sábado, 12 de julio de 2014

ETA ASESINA A MIGUEL ANGEL BLANCO, DIA 13 DE JULIO DE 1997



MIGUEL ANGEL BLANCO FUE ASESINADO POR LA BANDA TERRORISTA ETA EL 13 DE JULIO DE 1997, CUANDO TENÍA 29 AÑOS.

Sus asesinos le sometieron a un terrible sufrimiento durante dos días de secuestro, antes de pegarle dos tiros en la cabeza, indefenso, de rodillas y con las manos atadas con un cable eléctrico.
Le dejaron tirado en una pista forestal de la población de Lasarte, agonizante, herido de muerte, donde fue encontrado por unos hombres que paseaban a sus perros.

Sus asesinos y sus cómplices, los políticos que con ellos pactan y llegan a acuerdos, los jueces y fiscales que se prestan a vender sus conciencias y manchar sus togas con el polvo del camino, los medios de comunicación amorales y complacientes con el poder, los obispos y curas que en nombre de Dios sacrifican a las víctimas, los agentes de la cultura insensibles a su dolor, los ciudadanos indiferentes a su sufrimiento ... Para ellos, para todos ellos, mi más absoluto de los desprecios.




Por la idea perseguida
Por los golpes recibidos
Por aquel que no resiste
Por aquellos que se esconden
Por el miedo que te tienen
Por  tus pasos que vigilan
Por la forma en que te atacan
Por los hijos que te matan
Yo te nombro Libertad.


(Framento del poema "Yo te nombro Libertdad"
Autor: Paul Eluard,1942)

miércoles, 9 de julio de 2014

PERROS Y GATOS, ALEJADOS DE LOS ESCAPARATES

Ha tenido que pasar dos años y medio para que el PP tomara una iniciativa de Gobierno que me pareciera digna de alabanza. Leo en un medio digital que el Ministerio de Agricultura, ultima un anteproyecto de ley que incluye la normativa básica del comercio y tenencia responsable de perros y gatos, con la que pretende prohibir la venta de animales en las tiendas de mascotas, así como su exhibición y exposición en escaparates con fines comerciales, lo cual podría conllevar una multa de hasta 200.000 euros.

La medida me ha sorprendido muy gratamente. Visito con cierta frecuencia las tiendas de venta de productos para mascotas dado que en mi casa, vivimos dos personas con dos gatos, una perrita, un pájaro. Para todos aquellos que pudieran imaginarse un hogar de estas características como un espacio caótico, de dudosa limpieza, y sometido a todo tipo de ruidos extraños, tengo que puntualizar que nada hay mas lejos de la realidad. En mi hogar las paredes se visten con lienzos y fotografías, decenas de libros que han llenado mi memoria de historias, fantasías y pensamientos, divertidos, interesantes o audaces; en nuestras dos terrazas cultivamos plantas sencillas, domésticas, y hierbas aromáticas, además de una higuera, un limonero y un olivo. Nuestra casa es un lugar normalmente silencioso y limpio, razonablemente ordenado y alegre. Y, todo esto, es posible en convivencia con nuestras mascotas, y quizá, de alguna manera, gracias a ellas. Dicho lo cual, se entenderá con facilidad, que mi relación con perros y gatos, que viene ya de mucho tiempo atrás, se ha forjado desde el respeto a estas otras formas de vida, que comparten con nosotros nuestro tiempo y nuestra historia vital.

No pretendo hacer una alegato de los aspectos positivos que yo considero posee la tenencia de un animal de compañía. Dejo que los estúpidos, en su ignorancia, sigan atribuyendo el amor entrañable a un perro o a un gato, como fruto o consecuencia de la soledad, del aislamiento, de la carencia de afectos humanos; de haber procreado o no, una extensa prole. También desisto de convencer a histéricos/as del orden, que consideran que gatos y perros son fuente de enfermedades demoníacas y parasitarias. Les dejo con sus neurosis de autodesprecio y con sus cocinas rebosantes de asepsia, cual fríos quirófanos, y con sus cabezas calientes de estériles y tediosas ansiedades.

Sí deseo, sin embargo, felicitarme por la medida, que al parecer, quiere llevar a cabo la ministra de Agricultura y Medioambiente, castigando severamente los negocios que tengan por objetivo lucrarse sometiendo a maltrato a cachorros de perros y gatos, recluidos en reducidisimas jaulas en centros comerciales, hasta ser objeto de compra por parte de un cliente.

Los escaparates no son lugar adecuado para hermosos seres inocentes que aguardan un amo. Es necesario, imprescindible, me atrevería a decir, que tomemos conciencia de que el maltrato animal, es en primer lugar una banal e innecesaria crueldad que causa sufrimiento gratuito en seres indefensos, al tiempo que nos denigra profundamente a los seres humanos que ejercemos este dolor sobre ellos, o que lo consentimos con indiferencia. Poco a poco, España comienza a transitar por el camino de la sensibilización en la protección de la Naturaleza, y nada mas cerca de nosotros, que aquellos de sus miembros con los que llevamos milenios compartiendo estrechamente nuestra existencia.

Seguramente alguien podrá preguntarse porqué no he dedicado estas líneas a un tema de mayor actualidad y enjundia, como por ejemplo … a Podemos, como por otro lado, hace todo el mundo. Aclaro en un pispás mi, peculiar decisión.

No me gusta el personaje, me desagrada su look. Tiene aspecto demasiado blando para mi, y una mirada demasiado dura para mis ojos. Su tono de voz es ampuloso, relamido, y se escucha a si mismo cuando habla. Pareciera que al tiempo que se muestra a su auditorio con gesto humilde, lanzara sobre nuestras cabezas implacables maldiciones y amenazas Que va, !no me gusta ni un pelo¡ Su sonrisa, me da miedo, me recuerda vagamente los rostros mesiánicos que maldicen a Dios. Cuando le escucho, me dan ganas de declararme a grito pelao, como una irreducta pecadora capitalista dispuesta a condenarme con una sonrisa en la economía de libre mercado, y en mi incorregible adhesión a la Libertad.

Pero sobre todo, es que Pablo Iglesias me aburre muchísimo. Me parece un plasta, un pesado, un vendedor de humo, un charlatán de feria, mercader del mágico crecepelo que ha dejado calvo a todo hijo de vecino en Cuba y Venezuela. Además, no me gustan sus malas compañías, sospechosos filoterroristas con los que según él se afana en buscar soluciones para nuestros problemas, los peores, los que tienen que ver con el asesinato y con la muerte. Iglesias se reúne con la zorra que devora a las gallinas, para que, las gallinas sigamos poniendo huevos aunque estemos moribundas. Que no, que no me gusta un pelo este pavo.

No me gusta su sombra, ese ciudadano que se apellida Moreno. Le separa la silla deferente, y deja que fotografíen al líder que da mejor fotogenía … mientras él se sitúa entre bambalinas, segundo plano, como al acecho, vigilante. La lengua suelta y la voz firme, “Me siento digno defendiendo a Chavez frente a la basura mediática de España” decía no hace mucho. Ufff... !que miedo dan estos salvapatrias y condena hombres¡

A mi, me parecen ultras, vulgares y tediosos, no por ello carentes de peligro. Nuestras vidas, nuestras haciendas y nuestra libertad, si alguna vez llegan a caer en sus manos perderán, sin lugar a dudas, su garantías democráticas. Ellos tiene otro estilo, el del chavismo y el castrismo, tan feo, tan decrépito, tan desesperanzado... “¡¡expropiese, expropieeeessse, rugia el tirano venezolano.¡¡¡ Ellos son el ruido de sables, los portadores del silencio, de la pobreza, del miedo.


Soy muy consciente del auge de su popularidad, de su fama, de que muchos votos ciudadanos han sido, y posiblemente, serán para ellos, y me digo, peor para nosotros; eso si, que no me pida nadie que les tome en serio, porque en mi razón y en mi corazón, muchos otros les van por delante, por ejemplo, perros y gatos, felices y lejos de los escaparates.

domingo, 29 de junio de 2014

FELIPE, EL SEXTO DE SU NOMBRE.

Se llama Felipe VI. Ha llegado al trono cuando algunos lo deseaban, cuando todavía no se le esperaba. Su padre ha abdicado de la Corona y ha corrido el turno. Las maneras en las que se ha llevado a cabo el relevo, dicen los entendidos, que no han sido las más adecuadas, que la repentina decisión de D. Juan Carlos ha traido de cabeza a los leguleyos del Reino para vestir con la túnica de la legalidad, cada paso dado en la entronización del nuevo Rey. Todo este tinglado de ajustes y reajustes normativos está en la línea de como se hacen habitualmente las cosas en España, a golpe de oportunidad o de necesidad, o de ambas cosas. Demasiadas veces a tontas y a locas, abusando del trágala hasta mucho más allá de lo que sería tolerable en un país medianamente aseado en términos democráticos. Se han escrito ríos de tinta en estos días al respecto, con opiniones variopintas según el grado de cortesanía monárquica o de adhesión republicana. El Rey D. Juan Carlos por motivos que sólo él conoce, y que muchos pretenden adivinar, ha cogido las de Villadiego, sin mas explicaciones. Tengo la impresión de que los acontecimientos en España se suceden con una rapidez vertiginosa, y que, mas pronto que tarde, la realidad pondrá delante de los ojos que aquellos que quieran ver, quizá, algunas respuestas a muchos interrogantes que hoy están planteados en relación con abdicación del monarca.

Desde siempre he sido de la opinión de que la jefatura del Estado, como todos y cada uno de los cargos institucionales en una Democracia Parlamentaria deberían ser electos, y que la soberanía popular debe asumir, por ende, su responsabilidad en la elección de los mismos. Por lo tanto, a priori, y como punto de partida, mi posición es una posición a favor de que la nación adopte la forma de República. Dicho lo cual, es fundamental valorar el funcionamiento del régimen republicano en el pasado, y la naturaleza de las fuerzas políticas que en la actualidad abanderan la defensa de la República como forma de estado para España.

La experiencia republicana en nuestro país no ha podido ser mas decepcionante en nuestra Historia. Es cierto que se ha caracterizado por su brevedad tanto en Primera como en la Segunda y como de todos es sabido, por motivos diferentes. Lo que si parece haber quedado meridianamente claro, sobre todo en el desarrollo de la Segunda República, es que fue “tomada” por posiciones políticas de izquierdas/ultraizquierdas, impregnadas de un espíritu profundamente antinacional, actuando como fuerzas centrífugas, que apoyaban los movimientos independentistas/secesionistas mas beligerantes. Incomprensiblemente, las fuerzas republicanas en España llevan en su macuto ideológico las consignas de una España aborrecida, quebrada, empobrecida, y socialista cuando no comunista, o lo que toque, según los tiempos que corran. En el momento actual, son los regímenes bolivarianos latinoamericanos y el criminal régimen comunista castrista, los modelos propuestos con mayor o menor desfachatez por las fuerzas políticas republicanas. El fervorín con el que IU o Podemos defienden las dictaduras cubana y venezolana, son ejemplos elocuentes de esta circunstancia.

Podría argumentarse, sin embargo, que en Vascongadas (o País Vasco, como se quiera) y Cataluña, son los partidos pseudo-conservadores como el PNV y Convergencia y Unión, los que ha llevado a cabo desde hace décadas la implantación por tierra mar y aire de la ideología soberanista. Es necesario precisar, y no olvidarlo, que estos partidos soberanistas se han caracterizado por su progresiva radicalización, fruto de la cual, la defensa de las libertades ciudadanas, los derechos constitucionales, e incluso, los derechos humanos, propios de las ideologías conservadoras modernas y liberales, se han visto cercenados y sometidos, en aras a la consecución de su objetivo final que no es otro que la secesión. El control de los medios de comunicación, de la educación desde los primeros años de escolarización, de la universidad, la cultura, del mundo de las finanzas, de la Administración Autonómica, han sido “colonizados”. El poder político autonómico actuando de manera coactiva e implacable, se ha convertido en una apisonadora a cuyo paso no crece la hierba de la libertad. Los ciudadanos de estas Comunidades Autónomas, han sufrido un proceso muy exitoso de ingeniería social en la que se han utilizado como herramientas indispensables la educación y la imposición de las lenguas locales. Los gobiernos autonómicos de ideología independentista han levantado, palmo a palmo, el muro intangible del la vergüenza fomentando la segregación y la marginación de los ciudadanos castellano parlantes, o que , simplemente se sienten, ademas de vascos o catalanes, también españoles. De manera que se hace muy difícil poder calificar como conservadores o demócrata cristianos a estos partidos que han adoptado características mas propias de los fascismos que de las democracias liberales.

Por otro lado, nada impide constatar que la izquierda más radical en estas Comunidades Autónomas, Esquerra Republicana y Bildu, se están comiendo por los pies a estos partidos bajo cuya sombra han crecido, hasta que finalmente acaben devorándoles el corazón, conviertiendo a las formaciones soberanistas que se autodenominan de uno u otro modo como centristas o “conservadoras”, en partidos políticos residuales e irrelevantes. Los terroristas vascos y la estructura social de apoyo a ETA, no son fascistas ni son nazis. Son marxistas. Son comunistas. En cuanto a Esquerra Republicana, su pasado y su presente, están salpicados de multitud episodios históricos que les califican que dan asco y miedo, como los pactos llevados a cabo por su máximo dirigente Carod Rovira con los asesinos del terrorismo vasco para que ETA no atentara contra los ciudadanos catalanes limitando su actuación al asesinato de los españoles en el resto del territorio español. En cuanto a las numerosas formaciones de izquierdas que hay en nuestro país, actuán todas ellas bajo el común denominador de aborrecer a España, de pregonar el desgarro de sus territorios, y de hacerlo bajo vaya usted a saber que forma de república de naturaleza socialista.

En mi opinión “República” en el caso de España, es sinónimo de dictadura, de totalitarismo, defendida mayoritariamente por ideologías liberticidas. Así las cosas, la Monarquía Parlamentaria se presenta como la única alternativa que puede ser garante de la unidad nacional en su diversidad, y de la Democracia Constitucional, y lo que es más importante, de un régimen político de libertad y de progreso. Es por ello que llegado el caso, estoy dispuesta a aceptar pulpo como animal de compañía, y a reconocer a la Monarquía como nuestra mejor opción de futuro.

Aceptar la Monarquía no significa, en modo alguno, otorgar una carta en blanco a sus representantes. Ciertamente, las funciones de la Corona están recogidas en la Carta Magna. El Rey reina pero no gobierna. Esta frasecita de marras, tan traída y llevada, tan manoseada de manera interesada y cicatera, tiene sin embargo un importantísimo significado, y constituye una parte esencial del peso de la Corona. Implica, que por parte del Rey, sean diáfanas su neutralidad, su imparcialidad en las valoraciones públicas de los distintos partidos políticos y en su relación con los poderes públicos. Pero sobre todo, es absolutamente indispensable que su actuación institucional esté presidida de manera incuestionable por la firmeza en la defensa de los valores y principios constitucionales, de los cuales, el mas importante de todos, es el referido a la soberanía nacional que reside en el pueblo español en su conjunto y de la que emanan todos los demás poderes.

En segundo lugar, el Rey debe ser ejemplar, es el precio a pagar por sus privilegios de cuna. La transparencia de su actuación pública y privada es obligada, lo que no significa en modo alguno, faltar al respeto de su derecho a la intimidad como de cualquier otro español. España no es un Reino de súbditos. Los españoles somos ciudadanos, y eso ningún rey y ningún cortesano, deberían olvidarlo jamás. La Corona se debe a la Nación por encima de cualquier otra consideración, sencillamente porque la Nación es anterior a su existencia, y porque es la Nación la que, libremente, democráticamente, ha plasmado su legitimidad en la Constitución vigente. La Corona, cuyas funciones encomendadas quedan delimitadas constitucionalmente, tiene en mi opinión, que responder en todas y cada una de ellas con obligada lealtad. Una lealtad inquebrantable, no partidista, y no oportunista.

Felipe VI ha llegado a ostentar la corona del Reino de España hace unos días en un momento muy complicado en todos los sentidos, económico, social y político. Estos son sus bueyes y con ellos deberá realizar su siembra. No tengo la menor duda de que el Rey es perfectamente consciente de este hecho, no obstante, como se suele decir, la distancia mas corta entre dos puntos es la línea recta. Más le vale transitar por el camino de la rectitud en todos los sentidos desde el primer momento, con sus palabras y con sus silencios. Si por el contrario, se aventura por oscuros vericuetos de la mano de aquellos cuyo objetivo es hacer naufragar la Constitucion del 78, y con ello nuestra convivencia, perderá sin lugar a dudas el apoyo de los que le han dado su confianza pensando únicamente en el bien de nuestro país.


Felipe VI será Rey de España mientras España sea. Su destino está indisolublemente unido al de la Nación Española. Si en alguna ocasión alguien ha podido imaginar una dinastía Borbónica reinante en una España hecha jirones, que se vaya olvidando, porque aquellos que derramen sus lágrimas sobre el cadáver del Reino, no estarán dispuestos a tolerar, además, su profanación.

viernes, 13 de junio de 2014

LA ABDICACION DEL REINO

El Rey ha dicho que se va y se ha montado un buen follón. Momento apasionante para ver de cerca la evolución de los acontecimientos, bien es cierto, que tenemos que ser conscientes de que aquello que parece suceder ante nuestros ojos no es más que una sombra proyectada hacia la superficie de lo que verdaderamente acontece en las profundas simas de la realidad. En todo caso, nos ha dicho que no quiere mas caldo, ni en taza ni en plato. Punto.

Inmediatamente han surgido explicaciones varias, posibles motivos, razonamientos, y análisis pero en mi opinión ninguna de estas cuestiones tienen hoy mayor interés. Nunca sabremos cuales han sido las circunstancias que han llevado a su abdicación, elegida libremente, inducida, impuesta…? Lo que si parece es que se va en un momento álgido, candente de la vida política en España. Su Reino se desmorona. Lleva derrumbándose tantos años como los que él ha estado reinando. Las fuerzas e intereses desintegradores de la Nación han operado con una eficacia y tenacidad implacables desde el mismo momento en que tuvieron representación democrática. La fuerza y la coacción, la violencia terrorista proveniente del País Vasco, la presión legislativa autonómica, han actuado con paciencia vietnamita, de manera constante, y sin darnos respiro durante décadas; han controlado los medios de comunicación locales, e incluso nacionales, la educación, la Universidad, la cultura, extendiendo sus tentáculos hasta los más recónditos rincones de la vida social, económica y hasta religiosa, en sus respectivos feudos autonómicos.

Los espacios de libertad para los ciudadanos que se consideran españoles, precisamente por el hecho de ser catalanes o vascos, han sido progresivamente limitados hasta la asfixia. Ser español, y mostrarse como tal, en Cataluña y País Vasco se ha convertido en una heroicidad. Expresarse en español en el trabajo, en la universidad, incluso en el colegio, supone una significación negativa, conducente al ostracismo, a ser vilipendiado, insultado, o amenazado, cuando no, a poner en cuestión la propia seguridad personal.

Hemos asistido a durante muchos, muchos años de reinado de D. Juan Carlos I, al insulto, la injuria, el desprecio y el odio hacia todo aquello que tuviera que ver con la Nación Española, con el sentimiento de pertenencia, desde la identidad catalana o vasca, a España. Ser vasco y ser español, ser catalán y ser español, ha dejado de ser posible, sencillamente porque décadas de ingeniería a social han tenido los efectos programados y previstos.

El rey ha abdicado. Le deja a su sucesor su hijo, el Príncipe Felipe, una nación que parece mostrarse ya incapaz de sostener su corona; indiferente y desnortada en relación con su identidad. España ha sido discutida y discutible, como decía el presidente socialista Rodríguez, a quien en tan alta consideración ha tenido el monarca. España ha sido desgarrada por los independentistas de la burguesía, y de la izquierda catalana con quien D. Juan Carlos compartía chanzas porque según su alto sentido regio “hablando se entiende la gente” (se ve que no importaba con quien se cruzaran las bromas y las confidencias). España ha abandonado a sus víctimas del terrorismo, y libera a sus asesinos de la ETA, dando cumplimiento a los acuerdos llevados a cabo por Rodríguez y continuados por Rajoy, con la organización terrorista, y pareciera que refrendados por las palabras del Rey : “ Si sale, sale…” sin tener en consideración el precio que debíamos pagar los ciudadanos en esas componendas, que han llenado de estupor, de sufrimiento y de ira a un parte de los ciudadanos españoles.

España se muere intoxicada por la corrupción de sindicatos, asociaciones empresariales, financieros, y banqueros, entre los que se encuentra el yerno del Rey, mientras desde la casa real se efectúan maniobras orquestadas en la oscuridad, y se encomienda la defensa jurídica de su hija a un prohombre/conseguidor catalán, de conocida y abierta posición por el reconocimiento de la soberanía catalana en detrimento de la soberanía nacional para llevar a cabo la expropiación a España de una parte de si misma.

Los años de reinado del Rey J. Carlos han sido años de Democracia en España, bajo una Constitución garante de derechos y libertades en nuestro país. Esta es la afirmación mas reiterada en estos días.

Lo cierto es que el sistema democrático que nació con nuestra Constitución no ha sido capaz de garantizar su cumplimiento en los aspectos esenciales de la misma: el reconocimiento de la soberanía nacional que reside en el pueblo español en su conjunto, contemplado en su artículo primero; y su fundamento, en la indisoluble unidad de la Nación Española, patria común e indivisible de los españole, en su artículo segundo. La defensa de estos principios se ha pagado con la muerte durante el reinado de Juan Carlos I; con aislamiento y la marginación social, con las coacciones y amenazas al ejercicio de la libertad política, con la presión sobre ciudadanos indefensos, sus negocios, o sus familias. La Constitución se ha convertido en un papel mojado, en poco más que un clínex en el que se suenan los mocos los independentistas, y se secan las lágrimas de cocodrilo todos aquellos que han hecho dejación absoluta y vergonzante de sus obligaciones, políticas y de todo orden, de defensa de la Constitución como norma democrática y suprema de nuestro Ordenamiento Jurídico en todo el territorio nacional. Todo lo demás, la modernización de nuestro país, el ejercicio de derechos y libertades, estrictamente de carácter individual siempre que éstas no atañan a la dimensión política del ciudadano, han tenido un desarrollo que en mi opinión habría podido darse bajo cualquier otra forma de régimen.

Podemos divorciarnos, abortar, casarnos con hombres o con mujeres o con transexuales, reunirnos como y donde queramos, defender y vanagloriarnos de nuestra homosexualidad, opinar y expresarnos a cerca de cualquier cosa, (menciono estos aspectos porque pudieran parecer derechos “especialmente necesitados de protección”), pero no podemos decir que somos españoles, que deseamos seguir siendo españoles, que sentimos España en nuestro corazón, que respetamos nuestra Historia, que nos identificamos con nuestra bandera constitucional, que hablamos además de euskera y catalán, también español, y que así lo queremos para nuestros hijos. Estas cosas no pueden decirse libremente en Cataluña y en el País Vasco, no pueden decirse sin miedo, sin pagar las consecuencias, sin ser un héroe.

El Rey se va con buena salud. El  Reino de España, agoniza.

jueves, 5 de junio de 2014

PODER, PODEMOS, PERO NO QUEREMOS.

Bueno, bueno, bueno... ¡como está el patio¡.  Al nacional me refiero. Desde la celebración de las elecciones europeas el panorama político se ha puesto al rojo vivo. En cuanto a los resultados, lo que se dice ganar las elecciones, las ganó el Partido Popular, seguido a corta distancia por el PSOE.  Hay que añadir, sin embargo, la cuestión crucial de que se ha tratado de una victoria agónica, pírrica, que ha sabido a derrota sin paliativos en uno y en otro partido.

Para resumir, y no entrar en sesudos análisis, en mi opinión, lo notorio de estos comicios ha sido que los dos grandes partidos de carácter nacional han perdido la confianza de una abrumadora cantidad de sus votantes; que los afectos al partido popular han nutrido la abstención, y que las opciones que representan a la ultra izquierda, casposa e independentista, cuando no filoterrorista, han obtenido un resultado excelente en las urnas. Para la nación española los resultados no pueden ser más inquietantes.

La situación económica del país viene siendo crítica varios años, desde que el inefable Jose Luis Rodríguez tomo las riendas del gobierno y nos deslizamos por el abismo de la sinrazón económica, de las componendas con los terroristas asesinos (valga la redundancia) de ETA, del impulso dado por el entonces presidente a la pseudo constitución catalana, con su aceptación sin rechistar del nuevo estatuto catalán, además del despertar del enfrentamiento de las dos Españas.  Pese a todo, yo creo que la única fibra sensible de la ciudadanía que se ha visto tocada ha sido la del bolsillo, hecho harapos a fuerza de zarandeos y tirones, fruto de una crisis económica que  ha sumido en un oscuro pozo de pobreza a decenas de miles de hogares, desesperanzados, y con  un cabreo sin límites.

Evidentemente, la ruina nacional no habría sido tan afrentosa si las medidas llevadas a cabo por el PSOE, y desde hace dos años por el PP, no se hubieran ejecutado mientras nos sumíamos en una inconmensurable ciénaga de corrupción, que afecta a prácticamente todas las instituciones, partidos políticos, sindicatos, sector financiero, a los jueces, y hasta la familia real.  Los españoles somos más pobres, nos han arrebatado la esperanza, y tenemos la certeza de  ser estafados por aquellos que ostentan el poder en todos los órdenes de la vida pública, lo que ha resultado, sencillamente, inadmisible e insoportable para la ciudadanía. Las elecciones europeas han señalado, sin lugar a dudas, a los responsables de la profundísima crisis en la que nos encontramos, y ha evidenciado la perdida de la confianza de buena parte de aquellos habían entregado las riendas del Gobierno hasta ahora a los dos grandes partidos nacionales. Los ciudadanos se han plantado y les han dicho que hasta aquí han llegado.

Pero, insisto, no se debería perder de vista que este enfado descomunal, que esta desafección de los votantes al Partido Popular y al Partido Socialista llega de la mano de una situación económica gravísima, traumática, y desoladora, en la que el desempleo ha segado como una guadaña las esperanzas de millones de familias en España, sumiendo  en la pobreza repentina e inesperada a ciudadanos que hasta este momento gozaban de un bienestar igualmente insospechado hace muy pocos años. Por otro lado, todos aquellos que aún mantienen su puesto de trabajo viven con incertidumbre y desasosiego, en la creencia de que a cualquiera en cualquier momento puede encontrarse sin trabajo y que le han puesto la mismísima calle; porque a sus  hijos parece aguardarles un futuro tenebroso, independientemente de su formación o presupuesta valía. El pesimismo, la pobreza y la rabia, en mi opinión absolutamente justificados, han sido recogidos, manipulados adecuadamente, con precisión de laboratorio, por los movimientos de izquierdas con vocación revolucionaria, y por los partidos independentistas, que mira tu por donde, en su mayoría, también se sitúan en la izquierda radical, que han venido ensayando las pautas de rebelión y arenga de las masas mas proclives, por unos u otros motivos, tomando las calles no siempre de manera pacífica,  ya desde los Gobiernos del Presidente Aznar.

Estas formaciones, asombrosamente, han contado con el apoyo notorio, mas o menos explícito, de importantes y numerosos medios de comunicación, que por interés colaboracionista o por estupidez manifiesta, han servido de portavoces de formaciones y partidos políticos cuya palabrería descansa en peligrosísimos mensajes casposos, liberticidas y totalitarios de raíz anarcoide y comunista. Estos mismos medios se han caracterizado, además, por dar pábulo a una propaganda independentista mitómana, patética y ridícula, que adquiere tanto en Cataluña como en el País Vasco tintes xenófobos instalados ya en una parte muy importante de la opinión; desde los poderes públicos autonómicos  se promueve el odio y el desprecio hacia la Nación Española, su Historia y sus ciudadanos, mientras que los distintos gobiernos nacionales han renunciado, incluso, a hacer cumplir la  Constitución y las Leyes en estos territorios, en numerosas ocasiones con gravísimas consecuencias.

La semilla tarde o temprano acaba por germinar y dar fruto, y en España llevamos muchos años, demasiados en los que el poder político, las instituciones, los agentes llamados sociales, como asociaciones empresariales y sindicatos, la judicatura y hasta la jefatura del Estado han olvidado su verdadera y fundamental, y me atrevería a decir, única razón de ser, que no es otra que el servicio al ciudadano en particular, y a la Nación en general. Por el contrario, la deriva que ha tomado su actuación no ha podido ser más egocéntrica y  a la postre,  más suicida.  Hace mucho tiempo que aquellos a los deberíamos exigir una conducta pública impoluta, dejaron  de ser ejemplares. Se han convertido en ejecutores de políticas manipuladoras, poco o nada transparentes, de pactos y acuerdos de conveniencia partidista. La respuesta política de la sociedad ha sido hasta ahora nula mostrando su naturaleza infantil, adocenada y acrítica, otorgando una y otra vez su confianza en las urnas a aquellos que hacían con ella, de su capa un sayo con ella.

En el momento actual, esa misma ciudadanía,  que en época de vacas gordas y cigarras perezosas y cantarinas,  toleraba el desparpajo y el latrocinio de la casta política y financiera; que se mostraba indiferente hacia conductas judiciales rayanas en lo delictivo; esa ciudadanía que hacía oídos sordos al clamor de las víctimas del terrorismo cuando exigía justicia para sus familiares y amigos asesinados, para que no les  amargaran la mañana de domingo;  esos mismos ciudadanos, ahora que las vacas han adelgazado hasta quedarse escuálidas, y la crisis ha llegado con témpanos de hielo…  Ahora, se pregunta que hay de lo mío, y recibe como única respuesta que para ella ya no queda nada en los cuarteles de invierno. 

Esa misma ciudadanía antes dócil, mansa, y lanar,  que tiraba de Visa para pagar las vacaciones en la playa en hoteles de alto copete,  que estrenaba coche como quien se cambia de calcetines, que compraba pisos a troche y moche financiados a 50 años por una banca profesionalmente incompetente y moralmente deleznable, en la irresponsable e incomprensible creencia de que jamás de los jamases sus  vidas iban a dar un paso atrás; esas generaciones  de  jóvenes entrados en años, eternos adolescentes, consumidores de tecnología punta con nóminas paternas; los chicos del instituto de hace tres días, cuya formación intelectual está a la cola en todos los informes educativos internacionales; los universitarios licenciados por universidades desprestigiadas y politizadas… constituyen hoy, una gran masa de ciudadanos y de nuevos votantes, que están asustados y desconcertados, que sienten en sus propias carnes el desamparo de los poderes públicos antes complacientes,  porque ya no poseen lo que poseían, porque no les dan lo se que les daba, porque han perdido lo que habían conseguido, porque les han mentido. Tengo serias dudas de que entre estos encontremos a aquellos que asumen, que quizá, también ellos se equivocaron.

Una amalgama de tragedias individuales, y familiares  se han dado cita en la consulta de las elecciones europeas. Los españoles que han alimentado de manera acrítica, día a día, elección tras elección, a una clase política que no merecía su confianza, al tiempo que mantenía un comportamiento, en ocasiones profundamente inconsciente, insolidario e irresponsable, hoy busca desesperadamente, como no puede ser de otro modo, una salida para su vida y para el futuro de sus hijos, y también, como no podía ser de otro modo, vuelve los ojos con ira hacia los culpables. Los ha encontrado sin tener que quebrarse mucho la cabeza, los ha reconocido sin dificultad, porque son aquellos a los que ellos mismos han dado su voto de manera pertinaz y reiterada.

No es casual que la izquierda de corte más radical, más totalitaria, haya tomado la calle, esgrimiendo mensajes mesiánicos de salvación. Los redentores comunistoides han colgando del cuello la identificación con nombres y apellidos  de los espantajos titulares de esta crisis, fundamentalmente banqueros y  políticos, y grandes empresarios, a los que denomina genéricamente “la casta”, es decir, lo que viene a resumirse en ese lenguaje ramplón y directo que les es tan propio, “los ricos”  y exonerando de toda responsabilidad en la misma a los ciudadanos, a los que se presenta como víctimas inocentes, espíritus arcangélicos, y en absoluto protagonistas ni de sus vidas particulares  ni de su tiempo histórico. Tampoco es fruto del azar, que los independentistas de todo pelaje y condición encuentren en la crisis estructural que padece España la perfecta oportunidad para vender a mejor precio la palabrería incendiaria y machacona, que de manera eficacísima señala como culpables de todos los males acaecidos en de “su” feudo, al resto de los españoles, difundiendo la falacia de que tenemos aficiones vampíricas y les chupamos la sangre, hasta dejarlos anémicos e inermes, a ellos, que, tocados por el dedo divino de la diosa  Fortuna, nacieron como hombres selectos, catalanes y vascos, en una inmunda, indeseable y opresora nación española.

Nos adentramos por caminos minados y peligrosos, de la mano de la peor compañía; guiados por aquellos cuya intención es darnos la voz únicamente por el lapso de tiempo que lleva al paso siguiente, en el que sellarán nuestra boca. Nos describen la naturaleza de nuestra enfermedad y pretenden aplicarnos, para aplacar nuestro sufrimiento, la morfina que nos deje insensibles, inertes e indefensos.  Durante años hemos puesto nuestra confianza en una clase política que no la merecía a cambio de un mendrugo de pan  y ahora, los que dicen pretender nuestra salvación, lo hacen a cambio de cercenar nuestra libertad, nuestra modernidad, y nuestro progreso. No nos dicen si en su programa, a fuerza de prohibir y regular, y mandar,  penalizarán el uso del papel higiénico, habida cuenta de que su modelo de estado bolivariano ha dejado a sus ciudadanos con el culo al aire, quizá por considerarlo un lujo burgués e innecesario.

Vamos mal si lo más lejos que llegamos los ciudadanos españoles en nuestra reflexión es a encontrar chivos expiatorios en nuestros hermanos nacidos un poco más allá del Ebro, o en los límites con Burgos. Mal lo llevamos si convertimos en alternativa de gobierno en nuestro país a aquellos que sueltan espumarajos por la boca azuzando a la violencia a los jóvenes en las calles de nuestras ciudades y empujándolos a saltarse las leyes que nos hemos dado, en lugar de promover su modificación y cambio democrático si esa fuera su propuesta política; usando el fuego y la barricada urbana como medidas de presión para forzar y doblegar la soberanía nacional, articulada en la libre voluntad del ciudadano y de su voto,  y representada en nuestras Cortes Generales, al tiempo que obtienen financiación económica de regímenes totalitarios, de los son firmes defensores. Países estos, en los que los derechos humanos de homosexuales, niños, y mujeres, son pisoteados cotidianamente; en los que la libertad de expresión, de reunión, de prensa, se paga con la prisión o con la muerte.

La izquierda abanderada del supuesto cambio de rumbo para España la encarna el Partido más mediático  liderado por Pablo Iglesias, “Podemos”. Se ha dicho casi todo de esta organización y de su candidato en estos días. Pareciera que es el rayo luminoso que se ha propuesto renovar la izquierda española. Peor para ella,  y peor para todos.

Proveniente del movimiento 11  M que ocupó durante meses la Puerta del Sol de Madrid, del que ya he manifestado mi opinión en otras ocasiones, se ha convertido en la Belén  Esteban de las tertulias políticas de las televisiones. No ha habido puerta que no se le haya abierto en el panorama mediático, debe ser que tiene fotogenia por arrobas y da bien en las cámaras. A mi personalmente no me gusta, me refiero a su imagen y a su estilo, estudiadamente informal. En su rostro apunta de manera casi permanente media sonrisa, un punto cínica, y cuando se le ve molesto, aparece en su rostro el gesto contenido e inescrutable de quien igual te puede poner un caramelo en la boca que darte un garrotazo. Pero eso es lo de menos, porque es cuestión de percepción y de empatía.  Lo de más son las cosas que dice, que dan miedo. No me estoy refiriendo a su destreza expositiva de explicación de la realidad, que para eso no nos hace falta el señor Iglesias. De sobra sabemos cual es la situación que padecemos y a lo que nos enfrentamos.  No es su diagnostico lo que asusta, sino su remedio, que apesta a comunismo feroz  y rancio. Como el señor Iglesias cuenta con un sinfín de apoyos mediáticos y su presencia es constante por tierra, mar y aire en la prensa escrita y digital, modestamente me reservo el derecho en esa mi casa de no contribuir en ninguna medida a su celebridad desde estas paginas, de manera que aquel que tenga algún interés en conocer los dichos y obras de este señor, tiene la red a su disposición que desde hace un par de semanas no habla de otra cosa.

La cuestión es que, por ahora, las opciones políticas que encarnan alternativas de regeneración dentro del sistema parlamentario, desde la legalidad constitucional, y el ordenamiento jurídico que democráticamente nos hemos dado los ciudadanos, aún hoy no han encontrado el refrendo contundente de la ciudadanía. Partidos como UpyD, Ciudadanos o Vox, se las ven y se las desean para tener un minuto de presencia en las televisiones o las emisoras de radio. Sus mensajes son silenciados con toda la fuerza posible por los grandes partidos políticos enormemente influyentes en las comunicaciones, en la creencia de que son sus rivales y por lo tanto, a los que hay que mantener fuera del espectro político. Mientras califican a los nuevo partidos cercanos a su esfera  ideológica de galgos o de podencos,  la ultra izquierda espabila y hace la calle en donde no tiene rival. Moviliza sin miramientos a sus elementos más notorios y avezados, se organiza y elabora estrategias de propaganda y sobre todo, manipula y capitaliza en términos de votos, como hemos podido ver en las elecciones europeas, los sentimientos de desesperación, derrota y frustración de una ciudadanía victima de aquellos  que la han gobernado, que han abusado de ella, que la han mentido, y victima, también, desgraciadamente, victima  de si misma, de sus errores, de su inconsciencia, y de la irresponsabilidad de muchas de sus decisiones y comportamientos económicos y políticos.

Una vez mas y como siempre, a pesar de que pudiera parecer que los hechos históricos son ajenos a nosotros, a cada uno de nosotros de manera individual, deberíamos tomar buena nota de lo acontecido en las elecciones europeas, y de la importancia que nuestro voto puede tener a la postre en un sistema democrático. Queramoslo o no, alguien tomará las  riendas del poder y ello necesariamente afectara a nuestras vidas, a la vida de cada uno en particular. Podemos meter la cabeza debajo del ala, y circunscribirnos al metro cuadrado de nuestra casa, pero si creemos que por no ver lo sucede a nuestro alrededor estamos a salvo, no podemos estar mas equivocados.


Si yo no decido alguien decidirá por mí. Si no hablo alguien utilizara mi silencio en mi nombre, para decir lo que yo no digo. Si no actúo alguien lo hará sin mi consentimiento. Si no defiendo mi  dignidad, vendrán aquellos que dicen saber lo que a mi y a los míos nos conviene, sirviéndome en bandeja de plata un poco de alpiste, y cuando me quiera dar cuenta habré dejado de vivir en un país esperanzado para habitar un corral; habré  dejado de mirar al futuro para envejecer en un eterno presente, sumido en el silencio. Si no miro al pasado y analizo con honestidad el presente, y  reconozco con esperanza y determinación,  aquello en lo que me he equivocado, entonces sabré que he entregado mi libertad.  Que lo he perdido todo.

miércoles, 21 de mayo de 2014

ELECCIONES 25 DE MARZO. LA VOZ DE LOS PARTIDOS EMERGENTES

Están en campaña, eso dicen ellos, aquellos que ahora se ponen las pilas para pedirnos a los ciudadanos que movamos nuestro trasero para ir a los colegios electorales y meter en la urna que nos corresponda la papeleta que lleve su logotipo. Hace unos días, mientras me cepillaba los dientes, recién levantada a las seis y cuarto de la mañana para irme a trabajar, como llevo haciendo los últimos 30 años de mi vida, es decir desde me quité los calcetines, como quien dice, escuché en la radio a González Pons decir que rogaba, y suplicaba a los votantes del PP que, como siempre, respaldaran en las elecciones europeas al partido popular, y bla, bla, bla. Eso de la suplica, a esa hora de la mañana, y a penas asomada al mundo para comenzar el día, era superior a mis fuerzas y me dije a mi misma, ¡pues si que empiezo bien el día¡. Pensé, en ese mismo instante, que el lenguaje reptador lo comparten la víbora y el gusano, y que, en ambos casos, hay que desdeñar con radical actitud, el acercamiento a cualquiera de los dos, aunque a mi me da mas asco la pinta lamerona del gusano. No hay quien los aguante. No sabía yo, en ese momento, que nos quedaban puestas en ridículo memorables por parte de los dos grandes partidos nacionales.

Lo de Cañete no tiene nombre, no porque sus comentarios relativos a la inferioridad intelectual de su contrincante femenina estén carentes de sentido absolutamente. Yo también creo que la señora Valenciano parecer no parece muy brillante, y que se le conozca, fuera de su actividad política no le avalan ni importantes conocimientos ni aventajadas actuaciones profesionales. De manera que poner en duda la idoneidad y capacidad de la señora Valenciano no es tan descabellado. Pero don Miguel  no ha podido ser más torpe, por lo que he podido escucharle, que es únicamente la frasecita de marras y de su condena. Por supuesto, el debate ni lo escuche ni tampoco lo vi. No tenía para mi el más mínimo interés asistir al espectaculo vergonzoso de preguntas y temas pactados y acordados entre el PP y el PSOE. La candidata socialista dicen que estuvo en su actuacion “mas cercana” y el señor del PP “mas envarado”, por lo que la ganadora a los puntos fue, por supuesto, la de la “aproximación”. Vamos, que el desparpajo de doña Elena se comió por las patas en la tele al señor Cañete, que ni estuvo campechano, ni socarrron, ni ocurrente, como los que le conocen dicen que le es propio.

Estuvo, al parecer, poco divertido, numérico y funcionaril, y eso en los medios audiovisuales queda fatal, y le dieron matarile. Lo peor de todo, es que al día siguiente debía seguir noqueado y se fue de la boca con una bobada mayúscula propia del Pleistoceno, en el que la cosa iba de machos bien dotados de fuerza bruta, y las hembras estaban en lo suyo que no era otra cosa que lanzar feromonas a troche y moche.

Para que queremos mas¡. El Psoe se ha agarrado como a un clavo ardiendo al temita tan manido de menoscabo por género sexual, y no va a soltar cacho hasta dejarle a Cañete hecho unos zorros. La cosa la quiere centrar la izquierda socialista en la cantinela reivindicativa feminista. Es todo tan casposo y tan antiguo en unos y en otros que da pereza mental entrar en valoraciones un poco serias. Yo creo que el asunto no va de ningún otro género que no sea del genero tonto, que nos invade como una lava ardiente e imparable en la vida publica.

Entre tanto, el PP y el PSOE se despeñan cogiditos de la mano en la intención de voto, y eso que hacen lo indecible por neutralizar y silenciar las nuevas opciones políticas que se han presentado a la ciudadanía pidiendo su voto. En el partido popular, sobre todo, que no puede estar mas ensoberbecido ni mas perdido, ni puede resultar mas ofensivo ni mas patético, dicen que votar a partidos “pequeños” es tirar el voto, que lo fetén, y que lo nos conviene a los conservadores y liberales, a los ciudadanos de centro derecha es, votarlos a ellos.

Su problema, el problema del PP se llama VOX, y CIUDADANOS, pero sobre todo, VOX, el partido de Alejo Vidal Cuadras, Santiago Abascal, de Ortega Lara, de Gonzalez Quirós, de Espinosa de los Monteros y de tantos otros que se han unido a un proyecto político conservador, democrático, moderno y sobre todo ilusionante. Son nombres nuevos para trayectorias limpias, abiertas, que tienen mucho que decir, en un panorama político irrespirable por la corrupción que corroe el país de parte a parte, y en la que las fuerzas disgregadoras igual de corruptas que las nacionales han tomado la iniciativa y no están dispuestas a detenerse en su proyecto de desmembración de la Nación Española.

El Patido popular lleva gobernando dos años y medio, pero la traición política a sus votantes la llevó a cabo el Presidente Rajoy desde el primer día, desde su llegada a la Moncloa.

Estos dos años han sido de afrentas continuas a los ciudadanos que les dieron su confianza. Su política antiterrorista ha sumido en la desolación mas absoluta a las víctimas. No quiero entrar en este momento a pormenorizar su actuación este sentido, baste decir lo todo el mundo sabe, la indecencia imperante en la   toma de decisiones políticas, voluntarias, que han puesto en la calle a sanguinarios asesinos de Eta, violadores, pederastas, dando cumplimiento a los acuerdos llevados a cabo por Zapatero con la ETA. Su política económica sangrante, agresiva e inmisericorde con las clases humildes y con las clases medias, aunando recortes y subidas de impuestos rayanas en el latrocinio, hasta asfixiar a la ciudadanía, mientras mantiene intacto el chiringuito mastodóntico de la burocracia autonómica, municipal y central alimentado miles de empresas publicas y cargos de eleccion  y despilfarros oficiales, con las monedas que sacan de nuestros masacrados bolsillos. Su conchabeo con el Psoe, para repartirse la Justicia a fin de salvaguardar su intereses de partido, y blindarse en la impunidad, ante la ingente cantidad de casos de corrupción en las que están involucrados, no solo ellos, sino también las fuerzas sindicales de izquierdas y los partidos nacionalistas, fundamentalmente catalanes. Su política de medio pelo, trufada de ambigüedades en lo concerniente a los órdagos lanzados por los independentistas catalanes, que han llevado a la mas absoluta ruina a su comunidad autónoma, puliendose los fondos públicos en corruptelas y políticas separatistas, mientras que desde el gobierno central se ha abandonado la defensa y el cumplimiento de la Constitución en Cataluña. En el País Vasco, no se ha movido un dedo, ni se ha tomado una sola iniciativa para que las opciones políticas hoy en el poder surgidas desde las entrañas de la mismísima organización asesina Eta, estuvieran fuera del juego democrático hasta que los asesinos se entregaran a la Justicia, pidieran perdón públicamente y sin ambages a sus victimas, esclarecieran los asesinatos aun pendientes de juzgar.

Ciertamente, el Partido Popular ha heredado una situación nacional verdaderamente catastrófica en todos los sentidos. Eso ya lo sabían ellos, y lo sabíamos nosotros, los ciudadanos. La cuestión es que el comportamiento político del partido popular de Rajoy, no ha hecho otra cosa que ser continuador de las políticas de Zapatero, y por tanto, colaborador necesario de la insostenible situación de España, y su dudosa viabilidad como nación en un futuro cada vez mas inmediato.

Cuando escucho el desprecio con el que se refieren a los emergentes partidos nacionales, y sobre todo, a VOX, soy consciente de la inconmensurable estafa de la que somos victimas todos nosotros.
Nos dicen, que fuera de ellos no hay nada. Pretenden asustarnos con la existencia de un abismo mas allá del redil en el que prenden mantenernos adocenados, mansos, y temerosos. Nos mienten.

Ellos nos mienten, como lo llevan haciendo muchísimo tiempo.

Las nuevas formaciones políticas han nacido de la desolación que nos produce su inmoral y antidemocratica conducta política, y de la esperanza de que es posible que la vida polica, social y económica en nuestro país pueda mejorar, con la mirada puesta en otros actores y conductores de la vida pública. Tenemos derecho a refrendar otras opciones democráticas. Claro que si. Claro que tenemos ese derecho.

Tenemos absoluto derecho a  retirarles nuestra confianza porque nos han mentido, y eso, en política, es de las pocas cosas que son verdaderamente imperdonables.

Los ciudadanos debemos olvidarnos, en mi opinión, de votar opciones “ganadoras” de gobierno, porque atendiendo a eso, la oferta se reduce a mantener en el poder, a alimentar, a fortalecer, a aquellos que nos han traicionado. Votar Partido Popular, o Partido Socialista, o a los partidos nacionalistas en el poder, supone tanto como votar a su favor y votar en contra nuestra. Utilizando un símil futbolístico, los conservadores españoles votando Partido Popular meteríamos los goles en nuestra propia portería, y seriamos nosotros, nuevamente, los que perderíamos el partido en el que nos jugamos demasiado, porque se trata de nuestro futuro, del futuro de cada uno de nosotros, ni mas ni menos.

Nuestra intención al poner el voto, debería ser en primer lugar, votar a nuestro favor. A favor de nuestras convicciones, de nuestra moral, de nuestros valores. Esa debería ser la prioridad absoluta de nuestra participación democrática, con la mirada puesta en que el partido político que elijamos obtenga con nuestra participacion la capacidad para influir en la escena política. Que los “grandes” como a la señora Cospedal, llena de vácua vanidad, le gusta denominar al PP, dejen de ser gigantes para que se vean obligados a que su mirada se encuentre en el horizonte, necesariamente, con una ciudadanía que a través de sus representantes les van a pedir cumplidas cuentas de sus actuaciones.

Es imprescindible dar cabida a los partidos emergentes, oxigenar la vida publica, renovar el panorama político, y poner asi  un punto y final, a que los desmanes, el despilfarro y las corruptelas sigan saliéndoles gratis a aquellos que han pactado vergonzosamente gobernar a favor de sus intereses de partido, y en contra de los intereses de los ciudadanos.

Es necesario, hoy mas que nunca, votar desde la libertad, desde la conciencia y desde la memoria. Debemos hacer el esfuerzo de reflexionar sobre lo que ha pasado en nuestro país en los últimos años.¿Cuantos? Da igual, que cada uno ponga el punto de partida donde considere, pero preguntémonos muy seriamente si estamos dispuestos a seguir confiando en aquellos que nos han conducido por acción o por omisión al momento en el que ahora nos encontramos. Yo, no estoy en absoluto dispuesta y no me planteo si mi voto, mi opción política elegida, lo será también por muchos o pocos de mis conciudadanos.

Por primera vez en muchos años, voy a votar el día 25 con ilusión, con esperanza, y sobre todo, con coherencia. Yo seré una de los ciudadanos votantes de un “partido pequeño”, de un proyecto recién nacido, de una voz que a penas se deja escuchar, bajo la ley de hierro del poder en las comunicaciones, pero que habla y propone una realidad democrática por la que yo creo vale la pena apostar.


He decidido no votar a los ganadores. Yo, he decidido confiar en los mejores, y estoy encantada con mi decisión.

sábado, 22 de marzo de 2014

10 AÑOS DESPUES




19 de Marzo. He dejado pasar unos días para escribir, en esta mi casa, lo que no pretende ser más que una reflexión personal sobre los sucesos acaecidos en Madrid el 11 de Marzo de hace ahora 10 años. Lo hago negro sobre blanco, con letras de luto, regadas por las lágrimas del recuerdo de lo que viví en aquel día fatídico para mi país, en el que se atentó contra la vida, la libertad, y la democracia de los españoles con una mortífera eficacia. Doscientos muertos y centenares de heridos escribieron con su sangre derramada una de las páginas más dolorosas de la reciente historia de España de la que, tengo el íntimo convencimiento, no conocemos en su verdadera y autentica dimensión.

El asesinato de ciudadanos inocentes se llevó a cabo en un acto terrorista perfectamente planificado, coordinado y exitoso para los homicidas. El objetivo de causar muerte, dolor y terror, se consiguió cumpliendo todas las aspiraciones para lo que  fue diseñado. Madrid en particular, y España en general, vivió con estupor, rabia y desolación, la pérdida de vidas humanas a manos de asesinos hasta aquel momento desconocidos para nosotros y lloramos a nuestros muertos con tanta tristeza como indignación.  

La distancia temporal de los acontecimientos, sobre todo de aquellos que tienen efectos muy traumáticos, nos permite un análisis sosegado y en mi opinión más certero de los mismos; no sólo porque contamos con más información respecto de los hechos concretos, sino, sobre todo, porque nos permite abordarlos en un contexto mas amplio, el de sus efectos inmediatos y las consecuencias para el futuro derivadas de los mismos. Observamos como los diferentes actores actúan, reaccionan, y evolucionan siguiendo sus propios intereses, o sometidos a intereses de otros, de manera que aquello que en tiempo real no pudimos vislumbrar, quizá ni siquiera imaginar, comienza a mostrarse, a dibujarse con cierta nitidez, a adquirir una entidad insospechada. El tiempo es un elemento fundamental que permite poner en relación los hechos, las circunstancias, las actuaciones individuales, grupales e institucionales, que en un principio, en su foto fija, parecieran inconexas y sin vinculación alguna, fruto del azar o de la casualidad, y en todo caso, irrelevantes respecto del acontecimiento que mueve a nuestra reflexión. 

La necesidad de comprender nace en nosotros preguntándonos qué ha sucedido en realidad y por qué han tenido lugar aquellos hechos que nos ha sumido en la conmoción y el aturdimiento en los primeros momentos. Casi inmediatamente el sufrimiento y el temor, nos urgen a encontrar una respuesta capaz de calmar la ansiedad y la sensación de vulnerabilidad y de pérdida que soportamos cuando recibimos una agresión insospechada y mortal. El transcurso del tiempo juega una baza fundamental a favor del esclarecimiento de  la verdad porque poco a poco desnuda la realidad, y como suele decirse, pone las cosas en su sitio. 

A lo largo de estos años, he seguido con atención las noticias relacionadas con los atentados del 11 de Marzo en Madrid. He concluido que en esencia, no hay nada nuevo en su naturaleza, nada diferente de lo que ya conocíamos los ciudadanos en materia de terrorismo. Se trató de un salvaje atentado terrorista, nada mas ni nada menos.
ETA nos ha tenido acostumbrados durante decenas de años a los españoles a convivir con actos de terror similares, con la diferencia de que, por interés estratégico de los asesinos, o por su incapacidad o por su incompetencia, sus actos de violencia y de terror, han tenido un diferente estilo, y han causado un número inferior de víctimas en un solo zarpazo. Por lo demás, la intención y el objetivo, es similar: asesinar y aterrorizar, con un objetivo político, en un caso matando a 200 ciudadanos de una vez, y en el otro, matando a veinte, a algunas docenas, a miles, poco a poco, en un goteo incesante de sangre. Entre tanto se lleva a cabo la socialización del terror mediante la amenaza, el secuestro, el chantaje, el amedrantamiento ciudadano, ejecutándose como instrumentos de coacción individual, social y política. Son métodos archiconocidos y ensayados durante el nazismo en el pasado, por comunismo, en el pasado y en el presente en Cuba o Corea, y practicados por los regímenes totalitarios de todo pelaje, que actúan como un péndulo implacable oscilando entre el asesinato de los ciudadanos disidentes y la presión y la coacción, para no dejarles vivir hasta conseguir expulsión al  exilio (los mas afortunados), o su asimilación colaboracionista con el régimen violento de poder, en este caso, con la ideología euskonazi que paulatinamente va convirtiéndose en dominante.

martes, 4 de febrero de 2014

LA CONVENCION DEL PP, UN PUÑADO DE ALPISTE Y TODOS CONTRA VOX



La semana pasada tuvo lugar la Convención del PP en Valladolid. Altos cargos del partido, y simpatizantes se han reunido con el presidente del partido a la cabeza, Mariano Rajoy, para llegar a la conclusión nada sorprendente de que están encantados de haberse conocido. Pero no solo eso.

Personalmente no he prestado mucha atención al evento; no es por falta de interés, porque estoy segura de que en los tiempos que corren que los hombres/mujeres fuertes del poder se reúnan por docenas debe tener su importancia. Lo que sucede es que me aburren muchísimo, y aquello que dicen y hacen, que no me hastía, me ofende, que es muchísimo más desagradable y más incómodo de conciliar con una actitud saludable en lo concerniente a acontecimientos políticos, que desde hace demasiado tiempo, no hacen otra cosa que poner de manifiesto el gravísimo déficit democrático que padecemos en España. No obstante, ha sido prácticamente imposible sustraerse a la información que emanaba a diario de la reunión de los populares y que ha sido noticia en todas las cadenas de televisión y ocupado primeras portadas en la prensa de papel y de Internet, está última, la única a la que presto atención.

Al parecer, se han pasado los días, mañana y tarde, de bla, bla, blaaaaas, y plás, plás, plássss, es decir, berborrea dulzona, autoaplausos, y autocomplacencia. Ellas y ellos, divinos de la muerte, pimpollos enrosados y muchachotes centrados, muy, pero que muy centrados.

La voz del amo, se ha alzado entre los vítores de sus huestes. Expandiendo el eco de su mensaje, la componedora/deshacedora de entuertos, en su mejor momento, dicen, sonreía con gesto de hielo, como le es propio. A la postre y de resumen, nos cuentan, que fuera del PP no hay vida, solo espera a los desaprensivos la nada, el desierto, un universo infinito, frío y oscuro. Suena a amenaza. Oído al parche, y aviso a navegantes, votantes de la plebe …, ya saben, tómenselo como les plazca, pero no se equivoquen esto es … una amenaza y recuerden que mi boca esta llanecita de dientes, como la de los tiburones. Después, nuevamente pudiera parecer que sonríe, pero solo lo parece.

Figurines engafados, y chiquilicuatres, convertidos en expertos insultadores encuentran el momento de explayarse. Es el cague, como vulgarmente se dice, que los ha puesto de los nervios, porque de entre los suyos, se han ido, los que son mejores y lo saben,  que ya no les dan árnica ni están dispuestos a comulgar hostias envenenadas.  Han tomado otro camino, el más incierto, y sin embargo, se les ve firmes orientando en libertad los pasos a su destino político. Eso que ganan los avezados, eso que pierden los pervertidos, entiéndase en el sentido político del termino, únicamente, o .. quizá no. El caso es que entre las sonrisas, a los prebostes, se les cae de los labios los insultos y descalificaciones a los discrepantes; a aquellos que se aventuran, como David, por los vericuetos románticos de lo que no parece posible, bajo la mirada desdeñosa de los que aún se sienten, estúpidamente, sus amos.

El Presidente ha prometido entre aclamaciones, que bajará los impuestos. Prácticamente es lo único que ha dicho. Ya se sabe, más alpiste para el gallinero. Nos trata como si fuéramos estómagos, no cabezas pensates, no corazones latentes, sino, únicamente,  vísceras digestivas ávidas de un mendrugo de pan, o de una de gambas, si nos ponemos finos. Lo hará en 2015. Largo lo fía el señor, demasiada lluvia ha de caer y muchos soles han de amanecer antes de hacerse cierta su limosna graciable de no quedarse con lo que es nuestro.

Mensajes fuerza lo llaman, vamos, lo que todos conocemos como el argumentario de cualquier lunes.  A partir de la consigna del jefe, nos espera el repiqueteo constante por la voz de los voceros; sembradores de adormidera, gestadores de atolondramientos, ahuyentadores de los gritos de las conciencias.  Se despliegan a la voz de ¡firmes¡   del amo, y se cuadran sumisos, y agachan la testa. Son como perros que se lo piensan dos veces antes de morder la mano que les da de comer, y mucho mas que eso.

La escocedura se ve, y se nota, en el timbre osado de sus voces tantas otras veces melifluas, a la hora de mencionar, por ejemplo, a los amigos y cómplices de los asesinos de ciudadanos españoles y de la Nación, por su verdadero nombre. Con los disidentes de su partido, sin embargo, se emplean a fondo. Les llaman extremos, y les asimilan a opciones periclitadas y dictatoriales.

Mienten. Es lo suyo.  Nada sorprende.

Y, ellos, que han gobernado con la voluntad de centenares de miles de ciudadanos, prestada y sellada en un contrato electoral, solo se les conoce por la acción política guiada de la oportunidad, del pragmatismo, de las alianzas garantes de su propia supervivencia.  Se han olvidado de que no son nada; de que nadie son, sino es por la voluntad soberana y libre de los ciudadanos. Ellos, que han tomado el sacrosanto mandato de la soberanía popular en Democracia, y lo han convertido no solo en papel mojado, sino en el que utilizan para limpiarse … los mocos, despliegan todo el arsenal del que disponen desde su mastodóntico y omnímodo poder, cuando enfrente tienen, mirándoles a los ojos, a un pequeño y corajudo David que está convencido de su derecho a decir libremente aquello que piensa y aquello lo que cree, adoptando una propuesta política alternativa. Le hablan con improperios y le dirigen la mirada cargada de desprecio, sabiendo que no es suficiente. Es preciso que quede atrapado, paralizado e inerte, en la tela de araña de la difamación. Y, en eso está la gigantesca tarántula del poder, tejiendo sus hilos y observando a la presa.

La Convención del Partido Popular ha sido ilustrativa, y de gran utilidad para la reflexión de los ciudadanos que pudieran tener alguna duda a la hora de enjuiciar a sus gobernantes. Dicen que es un partido en el que todos caben, cuando solo caben ellos. Dicen, que el partido, es un partido de Centro. Interesante afirmación para cuando no se tiene otra cosa  que afirmar que no sea la nada. Ha sido, efectivamente, aleccionadora la Convención del  PP.

Algo está cambiando en el panorama electoral en España. Los votantes conservadores, tienen una nueva opción política en la que depositar su confianza, que no está a la derecha del Partido Popular, como pretenden hacernos creer en un análisis simplón y zafio de la realidad en nuestro país.  Sencillamente, porque no es posible situarse a la derecha (tampoco a la izquierda) de la nadería política. La naturaleza de las opciones electorales en Democracia exige, por el contrario, el discernimiento claro de sus perfiles ideológicos, la transparencia de sus valores, la afirmación de los principios morales, que guiaran, en su caso, la acción de Gobierno si los ciudadanos les dan el mandato del Gobierno.

El Partido Popular es un cadáver ideológico. Sus dirigentes han jugado al juego peligroso en política del engaño, de la maledicencia, de la corrupción, de la traición implícita y explicita a aquellos a los que demandaron su confianza en las elecciones. Se ha llenado de caras nuevas, como si eso fuera garantía de algo que fuera mas allá de un mero escaparate;  sin embargo, esos jóvenes recién llegados,  visten con aspiraciones viejas que son antiguallas de pragmatismos caducos, que apelan para mantenerse en el poder, a lo peor de nosotros mismos: la codicia y el miedo, y con eso, con ese mísero equipaje, pretenden hacernos creer que son indispensables.

Mienten. Es lo suyo. Nada sorprende.

Entre tanto, los votantes conservadores, de derechas, por derecho propio y orgullosos de serlo, los  liberales, nosotros debemos estar a lo nuestro, que no es otra cosa que la búsqueda del espacio político en el que crecer y madurar en Democracia.  En la defensa de Nación y de la Libertad. Sustentados en los valores a favor de la Vida, de la Igualdad y de la Justicia para todos los ciudadanos. La simiente está sembrada y no se llama PP. Por fin algo en la vida pública llega de la mano de la ilusión, algo que muchos podemos celebrar. Se llama VOX

sábado, 4 de enero de 2014

El MATADERO… Y LOS DAÑOS COLATERALES.

Los lobos han acudido en manada presurosos hasta el matadero. Muy juntos, unos al lado de los otros, se han fotografiado para la posteridad en una imagen que la Historia podrá valorar en su verdadera y profunda dimensión.  En número de 70 se han congregado los asesinos de ETA puestos en libertad por la Nación Española. La secuencia de los hechos acaecidos desde que se iniciaron las negociaciones del último Presidente de Gobierno socialista parecen no dejar margen para la duda, y la hoja de ruta se va cumpliendo inexorablemente, obedientemente, por parte del Presidente Rodríguez, su impulsor,  asumida y continuada por parte del Presidente Rajoy. Mucho se ha debatido en tertulias, en los medios, se ha escrito en prensa, sobre los condicionamientos, las formas, la oportunidad política y la legitimidad democrática para llevar a cabo pactos, acuerdos, negociaciones del poder democrático, con la banda de asesinos vascos. Ninguna de estas cuestiones tiene, en mi opinión, mayor relevancia en los momentos que vivimos en España. Lo que sucede, al margen de valoraciones edulcoradas, queda  expresado con extraordinaria nitidez y contundencia,  en el retrato de la manada en el matadero de Durango, un rato antes de que ellos y ellas se hayan ido a comer y tomarse unos vinos por la zona.

He mirado la imagen fotográfica con algún detenimiento. No es masoquismo, es curiosidad, casi científica. Todos los días no se tiene oportunidad de ver con nuestros propios ojos, y en un solo golpe de vista, un grupo humano cuya característica esencial es su naturaleza homicida. No recuerdo a un grupo tan numeroso de asesinos juntos desde que en Nuremberg fueran juzgados por delitos contra la humanidad los ejecutores de acciones criminales nazis.

Constato que no tienen nada de especial. Son  todos ellos, entrados en años, viejos y feos. Ellas son igual de feas, y alguna más joven. Me pregunto cuando los observo, si alguna vez se arrepintieron de su maldad, del dolor que infligieron a sus victimas; si recuerdan su ultima mirada; si al ver a niños por la calle, no les vino a la memoria, al menos un instante, el llanto de aquellos pequeños a los que asesinaron.

En cada ocasión en la que las victimas han llamado a la opinión publica a manifestarse pacíficamente para reclamar Memoria, Dignidad y Justicia de un Estado, que se ha mostrado cruel e insensible con su sufrimiento, he acudido a la calle para acompañarlas en la creencia de que me unía a ellas mucho más que la compasión. Los muertos eran suyos, pero en cada atentado, mi seguridad y mi libertad como ciudadana de un estado democrático, había sido agredida violentamente. La victimas y yo, estamos en el mismo lado, por eso les mataron a ellos; por eso podríamos haber caído muertos cualquiera de nosotros, como consecuencia de  la mas abyecta de las violencias modernas: el terrorismo.

En esos momentos, en los que escuchaba desgranarse una a una las palabras de los huérfanos, de las viudas, de los hermanos, de las madres, recordando a los seres amados que ETA arrancó de cuajo de sus vidas, mi pensamiento volaba sin pretenderlo hacia sus asesinos. Me he preguntado un millón de veces, como sería su cara, como sería su voz, si habría algo en su mirada que les hiciera diferentes, que nos alertara de la dureza de su corazón. Hoy, les he podido ver a todos juntos, uno a uno, en esa foto grupal de rostros pasados por los años. No hay nada que comentar al respecto. Son personas, aparentemente, como todas las demás, y sin embargo, no conocen la compasión, ni la piedad. Son seres humanos incapaces de sentir arrepentimiento y por ello, no son merecedores de nuestro perdón. En todo caso, ni siquiera el perdón, les eximiría de su gravísima culpa.

Los lobos están en la calle, se pasean, bromean de sus cosas y pueden llegar a confundirse con el entorno. En el autobús, en el bar de la esquina, en cualquier calle, podríamos pensar que se trata de un ciudadanos corrientes. Nada mas alejado de la realidad. Ellos, que han matado a sangre fría a los inocentes, que han celebrado y brindado entre risas por el sufrimiento de las victimas, que han humillado al Estado, han corrompido a los cobardes, han amenazado a los justos, han aterrorizado a la gente sencilla, ellos son, profundamente distintos de nosotros.

Los terroristas que ahora caminan sobre la libertad son y serán por siempre, lo que eligieron  ser:  vulgares y crueles asesinos, hasta el mismo día de su muerte. Todos somos lo que decidimos ser en cada momento de nuestra vida. Los suyos, sus hijos, sus padres, sus amigos, su familia, sus vecinos, sus cercanos, lo saben de igual modo que yo lo se, y cuando en el silencio les miren a los ojos, a solas, o disimuladamente, sabrán, como se yo, que sus manos están manchadas por la sangre vertida de sus victimas, y que estas estarán indisolublemente  unidos a ellos,  hasta el final de su tiempo. Sabrán, que los rostros de los asesinos, su mera existencia, será el monumento vivo del recuerdo de sus victimas. Cada uno de ellos, será por siempre, antes que ninguna otra cosa en este mundo, aquel que asesinó  a …, y sobre los puntos suspensivos se escribirán con letras de sangre los nombres de sus victimas inocentes, que seguirán clamando Memoria, Dignidad y Justicia, hasta que la Historia recoja su lamento y les devuelva su dignidad arrebatada.

Los poderes del Estado, afanados como nunca en sus propios asuntos, regidos por sus particulares intereses, andan en estos tiempos recorriendo los mil vericuetos del cinismo, de la hipocresía, de la mentira. Usando palabras grandilocuentes pretenden distraernos de la realidad más evidente, que no es otra que sus acuerdos pactados a fuego con la banda de asesinos. Algún día conoceremos exactamente en que términos se llevaron a cabo los cambalaches, y a cambio de qué ha sido posible el retrato de la manada en el matadero de Durango. Matadero en el que no hay victimas, porque las victimas las llevaban puestas en las venas esos hombres y mujeres homicidas,  allí reunidos.

Algún día, quizá conoceremos, por qué los terroristas están en la calle sin acabar de cumplir sus condenas; por qué los Gobiernos de España procuran beneficios penitenciarios a los presos etarras sin su preceptivo  arrepentimiento, sin colaborar con la Justicia, en el esclarecimiento de asesinatos perpetrados por la banda aun sin resolver. Quizá sabremos, qué temen los gobiernos de España … a quien temen, y cuales son los motivos de ese temor.

Mientras tanto el líder de la manada en la calle, se dirige a la opinión publica, y a su conducta criminal, a sus asesinatos cometidos los califica de “daños colaterales. Así están las cosas en nuestro país; estas son las ruedas de molino con las que los españoles nos desayunamos día y si y día también. Debe ser esto a lo que algunos llaman la marca España.

Aquellos que se comportan como gusanos, es normal que perezcan aplastados como tales. Alguien debería tomar nota.

martes, 31 de diciembre de 2013

NOCHEVIEJA … UNA JOVEN NOCHE

Hoy es el último día del año. 2013 se aleja de nosotros envejecido y cansado dejando paso a 2014, que ya se encuentra a la vuelta de la esquina de nuestra vida.

Es este un momento proclive a declamar ampulosos discursos por parte de los hombres que encarnan el poder, de justificaciones grandilocuentes de sus fracasos, de propuestas apelando al optimismo para el futuro que encarna el año que se aproxima a pasos agigantados. Se hacen resúmenes de los acontecimientos acaecidos más sobresalientes,  se recuerdan las grandes catástrofes, hambrunas y guerras…De igual modo, se hace el correlato de triunfos deportivos, artísticos,  y científicos. Se enumeran hitos, se publican estadísticas de toda índole, se cifran los beneficios, las perdidas, las muertes y las vidas.

Año tras año se reproducen idénticas noticias, únicamente cambian los protagonistas, sus nombres, los seres humanos que las encarnan. Pareciera que el tiempo se reproduce a si mismo “in eternum” mientras nosotros, cada uno de nosotros, vamos ocupando el lugar anecdótico y casual que la existencia nos asigna sin pedirnos permiso. Pareciera ser así, pero … las cosas no son como parecen.

El mundo gira a nuestro alrededor velozmente, con nosotros, con cada uno de nosotros convertido, sin embargo,  en su epicentro; porque, a pesar de todo, de nuestra frágil y contingente naturaleza, tenemos la inmensa fortuna de ser únicos, irrepetibles, conscientes y libres. El tiempo nos conforma, el tiempo nos acuna, y el tiempo, también nos duele, pero nosotros,  podemos y debemos tener respuesta, porque nada, ni nadie, puede hacer que dejemos de ser, no únicamente lo que somos sino, lo que deseamos ser; que dejemos de anhelar aquello que nuestro deseo de superación nos dicte; que después de cada fracaso levantemos la mirada confiando en que en el siguiente intento lo habremos conseguido; que la esperanza sea, pese a todo, y en cualquier circunstancia, la semilla que de fruto en nuestra vida.

Ciertamente que el tiempo transforma nuestro cuerpo y nuestra mente, pero somos nosotros los que podemos, si así lo decidimos, reconocer en cada arruga que surca nuestra frente el devenir enriquecedor de la existencia vivida, y en la experiencia añeja, la sabiduría de la que el alma se alimenta.

Dejemos que 2013 se marche, que se lleve lo que es suyo, aunque también sea lo nuestro, porque las cosas más importantes de la vida, no hay tiempo posible que nos las arrebate, muy al contrario, una vez que se han convertido en nosotros  se aúnan en la pasta sublime de la que estamos hechos y existen con nosotros y por nosotros, hasta nuestro ultimo aliento.

Acojamos a 2014 con los brazos abiertos y los ojos entornados, no para imaginar  lo que podrá depararnos, sino para soñar lo que cada uno de nosotros deseamos ser en él. Pongamos el coraje donde nos faltó el valor, y la generosidad donde escatimamos de aquello de lo que nunca carecimos. Escuchemos atentamente aquellas palabras que no se dicen, que suelen ser las más importantes, y confiemos en el silencio reflexivo que nos instruye y nos hace sabios. Volvamos la espalda a todos aquellos cuya palabra nos ha mentido, cuyas excusas nos han corrompido, cuyas acciones nos han humillado, cuyas omisiones nos han dejado abandonados, caídos sobre el olvido. Construyamos sobre nuestra libertad y nuestra responsabilidad,  sobre las ilusiones legítimas de ser mejores, y reconozcamos en las cosas más pequeñas los momentos mágicos donde la felicidad está escondida.

Abramos de par en par la puerta de nuestra vida al año que en unas horas nos visita. Bienvenido, 2014.

viernes, 6 de diciembre de 2013

DEJEME SER ESPAÑOL...

INSTANCIA

Etceterísimo Señor:
Yo, Gabriel Celaya, aspirante a poeta,
que pase lo que pase siempre estoy donde estoy,
visto su tal y cual del tantos y adelante,
le digo a usted que no.


Confieso que he clamado mi verdad hasta en verso,
mas también Don Quijote dijo: «Yo soy quien soy»,
y al ser era un «nosotros», y al decir, se cumplía,
y al hacernos, se hacía, como en él me hago yo.
Soy sin remedio español. 


Soy humilde, soy digno, las dos cosas a la vez.
Soy como el pueblo, invencible.
Suplico en consecuencia, Señor, que no me acuse
si aún hace tanto ruido mi viejo corazón.
Esa explosión que le asusta, sólo es un grito de amor.


Dios le coja confesado. Yo ya di el «sanscacabó»;
mas, por si acaso, aún disparo mi sagrada indignación.
Fecho y firmo en tierra vasca con la sangre de Unamuno,
con lo uno que es lo humano de un unánime clamor,
y suplico a Vuestra Eso: ¡déjeme ser español!



Gabriel Celaya

 (Hernani, 18/03/1911 - Madrid, 18/04/1991)





lunes, 2 de diciembre de 2013

RESPONSABILIDAD HISTORICA

Ha muerto en la cárcel el criminal nazi Heinrich Boere, a la edad de 92 años en el hospital de la cárcel de Fröndenberg (oeste del país), donde cumplía una condena a cadena perpetua dictada en 2010 por los asesinatos a sangre fría de miembros de la resistencia holandesa durante el nazismo …

La justicia alemana le declaró culpable en 2010 de los asesinatos de tres civiles, cometidos en 1944, y por los que había sido juzgado y condenado a muerte por un tribunal holandés tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

El procesado tenía entonces 22 años y había ingresado en las SS con 18, por "puro fanatismo y convicción", según su propia declaración en su juicio.

En España, a los nazis, puntualizando, a los euskonazis, los gobiernos de turno, primero el partido socialista y luego el partido popular, les tratan con exquisito mimo judicial y penal. Después de haber cumplido condena en cárceles vip, retoman las riendas de su vida en libertad, recorriendo todo tipo de vericuetos legales, reduciendo penas por actividades carcelarias que nadie se cree, sencillamente, porque son literalmente “inverosimiles”.

Son recibidos en sus pueblos en medio del jolgorio. Entre vítores, sus paisanos aplauden a sus hombres de hierro protagonistas de hazañas de fuego y muerte, que no son otras que los asesinatos de niñitos de dos años destrozados por sus bombas, padres asesinados delante de sus hijos adolescentes, seres humanos mutilados y torturados a sus manos, nucas voladas por sus balas. Monstruos bruñidores de dolor, de sufrimiento y de muerte, son reconocidos como interlocutores políticos por las altas instancias del Estado, que guardan silencio cómplice el medio del escenario por ellos diseñado,  mientras por decenas salen por las puertas de las prisiones españolas los criminales terroristas mas feroces, acompañados de pederastas, violadores, asesinos múltiples, con quienes comparten el desprecio por la vida humana, dejando tras de sí regueros de sangre inocente.

Alguien podría pensar que no existe posibilidad alguna de comparación entre un asesino nazi y un asesino etarra. Es evidente que las realidades en las que se ha desarrollado la actividad criminal en los dos casos es diferente, como distinto es el contexto histórico, social y cultural en el que se han llevado a cabo los asesinatos. Sin embargo, el enjuciamiento del hombre, de su naturaleza criminal, en mi opinión, nos conduce a conclusiones de trágica similitud. La conducta asesina de ambos nace del odio político, de la deshumanización del ser humano victima, y se materializa en la consecución un objetivo radical y certero: su aniquilamiento, mediante la tortura física, la socialización del terror, y finalmente, la muerte.

La otra tarde, escuchaba al fiscal del País Vasco argumentar que los excarcelados, ya no son “técnicamente” terroristas, con el único razonamiento de que habían pagado con la cárcel sus crímenes. Quizá … Quizá técnicamente; él sabrá, que para eso es fiscal, aunque al parecer, los fiscales en España se han quedado solo para eso, para ponerse campanudos y decirnos, con estudiada displicencia, a los ciudadanos que les pagamos el sueldo, que no podemos llamar terroristas, a los terroristas. A la opinión jurídica del fiscal, le dedico interés cero, francamente. Para mi, el asesino, lo es en el alma, desde la intención de asesinar, desde la impiedad, desde su inmoralidad y su brutalidad inhumana. Estos, los que han salido, no han mostrado jamás el dolor de corazón por el sufrimiento causado, el propósito de nunca mas matar,  el acercamiento sincero a la solicitud del perdón a los que destrozaron cruelmente la vida. Como la víbora, no deja de ser sierpe por mudar de piel, el asesino no deja de serlo por vestir de libertad.

Pocas cosas hacen de Heinrich Boereu un monstruo diferente de Bolinaga, de Ines del Rio, de De Juana Chaos, y de tantos otros euskonazis que a estas horas duermen, beben, comen, rien y se aparean sin el menor atisbo de remordimiento o de pesar por su pasado de actividad criminal.

Algo muy profundo hace que Alemania y España sean hoy naciones esencialmente diferentes. La nación germana, limpia la conciencia histórica de su pasado terrible y tenebroso, de una política genocida asentada en valores infrahumanos, y lo hace, sin el menor atisbo de duda, para dejar claro al mundo y a las victimas, al pueblo judío, que la Democracia alemana tiene un valor en si misma, verdadero sentido, como sistema político garante de las libertades fundamentales y los derechos humanos de sus ciudadanos. Es por eso por lo que ninguna interpretación jurídica, ni de ninguna otra  índole ha permitido que Boereu terminara su vida en libertad, a sus 92 años.

Por el contrario, algo muy terrible sucede en España, fundamentalmente, pero no únicamente en el País Vasco. El comportamiento inane de la sociedad española, ante la conducta de sus mas altos dirigentes políticos involucrados  en las conversaciones, pactos y acuerdos con los terroristas vascos, ignorando el sufrimiento de las víctimas, negándoles a ellas, y a la Nación, la Memoria, la Dignidad  y sobre todo, y fundamentalmente, la Justicia, pone de manifiesto que estamos aquejados de una grave enfermedad social, y moral, cuyos síntomas son la indiferencia y la cobardía, sin darnos cuenta de que ambas conducen a los pueblos  por el camino a ninguna parte, hacia  un futuro que nunca será.