueden ser, han sido, son y serán, objeto de valoración ética, moral, o estética incluso, por parte del resto de la sociedad. Intentar eliminar mediante la imposición legal y/o mediante el adoctrinamiento educativo la libertad individual de juicio y criterio respecto de las conductas humanas, también sexuales, creo que tendrá un éxito aparente y formal, pero considero, sinceramente, que es intentar ponerle puertas al campo. Hasta tal punto es así, que incluso desde el corazón del colectivo LGTBI, surgen voces que, paradójicamente, comparten criterios con posiciones esgrimidas desde ámbitos sociales muy críticos, por ejemplo, con los modos y maneras llamémoslos  benévolamente “peculiares” de expresión de lo específicamente gay con las que no solo no se sienten identificados, sino que les resultan ofensivas, inadecuadas y perjudiciales para sus intereses y su proyección en libertad dentro de la sociedad.

Tengo la impresión de que asistimos a una eclosión un tanto artificial y de postureo, de ensalzamiento del homosexualismo, y sus diversas y extensas variables. Una vez más, parece que nos encontramos  sometidos a la imposición de lo políticamente correcto. En este caso, es el sexo, las opciones sexuales, con lo que mercadean políticos, medios de comunicación fundamentalmente. La imposición de la ideología de género, sin la que es prácticamente imposible comprender como hemos  llegado a la calificar de “orgullo” la homosexualidad y el lesbianismo, la bisexualidad, intersexualidad, etc., (es evidente que nadie menciona el orgullo al referirse a la heterosexualidad), es un objetivo que se define perfectamente en los manuales y programas de prácticamente todos los partidos políticos en las democracias occidentales. No basta la igualdad en la diversidad, pareciera que se hace indispensable ahondar, promover, difundir e implantar, la generalización de lo particular, la socialización en las opciones sexuales naturalmente minoritarias. Cuando digo “naturalmente” me refiero en sentido estricto y literal de la palabra. Es natural y  mayoritaria, la copulación y relación de pareja heterosexual simplemente porque es indispensable en términos instintivos, para la reproducción de la especie humana. Simplemente eso, de lo que no cabe inferir, que la homosexualidad no sea una conducta sexual practicada por los seres humanos, en mayor o menor medida, con mas o menos aceptación social, en las sociedades y colectividades a lo largo de la historia. Por otro lado, es una obviedad que la sociedades humanas, cualesquiera que sean,  desde sus más antiguos ancestros han sido mayoritariamente heterosexuales, y  en condiciones de especial dificultad de supervivencia para el grupo, ávidamente, codiciosamente heterosexuales.

Al margen de estas cuestiones, podría debatirse ampliamente sobre algunas de las reivindicaciones de la comunidad LGTBI, la fundamental, en mi opinión, la adopción de niños huérfanos por parte de sus miembros. Mi posición es nítida en este asunto: en absoluto reconozco tal derecho a los adultos. Este enfoque me parece del todo equivocado, y esencialmente injusto. El derecho a contemplar, no es el de los adultos, heterosexuales u homosexuales etc., el derecho es el que asiste a los menores a tener una familia en la que crecer, y evolucionar, en la que sentirse amados y protegidos. Y, en este sentido, considero que un niño tiene el derecho a ser adoptado por una familia compuesta por un padre y una madre, y a ser posible, compartirlos con hermanos. No pongo en cuestión la capacidad de amar y cuidar adecuadamente a un menor por parte de homosexuales o lesbianas, etc etc. Lo que planteo es que el niño o la niña deben tener el derecho y la oportunidad, de crecer en una familia con referentes paterno y materno. Insisto, en que el derecho de hombres y mujeres adultas, heterosexuales, o lesbianas, u homosexuales, no debería, en mi opinión ser objeto de planteamiento o discusión en este caso. Podrían argumentarse múltiples razones, desde perspectivas muy diferentes que no entro a valorar en este momento.  

Para mí la cuestión es bastante simple, elemental si se quiere. Somos hijos de la Naturaleza. Sofisticados, evolucionados y culturalmente extraordinarios gigantes. Elegimos nuestras opciones sexuales, las reconocemos en nuestras legislaciones, y garantizamos el derecho a la dignidad de ciudadanos y ciudadanas que se identifican con cualquiera de estas opciones, protegiendo los derechos humanos desde el reconocimiento de la diversidad, pero eso en absoluto es óbice para tener muy presente a la hora de regular la adopción de los menores, que nacemos de una mujer,  que nuestra llegada a la existencia se gesta en un útero y que este que no es un receptáculo reproductivo, sino que forma parte de la naturaleza humana materna; que para hacer realidad la vida, es condición biológica de nuestra especie la fecundación de una mujer por el esperma de un hombre, que no es una semilla inanimada, sino esencia y origen de la paternidad. Nos reconocemos a nosotros mismos, independientemente de cualquier otra consideración, como los hijos de una pareja heterosexual, de unos progenitores, padre y madre, hombre y mujer. Eso es lo que yo deseo para los niños, que han perdido a los suyos. Ellos no pueden elegir. Entiendo que el Estado esta obligado proteger prioritariamente el bien mayor: el niño, siendo muy escrupuloso a la hora de ejercitar su tutela sobre el menor,  de no legislar en favor de los adultos, libres de elegir sus opciones sexuales, permitan éstas o no su  capacidad de procrear, en detrimento de los mas débiles, los niños que necesitan y tienen derecho, (ellos si)  a ser miembros de una familia.

Podría argumentarse que existen en la actualidad los llamados vientres de alquiler, técnicas de fertilización in vitro, “almacenes”  de óvulos descartados y donantes de esperma anónimos etc… Ciertamente que la biotecnología  permite técnicas de reproducción humana altamente sofisticadas, pero eso no afecta al fondo del asunto que aquí se considera. La maternidad, la paternidad y la filiación trascienden el ámbito de  lo técnicamente posible, para adentrarse en el territorio de la ética, de la moral, y de la psique, tres aspectos estos que son el núcleo de la naturaleza individual y social del hombre; forman parte indisociable de la esencia personal que nos permite la autoidentificación como hijos de una madre y de un padre en términos reales, pero sobre todo, en términos simbólicos.
Creo recordar que son veinticinco el número de países que han permitido la adopción de niños por parejas del mismo sexo, yo me sitúo en la posición que mantienen el resto de los países del Mundo.

Madrid es una ciudad maravillosa, mundana, dada al jolgorio y a la fiesta, a las celebraciones y a los ritos. Sus calles se llenan con decenas de miles de personas, en manifestaciones políticas multitudinarias, en carnavales, en el desfile de los Reyes Magos, en las procesiones de Semana Santa como la del Cristo de Medinaceli, que moviliza centenares de miles de fieles por las calles. También, claro que si, en las fiestas del Orgullo Gay, participa la ciudad con entusiasmo, porque son eso, una fiesta en la que se cumple con toda la parafernalia de banderitas, enseñas y colorines con la que se atavían los ciudadanos de cualquier condición sexual al ritmo de la fiesta callejera. La diferencia muy notable  a considerar es que en ninguno de estos acontecimientos y manifestaciones, las autoridades políticas haciendo pleno, se han empleado a fondo junto con los medios de comunicación social, dando una cobertura extraordinaria, llamando a la población a participar en las mismas e invirtiendo recursos económicos y de toda índole, de manera absolutamente desmedida, y en mi opinión, injustificada. Ellos sabrán porque. Yo creo intuirlo.

En todo caso, una vez más, miembros  colectivo LGTBI se ha comportado en las calles, haciendo uso de su libertad, como ya nos tiene acostumbrados y hemos asistido a imágenes en las que se ha insultado y vejado las creencias y símbolos religiosos católicos, se han utilizados modos y maneras de expresión de dudoso respeto a los menores, se ha hecho alarde de gestos obscenos en la calle publica, se ha practicado sexo de manera francamente sucia, en portales, en rincones y parques de la ciudad. En fin, yo creo que si este colectivo tiene verdadero interés en ser, como no puede ser de otro modo, respetado por la ciudadanía deberían hacérselo mirar desmarcándose de imágenes tan poco edificantes como los patéticos cueros y dominaciones que se arrastran por las aceras, obscenidades, y postureo pretendidamente  escandalizante en la vía pública, que los medios de comunicación difunden profusamente para vergüenza ajena, lo que debería ser de propia vergüenza.

Por otro lado, y a la postre, tengo la sensación de que no tanto como champán, si no mas bien, como la gaseosa, la fiesta ha pasado en un chim-pump, esfumándose como las burbujas que se diluyen en un tinto de verano peleón. Eso ha sido todo. A mi me parece mas bien poco para tan insistente vocerío y relumbrón.

Habría que preguntarse de donde sacan los colectivos LGTBI pa tanto como destacan, como decía la canción. La respuesta nos daría seguramente la clave para entender en gran medida, de donde venimos, pero sobre todo, hacia donde vamos, y decidir, si es ese el camino que queremos recorrer, si estas son nuestras banderas. O no

miércoles, 17 de mayo de 2017

LEY DE LA MEMORIA HISTORICA

Memoria histórica. Así la llaman y para mas concreción el concepto se ha desarrollado con rango de Ley, como tal es de obligado cumplimiento. La iniciativa no es nueva, fue con el Gobierno del inefable presidente socialista J.L. Rodríguez Z. cuando tuvo su aprobación parlamentaria.

Tengo que confesar que no he leído la norma legal de cabo a rabo. Conozco sus entresijos, mas que nada por las acciones ejecutivas que las distintas administraciones están llevando a cabo para implementarla. No es que me falte interés, es que me escasea el tiempo para menesteres tan tediosos. La izquierda, se ha empeñado en ganarle la guerra a Franco con casi 100 años de retraso, y no ve el momento de lanzar alguna dardo, misil o balazo (entiéndase que figurados) contra una supuesta derecha fascista que, al parecer, sigue pisándole el callo.

Me parecer verdaderamente asombroso que aún mantengan la esperanza en una victoria postrera sobre la otra España que según ellos, pervive por doquier y acecha oculta a la vuelta de la esquina de cada cita electoral en la que los ciudadanos le dicen nones a las izquierdas variopintas y con papeleta susceptible de ponerse en una urna. Con franqueza, debo decir que me mueve más el pasmo que el desprecio por este estado de ánimo en el que aun se debaten las izquierdas en España. Porque, lo único que mi razón alcanza a informarme es que aquellos españoles que mataron y murieron y a los que se supone pretenden recordar, están todos muertos. Los perdedores y los ganadores, los vencidos y los victoriosos, reposan en sus tumbas y son historia, ellos si, con todas las de la ley.

Pero volviendo a la Ley “de la memoria histórica”, es evidente que ambos términos no van más allá de la Guerra Civil y el posterior periodo de la Dictadura del General Franco. Tampoco llega más acá, la memoria. De tal modo, que el pretendido recuerdo no alcanza a los Gobiernos de la Segunda Republica, y la amnesia de vuelve absoluta a la hora de tener en consideración a los españoles que han sido asesinados a lo largo de casi cuatro décadas por terroristas comunistas/independentistas vascos, y algunos catalanes. Para las izquierdas la historia es selectiva y la memoria restrictiva, siempre al servicio de la causa propia del pensamiento único, el suyo; siempre instrumentada para contar los acontecimientos del pasado y del presente, desde su perspectiva totalitaria y amenazante.

En todo caso, la cuestión es que se han puesto manos a la obra, y entre consejos de sabios y doctas opiniones de historiadores de filiación evidente,  han cogido el callejero, y se han cepillado los nombres de las calles que les ha parecido oportuno. En este mismo orden de cosas se ha eliminado estatuas o señas del pasado calificadas  como ofensivas a la susodicha memoria. No voy a entrar en detalles pormenorizados de cada uno de los casos, que para quien tenga interés en ello están a su disposición en la red, tanto los personajes denostados por las sacrosantas cabezas pensantes, como sus biografías y las acciones de las que en su momento fueron protagonistas.

Me cuesta enormemente entrar en valoraciones que tengan que ver con los tiempos de la Republica, la Guerra, y de algún modo también, de la Dictadura. No soy experta en Historia, y lo que conozco de este tiempo, lo se por referencias familiares, como creo que nos sucede a la mayoría de los españoles que no somos niños. La información de que dispongo me ha llegado también, por lo mucho o poco que he podido leer al respecto, y mi conclusión es que, pese a todo, parecen existir razones rigurosas para que las matizaciones en el fondo de la interpretación de los acontecimientos históricos vayan cobrando una importancia, en mi opinión cada día mas relevante. Los hechos se circunscriben en su punto de partida,  al periodo de Gobierno Republicano, de carácter formalmente democrático, a una sublevación contra dicho gobierno por parte de una facción de los militares de ese Gobierno que desemboca en una fraticida guerra  y un posterior periodo de una Dictadura, en la medida en que las libertades políticas se mantuvieron eliminadas, que finalizo tras cuatro décadas, con la muerte, del dictador ya muy anciano.

El punto y final se puso hace ya cuarenta años. Desde entonces, ha llovido y diluviado todo tipo eventualidades sobre nuestro país. Hemos sufrido un terrorismo asesino proveniente de Vascongadas que ha causado más de mil muertos, decenas de miles de heridos, viudas y huérfanos, más de 200.000 exiliados políticos. En este tiempo de Democracia, hemos visto como las libertades ciudadanas de los españoles, en las Autonomías llamadas históricas, se han visto cercenadas con absoluta impunidad siempre encaminada a aniquilar  su percepción de pertenencia a la Nación española. Un ejemplo clarísimo ha sido las políticas lingüísticas contra el uso del Español. La libertad de expresión en el idioma oficial (cooficial en determinadas Autonomías) de España, su uso en la escuela, la administración y el comercio, o la cultura, se coarta bajo el acoso y el amedrentamiento por parte las autoridades autonómicas y sin intervención alguna por parte de los diferentes gobiernos nacionales. El Español, convierte a quien pretenda utilizarlo en un ciudadano de segundo clase, cuando no, en un proscrito o un marginado fundamentalmente en Cataluña o País Vasco, sin olvidar Valencia, Baleares o Galicia.

Recientemente, España ha sufrido el mayor atentado de Europa  por parte de un grupo terrorista supuestamente, yihadista, en el que perecieron 200 personas y cerca de mil resultaron heridas, en los días inmediatamente anteriores a unas elecciones generales, y nos dicen que, se ha dado carpetazo al magnicidio con el esclarecimiento de la verdad judicial, para a continuación añadir entre dientes, que los españoles no estamos preparados para conocer “que paso” el 11 de marzo de 2004 y como, posiblemente, se cambió de un tajo, el rumbo de la historia de nuestro país.  

En este mismo momento, los poderes locales, en este caso, la Autonomía Catalana, ha optado por pasarse la Constitución por el mismísimo arco del triunfo inguinal, y le hace corte de mangas al Tribunal Constitucional, al gobierno de la nación,  al Parlamento nacional, y se suena los mocos con las soberanía nacional que reside en el pueblo español, mientras el nacionalismo vasco entre pistoleros y bailadores de claque, mejor dicho, airosos danzarines de aurrescu aprovecha inmisericorde la indigencia moral para defender democráticamente la soberanía nacional de los sucesivos Gobiernos presididos por partidos supuestamente nacionales.  Puntualizo que me permito escribir en Castellano la denominación de la honorable danza, porque que es mi lengua materna y la lengua de Francisco de Quevedo y Villegas y el idioma de mi país. Si tengo tiempo y ganas, en otra vida, a lo mejor aprendo vascuence, y lo escribo con una enorme “k”, por ahora  y mientras yo decido, la cosa irá como va.

Es este contexto, la memoria ni esta ni se la espera, y lo de historia mueve directamente al cachondeo. Si queremos reír a mandíbula batiente, o llorar a lagrima viva, no tenemos mas que asomarnos a los textos educativos en los que las diferentes autonomías hacen el relato de su devenir en desde los tiempos pretéritos. Nunca mejor dicha la frase “la imaginación al poder”. Ahora  podríamos quizá decir con mayor propiedad “al poder por la imaginación”. Pero esto no sucede únicamente en los ámbitos educativos en poder de las autoridades autonómicas.  Los medios de comunicación afines a los variopintos independentismos y siempre al servicio del mejor postor, difunden sin sonrojo, cosas verdaderamente pintorescas revestidas de aires académicos. Así nos podemos  encontrar,  ya en el mismísimo Paleolítico con el nacimiento nada más ni nada menos, de la nación vasca¡ o una modernísima  democracia en plena Edad Media como Cataluña¡ o toparnos, así como que no quiere la cosa, con Breogán el mítico rey celta, que dicen las meigas gobernó Galicia hace la friolera de cerca de 4000 años, y ahora reivindicado por los independentistas gallegos como anclaje de su, identidad nacional… ¡faltaría mas¡

De memoria, no parece que andemos muy sobrados, y de historia, ya vemos como estamos en el muy deficiente, sin embargo, los políticos parecen haber tomado gusto a esto de dejar su huellita y tener su minuto de mezquina gloria a golpe de cambio del nombre de las calles, removiendo tumbas y desenterrando esqueletos. La más, la mejor, la tope guay, la number one de las tumbas: la tumba de Franco.

Esta semana se ha votado en el congreso y ha salido aprobada la propuesta de ley, de la exhumación los huesos de Franco del Monasterio del Valle de los Caídos. No tengo conocimiento de si sus señorías en su clarividencia habrán decidido que hacer con los huesos del cadáver del general. Tengo entendido que el Valle acoge, además, a miles de combatientes republicanos y del bando nacional. El tema me parece no tiene una pizca de comicidad. Francamente me cuesta comprender que mueve a la izquierda a tomar este tipo de decisiones aquí y ahora.

Me he preguntado muchas veces como sería la España republicana, la España de la Guerra Civil. He escuchado directamente las historias de aquel tiempo que cuentan personas muy mayores que aun recuerdan. Historia antitéticas, desde los dos lados, desde el enfrentamiento fraticida. Historias feroces y tristísimas de asesinatos injustos, de perdidas de vidas irreparables. Historias de asesinatos de adolescentes tiroteados en las tapias de los cementerios por ir a misa, y de mujeres humilladas y asesinadas por rojas y republicanas. De jovencísimos seminaristas tirados por los acantilados del Cantábrico y socialistas fusilados sin posibilidad de defensa alguna. Guerra entre vecinos de escalera, guerra entre hermanos, guerra entre clases, guerra entre creencias, guerra entre españoles que se mataron con  ferocidad, a dentelladas. Un millón de muertos, dicen. No se si tantos, fueron los muertos, si se, sin embargo, que fueron millones las lagrimas, millones las oraciones por los caídos de los dos bandos, millones de seres humanos entre madres, padres, novias, esposos e hijos, solos, perdidos, huérfanos. Fueron millones de españoles tristes, enfermos, desesperanzados, asustados, delatados y delatores. Envenenados de odio, a Dios y a los hombres. Impulsados a matar y a morir, ferozmente, sobre hielos tras las nevadas, bajo el sol de justicia; abocados a caer matados sobre las rocas y sobre los campos yermos porque los hombres que debían mecer la hoz sobre los trigos, cargaban con la guerra a cuestas, con el arma que le abriría de un balazo el corazón el vecino de calle, convertido por algún demonio, en enemigo.

Tiempo de de violencia y muerte, que no acabo del todo. La matanza entre las dos Españas inclino la victoria del lado del General Franco. Volvemos al juicio. Ahora si es evidente el calificativo de dictador para el jefe del Estado. 40 años de paz y 40 años sin libertades democráticas. Con decir Dictadura se dice todo, aunque no completamente. Faltan los matices de los que antes hablaba, del mismo  modo que definir como Republica democrática la Segunda Republica no describe con precisión la verdadera naturaleza de aquellos gobiernos de final de los años treinta. El contexto internacional europeo también cuenta y mucho. En la deriva de  los trágicos acontecimientos que tuvieron lugar en España estuvieron en gran medida inducidos por el clima político de la Europa entre guerras. Aquellos hombres que lideraron el enfrentamiento de las dos Españas eran como no podía ser de otra manera, fruto, producto de su tiempo. En mi opinión las posiciones adoptadas por la Republica devinieron paulatinamente y con enorme rapidez en  experiencias anarquistas, y socialcomunistas, fundamentalmente, y los modos, maneras, y actuaciones gubernamentales torpes, irresponsables, crueles y totalitarias fueron a encontrarse con su alter ego en las fuerzas nacionales dirigidas por el General Francisco Franco imbuido de una ideología totalitaria de corte fascista y firmemente decidido a plantarle cara al comunismo que había triunfado, sometido y masacrado a millones de rusos desde prácticamente comienzos de siglo. Finalmente fue el quien dirigiría el destino de España durante las siguientes cuatro décadas y lo hizo a su modo, como un caudillo. Sinceramente no tengo la menor duda de que de no haber sufrido una dictadura de corte fascista hubiéramos sido una republica comunista dentro del corral de influencia soviética. Me parece a  mí que las alternativas para España se debatían entre lo malo y lo peor, o lo peor y lo malo, según se quiera.

Debo insistir en que en absoluto tengo interés alguno en polemizar con los planteamientos que reivindican con trazo grueso la bondad arcangélica de la Republica, y sus defensores en la Guerra Civil. La legalidad, incluso del ejercicio del poder y la limpieza de  los sufragios que le dieron el gobierno de las fuerzas políticas republicanas están cada día más entredicho. Pero, en todo caso, y al margen de esta cuestión que no es baladí, muy al contrario, al hablar de legitimidad y de democracia, lo cierto es que en aquellos años millones de españoles sufrieron, en tiempo de supuesta paz y después en plena guerra, el acoso, la persecución, la amenaza y hasta la muerte, acusados de ir a misa, de ser burgueses o contrarrevolucionarios. De ser, simplemente de derechas.  Lo que vino después lo conocemos sobradamente. Un régimen, como ya he dicho antes, autoritario, dirigido por un caudillo, sin libertades civiles ni políticas, y su traducción en la coacción y la represión de todo aquel que pretendiera ejercer una oposición política al mismo.

Después de décadas hoy, las fuerzas políticas de izquierdas y nacionalistas/independentistas, pretenden refrescarnos la memoria histórica, dicen y para ello, borran  los nombres del callejero que consideran ofensivos a tal memoria, alcanzando su máxima expresión, en la exhumación del cadáver del General Franco. Todo esto tendría, de tener, algún sentido si, simultáneamente no hubiéramos tenido como partícipe en una  tertulia radiofónica todas las tardes durante años, en una emisora de ámbito nacional, a  una personaje como Santiago Carrillo cuya responsabilidad directa en el genocidio de Paracuellos es públicamente reconocida y hay que decir, que hipócritamente blanqueada con excusas infantiles que son un insulto a cualquier inteligencia por corta que sea; tendría algún sentido, de tenerlo, si figuras sobresalientes del Gobierno republicano y activos responsables en la guerra civil, como Dolores Ibarruri, la Pasionaria, miembro del Partido Comunista y mano derecha de Stalin en España no  hubieran dado nombre a calles y plazas en España por doquier, desde la llegada de la Democracia. He mencionado únicamente dos nombres, Carrillo e Ibarruri, porque ambos son, en mi opinión, exponentes de lo que fue, también,  la izquierda española en la preguerra y la propia Guerra Civil. Detrás de estos nombres, de estas figuras históricas, no se encuentra la defensa de la libertad, la defensa de la Democracia, de los derechos humanos. Al contrario, sus oscuras actuaciones están guiadas por su ideología comunista, totalitaria, liberticida y cruel. Miles de muertos de torturados están ligados a estos nombres. Ambos, sin embargo, han recibido y reciben, como tantos otros con los que comparten la historia en el bando republicano, honores y honra.

Después de vivir la dictadura del General Franco durante cuarenta años, nos queda la posibilidad de hacer historia ficción e imaginar una España republicana y comunista. Los países satélites de la Unión Soviética después de la Segunda Guerra mundial y durante la Guerra Fría hasta el derrumbamiento del comunismo en Europa nos pueden dar alguna pista. Francamente las conclusiones son, en mi opinión, obvias y evidentes. Doscientos  millones de muertos en el mundo por causa de la ideología comunista clarifican bastante las cosas. Ningún régimen criminal y totalitario puede defenderse  o legitimarse como una alternativa, de transformación, de solución de los problemas políticos, sociales o económicos, en ninguna circunstancia, bajo  ningún concepto,  ni en el pasado ni en el presente.

La ley de la Memoria Histórica en España es, en mi opinión, una muestra lamentabilísima del perdurable enconamiento del odio hacia la que consideran la otra España. Es una imposición pseudodemocrática  producto de una supuesta supremacía moral que plantea como indiscutibles e incuestionables el relato de la Historia diseñado a su medida y desde su obligo.

En mi opinión hace muchísimo tiempo que a los españoles ni Franco ni Hazaña les quitan el sueño. Es, creo yo, el momento de la Historia, del trabajo honesto los historiadores, del ejercicio en libertad y sin prejuicios del análisis riguroso y veraz de nuestro pasado, y desde esa perspectiva, dejar descansar a los muertos. A todos los muertos. Da vergüenza ajena contemplar el odio y el regusto de personajes políticos a los que solo les queda babear como hienas, contemplando la carroña con la que alimentar su ego, su diminuta y mezquina talla política, en un espectáculo incomprensibe y obsceno.

Desde mi libertad nada me lleva a defender lo que para mi es indefendible, y mi posición radicalmente democrática me permite contemplar con nitidez todo lo que de abominable tuvo el régimen franquista. Con idéntica claridad puedo decir que, en  mi opinión, la Republica no fue ejemplo de democracia, sino que más bien, de todo lo contrario. Gestó en su corto tiempo de vida, las condiciones en las que desde La responsabilidad de sus gobiernos dirigidos por políticos de ideología socialcomunista y anarquista,  se violaron gravísimamente y de una manera insostenible e insoportable, los derechos políticos y civiles, y se aniquilaron los derechos humanos en España.

La Guerra Civil española  fue una guerra entre hermanos. No se  me ocurre mayor mayor sufrimiento y mayor indignidad para una Nación, para que ahora, después de casi 100 años, vengan algunos con lecciones de moral a examinarnos de pureza democrática.

No pueden dar más pena y más asco.

jueves, 20 de abril de 2017

EL PARTIDO POPULAR CONTRA LAS CUERDAS?

El Partido Popular ha comenzado su Vía crucis particular. Hace años que los casos de corrupción protagonizados por personas de enorme relevancia dentro del partido, y con responsabilidades de gobierno tanto en la ejecutiva de la nación como en gobiernos autonómicos, ha conducido a la formación política de centro derecha a una situación imposible de sostener. O eso parece. Francisco Granados, hoy Francisco González, lo que pueda salpicarle a Esperanza Aguirre que mañana declara como testigo, y por último, la citación para testificar del mismísimo presidente de Gobierno Rajoy, además de muchos otros nombres de segundo nivel en el ámbito político, pero de primerísima línea en lo tocante al  desvío y recepción corrupta de fondos públicos, parece que fueran razones  mas que suficientes para que algo importante, radical, y definitivo pudiera suceder generando una catarsis en el primer partido de España, el partido del Gobierno, y como consecuencia de ello, dando lugar a movimientos convulsos en la política nacional que pudieran desembocar incluso a un adelanto electoral.

Las televisiones todas, los medios digitales, las redes sociales, las emisoras de radio, son un clamor, pisándose las unas a las otras, las primicias de tan importantes acontecimientos. Figuras históricas del Partido Popular protagonistas de la información nacional, no por ser responsables de unas u otras decisiones de gobierno, buenas o malas,  sino por verse involucradas en una inmensa corrupción. El hedor que destila la política es verdaderamente insoportable. 

Vistos los acontecimientos con un poco de detalle, en la distancia un poco mas corta, es sencillo encontrar algunos de los hilos conductores y de los desencadenantes que han dado lugar a estos “paseillos” vergonzantes entre flases, cámaras, y fotógrafos, de camino a los Juzgados o directamente a la trena de los políticos populares. Entre los que dirigen las acusaciones, encontramos todo tipo de intereses espúreos, movimientos de fichas y alianzas interesadas de lo peor entre lo peor,  filias y fobias, rencores y venganzas.  Jueces de ida y vuelta de la política, que desde la poltrona judicial parecen dirigir sus vengativos dardos por los favores no correspondidos, periodistas que babean literalmente a los pies de sus amos con el objetivo cumplido de reventar el higadillo al oponente político, mientras ensayan a toda prisa, como colocar el taparrabos sobre las vergüenzas de algunos recién llegados a la política, que ostentan, sin embargo, lo que parece dibujarse como una larga trayectoria de oscuras y criminosas relaciones con deleznables poderes lejanos. Imagino que en el ansia por pillar cacho, comienzan muchos a verse cabalgando a lomos de la fama y el poder que vislumbran como finalmente posibles.

La demoledora realidad es que nadie parece ser inocente en este patio de Monipodio que es España. Sería sencillo de solucionar nuestro al parecer endémico problema del latrocinio público, si todo consistiera de desalojar del poder al partido del Gobierno. Pero sinceramente creo, que las cosas son muchísimo más complicadas de resolver y sin embargo muchísimo más sencillas de comprender. Porque, como ya he comentado en alguna ocasión, aquí no hay nadie libre de culpa. Recordando las palabras bíblicas, no creo que fuéramos capaces de encontrar siete justos, ni siquiera tres, que nos libraran del camino tortuoso del inmenso e irritante aburrimiento al que nos someten día tras día los desmanes y abusos de la corrupción en nuestro país. No les encontraríamos, entre los que nos gobiernan, y muchísimo menos entre aquellos que les acusan, al grito de quítate tú para ponerme yo,  desde la oposición.  La cosa, de todos modos,  se está poniendo interesante, y tan caliente, que arde. O eso parece.

Nuestra joven Democracia, cada día tiene menos de joven y menos de Democracia. Es verdad que en todos los sitios cuecen habas, pero en nuestro país, parece que tenemos que tragarnos las habas a calderadas.  A todo esto, los “Pujoles” en la calle, tan ricamente, con los ojos de tío Gilito que se les salen de las orbitas de tanto cuenteo de ceros ilegales como llevan practicado desde hace varios lustros, pero eso sí, sin pisar el trullo, oiga, ni por el latrocinio del tres por ciento y por ninguna otra circunstancia relacionada con la mangancia de la que saben más que nadie. Los políticos catalanes se han subido al machito del poder autonómico, y desde la atalaya de los numerosísimos medios de comunicación que controlan,  amenazan  a la nación española con un golpe de estado secesionista, que viene a ser como un corte de mangas a todos los ciudadanos, incluyendo los españoles catalanes. Para aderezar convenientemente las ensalada amarga con la nos han puesto a régimen forzoso las autonomías que se  consideran a si mismas comoun hecho diferencial en el universo mundo, los “moderados” nacionalistas vascos, nos dicen, que ellos, quieren que Vascongadas tenga rango de estado coasociado. No deja de tener cierta sorna la propuesta del PNV flanquedado por Otegui y blanqueado por el PSE, porque me pregunto yo, y en España que ganamos…?, que ganamos en España con un grano pegado al culo, que no sea seguir poniendo pasta para que los señoritos rústicos del Norte inauguren autopistas, y rediseñen sus pueblos y aldeas, hasta parecer el reino de los Hobit mientras los pueblos de Castilla envejecen y se agrietan destinados al olvido silente de los sucesivos gobiernos de la nación. El ministro de la pasta, el vaciador de bolsillos por la vía de la generosidad obligada impositiva, el señor Montoro, ha hecho su particular propuesta para intentar calmar el estridente griterío independentista y como ya nos tienen acostumbrados los partidos de ámbito nacional, les ofrece el moro competencial, pero sobre todo el oro de la pasta, a ver si cuela y permiten mantenerse en el machito al Gobierno una temporada.

En Andalucía seguimos enredados en el mastodóntico fraude de la PSOE y de los sindicatos de Izquierdas, con los ERES y los cursos de formación, que se habían convertido en algo así como la sementera de votos para el partido socialista. Decenas de miles de euros procedente de la Unión Europea, que han servido para pastorear lo que restaba de pastoreo con el PER. Se había conseguido la cuadratura del circulo, y el voto de izquierdas mas cautivo que nunca, apuntalaba el poder político que lleva tantas décadas gobernando como décadas lleva Andalucía a la cola de los países de nuestro entorno en lo que respecta a la prosperidad económica, al paro, y a la educación de sus jóvenes. Siempre a la cabeza de la corrupción y a la cola del progreso. Es lo que hay. Como no han tenido suficiente, al parecer, y el voto sigue siendo libre, por fortuna, los andaluces votan lo mismo de siempre, pero peor. Y personajes como “er  Kichi” de alcalde Cadiz, materializan lo que parecía imposible, la superación de la política más cutre y de peor nivel que pudiera imaginarse. Eso si, crecidos y mandando en la calle, que es su medio natural, aspirando a controlar la ejecutiva del poder autonómico, con bastantes posibilidades de hacerse realidad. 

Podríamos seguir el recorrido, y fijarnos en Valencia que no tiene desperdicio. Allí, la corrupción ha hecho mella, y de qué manera. La prueba está en quien lleva hoy las riendas políticas de la autonomía y quien las llevaba hace prácticamente un suspiro. Los valencianos han puesto un pie en la otra orilla, y andan a la pata coja camino de no ser otra cosa que la provincia subalterna del sur de la pan-Cataluña. Pareciera que estrenan la voluntad de no ser, porque, de ser algo, Valencia es en España, y sin España, solo les queda mendigar las migajas que deje caer de la Generalidad catalana. 


Pero hoy, lo que nos ocupa, es Madrid, el Partido Popular, y como máximo representante, del mismo y del Gobierno de la Nación, Mariano Rajoy y el pedazo de marrón que se le viene encima. La deriva del partido bajo su hegemonía ha sido suicida. Rajoy, implicado si o si, por acción o por omisión, y sobre todo como cabeza visible del partido, tenía y tiene absoluta responsabilidad, al menos política de lo que en el partido se hacia o deshacía a todos los niveles, también en el ámbito de su financiación. Por supuesto, si hubiera responsabilidades penales que afectaran a su persona, no le quedara otra que asumirlas, faltaría más.

Con todo, lo verdaderamente preocupante, es que el partido, sus bases, no han tenido el coraje y la honestidad de forzar una renovación mandando a su casa a los dinosaurios que se habían convertido en auténticos depredadores de los fondos públicos, y con a la corte de bufoncillos aprendices de brujo, que le han hecho el caldo gordo a los jerifaltes vinculando su joven presente a un futuro que nace avejentado y corrupto, dando apoyando y tratando de tapar la corrupción de sus mayores, por un carguito de escasa enjundia. Así, congreso tras congreso se ha cavado la tumba el Partido Popular, después de que la cuerda del ahorcado cada vez se tense más sobre el gaznate de todos aquellos que están o han estado pringados en guarrerías financieras a costa del erario publico. Están quemaos, y lo peor, es que están achicharrando a un electorado que se debate entre alternativas políticas que le son imposibles, bien por carentes de credibilidad, bien por encontrarse en sus Antípodas ideológicas.

Personalmente creo que con todo, la sangre no llegará al río, aunque me gustaría equivocarme. Este es un momento en el que los que están siendo sometidos a juicio sumarísimo de los medios y la opinión publica lo van a pasar canutas, al tiempo que el PSOE intentara por todos los medios de los que dispone, que no son muchos, para recuperar protagonismo e iniciativa política de oposición. Pero el partido paralizado y estupefacto por sus repetidas debacles electorales, mientras  sus cabezas visibles se arrancan a puñados las greñas. Los líderes del Psoe tienen un nivel mas bien escaso siendo generosos, y están muy ocupados en atizarse de puñaladas traperas los unos a los otros. No parece vislumbrarse una estrategia capaz de darle un poco de oxígeno a este psoe no se si convaleciente y moribundo, a costa de los árboles caídos, partidos y machados del partido popular.

Por otro lado, las fuerzas nacionalistas imagino que estrecharan todo lo que este a su alcance, el cerco a este Gobierno exhausto ya, sin comenzar a penas la legislatura, y le pegara todas las dentelladas de que sean capaces, en forma de cómo decía antes, competencias y de pasta, pero sobre todo pasta gansa, que es a la postre lo que interesa a la insaciable y voraz casta independentista.

A la izquierda nos queda Podemos y sus excrescencias. Por ahora Iglesias anda enfrascado en sus chorradas, la última,  el patético numerito-tour con el autobús que circula por Madrid, y sus frasecitas soltadas en el Parlamento de la nación, tan llenas de glamour y buena educación, como me la suda, me la pela, me la refanfinla… en fin ese vocabulario delicado al que nos tiene acostumbrados la sobresaliente sabiduría de Don Pablo. Al parecer considera que los españoles compartimos ese lenguaje,   que pertenece dice, a la  manera de expresión de la “gente”. Para empezar, gente será él y su grupo, los suyos, no se si sus votantes o simpatizantes. Quizás esos sean gente. No lo se. Lo que si se es que otros, muchos otros, somos ciudadanos, personas uno a uno. Ni gente, ni rebaño, somos.  Ni súbditos, ni lacayos… ni somos pueblo ni somos masa. Somos individuos, cada  uno de nosotros  y en conjunto, somos ciudadanía.¡ Un respeto, señor diputado¡

Llegados a este punto, me interesa mucho resaltar, esta cuestión de la consideración de la ciudadanía porque en ella se sustenta mi parecer de que, finalmente, y pese a todo, las cosas en un futuro inmediato no van a cambiar sustancialmente. En primer lugar, por motivos económicos. El Gobierno del Partido Popular, ha puesto de manifiesto que sin ninguna duda es capaz de mejorar la situación economica del país. Y en segundo lugar, por resumir, porque a  todos aquellos que no se consideran gente, en los términos podemitas, les produce pavor imaginar un gobierno dirigido por el señor Iglesias en España. Y ello, por múltiples motivos.

La imagen de un presidente de gobierno, que disimula su cifosis de espalda, con una coleta hasta media espalda, y una dentadura necesitada de visita urgente al dentista, mientras lanza insultos y ordinarieces a troche y moche, francamente, me parece que no va a encontrar apoyo una parte muy mayoritaria del electorado. Además los ayuntamientos del cambio están ayudando extraordinariamente a acrecentar el hastío y el desprecio de los ciudadanos por sus políticas sectarias, de rojerío fachoso, mientras a las ciudades como mi adorado Madrid, se las come la mierda, con perdón.

Cabe preguntarse, entonces los españoles seguirán manteniendo al PP como el partido mas votado?. Yo creo que si. Contra viento y marea, hay un parte importantísima de electores que siendo conscientes de la corrupción en el Partido Popular, volverían a votarle masivamente, con argumentos tales como: en todos los partidos hay ladrones, el partido popular se ha mostrado eficaz conduciendo la salida de la crisis económica, y sobre todo y fundamentalmente, cualquier cosa mejor que la izquierda percibida como agresiva, intolerante y peligrosa,  de Podemos.

Pablo Iglesias y su grey genera desconfianza y temor en una parte muy importante del centro derecha y en los votantes conservadores y muchos de centro-izquierda. Su ideología política en sintonía con dictaduras repugnantes, su odio profundo a los sentimientos religiosos de los católicos, su visión guerracivilista de la historia de nuestro país, su azuzamiento del odio entre españoles, su desprecio por las libertades también por la libertad económica, su defensa del feminazismo y de la ideología de genero, sus muestras de fraternidad con terroristas confesos, y  … su mala, malísima educación y su vulgaridad, le convierte en  la opción a evitar de manera prioritaria y por encima de cualquier otra consideración. Iglesias es una maquina de votos para el Partido Popular. Es de un valor incalculable para que el Partido Popular siga manteniendo sus opciones de Gobierno.

Creo que la marejada que vivimos hoy, con las idas y venidas a los Juzgados pasará y volverá la calma. Queda mucho para las próximas elecciones y dudo seriamente que la deriva de los acontecimientos llegue hasta imputación del presidente del gobierno ante los tribunales. Incluso, de ser asi, el reemplazo político a Rajoy que decidiera el partido seria igualmente respaldado. Convertiría esa circunstancia  en un momento extraordinario para hacer limpia de la basura que se acumula en las filas del Partido Popular, de renovar caras, modos, y criterios de actuación política. Con un poquito de aseo que pusieran en la casa del centro derecha creo que garantizarian su permanencia en el poder.


Es tan horrorosa la opción de un gobierno podemita, que si, creo que mayoritariamente los españoles volverían a votar aunque fuera con la nariz mas tapada que nunca. Mejor soportar el hedor de la corrupción desde la libertad y la esperanza de la prosperidad, que ser gobernados por una ideología totalitaria cuyas dramáticas consecuencias son sin duda alguna, el empobrecimiento y la destrucción de las libertades. No se si eso “a gente” puede percibirlo y valorarlo, pero la “ciudadanía” si.

jueves, 30 de marzo de 2017

ETA SE DESARMA …. EL ESTADO SE DESNUDA

Los asesinos han puesto fecha a su puesta de largo como organización terrorista “desarmada”. Es complejo seguir los vericuetos de este proceso de descomposición  de la manada de asesinos terroristas vascos. Intervienen tantos actores, y tan cubiertos por mascaras dispares, que determinar hasta qué punto su papel en esta función infame ha sido determinante exige un esfuerzo que excede en mucho la atención que estoy dispuesta a prestarles. En mi opinión, la cuestión es mucho más sencilla, y se define con el término “complicidad”;  puesta en común de un acuerdo unas veces tácito, y otras expreso, las más de las ocasiones vergonzante y secreto, entre bambalinas, llevado a cabo con “discreción”, como eufemísticamente les gusta llamar a las fechorías que perpetran a espaldas de la ciudanía, y sobre todo de las víctimas de este aquelarre de muerte que ha protagonizado la banda terrorista ETA durante décadas, contra la ciudanía y la Nación española.

La iglesia católica, con la Conferencia Episcopal a la cabeza en la persona de monseñor Blázquez no ha tenido escrúpulo alguno en jugar al parchís con el mismísimo diablo etarra. El mismo clero que durante años negó los funerales los guardia civiles asesinados en el Pais Vasco, argumentando que las oraciones por las almas de las victimas podían interpretarse como una provocación. Monseñor Setién, cuando le pidieron explicaciones sobre su cruel conducta,  le dejo a Maria San Gil,  meridanamente claro de que calaña era su siniestro espíritu.  “Quien os ha dicho a vosotros que un padre quiere a todos sus  hijos por igual…”  le contestó a la mujer que había visto con sus propios ojos como su compañero y amigo Gregorio Ordoñez caía muerto de un disparo en la cabeza. Esta ha sido la conducta ignominiosa del clero vasco, y de la Iglesia Católica en España hasta el día de la fecha. La práctica de la equidistancia, la equiparación de víctimas y verdugos sigue siendo la tónica de sus acciones y de sus declaraciones públicas, expresadas con más o menos énfasis, con más  menos disimulo.

Actores. El PSOE con el presidente del gobierno Zapatero, artesano de los acuerdos sellados con la sangre de la T4 de Madrid, ha sido una  pieza determinante de este proceso. Mientras el inefable socialista vasco Jesús Eguiguren se tomaba unos potes  con el jefe de los criminales Josu Ternera y hablaban de sus cosas, distendidamente, con esa cercanía que unen a la gente de la misma tierra.   Me pregunto como en sus amigables charletas, abordarían entre tragos y unas risas,  la cuestión de los  tiros en la nuca a ciudadanos indefensos. Josu y Jesús, Jesús y Josu, el asesino, entre docenas, de las gemelitas de tres años del cuartel de Zaragoza, el macho alfa de la jauría etarra, el jefe, el capo, el dedo condenador de niños a la muerte, en nombre del terruño vasco. Da nauseas.

Poco a poco, como una lluvia fina, se mueven los hilos, también los de la Justicia. Lo que haga falta con tal de acabar con este marrón, que ya hiede, de tener un terrorismo domestico, con lo que desluce al progreso. Nada, como decía en frase memorable donde las haya, el Fiscal del gobierno socialista señor Conde Pumpido, si hay que mancharse las togas con el barro del camino, pues no hay inconveniente alguno. Con el barro, y con el estiércol. A Zapatero no le salió bien la jugada, se le cruzó la crisis, y se comió hasta el tuétano del hueso de la burbuja inmobiliaria y las otras burbujas aledañas, mientras intentaba contarse y contarnos la milonga de que aquello de la ruina no iba con nosotros, que eso era cosa de los americanos que ya se sabe son unos torpes. El pobre, infeliz no pasará a la historia por nada, salvo por la patética sonrisa que le adorno el rostro hasta el ultimo momento y por su infinita incompetencia para prácticamente cualquier acción de gobierno. La gloria de la “paz con Eta” será cosa de otros. Hay que ver cómo se las gasta el destino.

Actores.  El Partido Popular, el de Mariano Rajoy,  recoge las instrucciones detalladas de su predecesor respecto a la ruedo de molino que tiene que tragarse y sin rechistar. Las cosas no están para andarse con pamplinas después de los atentados del 11 de marzo en Madrid. Han sacado músculo y la calle es suya. Los papelitos firmados con la ETA y  con observadores internacionales en algún país extranjero,  se le ponen encima de la mesa, van a  misa, y además son lentejas. La respuesta no se hace esperar. A pies juntillas, ¡si señor, a  mandar¡. Y nos sacamos de la manga la vía Nanclares, y chapucerías judiciales todas las que haga falta. A la calle Bolinaga. Además, 60  sanguinarios criminales fueron puestos en  libertad, como consecuencias del turbio asunto de la anulación de a doctrina Parot por el Tribunal de Estrasburgo, que aclaremos no es un tribunal en sentido estricto y que además, no era en absoluto vinculante para el Gobierno. Curiosamente, sospechosamente el Gobierno de Rajoy no mueve un dedo para evitar lo que fue una especie de amnistía parcial encubierta.  
No falta alguien de confianza para las trapacerías, con un disfraz especialmente apropiado, el ministro de Interior Jorge Fernandez Diaz parece un hábito. El ministro se dice ferviente cristiano, católico para más señas. Le toca lidiar con las victimas, sin pestañear, opta por el ninguneo, y cuando osan preguntar por la justicia para sus muertos, les acusa de buscar venganza, a ellos, cuyo único papel en nuestra reciente historia ha sido sumar lagrimas, y clamar en el desierto, de una sociedad arrasada por la indiferencia.

Se vuelve cansino la enumeración de los intervinientes en el desarrollo de esa infamia nacional. El PNV ha tenido una responsabilidad y protagonismo absolutamente relevante en la historia de terrorismo etarra. Su actitud a lo largo de todos estos años, fue definida extraordinariamente bien por Javier Arzallus, historico dirigente de la formación nacionalista/independentista. ETA, decía este personaje despreciable y abyecto, sacude el árbol y nosotros recogemos las nueces. Hasta aquí hemos llegado, arrastrando con esta filosofía criminal, una herencia de mas de mil muertos, decenas de miles de exiliados, y una sociedad demasiadas veces cómplice, abotargada y enmudecid, a fuerza de construir silencios al servicio de los recogedores de frutos envenenados.

Actores. La izquierda toda, de cabo a rabo, en los últimos años, con Podemos a la cabeza, siempre ha actuado en defensa de lo inconfesable. Pablo Iglesias y su compadreo político con Otegui, terrorista vestido de domingo con buena fotogenia, es lo suficientemente elocuente, y se califica por sí mismo. Nada más que añadir. El desprecio no me permite dedicarle una sola palabra más a ese señor famoso por su coleta, y célebre, por sus amistades peligrosas en Venezuela y en Irán.

Leo en el día de hoy, que el asesino etarra Txapote obtiene permiso penitenciario para visitar a su padre enfermo. El asesino de Miguel Angel Blanco, de Fernando Buesa, de Jorge Diaz Elorza, su escolta,  de Fernando Múgica, de Gregorio Ordoñez, de Jose Luis Lopez de la Calle, de dos guardia civiles. Recuerdo perfectamente su jeta malencarada y sonriente, haciéndole ojitos en el juicio a su hembra allí  presente y también miembro de ETA. Tengo entendido que la administración de Justicia y la legislación vigente, ha puesto los medios necesarios para el apareamiento de la pareja y que tienen dos hijos fruto de estos contactos carcelarios vis a vis. El historial de ambos no puede ser más ilustrativo de la ralea de las dos fieras. Me pregunto cómo será la experiencia de ser padre y ser hijo de sanguinarios asesinos. Saber que aquel al que se dio la vida, y aquel de quien la recibiste, arrebató el presente y el futuro de personas inocentes e indefensas con un tiro un la nuca, o reventando su vida de un bombazo callejero.

Actores y máscaras, revolotean danzarinas en el baile de la ignominia. Todos sabiéndose cómplices, y todos exonerados de balde en su responsabilidad histórica. Eso se creen ellos.

La paz a cualquier precio. Es lo que toca. Todas las nueces yacen esparcidas a nuestros pies. Cada una de ella es un nombre, un rostro, una historia vital; un padre, una madre, un hijo, un bebe, una novia, un amigo. Cada una, es vida arrancada de cuajo. Un presente truncado y un futuro muerto. Una historia inacabada por siempre jamás.

El precio a pagar, me temo que esta amortizado desde hace ya mucho tiempo.  Sobre la mesa de las negociaciones con los asesinos, sus pistolas, sus bombas, sus amenazas, su  terror, a cambio de la memoria, la dignidad y la justicia de sus víctimas, de los últimos héroes de nuestra nación.  Es un final, inmisericorde, y melancólico, diseñado por todos aquellos que, han echado sal y cal viva sobre la verdad histórica,  sobre las décadas de plomo que amordazaron nuestra adolescente democracia, sobre los trescientos asesinados por la banda terrorista aun sin esclarecer y que quedarán sin respuesta.

A partir del día 8 de abril, veremos como se materializan  finalmente los pactos acordados y las concesiones a los asesinos, que envolverán en celofán con un lacito rosa. La palabra mágica paz llenará los telediarios, las tertulias, y las redes sociales celebraran ruidosamente, no me cabe la menor duda, el final de la actividad sanguinaria de la ETA, sin preguntas, sin otra reflexión que priorizar la supuesta seguridad de nuestro metro cuadrado.

Creo que la paz es mucho más que  la ausencia de violencia. En absoluto es un valor suficiente en sí mismo para justificar lo injustificable, para olvidar lo inolvidable, para manipular la verdad y distorsionara la realidad, por cobardía y ambición política, disfrazadas de razón de estado.

Eta se desarma y a cambio, el Estado, la Nación se desnuda. Se queda en cueros vivos Y nos permite contemplar su decrepitud sin  maquillaje alguno. Leí en una ocasión una frase de Desmán Tutu que decía algo así como, “si te sitúas en la posición neutral, en un escenario de injusticia, te has posicionado al lado del opresor, del mal”. Imagino, que esta reflexión no tendrá el menor interés cuando de lo que se trata es de hacer realidad el innoble y popular dicho, tan desgraciadamente español, del muerto al hoyo y el vivo al bollo. No parece que seamos conscientes de que el muerto, en definitiva, el muerto somos todos, y más pronto que tarde a todos se nos quitarán las ganas de comer, incluso el bollo, cuando as alimañas tomen las calles.

martes, 14 de marzo de 2017

LA MORDAZA

Madrid se pone de gala en la semana del 23 de junio al 2 de julio para celebrar el World Pride 2017. Con entusiasmo y alborozo la alcaldesa de Podemos, Sra. Camena anuncia que el Ayuntamiento tiene preparadas “bonitas sorpresas” para celebrar el evento por todo lo alto. Por su parte la señora Cifuentes, que no quiere quedarse ni un milímetro atrás en el asunto este de la celebración de la semana del orgullo gay, informa a los madrileños y a los ciudadanos del mundo mundial que la Comunidad que ella preside no escatimará medios ni inversiones para que el Pride madrileño sea recordado por su pompa y su esplendor asombrará a las generaciones venideras. Las autoridades políticas de Madrid quieren hacer de la celebración de la semana reivindicativa de gais, lesbianas, bisexuales, y transexuales,  un evento memorable. Leo en algún medio, que se esperan mas de dos millones de visitantes a la ciudad, lo que tiene, además, un efecto absolutamente deseable desde el punto de vista económico. En Madrid con motivo la semana Pride, se va a mover muchísima pasta y ya se sabe que cualquier plato gana en sabor de manera muy notoria con un buen aderezo.

Desde la extrema izquierda a la (mal llamada) derecha,  pasando por los mediopensionistas ideológicos, todo el espectro político que habitualmente no alcanza consenso en prácticamente nada, parece haber encontrado en este caso la melodía con la que bailar en íntima sintonía y todos a una como en Fuenteovejuna, proclaman su interés de que el  evento sea todo un éxito.

La temática LGTB francamente me interesa cero. Me resulta cansino y aburridísimo la continua reivindicación de un colectivo que en mi opinión hace muchísimo que se ha convertido en un auténtico loby con enorme poder. Creo que ya lo he comentado en alguna ocasión, personalmente el uso que cada uno o cada una haga de sus bajos es algo que en absoluto tiene interés para mi. Allá cada cual y cada cuala con sus relaciones, con sus contactos y con sus órganos, y con los usos y maneras que tengan a bien ponerlos en funcionamiento. Otra cosa es que yo tenga alguna o ninguna opinión al respecto y otra cosa es, que esta opinión la pueda expresar con la libertad propia de una sociedad democrática y moderna, protegida por un estado de derecho digno de merecer tal calificativo. Doy por descontado que mi manera de entender estas u otras cosas, puede estar en abierta con coincidencia o por el contrario en franca oposición con la corriente mayoritaria pero eso, a efectos del ejercicio de mi libertad, en este caso de manifestación u opinión, debería ser irrelevante.

Es justamente en este punto en el que nos damos de bruces con una desoladora realidad. España es paradigmática en este sentido, pero no es una excepción en el contexto de las sociedades modernas occidentales, regidas en su mayor parte por gobiernos socialdemócratas. Vivimos en las sociedades opulentas del estado del bienestar venidas a menos, soportadas en los valores propios del relativismo cultural,  del agnosticismo, cuando no del ateísmo militante, en el plano de las creencias. La ideología de género cierra el círculo perfecto con la aplicación con sus dogmas incuestionables, modelando en gran medida las pautas sociales, las relaciones interpersonales, las estructuras familiares y las relaciones sexuales de sus individuos. Las nuestras son sociedades cohesionadas, de una uniformidad ciertamente notable en torno a unos valores que imperan prácticamente sin contestación alguna, que son ampliamente aceptados por la ciudadanía, valores incuestionados y fuera de toda discusión. Partidos políticos, representantes de la llamada cultura en sentido amplio, y sobre todo, medios de comunicación al servicio de las estructuras de poder de las que se alimentan, mantienen la doble función de creadores y propagadores eficacísimos  del abecedario de normas que constituyen el arquetipo de lo definido como políticamente correcto y que han permeado la sociedad en todas sus estructuras, fundamentalmente educativas y económicas, y es cabe señalar, también religiosas.

En  mi opinión,  la uniformidad de nuestras sociedades es más que elocuente pese a que todos los días, con reiteración hasta el hastío, se nos recuerda de un modo u otro, que la nuestra es una sociedad “diversa y plural” en la que tienen cabida las legitimas diferencias y opciones vitales, de opinión política y de expresión ideológica. Bajo el  pretexto de la defensa de esta supuesta pluralidad y su legitimo derecho de expresión, hace ya muchos años que se ha venido faltando el respeto, insultando, menospreciando y vejando a determinados valores:  de carácter patriótico, histórico, racial  o religioso. Los ejemplos son innumerables. Los dianas se colocan, fundamentalmente, sobre los símbolos de la religiosidad cristiana católica,  sobre el pueblo judío, sobre todo aquello que representan o hace alusión a la Nación Española; se hostiga y acosa a los ciudadanos castellanohablantes de en comunidades autónomas con lengua propia cooficial, incluso cuando estos son niños;  sobre las victimas del terrorismo vasco de la organización criminal Eta, sobre los historiadores cuyos criterios historiográficos no son coincidentes con la ortodoxia imperante, sobre los políticos que puntualmente ha sido necesario “ablandar” mediante el amedrantamiento de un modo u otro.

Poco a poco, como una lluvia fina, se ha ido avanzando sutil, pero implacablemente, por la senda del adoctrinamiento generalista, hasta el punto que la disidencia del sistema se ha convertido en un verdadero acto de heroísmo. Manifestarse, no ya en contra de determinada posición dominante, sino sencillamente a favor de una opción legítimamente diferente, convierte al ciudadano en objeto de agresiones  que se llevn a cabo con absoluta impunidad. La discrepancia, la sola discrepancia, se considera una provocación, que el sistema combate con la contundencia que haga falta. La eficacia de la represión se aplica como una mordaza al disidente. El silencio social y la invisibilidad de las opciones alternativas al pensamiento único, refuerzan y fortalecen el sistema instalado sobre una libertad de carácter meramente virtual.

Esta semana la polémica ha estado servida con la puesta en circulación por las calles de Madrid del ya  famosísimo autobús de Hazteoir y su campaña contra el adoctrinamiento en la ideología de género, que impregna las recientes incorporaciones legislativas en el ámbito educativo, de las Comunidades Autónomas, entre ellas, y a la cabeza de las mismas, de la Comunidad de Madrid liderada por el Partido Popular en la persona de la señora Cifuentes. La leyenda que mostraba el autobús naranja, era a mi parecer, de Perogrullo. Que las niñas tienen vulva y los niños tienen pene es una evidencia tal, que la polémica suscitada me parece que no puede deberse a otra cosa que no sea haber perdido del todo la noción de la realidad. Que los  niños tienen pene, es sencilla y simplemente un hecho constatable, tan objetivo como que el órgano de la vista es el ojo,  o que las piernas tienen la función de ser los miembros inferiores de los que dispone la especie humana para caminar en posición de erguidos. Es cierto que en el cerebro humano reside el absoluto de las funcionalidades físicas, y psíquicas, pero que el cerebro, sienta, recepcione, detecte, y juzgue de determinada manera la realidad, no hace que la realidad misma sea diferente, y lo que es mas contundente, que vaya a serlo nunca. Pretender que la realidad se acomode a nuestro juicio voluntarista, a nuestro criterio subjetivo, a nuestra personalísima e íntima percepción, no añade un ápice de verdad a la existencia, ni supone, en mi opinión, otra cosa que, finalmente, un callejón sin salida, que dificulta enormemente  el análisis racional de los problemas que surgen en la casuística individual e intrasferible, de los seres humanos.

Que los niños tienen pene y las niñas tienen vulva, es una afirmación que, evidentemente, podemos filtrar por el criterio de infalibilidad. En este caso, nos vamos a encontrar con que en casos absolutamente infrecuentes, porcentajes ínfimos de individuos en la especie humana, y desconocidos prácticamente en el mundo animal, el sexo “sentido” se encuentra podríamos decir, “trapado” en un sexo biológico no correspondiente. Este es el momento de que el conocimiento científico del que disponemos, en su aplicación neuropsiquiatrica, quirúrgica, hormonal y de toda índole, se ponga al servicio, como no puede ser de otro modo, de la salud humana con un sentido integral y tienda a corregir la disfunción que afecta a la persona si ello fuera posible. Es de sentido común, que en el ámbito de lo social, estas personas deben tener idéntica protección y derechos, iguales obligaciones y oportunidades, que todos los demás ciudadanos.

Me he tomado la molestia de leer con cierta atención la Ley de protección integral contra la discriminación por la diversidad Sexual y de Género que ha aprobado la Comunidad de Madrid, impulsada y defendida por su presienta la señora Cifuentees. Esta ley, contempla la obligación de educar en la ideología de género a los niños en los colegios públicos, concertados y privados. Personalmente creo que queda muy lejos de lo que sería deseable en cuanto a un adecuado abordaje de la educación en la sexualidad humana, porque plantea una visión muy particular de la misma,  y desde luego, completamente fuera de lugar,  a edades de los niños tan  tempranas.  Este planteamiento educativo, está definido de acuerdo con una especifica y concreta “ideología”: la ideología de género. Sin entrar en este momento a valorarla positiva o negativamente, (quizá lo haga en otro momento) considero que es, a todas luces, una ingerencia indeseable, intolerable e ilegítima, en el derecho inalienable que los padres tienen de educar a sus hijos en valores morales y éticos acordes con sus creencias, siempre desde el respeto a los derechos humanos de las personas, indistintamente de su capacidad física o psíquica, su sexo, su raza, su religión o sus creencias.

Durante estos días hemos visto, un auténtico festival de desafueros con motivo de la circulación del autobús de Hazteoir. Las manifestaciones de ira, de odio, de intolerancia, de agresividad han sido abrumadras, y en mi opinión muy preocupantes.  Sin debates, sin cambio de impresiones, sin un análisis profundo de las cuestiones de fondo que se estaban dirimiendo, sin dar la oportunidad a la explicación y el argumento. Ningún medio se ha puesto al servicio de un ejercicio democrático de confrontación de las ideas en libertad,  de exposición de los distintos puntos de vista, de la defensa de los legítimos valores que cada uno considere pertinente defender. Nada de esto ha llenado los titulares, los editoriales, las entradas de noticias de las televisiones, únicamente  ha tenido lugar un festival de odio.  La ira, la amenaza, el insulto, la descalificación con el objetivo, lamentablemente conseguido, de aplastar al disidente, de silenciar la voz de los discrepantes, de condenar al ostracismo, con “sanbenitos” de fascistas, homófobos, y todo tipo de imperios e insultos, a todos aquellos que han tenido la osadía de manifestarse en contra de los dogmas de lo políticamente correcto.

La izquierda mas rancia y casposa, los representantes de la mas repugnante de las ideologías políticas totalitarias;  la misma izquierda, que ha justificado, alabado, ensalzado los sistemas criminales mas aterradores de la historia de la humanidad ha estado a la cabeza de los intentos liberticidas amenazando y coartando la libertad de expresión y de opinión, incluso la integridad física, con amenazas de muerte  a la minoría disidente de los postulados del loby LGTI y de los mecanismos económicos, sociales y políticos que lo apoyan. Pero es justo decir que en este acoso a las libertades, ha tenido un protagonismo deleznable, el PSOE y el Partido Popular a unísono, así como los medios de comunicación afines, que son prácticamente la totalidad de de los medios de comunicación en televisión, prensa escrita e Internet. Asimismo, vuelvo a referirme a las autoridades institucionales católicas que han hecho oídos sordos a los argumentos que presentaba Hazteoir y se han sumado a la corriente de descalificaciones, sin aportar ni un solo razonamiento que fuera aclaratorio de la posición que la Iglesia católica española tiene ante un tema altamente sensible y que afecta de modo tan directo al sistema de creencias y valores de los padres.

La puesta en escena de la sociedad mediática en su conjunto ha sido francamente desoladora. Mientras se rasgaban las vestiduras por una frase “los niños tienen pene….” se premiaba en Canarias un espectáculo sacrílego profundamente doloroso para los cristianos, con la felicitación expresa de la representante del Partido Popular en las islas. Son los dos exponentes que a mi juicio ilustran perfectamente el tiempo que vivimos y como lo estamos viviendo.

Personalmente no tengo nada en contra de homosexuales, bisexuales, transexuales, sexo-fuidos, intersexuales y así hasta las 32 posibles variantes, (por ahora..) de identidad de género que se ha tenido a bien reconocer. No tengo nada en contra ni tengo nada a favor. Si tengo, y mucho, en contra de los comportamientos insultantes, despóticos, intolerantes, impositivos, y fascistoides, que esgrimen con frecuencia miembros de colectivos LGTBI cuando deciden hacerse “visibles”, y desfilan por las calles protagonizando numeritos sacrílegos y soeces, asaltando los templos, y exponiendo sus supuestas reivindicaciones de modos y maneras que no quiero ni describir ni calificar para no ensuciar estas páginas.

Se acerca la Semana Santa, un tiempo extraordinariamente importante para los cristianos de todo el mundo, en el que se conmemora la muerte y resurrección de Jesús. Las calles en España se llenan de imágenes santas que procesionan entre los fieles. Todos los años, por estas fechas, feministas y partidos de izquierdas, (Podemos ha dadosu apoyo explícito) entre eslóganes e insultos a la Iglesia Católica, a sus sacerdotes, a la fe cristiana, a sus símbolos sagrados, sacan a la calle en procesión lo que han dado en llamar “procesión del coño insumiso”. Siento tener que utilizar este lenguaje, pero es así como denominan a este acto aberrante y sacrílego consistente en sacar una enorme vagina de plástico sobre una carroza, como si de la imagen de la Virgen María se tratara. Entre insultos, y blasfemias estas personas, en su mayoría mujeres, dicen ejercer su derecho de opinión y expresión, con la voluntad de transgredir valores opresores. Los tribunales, han reconocido su derecho a vejar, insultar, humillar los sentimientos religiosos de los cristianos. Me temo que este año una vez mas asistiremos a  un espectáculo semejante, con total impunidad, sencillamente porque este tipo de actos se encuentran en la órbita de lo políticamente correcto.

Nuestra sociedad, supuestamente avanzada en materia de reconocimiento de derechos y libertades, ha hecho suyos los valores del multiculturalismo, basado en el relativismo cultural,  del feminismo radical y excluyente, de un ecologismo deshumanizado y malthusiano, de la ideología de género de carácter generalista y sin límites, y de la indispensable increencia o ateísmo, para que el circulo se cierre sobre sí mismo con éxito. Se ha constituido como una sociedad implacable con el disidente, al que se condena sin paliativos al silencio, al ostracismo social, bajo la tesis de que quien no tiene voz no existe y quien no tiene existencia no tiene vida.

En plena era de las telecomunicaciones, es absolutamente innecesaria la guillotina, como manera de "solución radica", con una buena mordaza es suficiente. Es por eso que hoy, más que nunca, la disidencia tiene su fuerza, su inmensa fuerza, en la resistencia, en la razón,  y en la palabra.

Hoy más que nunca se hace necesario reivindicar frente al insulto, el argumento; frente a la propaganda, la razón; frente a la mordaza, la palabra. Frente al miedo, la resistencia. La fe frente a la desesperanza.

lunes, 13 de febrero de 2017

CRISTIANOFOBIA



Desde la llegada de Trump a la Casa Blanca, se producen todo tipo de noticias relacionadas con el Islam, y casi todas ellas, para proclamar a los cuatro vientos  el carácter racista y xenófobo de las primeras medidas tomadas por el presidente americano, fundamentalmente en lo concerniente al tratamiento de a inmigración procedente de siete países musulmanes. Una abrumadora mayoría de medios de comunicación, y muchas de las mas importantes multinacionales americanas,  así como celebres miembros del cine, de la música, de la "gente guapa" americana y europea, mandatarios socialdemócratas, asociaciones no gubernamentales, hasta el mismismo Papa Francisco, máximo representante de la Iglesia Católica,  han alzado a voz para calificar durísimamente los primeros pasos legislativos dados por el Sr. Trump.

Así las cosas, es raro el día que no nos encontramos con noticias  y opiniones editoriales, que llegan hasta el insulto del político americano, tachándole  de islamófobo. Se da la circunstancia de que paradójicamente, estas noticias en los mas media comparten espacio inmediato con otras que informan  de la desarticulación de comandos terroristas islámicos, dispuestos a segar la vida de los ciudadanos europeos y americanos, haciendo uso todos los recursos estructurales que nuestras sociedades ponen a su alcance para destruirlas. Sin embargo no quiero tratar en esta entrada la cuestión problemática del islamismo radical incrustado en las sociedades occidentales. He querido poner el acento, únicamente, en la unanimidad que parece existir a tenor de las manifestaciones y actuaciones dominantes en la sociedad europea,  para autocalificarnos  de islamofobos  y dar pábulo a las opiniones supuestamente autorizadas, desde el ámbito político, cultural y de las organizaciones sociales  que denuncian permanentemente, la escasa tolerancia que practicamos en Occidente con el islamismo en nuestro entorno, insistiendo en la necesidad de ser mas escrupulosos en todos los órdenes con las poblaciones musulmanas  asentadas o recién llegadas a nuestros países.

Quiero decir explícitamente llegado este punto, que en absoluto comparto esta opinión mayoritaria. Mas bien, al contrario, tengo la certeza de que los ciudadanos de origen extranjeros , que practican el Islam  como religión/cultura, son objeto del mas absoluto respeto institucional,  tienen acceso a las ayudas sociales sin ningún tipo de restricción de carácter racial o religiosa, (mas bien al contrario, resultan ser colectivos especialmente favorecidos en este sentido), pueden  y de hecho o hacen, practicar el culto islámico sin impedimento alguno,  son protegidos por la Ley en sus derechos humanos al igual que los nacionales, etc., etc. Otra cosa muy distinta es, que estas poblaciones, formen parte de núcleos de población desfavorecidos económicamente, que protagonicen dificultades de integración, o que puedan percibir su condición de grupo minoritario  y que tal diferenciación genere desajustes sociales cuyos efectos son, evidentemente indeseables.

En este punto quiero detenerme para adentrarme en el tema que quiero abordar. En contraposición a la consideración que los fieles musulmanes tienen en las sociedades occidentales y a la libertad y el rigor con la que el Islam se practica en el mundo occidental, los cristianos estan sufriendo una auténtica persecución religiosa. Pero veamos lo datos, que nos permiten contemplar el escenario aterrador en el que los cristianos sobreviven en una multitud de paises, la abrumadora mayoria de los mismos, de confesión islámica. La organización de carácter internacional, cuya Web recomiendo visitar por su absoluto interés, PuertasAbiertas, https://www.puertasabiertas.org/ nos aporta siguiente gráfico,



En total, 215 millones de personas en el mundo, son victimas de persecución alta, muy alta,  o extrema a causa de su fe cristiana.  Cito textualmente de la propia web:

“De los 50 países que ocupan la Lista Mundial de la Persecución habitan un total de 4.830 millones de personas y el número aproximado de cristianos en estos países es de 650 millones (13%). De estos 650 millones, Puertas Abiertas considera que 215 millones (33%) sufre un grado de persecución “alto, muy alto o extremo”, según los niveles que se establecen en la metodología de la Lista Mundial de la Persecución. En 21 de los 50 países la persecución es sufrida por el 100% de los cristianos en el país

La persecución de los cristianos, en general, católicos, cristianos evangelistas etc., en el mundo reviste una gravedad escalofriante, desde el acoso, la marginación, el encarcelamiento, la violación de sus derechos humanos más elementales y hasta el propio asesinato. Esta realidad esta al alcance del conocimiento y la difusión de todos los medios, y sin embargo, un silencio terrible se cierne sobre las  informaciones que tienen que ver con la atroz violación de los derechos humanos, en este caso, el derecho inalienable de profesar y practicar la fe cristiana. A modo de ejemplo podemos constatar el continuo debate que existe en Occidente sobre el  uso/imposición del velo islámico en a mujeres musulmanas que viven en nuestras sociedades. De nuevo quiero no entrar en este momento en este particular, solo reseñar que los países de procedencia de estos ciudadanos, el debate de la libertad religiosa se zanja simple y sencillamente con el acoso, la cárcel o la muerte. La cristiandad sufre una terrible persecución en el mundo, y el silencio de las potencias occidentales, hace más ostensible el escándalo y la vergüenza.

Habría que preguntarse cuales son los valores y la ética que Occidente hace suyos para comprender el por qué de esta aparente sinrazón histórica. Si nos atenemos a la ideología que proyectan los medios de comunicación y que hasta este momento han llevado incorporada los partidos políticos mayoritarios en sus programas y a su actuación en el poder, la tendencia es, a todas luces, a un anticristianismo progresivamente más radical, más contundente. El relativismo cultural, el ateísmo como supuesto eje fundamental del progreso tecnológico, la ideología de genero transformadora fundamentalmente el núcleo familiar compuesto de una madre, y un padre y unos hijos, una reducción hasta el nivel de lo nuclear de la familia extensa, una valoración esencialmente materialista de la vida humana,  son los emblemas una sociedad autocalificada de progresista, que parece afirmarse por la contraposición con los valores y la ética cristianos. 

La civilización occidental evolucionada desde y en la superestructura cultural y religiosa de a fe de Cristo, ha girado sobre si misma para abandonar los postulados que le dieron la vida y que ha permitido su evolución y crecimiento durante veintiún siglos hasta el día de hoy.  No está bien visto ser cristiano en nuestros días y, la discrepancia, también en Occidente, es incluso objeto de sanción y aislamiento social. Los medios de comunicación poderosísima fuente de información/manipulación, a penas tienen interés en reflejar la vida del cristianismo en el mundo de hoy, a no ser que la noticia sea la denuncia de sacerdotes implicados en asuntos de pederastia o delitos económicos. Los delincuentes que existen en el seno de la Iglesia católica se han convertido en el escaparate al que se asoman con curiosidad y desprecio, como no podía ser de otro modo, nuestra ciudadanía, dejando en la oscuridad y el anonimato todo aquello que pudiera mostrar la cara valerosa, honesta, y pacifica de una fe que se extiende por el mundo haciendo el bien, especialmente entre los mas necesitados.

Al igual que la fe del converso esta alimentada por la emoción del descubrimiento, la pasión del apostata es incuestionable. Occidente vive con apasionamiento el desgarro de su pasada fe. Y en esta pasión, en el deseo de enterrar lo que fue, de reinventarse, es perfectamente capaz de defender el velo que cubra púdicamente la cabeza y el rostro de las mujeres al tiempo que violenta un templo católico inundando de gritos y de insultos soeces, a sus fieles a los que incluso amenaza de muerte, con total y absoluta impunidad, como ha sucedido en Madrid, con representante podemita en el Ayuntamiento. De exigir en los comedores escolares menús adaptados al credo musulmán, al tiempo que reivindica la supresión de los villancicos navideños en os colegios, o convierte Cabalgata de Reyes, en algo mas parecido a una desfile de carnaval que a una tradición religiosa. Los ejemplos son innumerables y muy ilustrativos del tiempo de transformación socio-cultural que vivimos. No participar de la conveniencia denominar matrimonio a las uniones homosexuales, la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo, ser pro-vida, posicionarse a favor de la mujer y en contra del aborto, denunciar los vientres de alquiler como una forma de esclavitud de la mujer inaceptable, defender la libertad económica y la propiedad privada al tiempo que se  reivindicar la caridad y la misericordia, defender la Naturaleza y a vida animal desde un ecologismo radicalmente respetuoso y esperanzador,  que ponga sin embargo al ser humano como el primer bien a proteger indisolublemente unido a una Naturaleza de la que forma parte, son cuestiones que inmediatamente sitúan al ciudadano en la periferia de lo pretendidamente progresista, de lo políticamente incorrecto, y lo convierte en un elemento a silenciar. Esto es así hasta tal punto, que en cuestiones que atañen a LGTB y la ideología de genero, la ley se ocupa ya, en este momento, con legislación perfectamente desarrollada y de aplicación, de imponer determinados postulados educativos a nivel de primera infancia al tiempo que se constituye como delito la discrepancia de opinión y de expresión.

La cristianofobia es en mi opinión una realidad incontestable. A nivel mundial se esta produciendo una durísima  persecución a  la cristiandad. El mundo Occidental es conocedor de la violencia ejercida sobre los cristianos en el mundo, y contempla la escena con indiferencia vergonzosa. Asimismo, en nuestras propias sociedades poco a poco han ido estrechando el cerco a los valores a la ética cristiana, con el propósito de que quede circunscrita al ámbito estricto de lo domestico.  El cristianismo debe quedar dentro de los muros de los templos, sin traspasar el umbral donde se desarrolla “lo social , lo publico. Esta dimensión debe ser estrictamente controlada políticamente, tutelada bajo  parámetros ideológicos perfectamente definidos e impuestos. El humanismo cristiano queda reemplazado por un antropocentrismo de  carácter global, tecnológico y telemático, en el que se hace realidad todo lo posible, en el que el ser humano es simultáneamente el centro y la derivada. La vida humana queda circunscrita a un valor que radica en la propia eficiencia para existir y fuera de este rendimiento eficaz, el sistema facilita y me atrevería a decir que  induce, los elementos necesarios para su eliminación, que se materializa en el aborto y la eutanasia. El hombre centro del universo, se ha convertido en un Dios devorador de tiempo, productor y consumidor de estímulos, insaciable acumulador de experiencias y comunicaciones virtuales. La ética de lo posible avala y justifica actuaciones biotecnológicas de dudosa rectitud, y desplaza la ética cristiana de lo humanamente deseable. El aborto de seres humanos en nivel embrionario o fetal, el alquiler  o compra de mujeres para engendrar seres humanos, la incapacidad para aceptar que el intercambio sexual entre personas del mismo sexo es necesariamente estéril e infecundo,  parece estar refrendado por una moral aséptica, neutra y yo creo que trágicamente infantiloide e inmadura, que se hace posible gracias a una ciencia en permanente y exitosa evolución, y un mercado, también global, dispuesto a mercantilizar todo susceptible de ser comprado y ser vendido. El precio a pagar es evidentemente altísimo, tanto que, en demasiadas ocasiones, se nos exige disociar nuestro ser, por la exigencia implacable de vivir proyectados fuera de nosotros mismos, enajenados de una Naturaleza que agoniza mientras la fotografiamos y adornamos con frasecitas pseudofilosoficas de autoayuda de andar por casa en los Chats donde buscamos cobijo.

El humanismo cristiano, no tiene encaje en este diseño. El mensaje de Jesús de Nazaret , esta muy alejado de estos planteamientos vitales. Es por eso por lo que se ha vuelto absolutamente insoportable a los ojos de los poderosos, de los que ansían lo imposible, de los que desvirtúan la realidad, de los que desnudan las palabras de significado para que expresen lo que las palabras no dicen, para los que pretenden dotar de naturalidad lo que sencillamente es en la Naturaleza imposible e inexistente.  El humanismo cristiano es, tremendamente incomodo en la era postmoderna en la que vive la Civilización occidental.

No es cierto que la realidad sea según  el cristal con que se mire. No. La verdad es única y eterna, esta impresa en nuestra naturaleza humana, se oculta en los rincones más profundos de nuestro mas intimo ser. La aceptación de la verdad, su reivindicación, es una tarea de los seres humanos indistintamente de su raza, su cultura o la fe que profesen. Es una labor ardua, un largo camino por recorrer, una misión sencilla y a la vez grandiosa, de carácter transversal  y  universal. Esta misión se encuentra en el ADN del humanismo cristiano.  Un humanismo acogedor, enraizado en los valores de la paz, la justicia, la libertad, y sobre todo de la verdad. Desde esta perspectiva, no todo vale. No todo lo que se puede hacer debe hacerse. No todo lo posible es lo deseable y no todo lo deseable tiene justificación ética y moral.  Por eso, y aunque perseguido, burlado, menospreciado el Cristianismo es el mundo de hoy, absolutamente indispensable, como testigo y protagonista activo de la Historia.