domingo, 9 de noviembre de 2014

CATALUÑA: AUTONOMIA-CASTA

Hoy ha tocado numerito independentista en Cataluña. Las autoridades políticas separatistas se han cachondeado a base de bien del Estado, y han montado una especie de consulta callejera sobre si la autonomía debe o no convertirse en un estadito independiente. Hay que reconocerles que han echado el resto y que finalmente, el numero circense han contado con el atrezzo mas sofisticado. Cataluña juega a irse de casa. Está por ver hasta cuando la madre España tendrá que lavar su ropa sucia y sonarle los mocos. Porque irse, no se se irán, pero la pasta se la están llevando gansamente por mor de la dirección política e institucional de la Nación española, en manos de personajillos de medio pelo, incapaces de hacer otra cosas que no sea taparse las verguenzas, viejas y ajadas, de quienes ya no pueden ni con la caspa que llevan sobre los hombros.

En la cosa esta, incalificable, que ha tenido lugar en Cataluña en el día de hoy, no ha habido el menor interés por mantener el pundonor, la limpieza democrática que cualquier consulta a la ciudadanía debe tener para ser digna de una mínima consideración y de tal nombre. Imagino que en este ejercicio onanista de los independendistas, con el placer de la exaltación, tienen suficiente. Por ahora. Ellos se lo guisan y ellos se lo comen. La consultilla, multitudinaria, eso si, no ha contado con las mas elementales condiciones democráticas, las que habrían sido consideradas, sin la menor duda, en una tribu de chimpacés, a la hora de repartirse una apetitosa presa. Pero insisto, no creo que estas cuestiones de limpieza democrática tengan el menor interés para la clase política separatista en Cataluña. Mas bien, por lo que venimos viendo en las últimas fechas, en las que se ha materializado lo que muchos exiliados del “paraiso catalan”, habían denunciado durante décadas. Su preocupación es mucho mas prosaica, y tiene que ver, directamente, con la pasta: la que nos sacuden del bolsillo a los españoles y que ellos se llevan “pa la saca”.

Entre tanto, las instituciones del Estado... de perfil, mirando al horizonte, y cantando el pio pio. El presidente Rajoy dicen que ha seguido desde Moncloa, el acontecimiento del día, que francamente ya huele, de puro pasado que esta. Lo de el Presidente del Gobierno comienza a ser mas que preocupante. Para España, tóxico. Llevamos meses en los que las noticias que llegan de Cataluña son para informarnos del pestilente latrocinio de sus prohombres honorables y la amenaza de que se quieren ir de España. Y entre col y col, nos pasan la relación de sus cuentas autonómicas en bancarrota, y como viejas plañideras nos piden que les salvemos el trasero de la absoluta quiebra económica en la que tienen sumida a su comunidad.

Si ya es bastante insoportable lo cansinos que son, los aburridos que resultan sus hechos diferenciales, y lo antipáticos que se han vuelto, ahora, ademas, pretenden que financiemos con nuestros impuestos, sus ensayos balbuceantes de malcriado eterno adolescente, jugando a ser un hombrecito. Mami y papi, quiero decir, papa Estado, está sufriendo una especie de ridículo y patético canguelo, y le llora suplicante a su vástago talludito y consentido, para que no se marche de casa, mientras este, entre mohines, planea cuidadosamente como acabar de limpiarle a la familia la cuenta bancaria.

La cuestión no tendría la gravedad que reviste si no fuera porque, para intentar complacer al hijo díscolo y caprichoso, la familia está dispuesta a dejar sin leche ni colacao a los hijos pequeños y más débiles.

Mi personal opinión respecto de lo que esta sucediendo en este momento en Cataluña es que es evidente que la Generalidad está dando un golpe de Estado a la Nación Española. Que sus autoridades, cuya legitimidad deriva del reconocimiento expreso que de ellas hace la Constitución de 1978, están realizando un acto de sedición, de traición, delante de nuestras mismas narices. Esta circunstancia es gravísima, en la medida que si las autoridades no cumplen, ni se ven obligadas a cumplir, con la legalidad vigente, ¿por que habrían de cumplir las leyes el resto de los ciudadanos en cualquiera de las cuestiones por las que se vieran afectados?

Lo que ha sucedido hoy en Cataluña es patético. En este farsa no solo no se han respetado las indispensables formas y garantías de un proceso de consulta democrática, sino que se han perdido el respeto a sí mismos, poniéndose en ridículo ante la Historia, jugando con la Democracia como si de un muñeco roto se tratara, sobándola, y arrastrándola por el fango, en una bufanada carente de libertad y de legitimidad.

A mi, llegado este punto, tanto se me da que Cataluña forma parte de España o de Corea del Norte, y esto es aplicable, de igual modo, a Vascongadas. Lo que de verdad me preocupa es que, tanto si se van como si se quedan, el resto de los españoles nos veremos sometidos a financiar con nuestros impuestos la “superior condición diferencial catalana”, es decir, lo que ya sufrimos con Vascongadas y Navarra. Y como las fuerzas políticas y los poderes fácticos, no están dispuestos a consultar al resto de la Nación española si queremos o no seguir aguantando comunidades autónomas convertidas en “castas privilegiadas”, o si para este viaje, esas alforjas son un estorbo y un lastre, para nuestro bienestar ciudadanos y el progreso de nuestra historia, mucho me temo, que los politicastros que hoy nos gobiernan, y los que a pasos agigantados se acercan al poder, con disfraz de cordero, forzaran si o si, el empobrecimiento de los españoles de buena fe, el de nuestros abuelos, nuestros hijos y nuestros nietos, para mantener el actual estado de las cosas, que a mi me parece, el peor de los Estados: un Estado que ha perdido la memoria, que alimenta las alimañas políticas y la comunidades autónomas-castas.


Como decía Albert Boadella, brillantísimo catalán exiliado de su tierra en Madrid que le ha acogió con los brazos abiertos, “España ya no es cervantina, nadie cree en el amor platónico, la dignidad y los valores inalcanzables”.

martes, 14 de octubre de 2014

EL EBOLA ENTRE NOSOTROS

En el mes de agosto colgué un post sobre el Ebola con el titulo “Ebola, el nombre de nuestro miedo”. En aquel momento, por los comentarios que oía a mi alrededor, y por el run-run que se expandía por las redes sociales, la crítica al Partido Popular que había tomado la decisión de repatriar a los dos misioneros españoles enfermos de Ébola dejaban entrever con claridad meridiana intereses políticos pretendidamente sustentados en datos e informes técnicos, sobre la preparación del sistema sanitario español para enfrentarse a una situación sanitaria inédita y enormemente peligrosa.

Pasados dos meses, el contagio de una de los auxiliares de enfermería que estuvieron en contacto con los doctores misioneros repatriados, era conocido la semana pasada. A día de hoy, esta trabajadora sanitaria permanece ingresada en el Hospital Carlos III de Madrid, a menos de un km, de mi casa, debatiéndose entre la vida y la muerte y recibiendo toda la atención médica disponible, como no podía ser de otro modo.

Según parece, el procedimiento de seguridad, seguido en la atención hospitalaria a uno de los misioneros, se quebró en algún momento, dando lugar a un contagio con el que no contaba nadie. El ébola vuelve a estar entre nosotros, y en este caso, no se trata de personas llegadas de Africa, sino de Alcorcón. Eso ha supuesto un cambio radical en la manera de percibir el problema por parte de la opinión pública. En esta ultima semana todos los medios sin excepción, ha recogido opiniones, informaciones, bulos, intoxicaciones informativas, rumores, sembrando el caos y estimulando el miedo en la población, hasta el paroxismo, y diría que hasta el ridículo.

Yo, como todo el mundo, tengo mi personal opinión. En lo que se refiere a la cuestión técnica, científica, o médica del contagio, evidentemente, mi modesta impresión se va configurando con las pocas cosas aparentemente veraces que vamos sabiendo. Pudiera ser, que la auxiliar hubiera tenido un proceder incorrecto, de modo accidental, fortuito e incluso inconsciente, en relación al incumplimiento del protocolo. Me parece que de ser así, resulta completamente irrelevante a la hora de enjuiciar su actuación profesional y sobre todo personal. Esta auxiliar de clínica se ofreció voluntaria para hacer su trabajo con los dos misioneros enfermos, con aquellos de los que muchos se alejaron, presas de pánico. Su actitud encomiable, solidaria, y valiente, es para mi radicalmente importante a la hora de valorar a esta profesional.

A partir de su “accidente”, sea este el que fuere, se producen los acontecimientos verdaderamente graves para la seguridad sanitaria de los ciudadanos. Se suceden las actuaciones, aparentemente inexplicables, cuando la auxiliar se siente enferma, y no comunica a su médico de cabecera su reciente contacto con enfermos de Ebola; seguidamente acude a realizarse una depilación a una peluquería, mientras en su casa, parece mantener ciertas pautas de prevención con su marido. Se administra un antitérmico para paliar su malestar, lo cual hubiera podido enmascarar un temperatura corporal mas alta de la que refiere. Pero quiero insistir en que, si bien esta manera de proceder de Teresa Romero no se comprende, lo fundamental en mi opinión, es que nunca, en ningún caso, y por ninguna circunstancias, debería haberse dejado bajo la exclusiva responsabilidad de ella, ni de ningún otro sanitario el seguimiento de su salud, cuando esta había trascendido absolutamente el ámbito personal, para convertirse en una factor de seguridad sanitaria nacional e incluso internacional, sobre todo, cuando se estaba enfrentando un problema sanitario sin experiencia previa, y en el cual, el factor riesgo cero, sencillamente no existía como los hechos se han encargado, desgraciadamente en demostrar. Las personas somos sensibles al estrés, al miedo, al cansancio y nada nos asegura que en condiciones de extrema exposición a situaciones de peligro, nuestras actuaciones se guíen por pautas de estricta racionalidad. De manera que el acento en todo este asunto, habría que ponerlo, en todos aquellos que han tomado la decisión de no controlar directa y absolutamente el estado sanitario por el tiempo necesario de 21 días, de todos aquellos profesionales que han estado en contacto con enfermos de Ebola.

De haber procedido de este modo, Teresa habría recibido muchísimo antes atención médica, fundamental para hacer posible su recuperacion. Ninguna de las personas ingresadas por haber mantenido contacto con ella, como su doctora de cabecera o las dos peluqueras habrían pasado por el calvario en el que se encuentran en este momento. Su marido estaría en casa cuidando de Excalibur, que seguiría siendo una mascota sana y feliz, y ambos aguardarían a Teresa esperanzados.

Resumiendo, el contagio de Teresa habría sido un trágico accidente laboral, no habría sido un caso de emergencia sanitaria nacional, de carácter epidemiológico.

Detrás de todo este asunto, hay responsables. Claro que hay responsables: todos aquellos que no determinaron la existencia de las cámaras preceptivas que grabaran en todo momento la actuación de los profesionales, cubriendo todos los pasos del cumplimiento del protocolo establecido; que las esclusas donde debían cambiarse los trajes de protección fueran las adecuadas para una tarea peligrosísima y que exige enorme precisión; que hubiera estado un segundo profesional haciendo el seguimiento de despojarse del traje de trabajo; que se aplicara con una rigurosidad rayana en el ridículo la cifra de 38,6 grados de temperatura como si fuera la muralla china que separara la enfermedad de la salud, la vida de la muerte.

Quizá este momento, no es el adecuado para el movimiento de sillas, para ceses fulminantes, porque es demasiado importante intentar salir de esta situación en la que nos encontramos de la mejor manera posible. Lo importante es la vida de Teresa, y la de las otras personas aisladas en este momento. Lo fundamental es el control del brote de Ebola con el que estamos conviviendo ahora.

Sin embargo, la ministra de Sanidad Ana Mato, tiene que estar fuera del poder, mas pronto que tarde y con ella, todos los altos cargos ministeriales, y de la Consejería de Madrid, que han intervenido en el despliegue de medios para el tratamiento del Ebola en España. A todos ellos les pagamos con nuestros impuestos, y han hecho gala de una irresponsabilidad, de una incompetencia que son un insulto para todos nosotros. Porque no es verdad que haya fallado el protocolo como dicen, es que no se ha implementado, es que se ha obviado en aspectos fundamentales. Demasiados inútiles al mando. Eso es lo que parece que ha quedado meridianamente claro en la crisis del Ebola.

Las crisis, todas las crisis, incluso las personales, dejan al descubierto la “esencia” natural de las cosas y de las personas. En estos días, hemos visto y oído cosas que no por esperadas causan menos repugnancia. El comportamiento de los tentáculos de la izquierda oficial y de la izquierda de “calle”, no ha podido ser mas deleznable. Todavía recuerdo el tuit de la Ada Colau expandiendo veneno en la red, de los cabecillas de las mareas blancas sacando tajada de la tragedia que está viviendo Teresa Romero, de las acusaciones al gobierno por traer a “dos curas que ya se estaban muriendo” poniendo en riesgo al país para contentar al Opus. No quiero entrar en mas detalles en este momento, por no hacerme eco de frases y conductas que producen sonrojo. Por otro lado, ha sido un comportamiento que a nadie puede extrañar, sencillamente porque es siempre el mismo. La ausencia absoluta de ética política manipulando hasta la vergüenza las crisis humanitarias en España como forma de hacer oposición política. Los que tenemos memoria podemos recordar la manera en la que se “usaron” los muertos del atentado terrorista del 11M para derribar a un gobierno elegido democráticamente en las urnas, como lo hicieron con la tragedia medioambiental del Prestige, como lo han hecho ahora poniendo en relación la crisis del Ebola con los supuestos recortes en sanidad. Siempre es mas de lo mismo. No se trata de renunciar al control del Gobierno en sus actuaciones, como es el derecho y la obligación de la oposición y de los ciudadanos en general, se trata de proceder responsablemente, verazmente, buscando el servicio a la Nación con honestidad y con solvencia intelectual.

Me pregunto como habría conducido una crisis sanitaria de esta magnitud el Gobierno de Zapatero, que puso al frente del Ministerio de Sanidad a Leire Pajin, quien será recordada por su celebre anuncio del acontecimiento “interplanetario” en el encuentro entre el Presidente Obama y el Presidente Rodrígue Z. Si la alternativa a Ana Mato es Leire Pajin los ciudadanos debemos saber de las manos que venimos y en las manos que estamos. Haciendo un ejercicio de fantasía rayana en la pesadilla, podemos imaginarnos la sanidad de España en manos, por ejemplo de la antes mencionada Ada Colau icono de la izquierda de barricadas, o a inefables representantes de la izquierda comunista mesiánica que se nos avecina.

Me pregunto muchas veces, si los españoles nos merecemos la llamada casta que padecemos. Esa cuestión me la planteo cada vez que se celebran elecciones, y constato lo que es una evidencia: si. Elegimos una y otra vez a nuestros representantes, que no son muy diferentes, de lo que como sociedad somos todos nosotros. Mantenemos en el poder a gobiernos abiertamente corruptos, como el gobierno Andaluz o Catalán. Damos voz a sindicatos de clase que nos roban a raudales los fondos destinados a los parados. Enriquecemos con nuestra activa audiencia a medios de comunicación comprados y vendidos al poder político, a cambio de la manipulación informativa y la estupidización de la opinión pública, con programas de nulo interés intelectual y de dudosa ética. Toleramos, gratis total, sentencias judiciales de una estructura jurídica que ponen en la calle a terroristas, pederastas, traficantes, sin cumplimiento efectivo de sus condenas. Estamos dispuestos a votar de nuevo, al partido del gobierno que ha traicionado de arriba a abajo a sus votantes en todas y cada una de las decisiones que ha tomado en el poder, comenzando con la política antiterrorista contra la ETA y terminando con la retirada de la ley del aborto, y cuando nos planteamos una posible alternativa para nuestro voto, aupamos con objetivo de gobierno, a partidos como Podemos, a sus líderes, salvadores comunistas mesiánicos, dispuestos a aplicarle la cicuta a nuestro sistema de libertados sin un pestañeo. Que nadie lo dude.


Poco antes de escribir estas letras leía que existen fundadas esperanzas de que Teresa Romero pudiera superar la enfermedad y que ninguna de las personas que con ella tuvieron contacto han dado síntomas de padecer Ebola. De seguir todo así, en unos días, podría darse por concluida la crisis, sin embargo, sería a partir de ese momento, cuando nuestra memoria debería estar mas ágil, más despierta, y recordar el papel que ha jugado cada cargo público, cada medio de comunicación, cada una de las voces políticas y sindicales que se han pronunciado y como han procedido. Los ciudadanos deberíamos tener muy presente quienes nos gobiernan, quienes nos engañan, quienes son aquellos que se acercan a nosotros azuzando nuestros miedos y nuestros peores sentimientos en provecho propio, de sus ansias de poder. Deberíamos recordar qué nos han prometido y qué nos han dado; con qué formulas mágicas vienen a solucionar nuestros problemas, las graves circunstancias por las que atraviesa nuestro país, por si no fueran otra cosa que la adormidera de la voluntad, de la conciencia y de la libertad.

Será a partir de ese momento, cuando Teresa Romero vuelva a casa, Dios lo quiera, y con ella aquellos que compartieron de alguna manera sus angustiosa enfermedad, Cuando Teresa vuelva a ser una ciudadana común y corriente, nosotros deberíamos recordar mas que nunca, su valentía, su vulnerabilidad, su solidaridad con los misioneros enfermos, su capacidad para sobreponerse al miedo dándoles su cuidado pese a todo, su capacidad de lucha cuando ella misma estaba enferma. Deberíamos recordar también, a la hermana Paciencia, a la que no repatriamos porque no era española, porque era, únicamente una amenaza para nosotros. La misionera católica, se encuentra en este momento en España. Ha venido, solo para dar su sangre a Teresa, toda la que haga falta, para salvar la vida de la profesional que cuidó hasta el último momento de los doctores misioneros y compañeros suyos en Africa. Deberíamos reflexionar sobre todo ello, con los ojos abiertos y la mente lúcida, porque somos testigos directos de un momento excepcional en nuestra vida.


Deberíamos abrazar la limpieza de su proceder, su generosidad, también sus posibles errores, su fragilidad, y hacerlos nuestros, aprender de ellos, porque ellos, las víctimas de la enfermedad, nos han dado una lección magistral de responsabilidad y de solidaridad humana.  

sábado, 30 de agosto de 2014

NIÑOS VICTIMAS

Escribo esta página alejada de Madrid, en un lugar de la Castilla que llamaban la Vieja. El paisaje es extraordinario, recio y sereno, salpicado de lomas y de viñedos. Tengo la sensación de que el tiempo transcurre muy despacio, marcado por el sonido de las campanas de la Iglesia centenaria que preside el pueblo desde lo mas alto. Es un templo bellísimo, silencioso, testigo de decenas de miles de nacimientos, de muertes, de bodas, de plegarias y, estoy segura también, de maldiciones, de odios, de insidias, de violencias y venganzas, de secretos inconfesables, de lamentos, y de días de gloria, de perdones, de arrepentimientos.
En el pueblo, la vida que vivo se queda arrumbada al margen del tiempo, de los avatares políticos, de los acontecimientos sociales, que engloban lo que denominamos genéricamente "las noticias”. Después de varios días sin ver la televisión o escuchar la radio, columpiándome en el limbo de la desinformación, hoy he cargado en mi móvil la las páginas de los diarios informativos en la red y he dado un vistazo a vuela pluma, a los titulares mas significativos, francamente, con notable desinterés. Sin embargo, algo me ha devuelto a una realidad lejana de un manotazo psicológico, un latigazo ha sacudido mi conciencia, y durante unos instantes, un profundo horror me ha invadido.
La noticia, era muy escueta, y venía acompañada de un video de youtube, verdaderamente espeluznante. La información presente en los medios de mayor difusión decía así: "El ejercito islámico enseña a los niños a decapitar con muñecos". Los terroristas islámicos del EI enseñan a sus hijos pequeños a ser yihadistas, en lo que han denominado Baby Yihad. El video en cuestión muestra a una niña de corta edada, cubierta con un velo negro, recitando en voz alta el Coran, con un cuchillo en la mano; fríamente se arrodilla y tumba a su muñeco-bebe, y le rebana el cuello con saña, con un odio que da pavor...El video ha sido subido a red por los propios yihadistas, imagino que para causar el horror y el terror mas profundo en todos nosotros.
Niños asesinos y niños víctimas. Niños usados y abusados en los conflictos políticos o religiosos o ambas cosas, en multitud de lugares en el mundo, me han venido al recuerdo. Muy cerca de esta niña, en Irak quizá, centenares de niños cristianos son decapitados y sus cabezas clavadas en las plazas de ciudades como Mosul, para escarmiento de herejes.
Memoria. Hace unos días, con motivo de la visita del Papa Francisco a Corea, los periódicos recogieron las declaraciones de una anciana victima de abusos por parte de las tropas japonesas, durante la Segunda Guerra Mundial. Ella ha recordado al mundo su espantoso calvario. Hoy sabemos que 200.000 niñas y adolescentes, jovencísimas mujeres, fueron raptadas, violadas y la mayor parte muertas por abusos. Las llamaron "las mujeres del consuelo". Las esclavas sexuales entregadas a las tropas fueron violadas por treinta o cuarenta soldados diariamente, algunas de ellas no habían cumplido los doce años. Miles de chicas coreanas, filipinas, de China, de Taiwan murieron fruto de terribles torturas sexuales.
Niñas. Leo la denuncia realizada por World Vision España que tres millones de niñas y adolescentes son mutiladas cada año en el Mundo. En Egipto, siete de cada diez niñas, son sometidas a la tortura de la mutilación genital.
India. Las violaciones de niñas y jóvenes dalits en este país son una práctica habitual que ha saltado a los medios de comunicación con el asesinato de sus victimas por parte de las castas superiores, por no hablar de las condiciones de humillación y violencia de todo tipo a las que se ven sometidas niñas y mujeres en todo el país.
Inglaterra. Noticia que ha conmocionado a la sociedad inglesa, "1.400 niños fueron sometidos a explotación sexual desde 1997 a 2013, en la ciudad de Rotherham" . La autora del informe-denuncia Alexys Jay inspectora de de Trabajo Social en Escocia explica que el tipo de atroces abusos que sufrieron estas niñas (en su mayoria) son difíciles de describir. Nadie puede saber el alcance de la barbarie cometida contra los niños en esta ciudad de apenas 250.000 habitantes, explica la funcionaria. En este caso, la mayoría de los violadores eran pertenecientes a la comunidad paquistaní .
Medio Mundo. Niños y niñas son usados como soldados. Las niñas, ademas, son objeto de todo tipo de agresiones, abusos y violaciones sexuales. Según informes de Amnistia Internacional en 2012, 19 países en en el mundo, reclutaban niños como instrumentos de violencia, víctimas inocentes de adultos inmisericordes. Niños pobres, raptados en las calles, sacados de sus escuelas, robados a sus padres nutren numerosos ejércitos y guerrillas. Son incontables los niños y niñas brutalmente tratados, vejados y humillados en entornos militares y paramilitares.
Prostitución. Según cálculos de Humaniun mas de tres millones de niños están actualmente atrapados en las redes de prostitución en todo el mundo. Las explicaciones a este fenómeno, cuya rentabilidad afirman, va en aumento, son múltiples. Todas las causas confluyen en la tortura y el abuso, en la enfermedad y la muerte prematura de los niños indefensos.
Abortados, asesinados recién nacidos. Qué está sucediendo con los hijos de las miles de mujeres que son objeto de violencia sexual en la guerra? Nada sabemos sobre ellos. Y desde hace apenas dos décadas, la ley internacional sobre tiempos de guerra ha borrado todo rastro de los derechos de esos niños.
De Norte a Sur, de Ese a Oeste de nuestro mundo, el maltrato a los niños parece producirse con una impunidad que produce sonrojo. El poder, el encubrimiento, la perversión, la pobreza, la maldad humana se confabulan contra los mas débiles, contra las vidas mas frágiles fracturando su existencia, corroyendo la esperanza, y destrozando el futuro de los seres mas indefensos.
A veces de me pregunto con que clase de barro fuimos modelados. Que ponzoña impregnó la naturaleza que nos define como humanos. Que nos hizo tóxicos y venenosos. Qué olvidamos. Que es aquello que no conseguimos recordar, que ponga en nuestra conciencia la esencia de ser, ademas de miembros de la especie humana, personas. Me digo a mi misma que quizá exagero, que son la excepciones en un mundo esencialmente honesto y generoso con sus niños; que cosas tan atroces no sucedan de modo cotidiano... y sin embargo, son tantos y tantos y tantos y tantos..., y tantos son los sollozos de los niños tan vulnerables, tan débiles, tan indefensos. Y es tan grande y tan poderoso el silencio, y su voz es tan lejana, y su lamento tan mudo, tan ignorado.
Ellos, los niños, parecieran estar amortizados, salir de balde, mientras el mundo hace la vista gorda, y se pone de perfil, cuando se les maltrata, se les viola, se les usa, se les explota, se les mata. En defensa de sus pequeñas vidas no se rompen relaciones internacionales, ni se llevan a cabo bloqueos económicos, ni se deciden medidas enérgicas y radicales por parte de la ONU. Pederastas de guante blanco y alma corrosiva compran y venden sus lagrimas a su antojo. Hombres y mujeres miserables les usan y arrojan al olvido sus pequeñas ilusiones de pequeñas vidas que no son importantes para nadie.
Nuestras opulentas sociedades, nuestros sociedades pobres, nuestros Organismos Internacionales, nuestras democracias y nuestras dictaduras, nuestras tribus y nuestras ciudades, en todos los lugares que habitamos los seres de nuestra especie dejamos libres y campantes a demasiados hombres del saco, a los ogros feroces, a la brujas cantanas, a los malos dragones, y ellos, los malos, y de entre los malos, los peores, devoran a nuestros niños en sus tenebrosas telas de araña.
Esa niña, cuyas manitas se afanan en degollar al bebe de juguete nos muestran la obscenidad de un mundo sórdido e inmoral, que transforma la inocencia en un asesinato.

No ha sido para mi, esta una escritura, solaz y veraniega. Ya comprendo que a alguno de aquellos a los que estas palabras lleguen habrán abandonado antes de llegar a su final inminente. No lamento sin embargo cada punto, ni cada coma, ni frases ni adjetivos, ni palabra alguna hasta el punto y final. Es tanta la tristeza que me producen los ojos que no veo de la niña que se esconde tras el velo negro, tanto el miedo que me da su vocecita clamando la suras. Es tan grande mi angustia que sigue al cuchillo rasgando de verdad el cuello que se desprende del bebe de mentira. Es tan profunda mi verguenza por lo que le han hecho a esta pequeña. Pobrecita niña asesina de muñecos.

viernes, 15 de agosto de 2014

REVOLUCIONARIO DE PAPEL COUCHE

No hay manera de librarse de este señor pesadísimo que se llama Pablo Iglesias. La tele, los medios digitales, la prensa escrita es que no nos dan respiro, en el café madrugador de la mañana, en la radio, que si Podemos esto, que si D.Pablo lo otro, y mas de lo mismo en los informativos, las tertulias a todas horas, nos muestan de frente al personaje, de costado, mirando al horizonte, posando como una diva "joligudiana" a media sonrisa y mirada seductora de “.... chica tu valeshhhhhsss muuuuuschoooo”. Que cansancio veraniego, que sopor, que aburrimiento la charleta del Sr. Iglesias. Me habia propuesto no mencionar al superferolítico lidercillo de moda, no cruzar la portezuela del corralito en el que D. Pablo pone los huevos, con perdón, en sentido figurado y considerado como figura retórica un ave gallinácea, por lo de su  contínuo y pertinaz cacareo. Hoy el huevo lo ha  puesto en el Diario El Mundo en el que este señor viene a decir que Jesucristo y él serían algo así como colegas, y que Jesús militaría en su formación política. Como parece obvio, la vanidad del personaje es supina, y su ego, paulatinamente más hipertrófico. D. Pablo camina con pasos apresurados hacía una egolatría patética, y en esta perdida de pudor no tiene el menor inconveniente en mostrarse como un personajillo sencillamente ridículo.

Pero, como el verano en Madrid está siendo maravillosamente templado, y sus mañanas frescas y luminosas... Como sus calles estan serenas y apacibles, sin el bullicio de la gran ciudad funcionando a pleno rendimiento, y como me siento especialmente generosa en este viernes fiesta en mi ciudad, le dedico a D. Pablo, a sus seguidores, y simpatizantes, un relato muy breve de Slawomir Mrozek, que se titula “La Revolución”, como antídoto eficaz contra el pensamiento dogmático, las tentaciones liberticidas, y sobre todo, contra la ramplonería vulgar de los personajes populistas de medio pelo,  con pinta además, de estar sucio y casposo.

A todos aquellos que visiten esta mi casa, y que en nada se identifiquen con el señor Iglesias, les digo por anticipado, que les va a divertir enormemente la grandiosa sabiduría, que les impresionará la inteligencia libre, que se esconde este cuentito, del escritor polaco anticomunista , fallecido recientemente en exilio.

Sin más, aquí tienen:

LA REVOLUION”. Autor Slawomir Mrozek


En mi habitación la cama estaba aquí, el armario allá y en medio la mesa.
Hasta que esto me aburrió. Puse entonces la cama allá y el armario aquí.
Durante un tiempo me sentí animado por la novedad. Pero el aburrimiento acabó por volver.
Llegué a la conclusión de que el origen del aburrimiento era la mesa, o mejor dicho, su situación central e inmutable.

Trasladé la mesa allá y la cama en medio. El resultado fue inconformista.

La novedad volvió a animarme, y mientras duró me conformé con la incomodidad inconformista que había causado. Pues sucedió que no podía dormir con la cara vuelta a la pared, lo que siempre había sido mi posición preferida.
Pero al cabo de cierto tiempo la novedad dejó de ser tal y no quedo más que la incomodidad. Así que puse la cama aquí y el armario en medio.
Esta vez el cambio fue radical. Ya que un armario en medio de una habitación es más que inconformista.

Es vanguardista.

Pero al cabo de cierto tiempo...Ah, si no fuera por ese "cierto tiempo". Para ser breve, el armario en medio también dejo de parecerme algo nuevo y extraordinario.

Era necesario llevar a cabo una ruptura, tomar una decisión terminante. Si dentro de unos límites determinados no es posible ningún cambio verdadero, entonces hay que traspasar dichos límites. Cuando el inconformismo no es suficiente, cuando la vanguardia es ineficaz, hay que hacer una revolución.

Decidí dormir en el armario. Cualquiera que haya intentado dormir en un armario, de pie, sabrá que semejante incomodidad no permite dormir en absoluto, por no hablar de la hinchazón de pies y de los dolores de columna.

Sí, esa era la decisión correcta. Un éxito, una victoria total. Ya que esta vez "cierto tiempo" también se mostró impotente. Al cabo de cierto tiempo, pues, no sólo no llegué a acostumbrarme al cambio -es decir, el cambio seguía siendo un cambio-, sino que, al contrario , cada vez era más consciente de ese cambio, pues el dolor aumentaba a medida que pasaba el tiempo.

De modo que todo habría ido perfectamente a no ser por mi capacidad de resistencia física, que resultó tener sus límites. Una noche no aguanté más. Salí del armario y me metí en la cama.
Dormí tres días y tres noches de un tirón. Después puse el armario junto a la pared y la mesa en medio , porque el armario en medio me molestaba.

Ahora la cama está de nuevo aquí, el armario allá y la mesa en medio. Y cuando me consume el aburrimiento, recuerdo los tiempos en que fui revolucionario.

martes, 12 de agosto de 2014

MIGUEL PAJARES, DESCANSE EN PAZ

Miguel Pajares, el sacerdote español infectado por el virus del Ebola ha muerto, según leo en la prensa, en la madrugada del día de hoy, en el Hospital Carlos III de Madrid.


Una honda tristeza inunda  mi corazón. 

lunes, 11 de agosto de 2014

EBOLA, EL NOMBRE DE NUESTRO MIEDO.

Ebola, la palabra que ha calentado el verano con fuegos abrasadores venidos de otro continente. Nos despierta de nuestro sueño simplón de cuerpos sobrealimentados, buscadores incansables de la eternidad, huidores de la arruga, juramentados en el bótox; perfiles ambiguos de seres confundidos y volátiles, solícitos consumidores de palabras, enganchados a las imágenes que nos confirmen quienes somos, que somos, y sobre todo, que quieren que seamos.

Ebola, pudiera ser un nombre de mujer o de una exótica danza, quizá un baile calentón... ¿que te gusta bailar, a mi me pone el zumba-zumba¡ uff pues a mi lo que mola, es el Ebola. Triste es la pasión que despierta la palabra que nos llega del otro lado del mundo, de Africa; el Continente de los diamantes, de hermosísimas lunas, de ardientes atardeceres.

Ebola canalla, que llega hasta nosotros con un cuchillo entre los dientes, y amenaza con cortarnos de cuajo la borrachera de adolescentes envejecidos que vivimos en nuestros pequeños y estrechos mundoS de diseño, donde no tenemos muy claro si vamos o venimos; donde, aturdidos miramos la televisión y escuchamos que a los negros, se les va la vida en sangre, y en heces, y en vómitos y en llantos.

Ebola, menudo marrón en Africa. Marrón, que es negro, como el Continente. El bicho dicen que es viajero y que va de extrangis. Que nos puede llegar en cualquier momento, aquí, a nuestra mismísima casa y darnos matarile. Un pié en el otro mundo, y el otro que nos queda en este valle, por un ratito nada mas, el que dure su destructor afán incansable. Ebola, que no, que no se baila, que se duerme. Dueño del sueño eterno, sin fin. El sueño del dolor, primero, y luego el del olvido.

Hace años que es un viejo conocido, solo de algunos. De los negros pobres. De los negros abandonados. De los negros lejanos. De los otros negros. De los que van quedando porque han sobrevivido al dengue, a la malaria, al tifus, a la tuberulosis, al sida... los supervivientes de la sed, del hambre en carne viva … los negros a los que nadie enseño a leer, a sumar... los niños que encallecen primero por los pies y luego, por el alma, con la fe inocente puesta en otro amanecer o en otra luna. Los padres y las madres reconocen al Ebola casi al instante, cuando empuja sus puertas siempre abiertas y se cuela hasta la cocina, y entonces, solo les queda abrazar a sus hijos y huir de su sombra hacia ninguna parte, ultima patria de aquellos que no son nada.

Desde 1976 algunas voces en su mayoría blancas, han clamado en el árido desierto de nuestra estulticia, del acomodo hortera y banal de mundos supuestamente modernos, acomodados y aburridos. Apenas llegaba a nuestros oidos el eco de sus gritos de auxilio, porque emergían de la otredad, de sombras harapientas y remotas, apenas perceptibles. Nunca contestamos a sus suplicas, estamos, en general, demasiado ocupados para prestar atención a los mundos susurrantes de aquellos que apenas tienen voz.

Pero ha sucedido, como si de un cuento terror de Lovecraft se tratase, que nuestro rey del mambo de los virus, el hoy archifamoso Ebola, ha visitado nuestro mundo, ni mas ni menos, y estamos estupefactos y perplejos porque, sencillamente, la Parca nos puede arrastrar por los pelos, como si no fuéramos otra cosa que ¡africanos negros¡.

¡ Ah, Occidente, la vieja Europa, la novísima Norteamerica, han despertado con pánico en los ojos y no saben si están dormidas o si está despiertas. Comienza a desperezarse Occidente. OMS se ha puesto las pilas, y reconoce que la embestida del virus puede causar un inmenso dolor, también a nosotros, a todos nosotros. El mundo científico se moviliza, trabaja a marchas forzadas, los mercados reflejan fielmente, disparando el precio de los laboratorios, los avances de posibles medicamentos eficaces. Es urgente calmar nuestro pánico, devolver la serenidad a nuestras placidas existencias, establecer mecanismos para preservar nuestra seguridad. Seguramente, tendremos éxito en nuestra batalla, porque en esta guerra contra el Ebola, hemos sacado toda nuestra artillería y estamos dispuestos a fajarnos en el combate.

Entre tanto, nos llega la noticia, de que George Combey, compañero y hermano de congregación Los Hermanos de San Juan de Dios, del sacerdote español Miguel Pajares, ha fallecido anoche, victima de la infección. Hace unos días, cayó, la hermana Chantal Pascaline. El padre Miguel está siendo sometido a un tratamiento aun experimental para tratar de salvar su vida.

Ellos, los voluntarios, los médicos y enfermeros cristianos, mujeres y hombres de diferentes iglesias, miembros de organizaciones humanitarias, han sido las voces en el aire que pasado como una brisa caliente por nuestros países, por los oídos de nuestros gobernantes, sin apenas rozarnos, ni movernos un pelo. Ellos, los que aguantaron hasta que no quedaba nadie que no fuera una alma, solos en compañía de la muerte, y del dolor de aquellos a los que cuidaron hasta su ultimo suspiro, son el símbolo de la grandeza que se esconde en la naturaleza humana. Ellos, nos devuelven la dignidad que creímos perdida cuando renunciamos a escuchar, a reflexionar, a reivindicar aquello que nos hace personas, cuando, perdimos la compasión y dejamos de sentir piedad.

Ellos, que son victimas y testigos, portadores de la infección y heroicos gladiadores armados de la esperanza, sabedores de la poderosa fuerza de la ultima sonrisa, de la penúltima palabra de consuelo... ellos, se han convertido de la noche a la mañana en protagonistas inesperados de la noticia en todo el Mundo, que no es otra que... el Miedo.


A todos aquellos que murieron santamente, heroicamente, en la defensa de la vida y del amor entre los hombres, tan lejos de todos, tan cerca del Cielo. Descansen en paz.

sábado, 12 de julio de 2014

ETA ASESINA A MIGUEL ANGEL BLANCO, DIA 13 DE JULIO DE 1997



MIGUEL ANGEL BLANCO FUE ASESINADO POR LA BANDA TERRORISTA ETA EL 13 DE JULIO DE 1997, CUANDO TENÍA 29 AÑOS.

Sus asesinos le sometieron a un terrible sufrimiento durante dos días de secuestro, antes de pegarle dos tiros en la cabeza, indefenso, de rodillas y con las manos atadas con un cable eléctrico.
Le dejaron tirado en una pista forestal de la población de Lasarte, agonizante, herido de muerte, donde fue encontrado por unos hombres que paseaban a sus perros.

Sus asesinos y sus cómplices, los políticos que con ellos pactan y llegan a acuerdos, los jueces y fiscales que se prestan a vender sus conciencias y manchar sus togas con el polvo del camino, los medios de comunicación amorales y complacientes con el poder, los obispos y curas que en nombre de Dios sacrifican a las víctimas, los agentes de la cultura insensibles a su dolor, los ciudadanos indiferentes a su sufrimiento ... Para ellos, para todos ellos, mi más absoluto de los desprecios.




Por la idea perseguida
Por los golpes recibidos
Por aquel que no resiste
Por aquellos que se esconden
Por el miedo que te tienen
Por  tus pasos que vigilan
Por la forma en que te atacan
Por los hijos que te matan
Yo te nombro Libertad.


(Framento del poema "Yo te nombro Libertdad"
Autor: Paul Eluard,1942)

miércoles, 9 de julio de 2014

PERROS Y GATOS, ALEJADOS DE LOS ESCAPARATES

Ha tenido que pasar dos años y medio para que el PP tomara una iniciativa de Gobierno que me pareciera digna de alabanza. Leo en un medio digital que el Ministerio de Agricultura, ultima un anteproyecto de ley que incluye la normativa básica del comercio y tenencia responsable de perros y gatos, con la que pretende prohibir la venta de animales en las tiendas de mascotas, así como su exhibición y exposición en escaparates con fines comerciales, lo cual podría conllevar una multa de hasta 200.000 euros.

La medida me ha sorprendido muy gratamente. Visito con cierta frecuencia las tiendas de venta de productos para mascotas dado que en mi casa, vivimos dos personas con dos gatos, una perrita, un pájaro. Para todos aquellos que pudieran imaginarse un hogar de estas características como un espacio caótico, de dudosa limpieza, y sometido a todo tipo de ruidos extraños, tengo que puntualizar que nada hay mas lejos de la realidad. En mi hogar las paredes se visten con lienzos y fotografías, decenas de libros que han llenado mi memoria de historias, fantasías y pensamientos, divertidos, interesantes o audaces; en nuestras dos terrazas cultivamos plantas sencillas, domésticas, y hierbas aromáticas, además de una higuera, un limonero y un olivo. Nuestra casa es un lugar normalmente silencioso y limpio, razonablemente ordenado y alegre. Y, todo esto, es posible en convivencia con nuestras mascotas, y quizá, de alguna manera, gracias a ellas. Dicho lo cual, se entenderá con facilidad, que mi relación con perros y gatos, que viene ya de mucho tiempo atrás, se ha forjado desde el respeto a estas otras formas de vida, que comparten con nosotros nuestro tiempo y nuestra historia vital.

No pretendo hacer una alegato de los aspectos positivos que yo considero posee la tenencia de un animal de compañía. Dejo que los estúpidos, en su ignorancia, sigan atribuyendo el amor entrañable a un perro o a un gato, como fruto o consecuencia de la soledad, del aislamiento, de la carencia de afectos humanos; de haber procreado o no, una extensa prole. También desisto de convencer a histéricos/as del orden, que consideran que gatos y perros son fuente de enfermedades demoníacas y parasitarias. Les dejo con sus neurosis de autodesprecio y con sus cocinas rebosantes de asepsia, cual fríos quirófanos, y con sus cabezas calientes de estériles y tediosas ansiedades.

Sí deseo, sin embargo, felicitarme por la medida, que al parecer, quiere llevar a cabo la ministra de Agricultura y Medioambiente, castigando severamente los negocios que tengan por objetivo lucrarse sometiendo a maltrato a cachorros de perros y gatos, recluidos en reducidisimas jaulas en centros comerciales, hasta ser objeto de compra por parte de un cliente.

Los escaparates no son lugar adecuado para hermosos seres inocentes que aguardan un amo. Es necesario, imprescindible, me atrevería a decir, que tomemos conciencia de que el maltrato animal, es en primer lugar una banal e innecesaria crueldad que causa sufrimiento gratuito en seres indefensos, al tiempo que nos denigra profundamente a los seres humanos que ejercemos este dolor sobre ellos, o que lo consentimos con indiferencia. Poco a poco, España comienza a transitar por el camino de la sensibilización en la protección de la Naturaleza, y nada mas cerca de nosotros, que aquellos de sus miembros con los que llevamos milenios compartiendo estrechamente nuestra existencia.

Seguramente alguien podrá preguntarse porqué no he dedicado estas líneas a un tema de mayor actualidad y enjundia, como por ejemplo … a Podemos, como por otro lado, hace todo el mundo. Aclaro en un pispás mi, peculiar decisión.

No me gusta el personaje, me desagrada su look. Tiene aspecto demasiado blando para mi, y una mirada demasiado dura para mis ojos. Su tono de voz es ampuloso, relamido, y se escucha a si mismo cuando habla. Pareciera que al tiempo que se muestra a su auditorio con gesto humilde, lanzara sobre nuestras cabezas implacables maldiciones y amenazas Que va, !no me gusta ni un pelo¡ Su sonrisa, me da miedo, me recuerda vagamente los rostros mesiánicos que maldicen a Dios. Cuando le escucho, me dan ganas de declararme a grito pelao, como una irreducta pecadora capitalista dispuesta a condenarme con una sonrisa en la economía de libre mercado, y en mi incorregible adhesión a la Libertad.

Pero sobre todo, es que Pablo Iglesias me aburre muchísimo. Me parece un plasta, un pesado, un vendedor de humo, un charlatán de feria, mercader del mágico crecepelo que ha dejado calvo a todo hijo de vecino en Cuba y Venezuela. Además, no me gustan sus malas compañías, sospechosos filoterroristas con los que según él se afana en buscar soluciones para nuestros problemas, los peores, los que tienen que ver con el asesinato y con la muerte. Iglesias se reúne con la zorra que devora a las gallinas, para que, las gallinas sigamos poniendo huevos aunque estemos moribundas. Que no, que no me gusta un pelo este pavo.

No me gusta su sombra, ese ciudadano que se apellida Moreno. Le separa la silla deferente, y deja que fotografíen al líder que da mejor fotogenía … mientras él se sitúa entre bambalinas, segundo plano, como al acecho, vigilante. La lengua suelta y la voz firme, “Me siento digno defendiendo a Chavez frente a la basura mediática de España” decía no hace mucho. Ufff... !que miedo dan estos salvapatrias y condena hombres¡

A mi, me parecen ultras, vulgares y tediosos, no por ello carentes de peligro. Nuestras vidas, nuestras haciendas y nuestra libertad, si alguna vez llegan a caer en sus manos perderán, sin lugar a dudas, su garantías democráticas. Ellos tiene otro estilo, el del chavismo y el castrismo, tan feo, tan decrépito, tan desesperanzado... “¡¡expropiese, expropieeeessse, rugia el tirano venezolano.¡¡¡ Ellos son el ruido de sables, los portadores del silencio, de la pobreza, del miedo.


Soy muy consciente del auge de su popularidad, de su fama, de que muchos votos ciudadanos han sido, y posiblemente, serán para ellos, y me digo, peor para nosotros; eso si, que no me pida nadie que les tome en serio, porque en mi razón y en mi corazón, muchos otros les van por delante, por ejemplo, perros y gatos, felices y lejos de los escaparates.

domingo, 29 de junio de 2014

FELIPE, EL SEXTO DE SU NOMBRE.

Se llama Felipe VI. Ha llegado al trono cuando algunos lo deseaban, cuando todavía no se le esperaba. Su padre ha abdicado de la Corona y ha corrido el turno. Las maneras en las que se ha llevado a cabo el relevo, dicen los entendidos, que no han sido las más adecuadas, que la repentina decisión de D. Juan Carlos ha traido de cabeza a los leguleyos del Reino para vestir con la túnica de la legalidad, cada paso dado en la entronización del nuevo Rey. Todo este tinglado de ajustes y reajustes normativos está en la línea de como se hacen habitualmente las cosas en España, a golpe de oportunidad o de necesidad, o de ambas cosas. Demasiadas veces a tontas y a locas, abusando del trágala hasta mucho más allá de lo que sería tolerable en un país medianamente aseado en términos democráticos. Se han escrito ríos de tinta en estos días al respecto, con opiniones variopintas según el grado de cortesanía monárquica o de adhesión republicana. El Rey D. Juan Carlos por motivos que sólo él conoce, y que muchos pretenden adivinar, ha cogido las de Villadiego, sin mas explicaciones. Tengo la impresión de que los acontecimientos en España se suceden con una rapidez vertiginosa, y que, mas pronto que tarde, la realidad pondrá delante de los ojos que aquellos que quieran ver, quizá, algunas respuestas a muchos interrogantes que hoy están planteados en relación con abdicación del monarca.

Desde siempre he sido de la opinión de que la jefatura del Estado, como todos y cada uno de los cargos institucionales en una Democracia Parlamentaria deberían ser electos, y que la soberanía popular debe asumir, por ende, su responsabilidad en la elección de los mismos. Por lo tanto, a priori, y como punto de partida, mi posición es una posición a favor de que la nación adopte la forma de República. Dicho lo cual, es fundamental valorar el funcionamiento del régimen republicano en el pasado, y la naturaleza de las fuerzas políticas que en la actualidad abanderan la defensa de la República como forma de estado para España.

La experiencia republicana en nuestro país no ha podido ser mas decepcionante en nuestra Historia. Es cierto que se ha caracterizado por su brevedad tanto en Primera como en la Segunda y como de todos es sabido, por motivos diferentes. Lo que si parece haber quedado meridianamente claro, sobre todo en el desarrollo de la Segunda República, es que fue “tomada” por posiciones políticas de izquierdas/ultraizquierdas, impregnadas de un espíritu profundamente antinacional, actuando como fuerzas centrífugas, que apoyaban los movimientos independentistas/secesionistas mas beligerantes. Incomprensiblemente, las fuerzas republicanas en España llevan en su macuto ideológico las consignas de una España aborrecida, quebrada, empobrecida, y socialista cuando no comunista, o lo que toque, según los tiempos que corran. En el momento actual, son los regímenes bolivarianos latinoamericanos y el criminal régimen comunista castrista, los modelos propuestos con mayor o menor desfachatez por las fuerzas políticas republicanas. El fervorín con el que IU o Podemos defienden las dictaduras cubana y venezolana, son ejemplos elocuentes de esta circunstancia.

Podría argumentarse, sin embargo, que en Vascongadas (o País Vasco, como se quiera) y Cataluña, son los partidos pseudo-conservadores como el PNV y Convergencia y Unión, los que ha llevado a cabo desde hace décadas la implantación por tierra mar y aire de la ideología soberanista. Es necesario precisar, y no olvidarlo, que estos partidos soberanistas se han caracterizado por su progresiva radicalización, fruto de la cual, la defensa de las libertades ciudadanas, los derechos constitucionales, e incluso, los derechos humanos, propios de las ideologías conservadoras modernas y liberales, se han visto cercenados y sometidos, en aras a la consecución de su objetivo final que no es otro que la secesión. El control de los medios de comunicación, de la educación desde los primeros años de escolarización, de la universidad, la cultura, del mundo de las finanzas, de la Administración Autonómica, han sido “colonizados”. El poder político autonómico actuando de manera coactiva e implacable, se ha convertido en una apisonadora a cuyo paso no crece la hierba de la libertad. Los ciudadanos de estas Comunidades Autónomas, han sufrido un proceso muy exitoso de ingeniería social en la que se han utilizado como herramientas indispensables la educación y la imposición de las lenguas locales. Los gobiernos autonómicos de ideología independentista han levantado, palmo a palmo, el muro intangible del la vergüenza fomentando la segregación y la marginación de los ciudadanos castellano parlantes, o que , simplemente se sienten, ademas de vascos o catalanes, también españoles. De manera que se hace muy difícil poder calificar como conservadores o demócrata cristianos a estos partidos que han adoptado características mas propias de los fascismos que de las democracias liberales.

Por otro lado, nada impide constatar que la izquierda más radical en estas Comunidades Autónomas, Esquerra Republicana y Bildu, se están comiendo por los pies a estos partidos bajo cuya sombra han crecido, hasta que finalmente acaben devorándoles el corazón, conviertiendo a las formaciones soberanistas que se autodenominan de uno u otro modo como centristas o “conservadoras”, en partidos políticos residuales e irrelevantes. Los terroristas vascos y la estructura social de apoyo a ETA, no son fascistas ni son nazis. Son marxistas. Son comunistas. En cuanto a Esquerra Republicana, su pasado y su presente, están salpicados de multitud episodios históricos que les califican que dan asco y miedo, como los pactos llevados a cabo por su máximo dirigente Carod Rovira con los asesinos del terrorismo vasco para que ETA no atentara contra los ciudadanos catalanes limitando su actuación al asesinato de los españoles en el resto del territorio español. En cuanto a las numerosas formaciones de izquierdas que hay en nuestro país, actuán todas ellas bajo el común denominador de aborrecer a España, de pregonar el desgarro de sus territorios, y de hacerlo bajo vaya usted a saber que forma de república de naturaleza socialista.

En mi opinión “República” en el caso de España, es sinónimo de dictadura, de totalitarismo, defendida mayoritariamente por ideologías liberticidas. Así las cosas, la Monarquía Parlamentaria se presenta como la única alternativa que puede ser garante de la unidad nacional en su diversidad, y de la Democracia Constitucional, y lo que es más importante, de un régimen político de libertad y de progreso. Es por ello que llegado el caso, estoy dispuesta a aceptar pulpo como animal de compañía, y a reconocer a la Monarquía como nuestra mejor opción de futuro.

Aceptar la Monarquía no significa, en modo alguno, otorgar una carta en blanco a sus representantes. Ciertamente, las funciones de la Corona están recogidas en la Carta Magna. El Rey reina pero no gobierna. Esta frasecita de marras, tan traída y llevada, tan manoseada de manera interesada y cicatera, tiene sin embargo un importantísimo significado, y constituye una parte esencial del peso de la Corona. Implica, que por parte del Rey, sean diáfanas su neutralidad, su imparcialidad en las valoraciones públicas de los distintos partidos políticos y en su relación con los poderes públicos. Pero sobre todo, es absolutamente indispensable que su actuación institucional esté presidida de manera incuestionable por la firmeza en la defensa de los valores y principios constitucionales, de los cuales, el mas importante de todos, es el referido a la soberanía nacional que reside en el pueblo español en su conjunto y de la que emanan todos los demás poderes.

En segundo lugar, el Rey debe ser ejemplar, es el precio a pagar por sus privilegios de cuna. La transparencia de su actuación pública y privada es obligada, lo que no significa en modo alguno, faltar al respeto de su derecho a la intimidad como de cualquier otro español. España no es un Reino de súbditos. Los españoles somos ciudadanos, y eso ningún rey y ningún cortesano, deberían olvidarlo jamás. La Corona se debe a la Nación por encima de cualquier otra consideración, sencillamente porque la Nación es anterior a su existencia, y porque es la Nación la que, libremente, democráticamente, ha plasmado su legitimidad en la Constitución vigente. La Corona, cuyas funciones encomendadas quedan delimitadas constitucionalmente, tiene en mi opinión, que responder en todas y cada una de ellas con obligada lealtad. Una lealtad inquebrantable, no partidista, y no oportunista.

Felipe VI ha llegado a ostentar la corona del Reino de España hace unos días en un momento muy complicado en todos los sentidos, económico, social y político. Estos son sus bueyes y con ellos deberá realizar su siembra. No tengo la menor duda de que el Rey es perfectamente consciente de este hecho, no obstante, como se suele decir, la distancia mas corta entre dos puntos es la línea recta. Más le vale transitar por el camino de la rectitud en todos los sentidos desde el primer momento, con sus palabras y con sus silencios. Si por el contrario, se aventura por oscuros vericuetos de la mano de aquellos cuyo objetivo es hacer naufragar la Constitucion del 78, y con ello nuestra convivencia, perderá sin lugar a dudas el apoyo de los que le han dado su confianza pensando únicamente en el bien de nuestro país.


Felipe VI será Rey de España mientras España sea. Su destino está indisolublemente unido al de la Nación Española. Si en alguna ocasión alguien ha podido imaginar una dinastía Borbónica reinante en una España hecha jirones, que se vaya olvidando, porque aquellos que derramen sus lágrimas sobre el cadáver del Reino, no estarán dispuestos a tolerar, además, su profanación.

viernes, 13 de junio de 2014

LA ABDICACION DEL REINO

El Rey ha dicho que se va y se ha montado un buen follón. Momento apasionante para ver de cerca la evolución de los acontecimientos, bien es cierto, que tenemos que ser conscientes de que aquello que parece suceder ante nuestros ojos no es más que una sombra proyectada hacia la superficie de lo que verdaderamente acontece en las profundas simas de la realidad. En todo caso, nos ha dicho que no quiere mas caldo, ni en taza ni en plato. Punto.

Inmediatamente han surgido explicaciones varias, posibles motivos, razonamientos, y análisis pero en mi opinión ninguna de estas cuestiones tienen hoy mayor interés. Nunca sabremos cuales han sido las circunstancias que han llevado a su abdicación, elegida libremente, inducida, impuesta…? Lo que si parece es que se va en un momento álgido, candente de la vida política en España. Su Reino se desmorona. Lleva derrumbándose tantos años como los que él ha estado reinando. Las fuerzas e intereses desintegradores de la Nación han operado con una eficacia y tenacidad implacables desde el mismo momento en que tuvieron representación democrática. La fuerza y la coacción, la violencia terrorista proveniente del País Vasco, la presión legislativa autonómica, han actuado con paciencia vietnamita, de manera constante, y sin darnos respiro durante décadas; han controlado los medios de comunicación locales, e incluso nacionales, la educación, la Universidad, la cultura, extendiendo sus tentáculos hasta los más recónditos rincones de la vida social, económica y hasta religiosa, en sus respectivos feudos autonómicos.

Los espacios de libertad para los ciudadanos que se consideran españoles, precisamente por el hecho de ser catalanes o vascos, han sido progresivamente limitados hasta la asfixia. Ser español, y mostrarse como tal, en Cataluña y País Vasco se ha convertido en una heroicidad. Expresarse en español en el trabajo, en la universidad, incluso en el colegio, supone una significación negativa, conducente al ostracismo, a ser vilipendiado, insultado, o amenazado, cuando no, a poner en cuestión la propia seguridad personal.

Hemos asistido a durante muchos, muchos años de reinado de D. Juan Carlos I, al insulto, la injuria, el desprecio y el odio hacia todo aquello que tuviera que ver con la Nación Española, con el sentimiento de pertenencia, desde la identidad catalana o vasca, a España. Ser vasco y ser español, ser catalán y ser español, ha dejado de ser posible, sencillamente porque décadas de ingeniería a social han tenido los efectos programados y previstos.

El rey ha abdicado. Le deja a su sucesor su hijo, el Príncipe Felipe, una nación que parece mostrarse ya incapaz de sostener su corona; indiferente y desnortada en relación con su identidad. España ha sido discutida y discutible, como decía el presidente socialista Rodríguez, a quien en tan alta consideración ha tenido el monarca. España ha sido desgarrada por los independentistas de la burguesía, y de la izquierda catalana con quien D. Juan Carlos compartía chanzas porque según su alto sentido regio “hablando se entiende la gente” (se ve que no importaba con quien se cruzaran las bromas y las confidencias). España ha abandonado a sus víctimas del terrorismo, y libera a sus asesinos de la ETA, dando cumplimiento a los acuerdos llevados a cabo por Rodríguez y continuados por Rajoy, con la organización terrorista, y pareciera que refrendados por las palabras del Rey : “ Si sale, sale…” sin tener en consideración el precio que debíamos pagar los ciudadanos en esas componendas, que han llenado de estupor, de sufrimiento y de ira a un parte de los ciudadanos españoles.

España se muere intoxicada por la corrupción de sindicatos, asociaciones empresariales, financieros, y banqueros, entre los que se encuentra el yerno del Rey, mientras desde la casa real se efectúan maniobras orquestadas en la oscuridad, y se encomienda la defensa jurídica de su hija a un prohombre/conseguidor catalán, de conocida y abierta posición por el reconocimiento de la soberanía catalana en detrimento de la soberanía nacional para llevar a cabo la expropiación a España de una parte de si misma.

Los años de reinado del Rey J. Carlos han sido años de Democracia en España, bajo una Constitución garante de derechos y libertades en nuestro país. Esta es la afirmación mas reiterada en estos días.

Lo cierto es que el sistema democrático que nació con nuestra Constitución no ha sido capaz de garantizar su cumplimiento en los aspectos esenciales de la misma: el reconocimiento de la soberanía nacional que reside en el pueblo español en su conjunto, contemplado en su artículo primero; y su fundamento, en la indisoluble unidad de la Nación Española, patria común e indivisible de los españole, en su artículo segundo. La defensa de estos principios se ha pagado con la muerte durante el reinado de Juan Carlos I; con aislamiento y la marginación social, con las coacciones y amenazas al ejercicio de la libertad política, con la presión sobre ciudadanos indefensos, sus negocios, o sus familias. La Constitución se ha convertido en un papel mojado, en poco más que un clínex en el que se suenan los mocos los independentistas, y se secan las lágrimas de cocodrilo todos aquellos que han hecho dejación absoluta y vergonzante de sus obligaciones, políticas y de todo orden, de defensa de la Constitución como norma democrática y suprema de nuestro Ordenamiento Jurídico en todo el territorio nacional. Todo lo demás, la modernización de nuestro país, el ejercicio de derechos y libertades, estrictamente de carácter individual siempre que éstas no atañan a la dimensión política del ciudadano, han tenido un desarrollo que en mi opinión habría podido darse bajo cualquier otra forma de régimen.

Podemos divorciarnos, abortar, casarnos con hombres o con mujeres o con transexuales, reunirnos como y donde queramos, defender y vanagloriarnos de nuestra homosexualidad, opinar y expresarnos a cerca de cualquier cosa, (menciono estos aspectos porque pudieran parecer derechos “especialmente necesitados de protección”), pero no podemos decir que somos españoles, que deseamos seguir siendo españoles, que sentimos España en nuestro corazón, que respetamos nuestra Historia, que nos identificamos con nuestra bandera constitucional, que hablamos además de euskera y catalán, también español, y que así lo queremos para nuestros hijos. Estas cosas no pueden decirse libremente en Cataluña y en el País Vasco, no pueden decirse sin miedo, sin pagar las consecuencias, sin ser un héroe.

El Rey se va con buena salud. El  Reino de España, agoniza.

jueves, 5 de junio de 2014

PODER, PODEMOS, PERO NO QUEREMOS.

Bueno, bueno, bueno... ¡como está el patio¡.  Al nacional me refiero. Desde la celebración de las elecciones europeas el panorama político se ha puesto al rojo vivo. En cuanto a los resultados, lo que se dice ganar las elecciones, las ganó el Partido Popular, seguido a corta distancia por el PSOE.  Hay que añadir, sin embargo, la cuestión crucial de que se ha tratado de una victoria agónica, pírrica, que ha sabido a derrota sin paliativos en uno y en otro partido.

Para resumir, y no entrar en sesudos análisis, en mi opinión, lo notorio de estos comicios ha sido que los dos grandes partidos de carácter nacional han perdido la confianza de una abrumadora cantidad de sus votantes; que los afectos al partido popular han nutrido la abstención, y que las opciones que representan a la ultra izquierda, casposa e independentista, cuando no filoterrorista, han obtenido un resultado excelente en las urnas. Para la nación española los resultados no pueden ser más inquietantes.

La situación económica del país viene siendo crítica varios años, desde que el inefable Jose Luis Rodríguez tomo las riendas del gobierno y nos deslizamos por el abismo de la sinrazón económica, de las componendas con los terroristas asesinos (valga la redundancia) de ETA, del impulso dado por el entonces presidente a la pseudo constitución catalana, con su aceptación sin rechistar del nuevo estatuto catalán, además del despertar del enfrentamiento de las dos Españas.  Pese a todo, yo creo que la única fibra sensible de la ciudadanía que se ha visto tocada ha sido la del bolsillo, hecho harapos a fuerza de zarandeos y tirones, fruto de una crisis económica que  ha sumido en un oscuro pozo de pobreza a decenas de miles de hogares, desesperanzados, y con  un cabreo sin límites.

Evidentemente, la ruina nacional no habría sido tan afrentosa si las medidas llevadas a cabo por el PSOE, y desde hace dos años por el PP, no se hubieran ejecutado mientras nos sumíamos en una inconmensurable ciénaga de corrupción, que afecta a prácticamente todas las instituciones, partidos políticos, sindicatos, sector financiero, a los jueces, y hasta la familia real.  Los españoles somos más pobres, nos han arrebatado la esperanza, y tenemos la certeza de  ser estafados por aquellos que ostentan el poder en todos los órdenes de la vida pública, lo que ha resultado, sencillamente, inadmisible e insoportable para la ciudadanía. Las elecciones europeas han señalado, sin lugar a dudas, a los responsables de la profundísima crisis en la que nos encontramos, y ha evidenciado la perdida de la confianza de buena parte de aquellos habían entregado las riendas del Gobierno hasta ahora a los dos grandes partidos nacionales. Los ciudadanos se han plantado y les han dicho que hasta aquí han llegado.

Pero, insisto, no se debería perder de vista que este enfado descomunal, que esta desafección de los votantes al Partido Popular y al Partido Socialista llega de la mano de una situación económica gravísima, traumática, y desoladora, en la que el desempleo ha segado como una guadaña las esperanzas de millones de familias en España, sumiendo  en la pobreza repentina e inesperada a ciudadanos que hasta este momento gozaban de un bienestar igualmente insospechado hace muy pocos años. Por otro lado, todos aquellos que aún mantienen su puesto de trabajo viven con incertidumbre y desasosiego, en la creencia de que a cualquiera en cualquier momento puede encontrarse sin trabajo y que le han puesto la mismísima calle; porque a sus  hijos parece aguardarles un futuro tenebroso, independientemente de su formación o presupuesta valía. El pesimismo, la pobreza y la rabia, en mi opinión absolutamente justificados, han sido recogidos, manipulados adecuadamente, con precisión de laboratorio, por los movimientos de izquierdas con vocación revolucionaria, y por los partidos independentistas, que mira tu por donde, en su mayoría, también se sitúan en la izquierda radical, que han venido ensayando las pautas de rebelión y arenga de las masas mas proclives, por unos u otros motivos, tomando las calles no siempre de manera pacífica,  ya desde los Gobiernos del Presidente Aznar.

Estas formaciones, asombrosamente, han contado con el apoyo notorio, mas o menos explícito, de importantes y numerosos medios de comunicación, que por interés colaboracionista o por estupidez manifiesta, han servido de portavoces de formaciones y partidos políticos cuya palabrería descansa en peligrosísimos mensajes casposos, liberticidas y totalitarios de raíz anarcoide y comunista. Estos mismos medios se han caracterizado, además, por dar pábulo a una propaganda independentista mitómana, patética y ridícula, que adquiere tanto en Cataluña como en el País Vasco tintes xenófobos instalados ya en una parte muy importante de la opinión; desde los poderes públicos autonómicos  se promueve el odio y el desprecio hacia la Nación Española, su Historia y sus ciudadanos, mientras que los distintos gobiernos nacionales han renunciado, incluso, a hacer cumplir la  Constitución y las Leyes en estos territorios, en numerosas ocasiones con gravísimas consecuencias.

La semilla tarde o temprano acaba por germinar y dar fruto, y en España llevamos muchos años, demasiados en los que el poder político, las instituciones, los agentes llamados sociales, como asociaciones empresariales y sindicatos, la judicatura y hasta la jefatura del Estado han olvidado su verdadera y fundamental, y me atrevería a decir, única razón de ser, que no es otra que el servicio al ciudadano en particular, y a la Nación en general. Por el contrario, la deriva que ha tomado su actuación no ha podido ser más egocéntrica y  a la postre,  más suicida.  Hace mucho tiempo que aquellos a los deberíamos exigir una conducta pública impoluta, dejaron  de ser ejemplares. Se han convertido en ejecutores de políticas manipuladoras, poco o nada transparentes, de pactos y acuerdos de conveniencia partidista. La respuesta política de la sociedad ha sido hasta ahora nula mostrando su naturaleza infantil, adocenada y acrítica, otorgando una y otra vez su confianza en las urnas a aquellos que hacían con ella, de su capa un sayo con ella.

En el momento actual, esa misma ciudadanía,  que en época de vacas gordas y cigarras perezosas y cantarinas,  toleraba el desparpajo y el latrocinio de la casta política y financiera; que se mostraba indiferente hacia conductas judiciales rayanas en lo delictivo; esa ciudadanía que hacía oídos sordos al clamor de las víctimas del terrorismo cuando exigía justicia para sus familiares y amigos asesinados, para que no les  amargaran la mañana de domingo;  esos mismos ciudadanos, ahora que las vacas han adelgazado hasta quedarse escuálidas, y la crisis ha llegado con témpanos de hielo…  Ahora, se pregunta que hay de lo mío, y recibe como única respuesta que para ella ya no queda nada en los cuarteles de invierno. 

Esa misma ciudadanía antes dócil, mansa, y lanar,  que tiraba de Visa para pagar las vacaciones en la playa en hoteles de alto copete,  que estrenaba coche como quien se cambia de calcetines, que compraba pisos a troche y moche financiados a 50 años por una banca profesionalmente incompetente y moralmente deleznable, en la irresponsable e incomprensible creencia de que jamás de los jamases sus  vidas iban a dar un paso atrás; esas generaciones  de  jóvenes entrados en años, eternos adolescentes, consumidores de tecnología punta con nóminas paternas; los chicos del instituto de hace tres días, cuya formación intelectual está a la cola en todos los informes educativos internacionales; los universitarios licenciados por universidades desprestigiadas y politizadas… constituyen hoy, una gran masa de ciudadanos y de nuevos votantes, que están asustados y desconcertados, que sienten en sus propias carnes el desamparo de los poderes públicos antes complacientes,  porque ya no poseen lo que poseían, porque no les dan lo se que les daba, porque han perdido lo que habían conseguido, porque les han mentido. Tengo serias dudas de que entre estos encontremos a aquellos que asumen, que quizá, también ellos se equivocaron.

Una amalgama de tragedias individuales, y familiares  se han dado cita en la consulta de las elecciones europeas. Los españoles que han alimentado de manera acrítica, día a día, elección tras elección, a una clase política que no merecía su confianza, al tiempo que mantenía un comportamiento, en ocasiones profundamente inconsciente, insolidario e irresponsable, hoy busca desesperadamente, como no puede ser de otro modo, una salida para su vida y para el futuro de sus hijos, y también, como no podía ser de otro modo, vuelve los ojos con ira hacia los culpables. Los ha encontrado sin tener que quebrarse mucho la cabeza, los ha reconocido sin dificultad, porque son aquellos a los que ellos mismos han dado su voto de manera pertinaz y reiterada.

No es casual que la izquierda de corte más radical, más totalitaria, haya tomado la calle, esgrimiendo mensajes mesiánicos de salvación. Los redentores comunistoides han colgando del cuello la identificación con nombres y apellidos  de los espantajos titulares de esta crisis, fundamentalmente banqueros y  políticos, y grandes empresarios, a los que denomina genéricamente “la casta”, es decir, lo que viene a resumirse en ese lenguaje ramplón y directo que les es tan propio, “los ricos”  y exonerando de toda responsabilidad en la misma a los ciudadanos, a los que se presenta como víctimas inocentes, espíritus arcangélicos, y en absoluto protagonistas ni de sus vidas particulares  ni de su tiempo histórico. Tampoco es fruto del azar, que los independentistas de todo pelaje y condición encuentren en la crisis estructural que padece España la perfecta oportunidad para vender a mejor precio la palabrería incendiaria y machacona, que de manera eficacísima señala como culpables de todos los males acaecidos en de “su” feudo, al resto de los españoles, difundiendo la falacia de que tenemos aficiones vampíricas y les chupamos la sangre, hasta dejarlos anémicos e inermes, a ellos, que, tocados por el dedo divino de la diosa  Fortuna, nacieron como hombres selectos, catalanes y vascos, en una inmunda, indeseable y opresora nación española.

Nos adentramos por caminos minados y peligrosos, de la mano de la peor compañía; guiados por aquellos cuya intención es darnos la voz únicamente por el lapso de tiempo que lleva al paso siguiente, en el que sellarán nuestra boca. Nos describen la naturaleza de nuestra enfermedad y pretenden aplicarnos, para aplacar nuestro sufrimiento, la morfina que nos deje insensibles, inertes e indefensos.  Durante años hemos puesto nuestra confianza en una clase política que no la merecía a cambio de un mendrugo de pan  y ahora, los que dicen pretender nuestra salvación, lo hacen a cambio de cercenar nuestra libertad, nuestra modernidad, y nuestro progreso. No nos dicen si en su programa, a fuerza de prohibir y regular, y mandar,  penalizarán el uso del papel higiénico, habida cuenta de que su modelo de estado bolivariano ha dejado a sus ciudadanos con el culo al aire, quizá por considerarlo un lujo burgués e innecesario.

Vamos mal si lo más lejos que llegamos los ciudadanos españoles en nuestra reflexión es a encontrar chivos expiatorios en nuestros hermanos nacidos un poco más allá del Ebro, o en los límites con Burgos. Mal lo llevamos si convertimos en alternativa de gobierno en nuestro país a aquellos que sueltan espumarajos por la boca azuzando a la violencia a los jóvenes en las calles de nuestras ciudades y empujándolos a saltarse las leyes que nos hemos dado, en lugar de promover su modificación y cambio democrático si esa fuera su propuesta política; usando el fuego y la barricada urbana como medidas de presión para forzar y doblegar la soberanía nacional, articulada en la libre voluntad del ciudadano y de su voto,  y representada en nuestras Cortes Generales, al tiempo que obtienen financiación económica de regímenes totalitarios, de los son firmes defensores. Países estos, en los que los derechos humanos de homosexuales, niños, y mujeres, son pisoteados cotidianamente; en los que la libertad de expresión, de reunión, de prensa, se paga con la prisión o con la muerte.

La izquierda abanderada del supuesto cambio de rumbo para España la encarna el Partido más mediático  liderado por Pablo Iglesias, “Podemos”. Se ha dicho casi todo de esta organización y de su candidato en estos días. Pareciera que es el rayo luminoso que se ha propuesto renovar la izquierda española. Peor para ella,  y peor para todos.

Proveniente del movimiento 11  M que ocupó durante meses la Puerta del Sol de Madrid, del que ya he manifestado mi opinión en otras ocasiones, se ha convertido en la Belén  Esteban de las tertulias políticas de las televisiones. No ha habido puerta que no se le haya abierto en el panorama mediático, debe ser que tiene fotogenia por arrobas y da bien en las cámaras. A mi personalmente no me gusta, me refiero a su imagen y a su estilo, estudiadamente informal. En su rostro apunta de manera casi permanente media sonrisa, un punto cínica, y cuando se le ve molesto, aparece en su rostro el gesto contenido e inescrutable de quien igual te puede poner un caramelo en la boca que darte un garrotazo. Pero eso es lo de menos, porque es cuestión de percepción y de empatía.  Lo de más son las cosas que dice, que dan miedo. No me estoy refiriendo a su destreza expositiva de explicación de la realidad, que para eso no nos hace falta el señor Iglesias. De sobra sabemos cual es la situación que padecemos y a lo que nos enfrentamos.  No es su diagnostico lo que asusta, sino su remedio, que apesta a comunismo feroz  y rancio. Como el señor Iglesias cuenta con un sinfín de apoyos mediáticos y su presencia es constante por tierra, mar y aire en la prensa escrita y digital, modestamente me reservo el derecho en esa mi casa de no contribuir en ninguna medida a su celebridad desde estas paginas, de manera que aquel que tenga algún interés en conocer los dichos y obras de este señor, tiene la red a su disposición que desde hace un par de semanas no habla de otra cosa.

La cuestión es que, por ahora, las opciones políticas que encarnan alternativas de regeneración dentro del sistema parlamentario, desde la legalidad constitucional, y el ordenamiento jurídico que democráticamente nos hemos dado los ciudadanos, aún hoy no han encontrado el refrendo contundente de la ciudadanía. Partidos como UpyD, Ciudadanos o Vox, se las ven y se las desean para tener un minuto de presencia en las televisiones o las emisoras de radio. Sus mensajes son silenciados con toda la fuerza posible por los grandes partidos políticos enormemente influyentes en las comunicaciones, en la creencia de que son sus rivales y por lo tanto, a los que hay que mantener fuera del espectro político. Mientras califican a los nuevo partidos cercanos a su esfera  ideológica de galgos o de podencos,  la ultra izquierda espabila y hace la calle en donde no tiene rival. Moviliza sin miramientos a sus elementos más notorios y avezados, se organiza y elabora estrategias de propaganda y sobre todo, manipula y capitaliza en términos de votos, como hemos podido ver en las elecciones europeas, los sentimientos de desesperación, derrota y frustración de una ciudadanía victima de aquellos  que la han gobernado, que han abusado de ella, que la han mentido, y victima, también, desgraciadamente, victima  de si misma, de sus errores, de su inconsciencia, y de la irresponsabilidad de muchas de sus decisiones y comportamientos económicos y políticos.

Una vez mas y como siempre, a pesar de que pudiera parecer que los hechos históricos son ajenos a nosotros, a cada uno de nosotros de manera individual, deberíamos tomar buena nota de lo acontecido en las elecciones europeas, y de la importancia que nuestro voto puede tener a la postre en un sistema democrático. Queramoslo o no, alguien tomará las  riendas del poder y ello necesariamente afectara a nuestras vidas, a la vida de cada uno en particular. Podemos meter la cabeza debajo del ala, y circunscribirnos al metro cuadrado de nuestra casa, pero si creemos que por no ver lo sucede a nuestro alrededor estamos a salvo, no podemos estar mas equivocados.


Si yo no decido alguien decidirá por mí. Si no hablo alguien utilizara mi silencio en mi nombre, para decir lo que yo no digo. Si no actúo alguien lo hará sin mi consentimiento. Si no defiendo mi  dignidad, vendrán aquellos que dicen saber lo que a mi y a los míos nos conviene, sirviéndome en bandeja de plata un poco de alpiste, y cuando me quiera dar cuenta habré dejado de vivir en un país esperanzado para habitar un corral; habré  dejado de mirar al futuro para envejecer en un eterno presente, sumido en el silencio. Si no miro al pasado y analizo con honestidad el presente, y  reconozco con esperanza y determinación,  aquello en lo que me he equivocado, entonces sabré que he entregado mi libertad.  Que lo he perdido todo.