sábado, 12 de noviembre de 2016

DONALD TRUMP, PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMERICA

Hemos salido de dudas y hemos entrado en la estupefacción. Los norteamericanos han votado, y lo han hecho pasándose por el arco del triunfo todas las encuestas, todos lo vaticinios de sesudos politólogos, los miles de artículos incendiarios escritos contra Donald Trump, la costosísima campaña electoral de la señora Clinton, la posición unánimente hostil de la prensa y de los todopoderosos medios de comunicación, el mundo del artisteo, del deporte, etc., que apoyaban sin fisuras la candidatura demócrata. Contra todo pronostico, el  stablishment norteamericano se ha dado de morros contra la voluntad soberana de los americanos.

Con anterioridad a la cita electoral, he podido comprobar el odio y  el desprecio que despertaba el republicano y por el contrario, la adhesión  igualmente apasionada por la señora Clinton, entre las personas de mi entorno. Por mi  parte, la verdad es que veo muy poco la  televisión, y lo que  veo, leo y oigo, lo someto al filtro de mi propia razón imagino, que como todos hacemos. Del señor Trump,  del que no tenia el menor conocimiento, no así, de la señora Clinton, que después de años como mano derecha del presidente Obama, si tenia un juicio elaborado de la misma, al menos para fijar mi simpatía o antipatía por ella. De manera que, siendo de la opinión de que no hay mejor fuente que los propios sentidos, me he tomado la molestia de ver en youtube los tres debates de1.30 horas de duración cada uno, entre los dos candidatos con el fin de tener una aproximación actualizada a los dos personajes  y a sus propuestas políticas, emitidas desde sus propias gargantas y percibidas por mis propios ojos y oídos. 

Tengo que decir que mas allá del aspecto un tanto peculiar del señor Trump, por aquello del ostentoso flequillo rubio de bote, sus gestos poco convencionales, su histrionismo, su desparpajo descarado y o desvergonzado si se quiere, la puesta en escena de sus propuestas no me ha transmitido ninguna sensación cercana a considerar que se trate de un estupido, un pirado o un hombre dispuesto a desencadenar una hecatombe nuclear. Por otro lado, la señora Clinton, tampoco me ha parecido una extraordinaria comunicadora. Es verdad que tampoco en este caso me encontré con una persona atractiva, carismática, más bien al contrario. Hay algo en esta mujer que me recordaba no a la hermana más fea, sino a la hermana más mala del cuento de la Cenicienta, aquella que cuando sonreía,  se la ponía cara de ajo y mirada de vinagre.

Después de ver los tres debates, ninguno de los dos me parecieron candidatos interesantes, y me preguntaba como la nación más poderosa del mundo tendría un jefe de gobierno y de estado tan poco sugerente.  Ninguno era un gran comunicador, y ninguno, se mostraba como un líder atractivo, en mi opinión. En resumidas cuentas, lo poco que saque en claro, dado que mi interés en el asunto era francamente limitado, y que en absoluto soy conocedora de los entresijos de la política interna  norteamericana, es que lo que se dirimía en las elecciones norteamericanas,  de modo esencial, era dos modelos de país, dos propuestas de sociedad bien diferentes, y que las diferencias en lo económico, serian el instrumento para intentar un cambio profundo en el modelo de sociedad.

Las posiciones de la señora Clinton me resultaban más cercanas, me eran más fácilmente reconocibles, porque en España vivimos básicamente en una experiencia similar o muy próxima a su apuesta política.  Una política de corte socialdemócrata, asentada en valores post modernos, post cristianos, una ética agnóstica o atea.   Como muestra, y solo a modo de valor simbólico,  queda la defensa del aborto en cualquier momento del embarazo hasta el noveno mes, la implantación de la ideología de genero de manera explicita, la dogmatizacion sobre el cambio climático, etc.; por otro lado, la señora Clinton ofrecía mas de lo mismo, de lo que ya habíamos visto en las dos legislaturas de Barak Hussein Obama.

En el otro lado, las posiciones adoptadas por el señor Trump en estos ámbitos de lo social-ideológico son mucho mas restrictivas, diciendo si a los movimientos pro vida, (como su propuesta de nombrar magistrados pro vida en la Corte Suprema) y no a la ideología de genero con carácter general. En cuanto al cambio climático Trump se manifestaba abiertamente escéptico en este asunto.

He citado la cuestión del aborto, porque me parece paradigmático del  modelo social en el que podemos desenvolvernos, y  que aporta un perfil ideológico bien definido del votante. Son también  otras cuestiones las que terminan de dibujar el puzzle ideológico de los dos candidatos,  dependiendo de la posición adoptada en relación con asuntos como el gravísimo problema de la drogadicción que existe en la población de jóvenes blancos, victimas de la heroína procedente de Méjico en particular,   la inmigración ilegal, la posición ante el terrorismo islámico, el control de la delincuencia, el empobrecimiento de las clases trabajadoras estadounidenses.

Me ha llamado muchísimo la atención el revuelo y la consternación que ha provocado el resultado de las urnas en USA en nuestro país.  Todos los medios de comunicación en España se mostraban aterrorizados por el futuro presidente americano. Los titulares están plagados de insultos tremendamente explícitos; parecieran presas de un pánico apocalíptico. Se debaten entre el desprecio y el ataque sin miramientos. Y lo más curioso es que el señor Trump, aun no ha tomado ninguna decisión de gobierno. Se le acusa de casi todo lo imaginable, de ser un verdadero tarado, racista, machista, xenófobo, homófono, fascista etc., etc. Y yo, insisto perpleja, en que este señor todavía no ha tenido ninguna responsabilidad de gobierno, esa es, por ahora la única certeza con la que contamos en cuanto a su responsabilidad publica.

Se le puede acusar de feo, de hortera, de que no nos gusta su espelde, que diría un extremeño… también se le podría acusar de ser millonario, si es que eso fuera un delito, de machista por sus expresiones salidas de tono en relación a las mujeres, pero, siendo honestos, no me parece que estas impresiones constituyan sólidos elementos de juicio, por ahora. Sin embargo, si me parecen, ¡faltaría más ¡motivos más que suficientes, para que no lo haya votado quien no haya querido votarle.

En cuanto a la señora Clinton, en este caso si, los norteamericanos han tenido oportunidad de juzgarla no por lo que dice que hubiera hecho de haber resultado elegida, sino por lo que si ha hecho en el alto cargo que ha ejercido con la administración de Barak Hussein Obama. Y sus conciudadanos le han dicho que no y se lo han dicho en las urnas. Claramente han expresado que no la quieren gobernando los Estados Unidos de América.

La voluntad de los ciudadanos americanos, ha llenado de ira a los ciudadanos españoles. Yo no se  como decirlo de otro modo: ¡flipo en colores¡ En estos dos días he escuchado mas insultos e improperios hacia el señor Trump de los que he oído jamás contra miembros de la clase política española cuya corrupción haría palidecer a cualquier americano, en el rincón  mas pobre y recóndito de USA. El clan Pujol, los sindicatos y el  partido socialista abanderando la corrupción en Andalucía, la Gurtel,  los famosos papeles de Barcenas, el tarjetazo Blesa, la mismísima administración catalana extorsionando en números redondos del tres por ciento, por no hablar de la inconmensurable e inconcebible vergüenza de tener en nuestras instituciones a filo terroristas, en cargos públicos a terroristas de ETA recién salidos de chirona. Los medios españoles, la izquierda española de coleta, la que levanta el puño y la que lleva la mano en el  bolsillo y en la cartera,estan  ¡¡¡¡ohhhh¡¡¡¡ escandalizados por la decisión libérrima de los norteamericanos. Por su parte, la derecha social-demócrata-centrista-reformista y no se cuantos mas apellidos, instalada en el limbo del pragmatismo en encuentra con la elección del señor Trump, como aturdida, que no  sabe si va o si viene y se le ha congelado la sonrisa con la que esperaba el triunfo de la señora Clinton.

Nadie se explica hoy lo que ha sucedido en América. Pero claro, tampoco se explicaban que había sucedido en el Reino Unido con el Brexit, y tampoco parecían explicarse lo que había pasado en Colombia y el corte de mangas de los colombianos al mundo mundial votando no a los acuerdos en mi opinión infames del gobierno colombiano con los terroristas de las FARC.

A lo mejor es que los poderes facticos, se han pasado tres pueblos en su calculado desprecio a la ciudadania. A lo mejor, es que las supuestamente tontas y manipulables  legiones ciudadanos comunes y corrientes, están dejando de sorberse los  mocos, para levantar la cabeza y decir a las castas, va a ser … como que No. Y cuando digo castas, no digo ricos en el sentido económico del termino, me refiero a los poderosos, a aquellos que están encaramados al poder todos a una, y en bloque, y por mutuo consenso, no hacen otra cosa que mirarse el ombligo, están encantados de haberse conocido. Pasan su existencia manejando el cotarro desde su  mundito virtual vestidos de Armani y peinados de rastas, mientras ocupan cargazos que pagamos con nuestros impuestos, desde los que nos dicen que tenemos que pensar, como tenemos que comer, o en que debe consistir la educación de nuestros hijos. Nos definen tropecientas clases y maneras de identidad sexual que debemos merendamos sin rechistar y nos amenazan con ponernos una etiqueta muy fea si osamos preguntar, reflexionar por nuestra cuenta y sobre todo disentir. Nos ofrecen verdades científicas que a la manera de dogmas de andar por casa, al tiempo que se empeñan decididamente en negar o neutralizar las esencias trascendentes o religiosas que les son incomodas y obstaculizar el proyecto de un orden nuevo. En definitiva, pretenden que comulguemos con sus píldoras ideológicas, aunque nosotros sepamos que son ruedas de molino.

La ciudania silenciosa, esta probablemente mas que harta de aquellos que quieren tener todo y a todos bajo control, y que hacen política social con el empobrecimiento de generaciones empobrecidas e indefensas, practican una supuesta integración cultural a costa de sembrar de inseguridad y violencia sus barrios pobres; la ciudadanía callada es requerida poner en marcha  una solidaridad impuesta y obligada, mientras ven cada día que pasa, que la vida la vida no les da para mas, y que su esperanza queda enterrada bajo la apisonadora ideológica de lo políticamente correcto.

A lo mejor, es que hay un sector muy amplio de la población que comienza a ser consciente de que lejos de querer abortar a sus hijos, quiere verlos nacer y crecer dignamente; a lo mejor es que las mujeres comienzan a estar cansadas de la burra coja que se las ha vendido reduciendo su identidad a una genitalidad aburrida y banal que las lleva recorrer caminos que ellas no han elegido. (Decía Susan Sarandon hace unos días, cuando la preguntaban como es que no iba a dar su apoyo a Clinton, que ella no votaba con la vagina).  A lo mejor ha sucedido, que ser negro o hispano, no es suficiente razón para votar a otro negro, a otro hispano o darle el beneplácito a  las políticas  paternalistas socialdemócratas. Quizás mujeres, negros, hispanos, esos que eran la gran esperanza para llegar al poder de la señora Clinton, han pensado que no quieren ser tratados como especies protegidas, que a lo mejor lo que necesitan es que les dejen de una vez en paz, y les garanticen la seguridad de su presente y el derecho a elegir su futuro libremente, dignamente.

Quizás la ciudadanía silenciosa que ha desconfiado de H. Clinton, lo ha hecho porque no ha querido para su país otros cuatro años de gobierno al estilo Obama. Las elites socialistas de caviar, los ecopijos, los rojos capitalistas, ya no son de fiar,  al menos para un sector de a población americana que les ha retirado su confianza ¡y de que manera¡, Arriesgando muchísimo, y poniendo su futuro en manos de un hombre como Trump que no hay podido ser mas denostado. Se han jugado su presente a una carta de consecuencias imprevisibles para gritar No. Un No rotundo, incontestable, inapelable.

En este caso USA ha votado mas vale  lo bueno por conocer (y esta es la esperanza) que lo malo ya conocido, y a nosotros,  los españoles nos ha sentado fatal. Es sorprendente. Nos escandalizamos del cabello teñido del Trump, y nos parece normadísimo que el diputado podemita que se pasee por el Congreso luciendo enormes rastas que parecieran dar cobjio y nutrido alimento a varias familias de piojos. Nos parece de un machismo insoportable que el ya presidente electo americano hablara de las mujeres en términos nada respetuosos, pero nos parece poco importante que el señor Iglesias expresara su deseo de azotar hasta hacerla sangrar a la periodista Marilo Montero. En fin, los ejemplos darían para llenar mas espacio del que tengo interés en dedicarle a los improperios vertidos sobre la decisión de los norteamericanos. En todo caso, esta paradójica posición de nuestra opinión pública me parece ridículamente patética.

La victoria de Donald Trump puede ser  un punto de inflexión. Parece que, de algún modo se ha roto la baraja, y que la evidencia ha puesto de manifiesto que no se puede jugar con fuego, sin finalmente quemarse. Algo estamos haciendo mal, muy mal en la sociedad occidental, y la solución, para los ciudadanos americanos, no parece estar en reiterar y profundizar en nuestros errores. Las propuestas socialdemócratas han sido rechazadas en este momento de la historia de los Estados Unidos de América, con todo lo que eso conlleva. Es la denuncia soberana de un fracaso, es la propuesta igualmente libre y legitima de cambiar de rumbo. Hacia donde? Bueno esa es la cuestión, que en este momento tiene una respuesta incierta por no  decir desconocida.


Por ahora, un señor riquísimo, de 70 años, con un aspecto y estilo personal políticamente incorrectos, gobernará la nación más poderosa del mundo y no nos engañemos, No es un estupido, no es un ignorante, no es un patán. Haríamos bien apartar los insultos gratuitos y por otro lado perfectamente inútiles, para que la imagen del Presidente de los Estados Unidos de América nos llegue con fidelidad, con la menor distorsión posible, haríamos bien por la cuenta que nos tiene. Y por la cuenta que nos tiene, deberíamos ir preparando propuestas económicas, sociales, éticas y políticas humanistas y de libertad, capaces de ilusionar y dar confianza a una sufrida ciudadanía silenciosa y libre, que ha huido como el gato escaldado de unas elites demasiado lejanas, corruptas e inmorales, cuyo comportamiento despótico se ha vuelto intolerable, y que en opinión de los ciudadanos no merecen ni su respeto ni su confianza. Quizás sean estos, los ciudadanos de nuestros países,  silenciosos y sufrientes, los que reclaman el protagonismo en la Historia; ellos, los poseedores del sentido común, el menos común de los sentidos, y sin embargo indispensable para dejar en el camino la huella de nuestro propio paso.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

YO NO CELEBRO HALLOWEEN

Desde hace  unos años, no demasiados, quizás algo mas de una década, la fiesta de Halloween se ha ido introduciendo en nuestro entorno hasta convertirse en una celebración muy popular. Sin prestarle ninguna atención, no he podido por menos de percatarme recientemente de como Halloween había llegado para quedarse, pasando en muy poco tiempo, de ser un festejo desconocido y completamente ajeno  a nuestra cultura, a formar parte de nuestras recién estrenadas costumbres. De la mano de los medios de comunicación y de intereses económicos, siempre atentos a las evoluciones sociales susceptibles de ser explorados con animo de ganancia, cuando no convertidos ellos mismos en creadores/productores  directos de pautas de comportamiento social, los jóvenes  y los niños, se aventuran divertidos hacia  los tenebrosos continentes del ocultismo, de lo desconocido, del misterio, en un juego inocente en el que el mal es de mentirijillas, las heridas sangrantes no son otra cosa que expresiones del maquillaje, los asesinos no dan miedo, y la muerte pareciera ser una  mujer  oculta bajo una capucha negra y sin rostro, que armada de una guadaña de plástico, seguramente fabricada en la China capuchina, da sustos de chirigota a incautos sumidos en la carcajada.

En estos días, se han vendido ingentes cantidades de disfraces terroríficos. La chavaleria se ha convertido en brujas, magos, zombis, muertos vivientes, esqueletos, … sofisticados cosméticos para niños,  les transforman en  ojerosos cadáveres, animas y fantasmas. Se muestran con simuladas heridas lacerantes, bocas putrefactas, como calaveras humanas de sonrisa aterradora y amenazante. Una calabaza agujereada con ojos y  boca retorcida para dotarla de expresión  humanoide y horrible, preside el festejo.

Antes decía que esta es una tradición completamente ajena a nuestra cultura. No es mi interés referirme a sus oigenes. Hay abundantisima información en Internet y todo el mundo sabe que Google esta dispuesto a encontrar en escasos segundos todo aquello que pueda interesarnos sobre Halloween.

Baste ahora decir que la noche de Halloween significa "All hallow's eve", palabra que proviene del inglés antiguo, y que significa "víspera de todos los santos", ya que se refiere a la noche del 31 de octubre, víspera de la Fiesta de Todos los Santos. Sin embargo, ha ido asentándose y desplazando su naturaleza, el sentido pagano que esta en el origen de esta celebración que se encuentra en el Samhain o Samagín. Se trata de una conmemoración celta milenaria en la que los druidas de la antigua Britania pedían por las almas de los fallecidos al dios de la muerte; se encendían gigantescas fogatas para ahuyentar a los espíritus malvados y, además, se llevaban a cabo sacrificios humanos para ver el futuro. La barbaridad a la que llegó fue tal que, cuando los romanos arribaron a las islas, prohibieron parte de las actividades

Por otro lado, la leyenda cuenta que las brujas se reunían el 31 de octubre a la llamada de Satán que realizaba su convocatoria, y ellas acudían, para compartir hechizos y sabiduría negra, en aquellas fiestas macabras llamadas akelarres. Hoy en dia la noche de Halloween es reconocida por todos los satanistas, ocultistas, y doradores del diablo como víspera del año nuevo de la brujería. Para muchos es la noche en que los poderes satánicos y de brujería están en su nivel de desarrollo mas alto.  La noche de Hallowen es conocida como la noche de las brujas.

Los elementos conceptuales que componen la fiesta son herederos de una tradición pagana, pre-cristiana, y muy lejos de nuestra propia tradición.

No tengo un especial interés en juzgar los modos que la gente elige para divertirse, siempre que esta forma no se convierta en un atentado contra la libertad y la seguridad de las personas. Tampoco me incumbe cual es el criterio con el que los padres educan a sus hijos, ni los valores que les inculquen desde su infancia. Allá cada cual con su responsabilidad, personal y familiar. Si quiero decir, sin embargo, haciendo uso de la libertad que reconozco para los otros, que me llama extraordinariamente la atención que en un tiempo como en el que vivimos, de increencia, de ateismo en su máximo esplendor, de anticristianismo rampante, en el que todos los días la fe de los cristianos, católicos o no, se ve ridiculizada, menospreciada y atacada de uno u otro modo, expresamente marginada, que en esta sociedad laica, que se debate fundamentalmente entre el ateismo o en el agnosticismo de facto, se viva con intensidad, aunque sea bajo las formas y maneras de la broma y el divertimento, una fiesta que tanto tiene que ver con el mundo del mas allá, de lo oculto, de lo misterioso, pero sobre todo con la exaltación del mal, de la muerte. Un festejo popular que refleja  una eternidad sufriente, eternamente doliente para las almas, convertidas en fantasmas angustiados y perdidos.  Se dan cita, en mi opinión en Halloween, lo feo y lo triste, una cultura de violencia y de miedo, para finalizar en un desfile autocomplaciente e infantiloide, en el que los participantes juegan a dar miedo con gestos absurdos, sin darse cuenta de que, el mas allá para las almas errantes, solas y tristes, vagando por una eternidad mecida por las fuerzas del mal, únicamente podrían dar pena.

La tradición cristiana, cada vez menos la nuestra, y de la que yo si me reconozco formar parte, ofrece en mi opinión una alternativa mucho mas hermosa, esperanzadora y limpia. El cristianismo ofrece otras opciones de celebración para el dia de los difuntos y de todos los Santos. Una celebración en la que esta presente recuerdo de los seres queridos que descansan en una paz celestial como destino del final de su vida; en la invocaciòn de las personas buenas y santas, que pasaron por nuestro mundo, y que ahora protegen nuestra existencia, por cuya intercesión podemos alcanzar la comunicación con un Dios, padre/madre bueno, origen y destino de toda la verdad, la belleza y la bondad. El cristianismo concibe una eternidad de luz, que no de tinieblas, una vida sobrenatural para nosotros, compartida con angeles que no con demonios, una humanidad de vida llamada a la santidad no a la brujería.

Si, hay otra alternativa a Halloween, pero no es políticamente correcta, ni se compra o vende en grandes centros comerciales o en las tiendas de chinos. Es una alternativa que consuela y calma el dolor de la herida abierta por la ausencia de aquellos que amamos y nos dejaron, cumplida su mision en este mundo,  para cruzar el umbral de la otra vida; heridas que no son cosmeticas, ni impostadas y que no mueven a la risa, a la burla o al ridiculo. La tradición cristiana, nos recuerda los nombres de hombres, mujeres y de niños, tambien de niños, cuyas vidas santas iluminan nuestro camino, y nos protegen de los hombres malos de la guadaña, de los duendes maleficos, de los asesinos encapuchados que Halloween saca a pasear todos los dia 31 de octubre, en un desfile patético y grotesco donde el mal se ve reflejado en sus mas horrendos rostros.

Estoy completamente segura, llegado este punto y aparte, que alguien podra tachar quizá de radical o una exageración mi parecer aquí expuesto. Sin duda alguna que tendrá sus razones, y una de ellas, pudiera basarse en la banalizacion de las intenciones y la inocencia manifestada en esta fiesta, argumentando que Hallowen es tan solo, una manera, una mas, de exteriorizar con un talante libre y de moderna actualidad,  las ganas de divertirse perfectamente licitas y saludables. Alguien podría añadir que mi argumentación, se basa también, en creencias, tan inofensivas, y por otra parte tan irreales como las celebradas en la noche de las brujas, porque al fin y al cabo, desde la increencia no existen los demonios ni los Ángeles, ni las brujas ni los santos, ni Satán ni Dios.

Sin embargo, inevitablemente, cuando nos referimos al mas allá, nos adentramos en el  ámbito de las creencias, y de eso, precisamente de eso va Hallowen, de la vida después de la muerte. Puestos a elegir, algunas personas, yo entre ellas, eligen la luz y no la oscuridad, la libertad del alma  y no su esclavitud; eligen la alegría y no el dolor, la paz  y no el sufrimiento; eligen el renacer celestial y no  una eternidad sumida en el vacío de no ser nunca jamás.

Halloween, se quiera o no, se adentra de lleno, en la dimensión espiritual humana, la del mal… Existe otra opción detrás de esa puerta, la espiritualidad del bien y de la esperanza.

Porque soy cristiana, yo no celebro Halloweeen.

jueves, 27 de octubre de 2016

POR QUIEN LLORAN LAS CAMPANAS

Se llama “reducción selectiva”. Me resulta complicado deducir el significado de las dos palabras juntas, y me pregunto que querrá decir este enunciado. Sigo leyendo y me deslizo por las palabras, las frases, los signos de puntuación hasta finalizar el texto de la siguiente noticia:

"Todas las mujeres, independientemente de si son noruegas o extranjeras tienen el mismo derecho al aborto y la reducción selectiva", ha señalado Torunn Janbu, representante de la junta directiva de salud noruega e impulsor de la nueva ley. Asimismo, Torunn ha explicado que en Noruega, “todas las mujeres van a tener en nuestros hospitales la absoluta libertad para abortar”.
Según recoge el portal estadounidense LifeSiteNews, el departamento de salud noruego ha tomado esta medida tras el aumento de la demanda de mujeres danesas que piden atención en los hospitales del país para abortar a uno de sus gemelos.

La entrada en vigor de esta monstruosa medida legislativa  en un país de la Unión Europea apenas ha tenido difusión en los medios de comunicación, lo que pone de manifiesto, en mi opinión, el grado de profunda degeneración moral que la prensa ha alcanzado en nuestro tiempo.

Me pregunto cual es el criterio de elección para destruir la vida de uno de los dos gemelos. ¿el sexo, matar al niño, o a la niña? ¿El azar? Se juegan a los dados los matarifes en el quirófano a cual de ellos van a despedazar? O lo echan a suertes? ¿O quizá es la madre, la que tiene la opción de elegir atendiendo a algún caprichoso misterio?

Reducción selectiva

Me pregunto como se sentirá el hombre o mujer superviviente de la matanza cuando sea capaz de comprender lo que le hicieron a su hermano, su intimo compañero en el útero materno, aquel con el que compartió muchísimo mas de lo que jamás compartirá con nada ni con nadie en este mundo suyo y nuestro, por mas larga, hermosa, e intensa que pudiera ser su vida.  Me pregunto cuanto, cuanto tiempo durará su añoranza, su desarraigo, la extrañeza de su solitaria individualidad sabiéndose amputado de la vida compartida, del otro corazón que una vez acompaño con su latido el latido de su propia existencia. Me digo a mi  misma, ¿como amanecerán sus días?, sabiéndose abandonado a la otredad, sin la calida e intrínseca vivencia compartida del ser  siendo esencialmente con el otro, junto al otro, desde el otro. Añorando la respiración de la sangre al compás, flotando en la oscuridad del nido materno, acompañado en la oscura calidez de la vida recién estrenada.

Reducción selectiva

Vuelvo a preguntarme, y me adentro en ese mundo de la vida humana embrionaria, a la que nos hemos asomado en multitud de ocasiones a través las técnicas médicas de imagen, y ahora, la imaginación me ofrece escenas de insoportable dolor. El sufrimiento inconsciente del desgarro, de la desvinculación, de lo que han denominado reducción. Hasta la palabra resulta un insulto hiriente por lo que tienen de cínico engaño porque en un embarazo de gemelos no hay nada susceptible de ser reducido. 

Nada hay que pueda convertirse de mas amplio en mas estrecho, de mas alto en mas bajo. La existencia embrionaria de los gemelos no puede ser redimensionada, empequeñecida, limitada. Una vez mas las palabras ocultan comportamientos humanos perversos, infinitamente crueles, incomprensiblemente inhumanos. Los nazis, evitaron cuidadosamente utilizar las palabras asesinato, genocidio, para referirse a exterminio de la población judía. La proyectaron, diseñaron, y la llevaron a la práctica bajo el eufemismo “solución final”. Pronunciadas las dos palabras, al igual que sucede con "reducción selectiva", parecieran inocuas, con un significado neutro. Nos sugieren conceptos ligados semánticamente con la eficacia, la eficiencia. Porque, reducción, selectiva, solución, final, no son palabras en si mismas que pudieran inquietaarnos, que avancen en nuestro universo cognitivo ninguna imagen atemorizante, negativa, destructiva o amenazadora.

Noruega pertenece a una cultura, la nuestra, en la que las palabras hace ya mucho tiempo que tienen como fin el engaño. Donde bajo el paraguas de una supuesta libertad, nos adentramos en un oscuro y proceloso mundo de la sofisticada mentira y de la ingeniera social. Ni su riqueza como nación, que ha procurado un altísimo nivel de vida a sus ciudadanos, ni su avanzado nivel cultura, han tenido traducción en una más alta consideración de la vida humana. Por el contrario, asistimos a un refinamiento sicopático, a la hora de ejercer el enorme poder de la tecnología mas avanzada aplicada a práctica sanitaria, para arrancar del útero materno a uno de los dos gemelos, sin ninguna otra consideración que la del capricho de una voluntad todo poderosa, teñida de indiferencia y estoy segura, que de infelicidad.

Hace solo unos minutos, cuando comencé a escribir estas líneas, mis dedos sobre el teclado volaban llevados de la ira, eran guiados por una inmensa indignación, sobrecogida por el escándalo que me produce ser consciente de haber alcanzado estos niveles, mas que de inmoralidad, de amoralidad, de ausencia de sentido del mal, de indiferencia ante el milagroso acontecer de la vida humana. Ahora puedo afirmar, que mi pensamiento se asienta sobre una emoción calibrada por la escritura. Que la palabra escrita afirma la reflexión y asienta el ánimo, y no siento el ímpetu de la rabia, ni tampoco la lucidez del análisis que emana de la razón. He llegado al final de esta breve exposición, y me deslizo sobre la  melancolía. La tristeza se ha prendido del corazón y no dejo de preguntarme, por quienes lloraran en este momento las imaginarias campanas.


Lloraran por el gemelo inocente arrancado del útero, succionado, despedazado,  que nunca verá la luz de este mundo nuestro; llorarán por el gemelo abandonado a la soledad de un vientre materno que dejo de ser el nido cálido en la mutua compañía del hermano, para ser un receptáculo inhóspito, oscuro y solitario; por los padres y madres llorarán, sobre todo por las madres, capaces de realizar la elección del sacrificio de uno de sus hijos, porque no quieren que lleguen a su vida los dos; Tañen dolientes las campanas por todos nosotros, que asistimos como convidados de piedra a la consolidación de una cultura, de una sociedad, que paulatinamente asciende a los mas altos peldaños de la ignominia, y cuando nos preguntamos por que lo hacemos, nos respondemos, sencillamente, fríamente,  impunemente, también con dos únicas palabras: porque podemos.

miércoles, 6 de abril de 2016

ACUERDOS Y PACTOS, Y OTRAS CONSIDERACIONES.

Mareando la perdiz. He perdido la cuenta del tiempo que los líderes de los principales partidos políticos llevan buscando, supuestamente, la solución que desenrede  el nudo gordiano en que se ha convertido la gobernabilidad de  Nación. La ciudadanía asiste entre bostezos y bocinazos, según el pié con el que nos hayamos levantado, a la escenificación de las negociaciones, conversaciones, citas, ruedas de prensa, declaraciones, intervenciones televisivas, twits etc, etc, que PP, PSOE, Ciudadanos y Podemos protagonizan desde que los resultados en las urnas revelaron  que los españoles, optamos por alternativas políticas  suficientemente diversas como para dificultar extremadamente una mayoría de gobierno.

Este hecho que, a  mi modo de ver,  es incontestable, evidente y claro como el agua cristalina, resulta, sin embargo, que ha llevado desde el minuto cero a las distintas  formaciones a intentar desaforadamente pactos y propuestas a troche y moche, ofreciendo y sugiriendo acuerdos a izquierda y derecha, con el resultado de nulidad absoluta, de esfuerzos baldíos y de una inconmensurable pérdida de tiempo.  Parecieran sus señorías pollos sin cabeza, aturdidos, y balbuceantes, buscando salidas a tontas y a locas, con tal de satisfacer sus muy legítimos intereses. A veces su patetismo mueve a la sonrisa y otras al gesto agrio;  las mas de las ocasiones resultan insoportablemente tediosos repitiendo como loritos bobos consignas imposibles, llamamientos a consensos desnaturalizados, y dando la impresión de que sus palabras ocultan intereses inconfesables. Se encuentran en reuniones que llaman discretas, en las que parecieran diseñarse estrategias de puñalada trapera, en cualquier dirección guiada por la oportunidad, y dirigida al socio o al adversario indistintamente, atributo este en constante cambio.

El PP se ofrece al PSOE, el PSOE  llega a acuerdos con Ciudadanos, que a su vez, busca la colaboración del PP, ¡¡ pero sin Rajoy ¡¡, mientras los socialistas avisan que de pacto con PP ni hablar,  ni con Mariano ni sin él; dice Sanchez, que él se encontraría cómodo con Podemos, , mientras Iglesias plantea un no como la catedral de Burgos al señor Rivera, socio de de Sanchez, a lo que Rivera poniéndose estupendo contesta que él con Podemos, a ninguna parte.  Mientras tanto, como mariposillas frivolonas,  los independentistas de todo pelaje y condición, desde los filoterroristas vascos de Bidu, pasando por el catolicísimo PNV, ultra-mega izquierda de las CUP, Esquerra Republicana, las “mareas diversas”, los de CIU del 3% de toda la vida,  revolotean a ver como pueden hacer valer su presencia en el Parlamento, y venden sus votos,  a cambio de dar un paso adelante, uno más, en su objetivo natural de  primero, o simultáneamente,  robar y destruir  la Nación  española. El partido de Albert y el de Mariano, por ahora, tienen claro que con independendistas, no tienen nada que decirse abiertamente. Por lo bajini,  eso ya es harina de otro costal. Ya sabemos que en política hay que hablar de todo, con todo el mundo y que  los escrúpulos tienen poco recorrido. Sabemos por desgraciada experiencia que cuando pintan bastos, no se hace ascos prácticamente a nada, ni siquiera las pistolas asesinas sobre la mesa han trazado líneas rojas moralmente infranqueables en España.  De manera que  no se trata de ser  de optimista o pesimista, o de tener neutralidad de ánimo, es que, sencillamente la aritmética se impone testaruda y ninguna de las opciones exploradas  es suficiente en términos numéricos para desembocar en una mayoría de  Gobierno.

Aun así, desde los  medios, cada uno desde su particular interes,  impele a los distintos partidos a buscar y a encontrar acuerdos. Oigo decir que los españoles hemos decidido en las  urnas que no haya mayorías claras en el Parlamento, y que en el pacto está la solución a nuestra maltrecha situación democrática. Escucho que estamos en un tiempo nuevo, abocados a la experiencia de una manera diferente de hacer política. Que los partidos llamados emergentes, nacidos de la fragmentación del voto, tienen la palabra y deben tener su merecido protagonismo. En fin, parece que deberíamos haber descubierto la panacea y sin embargo, el tiempo transcurre en una especie de calma chica que aburre a las ovejas, mientras  esperamos a que sus señorías tengan a bien convocarnos a las urnas de una maldita vez, a ver si, como si tratara de una segunda vuelta, los españoles nos decidimos por mayorías más claras que permitan una mas sencilla gobernabilidad.

A  mi no me parece, en absoluto, que estemos ante un escenario esperanzador. Es verdad que la realidad política es hoy en mayor medida  multipartidista, pero eso, no es necesariamente es positivo en si mismo, en términos democráticos. En primer lugar, porque si hemos llegado al nacimiento y éxito  de partidos nuevos en la esfera política con capacidad de influir y hacer progresar nuestra democracia, no se ha debido a que sus propuestas novedosas que hayan generado un entusiasmo extraordinario. Más bien ha sido el resultado de la previa degradación de  la ética política, de una corrupción insoportable, y de una crisis económica gravísima, por no hablar de los agentes externos interesados de manera inequívoca en dar voz, imagen y rios de tinta, a determinadas opciones y negárselas con igual tenacidad a otras. Por  otro lado, la sombra alargada del auge del populismo de izquierdas más peligroso, encarnado en políticos de dudosísima trayectoria democrática ha cobrado una fuerza inusitada y eso lejos de ser una alternativa que induzca al optimismo, da motivos sobrados para la inquietud. Partidos comunistas rebautizados al modo y manera de la modernidad mas inmediata, hacen uso intensivo de los medios de comunicación y de imagen poderosísimos, de las redes sociales, de internet, y de todos los medios audiovisuales en general. Aplican metódicamente y de manera ejemplar, las técnicas de propaganda y adoctrinamiento de masas que no por ser archiconocidas dejan de ser eficaces. De manera que una parte muy importante de esos movimientos autoproclamados  “regeneradores” desde la izquierda,  no son otra cosa, que  formulismos totalitarios, simples y elementales. Antiguallas casposas que se alimentan, como siempre ha sido, de lo peor de nuestras sociedades, de nosotros mismos,  de nuestras mezquindades, envidias, desgracias y frustraciones.

De manera que de novedoso, innovador  e ilusionante,  en general, el panorama tiene poco, más bien todo contrario.  Una reflexión serena nos llevaría a concluir que es momento para la precaución, y la firmeza, porque si bien es indispensable avanzar, mejor hacerlo con prudencia cuando tenemos tan cerca el abismo.  Pese a todo,  yo creo que esta situación un poco desconcertante y muy compleja era ineludible, sencillamente inevitable. Nuestros políticos, nos han mentido, nos han robado.  Nos han insultado con su despotismo, con su indiferencia, con su soberbia, con sus malas artes y con sus conductas delincuentes. Se  han comportado con una avaricia voraz, con una codicia feroz, y lo que es peor, con absoluta impunidad durante décadas. Esto ha sido así con gobiernos de diferente color, con los gobiernos del PSOE, con los gobiernos del PP, en gobiernos  autónomicos nacionalistas, en ayuntamientos o en diputaciones.  Da igual en la dirección que pongamos la mirada, siempre encontramos un político robando y riendo. Riéndose de nosotros, de los que le pagamos el sueldo, al muy miserable.

La ciudadanía española, tan dada en ir “a lo suyo”, se ha puesto de uñas cuando le han tocado las talandas, y se ha quedado sin trabajo o ha visto disminuidos sus ingresos, es decir, lo suyo: su hipoteca, sus copas del finde, sus vacaciones, sus expectativas, sus cosas de sí mismo, valga la redundancia. Ha pasado de reírle la graceta al chulo de opulencia recien estrenada, de ser condescendiente con la coima, con la practica de el truco de toco mocho, porque, “a ver quien no haría lo mismo si pudiera …”,  a descargar sobre los listos, los reyes del mambo, los espabilaos de los negocios de amiguetes,  todas sus iras, toda su rabia, toda su frustración, haciéndoles culpables directos de su inmenso fracaso, de su inestable presente, de su miedo al futuro.  Al español de a pié le ha estallado en la cara la burbuja inmobiliaria,  con sus terribles consecuencias. Se ha visto arrastrado por una  crisis económica  profundísima  producto de una economía virtual, volátil, e inconsistente, basada en el tarjetazo Visa, en el crédito fácil, en el endeudamiento irresponsable, en el consumo irracional, en la corrupción y la inmoralidad.  Hemos transitado por el invierno de la crisis provistos únicamente de la ética vital de la cigarra, y, como no podía ser de otro modo, estamos muertos de frío,  y muy, muy cabreados.

Yo también estoy, francamente, muy enfadada. Pero mi malestar tiene más de desprecio que de ira.  Tengo la sensación de que no hemos sido suficientemente cuidadosos con nuestra Democracia. No les hemos  hecho saber a aquellos en los que delegamos, solo delegamos, la gestión de nuestros asuntos públicos, que no estábamos dispuestos a ser consentidores, espectadores pasivos de sus desmanes; a transigir, a hacer la vista gorda con sus comportamientos indeseables y delictivos. Ni siquiera a cambio de las migajas que se les cayeran de la mesa en forma de un ficticio bienestar que traía en si mismo la simiente de nuestra desgracia colectiva. El bollo crujiente para hoy y el hambre para mañana.

Nos hemos dejado arrastrar por un ensueño banal, ramplón, de pobretones renacidos en nuevos ricos…, y hemos descuidado la educación rigurosa y de calidad de nuestros hijos, el ejercicio de una Justicia no contaminada por estar al servicio de intereses inconfesables. No hemos protegido a nuestros jóvenes talentos, ni fomentado la inversion en I+D.  No hemos dirigido nuestro esfuerzo al desarrollo de  una  economía productiva, sostenible, y respetuosa con el medio ambiente. Hemos ignorado, incluso denostado,  los valores de la disciplina, de la voluntad, y de la excelencia, como simiente indispensable en una sociedad de progreso, que no debe entenderse necesariamente, como sinónimo de una sociedad progresista en el sentido y la acepción que a esta  palabra le atribuye la izquierda.

Nos hemos conformado los españoles, con poca cosa, y con cosas, que el tiempo se ha encargado de poner en su justo valor. Ladrillo a precio de oro, y oro a precio de ilusión, y eso, evidentemente no ha funcionado. Hemos sido poco ambiciosos porque lo importante no ha sido para nosotros lo prioritario.  Ahora buscamos culpables. Estamos de suerte, porque haberlos, claro que los hay, por todas partes. Como estamos en tiempo de derribo, las ratas salen de sus escondrijos espantadas con lo que se les viene encima. Les vemos entrar ojerosos y circunspectos,  en los Juzgados, un dia  si y otro también. Alguno incluso, está en la  cárcel y algún otro veremos cruzar la puerta de la trena. Otros, los más, se irán de rositas. Tampoco eso es una novedad, siempre ha sido así.  Ya se sabe, hay que tener amigos hasta en el Infierno, y estas gentes, tienen muchas voluntades compradas y amenazadas.

En cualquier caso, nuestro futuro sigue siendo nuestra responsabilidad. Esta es nuestra suerte y nuestro riesgo.  Es intransferible. Podemos hacer como que no nos concierne. Incidir en el error, una y otra vez, de ignorar nuestra obligación de exigir responsabilidades a quien le damos nuestra confianza de gobernabilidad. Podemos trasladar y depositar en otros, cualesquiera que estos sean, y llámense como se llamen, la culpabilidad,  que en gran medida se encuentra en nuestra toma de decisiones.

Ciertamente, la competencia sobre los asuntos de Universo Mundo, son para nosotros inalcanzables, e inasumibles, sin embargo, es fundamental tomar las riendas de nuestra inmediata vida personal y social, con determinación, con autoexigencia, y con madurez si queremos que en el infortunio tenga cabida la esperanza. Una sociedad que confía su futuro a un Estado supuestamente benefactor, paternal, tutelador, es un sociedad infantilizada, inmadura, y frágil.  Será siempre vulnerable, estará indefensa, sujeta a los  vaivenes de la voluntad discrecional de los poderosos, se muestren estos ante las cámaras con chaqueta de Armani o camisa de baratillo; se peinen con rizo engominado jerezano o coleta sobre la joroba  mal disimulada.

La dignidad, la Justicia, la Igualdad y la Libertad, no se mendigan. Se exigen y se ejercen. No vale todo, y no todo tiene un precio. Esta, creo yo, debería ser una regla un oro para los ciudadanos. Para cada uno de nosotros. Evidentemente, no podemos exigir a otros lo que  no estamos dispuestos a exigirnos a nosotros mismos. 

Mi abuela decía  que así te ven … así te tratan. A nosotros nos han tratado muy, pero que muy mal. Este es el momento de preguntarnos el por qué. Nunca es tarde para ponerse delante del espejo.

martes, 22 de marzo de 2016

MELANCOLIA

Obama ha llegado a  Cuba. Los déspotas, los tiranos, los abominables gerifaltes del régimen criminal comunista reciben al mandatario americano entre sonrisas y apretones de manos.  La visita concita máxima expectación. El Presidente no ha dudado en pisar suelo de La Habana con su familia. Millones de ojos en todo el mundo les observan, mientras ellos posan ante las cámaras en un acontecimiento calificado como histórico. Barack Hussein Obama y Raul Castro se muestran satisfechos  y relajados. Me pregunto que se siente al tener entre tus manos las manos que han dictado crueles condenas de inocentes; a qué huele el aliento de un viejo dictador que mantiene en cuchitriles carcelarios a hombres enfermos, a adolescentes, acusados de enemigos políticos del régimen; cómo las vísceras reprimen el asco y la repugnancia de la  íntima cercanía de un liberticida, vanidoso y estúpido segundón, que hace solo unas horas envía  a su policía política arrastrar hasta sus guaridas a los hombre y mujeres que gritaban y exigían libertad, sobre las aceras de La Habana. Imagino al viejo, al más viejo de los Castro, a Fidel, con un pie en la tumba aferrado al poder esperando una muerte que parece no llegarle nunca, y la nausea me invade y siento un inmenso desprecio por su miserable vida de dictador comunista.

Busco respuestas, que espero encontrar  en las palabras del Jefe de la Iglesia Católica, insigne personalidad internacional que recientemente ha visitado Cuba.  No se si dirigirme a él como Papa Francisco o preferiría el amistoso tuteo de coleguilla que le confiere Pablo Iglesias, llamándole a secas, Bergoglio.  Al igual que Barack Hussein Obama, también fue recibido con honores, sonrisas y parabienes por Castro. Mi esfuerzo es baldío.  Ni una sola palabra de solidaridad encuentro para con los presos, los indefensos, los sometidos y los amenazados por el régimen criminal comunista, que fuera pronunciada por el hombre al que le llaman Santo Padre. Con la mirada al frente y la sonrisa en ristre tuvo el Jefe del Estado del Vaticano, innumerables palabras cargadas de buenas intenciones; diserto desde su púlpito,  de lo divino y de lo humano, apelo de manera genérica a la defensa de los valores cristianos.  De sus labios salieron palabras con alas de mosca, de vuelo corto. Palabras para las cámaras de las televisiones de todo el mundo, miradas para los focos, sonrisas para los poderosos, y para los ingenuos. Silencio, solo silencios,  para los oprimidos, los amenazados, los torturados, los asesinados por el régimen comunista, su ufano anfitrión, vieja vedette y apolillada a los ojos de los hombres y mujeres libres del Mundo.  Tampoco los familiares  de los presos políticos, las madres, las esposas, las viudas y los niños tristes obtuvieron una palabra de compasión del durisimo máximo representante de la Iglesia católica en la Isla, al que le alcanzó el tiempo para todo menos para llevar un minuto de consuelo hasta las almas agotadas en la lucha por la libertad y la defensa de los derechos humanos en Cuba.

Leo que el secretario de Estado de USA, se reunirá también en Cuba, con las FARC. La organización terrorista colombiana tras arrastrar crímenes de lesa humanidad, recibe el respaldo, el reconocimiento y la legitimidad de interlocutor político nada menos que de los Estados Unidos de América. Las negociaciones del Gobierno colombiano con la guerrilla terrorista comunista de narcotraficantes  avanzan en suelo cubano. Apesta a sangre La Habana.

Regreso a casa y me encuentro con el rostro del terrorista al que se conocía en la pomada sanguinaria del independentismo  vasco como “el Gordo”. Zapatero, el presidente socialista,  describió a este delincuente como “hombre de paz”, mientras llevaba a cabo sus componendas con la ETA.  Ya está en la calle. El hombre cuyo historial delictivo da la medida de lo que es capaz, ha vuelto a su casa en Vascongadas y allí ha sido recibido entre vítores como un héroe. También en España se juega al mus con terroristas y asesinos, y una vez repartida la mano, cuando alguno se levanta de la mesa para, en un apretón, ciscarse en la memoria de sus victimas, toma el relevo el oportuno politicastro emergente al que le sobran dientes y le falta la mínima higiene, sobre todo moral. El terrorista dice ahora que quiere ser el jefe del ejecutivo autonómico vasco, y que lo de la lucha armada, convendría haberlo dejado antes. Que no ha sido funcional en los minutos basura. No sé cual hubieran sido número adecuado de asesinados, aterrorizados, amenazados y secuestrados, según la particular reflexión del “Gordo”, Otegui. El caso es que le sobra vida, la suficiente para olvidar la incomodidad carcelaria, y volver al bollo mientras que las victimas permanecen por siempre jamás en el hoyo del olvido.

Aquí también se mira para otro lado. Palabritas al viento y aires de normalización, dicen. Las victimas se han hecho transparentes, incoloras. Son como un holograma difuso y molesto. La ciudadanía esta mayoritariamente a los suyo, que no es otra cosa, que la pasta, por abreviar. La pasta que tengo o que no tengo, la que me llega para la hipoteca, o la que me falta, la pasta que debo, la pasta a la que aspiro, la pasta gansa de las vacaciones… la pasta. Los tiempos de crisis nos han zurrado de lo lindo a los españoles, nos ha pillado con el paso cambiado, y la visa en números rojos. El que mas y el que menos se pregunta que hay de lo mío, mientras el espectáculo de los políticos al uso, robando a manos llenas, llevándoselo crudo, se ha vuelto obsceno e insoportable para la ciudadanía.  Mientras tanto, el Gordo, y la pléyade de sanguinarios terroristas o sus simpatizantes, avanzan en su querencia de pillar cacho, poder, y pasta, evidentemente, también pasta. Y en este contexto tenemos a la izquierda española, para echar una mano donde se tercie si por medio hay sillones, poltronas, cargos y renombre. Si hay que blanquear al Gordo, se le blanquea, y a los muertos, que les den la tierra que haga falta para que no molesten, y a la memoria, que le den …cal viva. Darle caña dura, a  la memoria, pero a la reciente, no a la otra. Darle matarile, del bueno,  a la memoria de Silvia, asesinada con seis años, de Miguel Angel Blanco, de las gemelitas de Alcaraz, de Goyo Ordoñez…así hasta mas de mil asesinados,  de heridos, de mutilados, de huérfanos y viudas,  centenares de miles de exiliados vascos. Estos, las victimas,  ¡chitón, a callar¡, que viene el Gordo, Otegui, flanqueado por Iglesias y entre unos y otros, dicen que nos van a arreglar la vida que nos queda, para que no nos roben los Blesa, y los sindicalistas andaluces de los Eres, y los Ratos de turno.  Dicen, los salvadores, los mesías e iluminados con la bombilla de Lenin,  que nos van a “normalizar”, para que la cosa del problema vasco, como les gusta llamar a los años de plomo, de bombas, y de asesinatos, quede aseadita,  sin vencedores ni vencidos. Electroshock a tutiplén a los rebeldes. A esas minorías contestonas, que no se dejan vapulear y siguen clamando dignidad, memoria y justicia;  a esos, mega dosis de televisión,  adormidera de masas, a troche y moche.  Que no, dicen poniéndose campanudos, que ya no toca, que son tiempos nuevos y queda fatal hablar de muertos en las tertulias de listillos empesebrados.  

Así las cosas, pareciera que  en España a puntito estamos de estrenar la tumba, flanqueada de floripondios  de todo a 100, con los que pretenden adornar  nuestro epitafio los miserables. Asistimos,  de cuerpo presente y de voluntad ausente, a la comedia bufa de su ideología totalitaria y casposa, con lenguaje “politiques” de medio pelo. Sucio, por más señas.

Cuba, Colombia, España… me pregunto en esta primera noche de primavera de 2016, qué pensarán los muertos. Qué se dirán en sus tumbas, sin palabras que escuchar; ahora que  no tienen a nadie a quien amar, ni ojos a los que pedir consuelo. Donde habrán ido, me pregunto, sus días de luz que no amanecieron, los hijos que no alumbraron, los padres a los que no despidieron, y las novias que no besaron, las pasiones que no sintieron. Y me digo  tristísima, que no peinaron sus canas, y no acunaron a sus nietos, y no durmieron sus noches de amor, ni de abandono, y no tejieron sus sueños. Nada, nada es ya, para los muertos matados a traición, a escondidas, destrozada la nuca, bañados en la sangre del odio y de la venganza. Torturados, por los Gordos del mundo, que siguen riendo, hablando, fornicando. Que viven para contarlo. Que viven para mentirme.


Pobres muertos, a los que arrancaron de cuajo su existencia despreciables diosecillos de pacotilla, fulanos sanguinarios, sacamantecas de inocentes, hombres feroces del saco, asesinos de la  Libertad. Pobres muertos, perdidas en el olvido sus vidas, únicas e irrepetibles, que no volverán, que nunca jamás serán. Pobres muertos míos. 

viernes, 18 de diciembre de 2015

ELECCIONES GENERALES. ESTA NO ES MI GUERRA.

A falta de dos días para la celebración de las elecciones generales escribo esta página recordando la bronca cariñosa que me dedicaba un amigo por ausentarme de esta mi casa virtual durante un largo tiempo. ¡ya te vale -me decía- hace más de dos meses que no escribes ni una palabra en tu blog¡. Es cierto. El silencio, en este caso, ha sido el mejor vehículo para expresar mi opinión sobre los acontecimientos que están teniendo lugar en mi país últimamente. La legislatura que ha encabezado como presidente del Gobierno Mariano Rajoy, al mando del Partido Popular, toca a su fin. El tiempo ha volado, como quien dice, y estos últimos cuatro años son ya historia. Resta el momento crucial de depositar el voto ciudadano que permita enterrar el pasado, y alumbrar una nueva legislatura.  

La maquinaria electoral está en marcha, a pleno rendimiento, y los principales líderes políticos echan el resto buscando llenar la cesta con el mayor número de votos posibles.  Nada que objetar, nada que añadir, que reseñar. La cuestión, en lo que a mí concierne, es que la jornada del próximo domingo día 20 de noviembre, tiene un nulo interés en relación con la fuerzas políticas dominantes. Y es justamente esta circunstancia, el infinito aburrimiento, lo que define el estado de mi ánimo en relación con los resultados de la inmediata cita en las urnas, lo que no impide que sea plenamente consciente de que abordamos estos comicios con importantísimas novedades, respecto de lo que hasta ahora han sido las distintas elecciones en España.

Por primera vez en la historia de nuestra democracia, sobre el tapete de la mesa de juego, las cartas no van a repartirse entre dos fuerzas políticas de potencia equivalente. Ahora, hay que repartir a cuatro, y de entre ellos, viendo el escaso montante que resta en el mazo de la baraja, no parece que ninguno sea capaz de alzarse con una victoria suficiente como para doblegar las ansias de poder del resto. Así las cosas, aventurar un vencedor no resulta tan difícil como intuir quien o quienes nos van a gobernar los próximos cuatro años. Porque con toda seguridad, no van a ser las siglas de un determinado partido político las que puedan hacer valer su preeminencia; serán las fuerzas de ideología, en mayor o menor medida compartida, las que estableciendo alianzas al precio que haga falta se repartirán primero el cotarro, para después, cortar el bacalao con el cuchillo que traen entre los dientes.

Escucho con frecuencia que el tiempo de las ideologías es un tiempo pretérito, que  nuestro presente, es un tiempo tecnológicamente avanzado, en el que no hay lugar para grandes elucubraciones filosófico-políticas; un tiempo domesticado por las redes sociales, y los medios audiovisuales. Nuestros cerebros están ávidos de ingerir píldoras de certezas.

Nuestro tiempo parece transcurrir siempre en un presente de indicativo, que sin embargo envejece apenas recién nacido, y se multiplica por la red de redes sin dar un respiro y sin cuartel. En este medio virtual y en gran medida, difuso,  se mueve  una  gran masa de votantes que el domingo acudirá a las urnas a expresar su voluntad, para elegir a aquellos que serán sus representantes.

Durante estos últimos cuatro años, hemos asistido a dos fenómenos extraordinariamente novedosos, que han puesto a prueba la solidez del sistema, y la eficacia del mismo para aportar innovadoras alternativas democráticas capaces de taponar las cuchilladas infligidas  al propio sistema por aquellos que han mantenido conductas publicas irresponsables,  e incluso, delictivas, y cuya única misión debería  haber sido la de velar por la salud y el progreso de nuestro sistema democrático. La crisis económica y la corrupción a la que se le ha aplicado el apellido de “política” constituyen las dos variables  que han condicionado de manera radical la legislatura que ahora finaliza.  Al albur, de ambas cuestiones, han emergido en el panorama político fuerzas canalizadoras del descontento, la decepción, la frustración y también la esperanza, de los ciudadanos que se han visto afectados de lleno en su vida personal, de manera directa e implacable por las  consecuencias devastadoras de la crisis económica y la corrupción en España.

Ambas cuestiones, crisis y corrupción, se han atribuido sin contemplaciones a Partido Popular, y en mucha menor medida al Partido Socialista (en menor medida porque en este país nuestro, los pecados veniales e incluso mortales, cometidos por politicos de izquierda suelen zanjase con la pérdida de las elecciones y pelillos a la mar). Esgrimiendo la bandera de la regeneración ha surgido el partido de Albert Rivera, Ciudadanos, y la cuarta pata de la mesa, Podemos, con Pablo Iglesias al frente. Excuso decir que, ni el Partido Popular es parangonable con el PSOE, por más que hayan ambos ostentado responsabilidades de gobierno, ni lo son, Ciudadanos y Podemos porque ambos aparezcan como partidos emergentes.

Es evidente que solo pueden corromperse aquellos que detentan el poder de uno u otro modo, y solo pueden fracasar en términos de gobierno, aquellos que lo han ejercido. Es fácil deducir que las acusaciones de corruptos e incompetentes, no parece razonable imputarlas  ni a Albert Rivera ni a Pablo Iglesias, sencillamente porque todavía no han pillado cacho de la cosa pública a gran escala y durante suficiente tiempo, aunque después de las elecciones autonómicas y locales, contamos con suficientes indicios, de unos y de otros, como para hacernos una idea de cómo tocan la flauta y del pie que cojean. En este escenario, no podían faltar los nacionalistas/independentistas, apoyados todos ellos, tanto vascos como catalanes, por lo peor de cada casa: las famélicas fuerzas que le van quedando al PSOE, los filoetarras vascos y navarros, y sus homólogos antisistema de cualquier parte del territorio patrio.

Estos, son nuestros bueyes, y con ellos tenemos que arar. El panorama que se me ofrece, francamente no me resulta en absoluto seductor. La elección entre unos y otros  me exige un ímprobo esfuerzo y a estas alturas de mi vida, la pereza en estos asuntos va ganando terreno. No es que me haya vuelto pasota o indiferente ante las circunstancias políticas, económicas o sociales que vive mi país. Más bien al contrario. Mi experiencia personal me ha vuelto exigente y la valoración ética de las conductas públicas, la conducta moral de los dirigentes políticos, la eficiencia y la eficacia de su gestión, colocan el listón de mi confianza en terminado nivel que por uno u otro motivo, las propuestas políticas “dominantes” no alcanzan.

Por otro lado, tengo la viva impresión, de que, llevamos cuatro años, hablando con demasiada insistencia del parné, lo que, dicho sea de paso, me desagrada y decepciona profundamente.  La economía ocupa el centro y a periferia del discurso político, sea éste cual sea. La corrupción y la crisis calificada como fundamentalmente “económica” son la esencia de los insultos y acusaciones, de las reivindicaciones y propuestas de regeneración, que se dirigen a los ciudadanos de las que cuelgan etiquetas con su precio en euros. Por otro lado, los ciudadanos en su conjunto, preguntan a veces airados, a veces desconfiados,  esperanzados, o expectantes, ¿Qué hay de lo mío? Y eso mío tiene que ver las más de las veces, con lo mío en el sentido más literal de la palabra.

La respuesta de los candidatos, los partidos que lideran, las estructuras de poder económico que los sustentan, tienen la lección bien aprendida de manera que  sus mensajes electorales ponen el acento justamente en la cuestión económica, tanto cuando juegan en  la defensa como cuando lo hacen en el ataque.

Sucede que, el debate político en estos términos, francamente no me interesa. Considero que la dirección económica de un país es de radical importancia para su presente y para su futuro; que el progreso y el bienestar de su ciudadanía dependen de manera  importantísima de un sistema económico saludable y eficiente. Pero no únicamente, y si  me apuran, no de una manera determinante.

He puesto atención desde  hace muchos meses, en la evolución que han seguido los partidos políticos con más opciones de representación en el futuro Parlamento y como supongo la mayor parte de la ciudadanía, me he formado una opinión al respecto, basada en la cual tengo tomada mi decisión respecto de la próxima cita electoral. A grandes rasgos, y sin entrar en detalladas consideraciones …

La opción que representa la izquierda radical de Podemos supone a mi  modo de ver, un enorme peligro para la Democracia en nuestro país; otorgar el poder a su líder Pablo Iglesias, supondría retrotraernos a un pasado carente de garantías democráticas,  generaría inmensa pobreza y sufrimiento, como ha sucedido durante años en Venezuela en manos, aun hoy, de gobiernos criminales a los que los cuadros dirigentes de Podemos asesoraron concienzudamente en los procedimientos a seguir en el  acoso y derribo de los derechos humanos y libertades de los ciudadanos venezolanos. Me pregunto cómo hemos llegado a una situación en España en la que una opción liberticida como la encarnada por Pablo Iglesias, cuyos dirigentes máximos tienen un siniestro pasado político, ha conseguido aglutinar el importantísimo apoyo ciudadano que hoy detenta. La respuesta la encuentro  en la pintura de Goya “Duelo a garrotazos”, que describe dolorosamente, la ferocidad inmisericorde tan propia de los españoles cuando dejamos salir a pasear a nuestros demonios, bien nutridos por la ignorancia, el odio, el rencor y la envidia.

Creo,  que el PSOE, por su parte,  es responsable directo de la catástrofe económica que los españoles hemos sufrido de manera durísima en una crisis sin precedentes;  que el asunto de  Cataluña se radicalizó  con la determinación que tomo en su momento Rodríguez Z. en relación con la aceptación sin más de un Estatuto que vulneraba las reglas del juego democrático; que el presidente socialista, del que es directo heredero P. Sánchez, ha sido una auténtica desgracia para España, azuzando odios y enfrentamientos entre españoles, y utilizando la nación como patio de operaciones donde sus propios odios y rencores hacia los otros españoles tomaron carta de naturaleza. Con lo sencillo que hubiera sido someterse a una eficaz terapia con la que superar sus complejos, fobias y rencores. 
Pedro Sanchez, el actual lider del partido socialista es el responsable de que, Podemos y las marcas blancas de esta formación de izquierdas radical, gobierne en las principales ciudades de España. Así sucede en Madrid o en Barcelona.  No se trata únicamente de los socialistas hayan  llevado a los ayuntamientos la radicalidad más indeseable, sino que la vida publica municipal y en gran parte autonómica, se ha plagado de personajes y personajas verdaderamente impresentables en todos los sentidos. Ciertamente la representación municipal en España es de sonrojo después de las ultimas elecciones y eso, se lo debemos inexcusablemente al partido socialista y a Pedro Sanchez.


La regeneración parece llegar con aire fresco de la mano de Ciudadanos, con vocaciòn de partido nacional. Viene, avalado por una corajuda historia de resistencia en Cataluña. Su líder se ha curtido prácticamente en soledad,  tras los gélidos muros del mas nauseabundo y corrupto nacionalismo catalán. Llega con las manos limpias, y con los deberes hechos; apunta maneras y sus propuestas en defensa de  la unidad de la Nación Española son valientes y novedosas. También lo son en cuanto a la regeneración  del propio sistema democrático,  desde el punto de vista institucional, como la indispensable y urgentísima articulación de la separación de poderes y la reforma judicial.

Y pienso, finalmente, que  el Partido Popular, llega a estas elecciones acosado por los gravísimos casos de corrupción de su partido, que tocan muy de cerca al mismísimo Presidente. Todos los días amanecemos con un caso de corrupción política. Sin embargo, francamente no puedo extrañarme. El Partido socialista ha gobernado en España durante décadas, y la corrupción ha sido una constante definitoria de su actividad pública. Durante el gobierno de F. Gonzalez, la corrupción podía definirse como universal en España, al igual que ha sucedido en Andalucía, donde la hediondez de la actividad del partido socialista y los sindicatos “de clase”, lo ha impregnado todo en la comunidad autónoma. Siendo deleznables y escandalosísimos los casos de corrupción del Partido Popular, tiene en su haber que la asignatura  en economía la va aprobando con un suficiente, al que podemos añadir un +, teniendo en cuenta que el país que la izquierda representada por el Partido Socialista le entregó era un país literalmente quebrado.

Los cuatro partidos, (a los que habría que añadir los partidos independentistas) cuyas discrepancias aparentemente son radicales en algunas cuestiones, comparten sin embargo,  planteamientos éticos y morales muy similares. Parecen participar todos ello de un modelo de sociedad que yo no comparto.  La valoración de la cuestión económica no es suficiente para mi a la hora de decantar mi voto. En absoluto constituye una cuestión definitiva para que  yo entregue mi confianza a una formación política. Voy a ser mucho mas explicita, y para ello pondré dos ejemplos ilustrativos de cual es mi planteamiento ante las urnas.

Podría disculpar a Mariano Rajoy que no  hubiese acertado con sus medidas económicas, pero jamás le perdonare la puesta en libertad de Bolinga, o la continuidad de la hoja de ruta de Zapatero con la ETA, que ha llevado a los terroristas a las instituciones de mi país. Por otro lado, puedo valorar  el coraje de Albert Rivera en la defensa de la Unidad de España en Cataluña, pero no voy a participar de un proyecto político que plantea la regulación de lo que se denomina la “maternidad subrogada”. Abordar desde esta perspectiva la maternidad, la dignidad de la mujer, atenta gravemente contra mis principios morales. La supuesta “normalización” de este tipo de practicas, responde a la concepción de la sociedad que me es completamente ajena.

Imagino que alguien podría preguntarse, ¿y el resto del programa político no es suficiente? No, no es suficiente. La transgresión de determinadas líneas rojas, que delimitan mi conciencia, es definitiva para que yo adopte una u otra posición política. He puesto solo dos ejemplos, y he simplificado en mi exposición, solo para explicarla. El sentido de la misma es bastante simple. Se llama voto en conciencia, voto en valores, voto a favor de determinados principios, que son, por decirlo con claridad, innegociables para mi.


Obviamente las opciones de izquierda no las tengo en consideración. No porque no me haya molestado en leer sus programas electorales, sino precisamente por ello. He tenido la santa paciencia de leerlos, escuchar a sus líderes, y valorar su presente y su pasado. No gracias. Menos que nada necesito salvadores que me ofrezcan la paz de los cementerios, ni siquiera desde el punto de vista intelectual. 

Sigo con atención la evolución de las encuestas de opinión. He asistido verdaderamente pasmada a la manipulación de la información política, a la desinformación intencionada de la ciudadanía, por parte de unos medios de comunicación que producen sonrojo. Contemplo como la ideología dominante en cuestiones candentes, se extiende  por las redes sociales y a través de los medios de comunicación,  como una tinta que lo tiñe todo un color uniforme y sin matices. Asuntos como el cambio climático, la ideología de género, el anticlericalismo, el ateismo, el antisemitismo, el feminismo radical, el medioambientalismo  de rasgos malthusionianos, el pacifismo estéril y acrítico, conforman la superestructura en la que descansa una opinión publica ajena mayoritariamente al debate, a la discusión intelectual o moral, y me atrevería a decir, completamente ignorante y desinteresada por  presupuestos alternativos a la corriente de pensamiento dominante en los diferentes ordenes de la vida. Tengo la sensación de vivir en una dictadura sutil, pero implacable, en la que los “disidentes”, son condenados a la invisibilidad, al silencio, a la no existencia y en estas circunstancias, el control de la opinión resulta determinante en la orientación de la voluntad ciudadana a la hora de depositar su voto.

Ninguna de las opciones políticas con capacidad de gobierno contará con  mi confianza. No porque crea que todo seguirá igual. Soy consciente de que según que resultado que se derive de las urnas, todo puede incluso empeorar. Lo que sucede es que, soy consciente de que es la ciudadanía la responsable de sus decisiones, y que, francamente, ha dejado de interesarme aquellos asuntos que para la mayoría parecieran ser fundamentales. Digamos, que no quiero jugar el juego que me ofrecen, y que mi libertad me lleva a transitar por los caminos de la disidencia. Lo digo con buen ánimo, incluso con satisfacción y un poco de orgullo.

No me siento concernida por esta batalla, en la que las cosas que se discuten no me interesan de manera fundamental, y las que me interesan ni siquiera son mencionadas. Por el contrario parecen ponerse de acuerdo, los que entre si se muestran tan diferentes, en ofrecerme propuestas que me producen un profundo rechazo y una enorme vergüenza.

Como decía San Francisco, personalmente cada día necesito menos cosas, y las que necesito las necesito menos. Me hiere mas lo que se me ofrece, que temo lo me pudieran arrebatar. Si es que el temor fuera lo que tuviera que mover mi voluntad, para, en el peor de los casos, votar para votar contra alguien. En el fondo, y en determinadas cuestiones ninguno de los cuatro son tan diferentes.

Si se que algunas de las cosas que estoy segura veré, no será porque yo con mi voto las haya propiciado. Las luchas políticas que se diriman, en asuntos que no me conciernen, las observaré ajena. Que voten aquellos que todavía tengan algo que esperar, o aquellos que confíen en tener algo que conservar a las opciones políticas que les representen.  

Esta, estoy convencida de que esta no es mi guerra, por eso, votaré el Domingo con un sonrisa, con alegre ánimo y con sentido orgullo por aquellos que son silenciados, por los hablan en el lenguaje en el que yo me entiendo. Votaré por el partido que pone su voz en los labios de los no nacidos, en las propuestas a favor de la vida, en la esperanza de una nación de españoles libres e iguales, en una sociedad de ciudadanos que sustente un verdadero estado de derecho, donde la justicia sea independiente y este al servicio de todos y cada uno de los ciudadanos, sin atender a su procedencia o su capacidad económica. Votaré en la dirección contraria a la corriente dominante, votaré para que mi voto no sea una renuncia; quiero que mi voto sea uno, aunque, solo sea uno, ejemplo de ello. En definitiva, porque la Libertad, mi libertad, sigue siendo para mi lo más  importante.

domingo, 27 de septiembre de 2015

LA CITA ELECTORAL

Se ha dicho de todo, se ha dicho de todas las maneras posibles, desde todas las perspectivas habidas y por haber, en relación con la cita electoral del día de hoy, día 27 de Septiembre de 2015, en Cataluña.

Pongo mis ojos y mis oídos en el escenario en el que se desarrolla la tragicomedia bufa  y contemplo a los personajes que la protagonizan y a sus secundarios, con curiosidad intelectual, intentando adivinar hasta que punto es capaz de resistir la asfixia la nación más antigua de Europa. España  se muere, a manos de ladrones, togados, sotanas y patéticos personajillos del famoseo televisivo mientras el pueblo soberano, sus instituciones democráticas, sus estructuras jurídicas, y militares, los medios de comunicación, los agentes sociales y culturales… mientras, la nación toda, asiste impasible a la crónica de una muerte anunciada.

Yo tampoco me siento concernida. Ha dejado de gustarme este lugar mío que aún siento como mi país. De alguna manera, como los pesimistas y dolientes intelectuales del 98, me muevo entre la tristeza y la rabia, y constato el fracaso, no de la España nacida de voluntades recias y esperanzadas, hacedoras de Historia y de futuro, no. Veo con pesar y vergüenza, el desden de un pueblo por su dignidad, por su libertad, por la igualdad de los ciudadanos, catapultando a las mas altas esferas del poder, a corruptos, y corruptores, ladrones de todo tipo y pelaje, inmorales, vendedores y compradores de comisiones, y de coimas, de una derecha nacionalista devoradora durante décadas de indignidades, de una curia  católica xenófoba y racista, de una izquierda de coletas sucias y sucias intenciones,  de estómagos agradecidos. Todos estos, los peores entre los peores, se agitan grotescamente en el escenario, y hacen sonar ruidos de látigos y carracas, dejando bien claro quien manda en masía, y quien se somete.  Los indiferentes, los mansos, los neutros, en Cataluña han mirado para otro lado durante lustros, elección tras elección, y han echado a los cerdos su libertad, su capacidad de ser, de inclinar el fiel de la balanza y erigirse en árbitros del destino.   

Como siempre, como ha sido desde que yo recuerdo, las voces, las frágiles voces de los disidentes compatriotas catalanes, siendo muchas, no son suficientes. Apelan a la esperanza, al sentido común, a la  Historia; al más puro pragmatismo del interés económico, de la pertenencia a Europa. Personalmente, creo que llegados a este punto ninguno de estos motivos  puede ser determinante.  Nada puede cambiar las cosas. La suerte está echada. Ya es tarde para Cataluña y es tarde para también España.

Por mi parte, que se marchen o que se queden, ¡¡ pero que se callen ¡¡. El discurso xenófobo, racista, antihistórico, diseñado desde un talante dictatorial y totalitario, por politicastros  de medio pelo,  me parece, sinceramente insoportable. Son tan aburridos, tan previsibles, tan engreídos, tan fatuos  los discursos independentistas que hasta pereza da tomarlos en serio.

Sea cual sea el resultado de estas elecciones autonómicas catalanas, en las que se pretende ni mas ni menos que romper España, lo que me temo es que en todo caso, si o si, nos costara aflojar la cartera a todos los españoles. Si se van porque se irán llevándose lo que no es suyo. Si se quedan, porque lo harán amenazando con que se van, si no soltamos la pasta. Esto no va a ser un divorcio de mutuo acuerdo, ni tampoco un matrimonio de conveniencia, esto, desgraciadamente, supondrá para España ser tratada como una puta por el señorito catalán, y además tener que poner la cama. catre en la que llegado el caso, se buscará un hueco caliente el independentismo vasco, que,  como ya nos han enseñado,  nunca le hacen ascos a nada. Siempre será más cómoda una cama redonda que andar dejando muertos por las aceras, que afean el paisaje.

Ahora, a estas horas de la tarde, estamos a un paso de conocer lo que los catalanes ha decidido en la urnas. Pero aquí no se acaba todo, mas bien, es este el momento en que comienza el baile.

En fin, que voten los ciudadanos catalanes en una elecciones autonómicas se ha convertido en un acontecimiento nacional, al menos, eso se creen ellos. En mi opinión lo que verdaderamente debe importarnos  es lo que nos va a costar a todos los españoles su decisión, conocer los partidos y dirigentes políticos que nos han conducido a esta situación por acción y/o por omisión, y recordarlo en las próximas elecciones generales, que están a la vuelta de la esquina.


En todo caso, habrá que exigir el café para todos. Dicho de otro modo, si Cataluña se va, y no somos capaces de defender la Nación que es de todos  que se marche con lo puesto, y la España que quede, que sea una nación de ciudadanos libres e iguales. Una nación centenaria, a la que podamos llamar patria, sin avergonzarnos, sin que nos insulten y sin que nos maten.

jueves, 2 de julio de 2015

ARCHIVADA LA QUERELLA CONTRA ZAPATA... YO, SI ACUSO

El juez Pedraz de la Audiencia Nacional, archiva  la querella  contra el señor Zapata, concejal del Ayuntamiento de Madrid, por no considerar que sus twits constituyeran ofensa o humillación a las víctimas del terrorismo. Ha sido determinante en su decisión la carta remitida por Irene Villa, en la que le comunicaba al juez no sentirse humillada ni concernida por los “chistes” publicados por el ahora concejal de Madrid, miembro de Podemos. Acabo de leer el auto del Juez, y las motivaciones jurídicas de la decisión que ha tomado. No voy a reproducirlas en este momento, porque el auto esta publicado en todos los medios digitales y es sencillo acceder al mismo. No obstante, si voy a dedicar unas líneas a comentar la consideración que me merece este asunto, a  mi entender de suma gravedad.

Las redes sociales recogen millones de comentarios referentes a casi cualquier asunto divino o humano que podamos imaginarnos. En brevísimas líneas, centenares de miles de personas, convertidos en internautas, vuelcan sus opiniones, deseos, comunicaciones, que son de lectura y conocimientos público en todo el mundo. Es evidente, que no todos ellos pueden ser calificados de inocuos e inocentes, en uno u otro sentido. Sin embargo el contenido de lo publicado es de una naturaleza tan ingente, que se nos hace prácticamente imposible, el rastreo, valoración y control de todo aquello que se dice, que se propone, que se induce desde la red de redes que constituye Internet. Ni siquiera la detección y persecución de delitos tan aberrantes como la inducción al odio,  el desprecio a los derechos humanos, o simplemente, la comisión de crímenes horrendos como la pederastia, son tarea sencilla para los expertos policiales de todo el Mundo.

 Por otro lado, las democracias liberales, hemos hecho nuestra la libertad de expresión como un baluarte irrenunciable de nuestra sociedad. Sabemos que el control de la libertad de las comunicaciones por parte del poder político, es un menoscabo flagrante de nuestra libertad individual y así ha quedado reflejado en nuestras legislaciones. El caso del Sr. Zapata, entiendo que debe enmarcarse en este contexto y en ambos sentidos.

El señor Zapata es obvio que ha hecho uso de su libertad, utilizando como objeto de sus mensajes de la red social Twitter, a una víctima de los asesinos miembros de ETA, Irene Villa, a víctimas de asesinato y las torturas  más dolorosas que podemos imaginar, por parte de la delincuencia común como las niñas de Alcaser,  o a Marta del Castillo, asesinada vilmente y cuyos restos su familia no ha podido dar sepultura por la negativa de su asesino a indicar donde escondieron su cuerpo. También aludía al exterminio de millones de niños, mujeres y hombres  judíos, en los hornos crematorios de Alemania, a los que ubicaba en un cenicero convertidos en cenizas. Todas las alusiones  de estas víctimas de la mayor crueldad humana, se realizaban  por el  Sr. Concejal de la Alcaldesa Carmona, en un contexto de de canchondeo, de hilaridad, de chiste. Comentarios que movieran a la risa, al divertimento, de aquel que los leía.

En un plano menos risueño, el concejal llamaba a “hacer el amor”, lentamente dulce y lentamente, sobre un cadáver, el cadáver del alcalde de Alcorcón, una importante población de Madrid. Este último twitt está publicado en febrero de 2014. La sola imagen mental de, como se diría vulgarmente, echar un polvo sobre un cadáver, dice suficiente del personaje y de sus devaneos mentales, que imagino tendrán adecuada calificación en términos psicoanalíticos a la hora de tipificar la perversión y la sexualidad.

No tengo interés en valorar, si estos comentarios son o no merecedores de castigo en el orden penal. La legislación nacional, por cierto recientemente modificada, dará el tratamiento que merezca desde esta perspectiva la actividad twitera del Sr. Zapata, y de hasta donde es o no lícito que en el uso de su libertad utilice el sufrimiento de los seres humanos como vehículo de comunicación, la banalización del asesinato y el genocidio de inocentes provocando la risa en sus lectores. La Justicia, en el auto del Jueza Pedraza, se ha pronunciado y la causa ha sido archivada. Evidentemente, la decisión del juez me ha llamado enormemente la atención, pero no más que la innumerables actuaciones judiciales en relación con el terrorismo etarra en España y el tratamiento vejatorio que las víctimas de los asesinos han recibido de la Justicia politizada hasta extremos inconcebibles en cualquier país democrático del Mundo.

Por otro lado, una de estas víctimas, Irene  Villa, en uso de su libertad, ha manifestado no sentirse aludida ni humillada por el twit que a ella se refería.

Yo tengo mi opinión en relación con la actitud mantenida por la víctima, que entiendo no tengo por qué manifestar.  Una actitud contraria o distinta a la que Irene Villa ha mantenido, me hubiera parecido igualmente legítima, aunque no igualmente calificable.  Pero lo importante, aquello en lo que me parece realmente necesario poner el acento,  es en trascender (que no significa ignorar) de lo que esta  victima en particular manifiesta cuando judicialmente se la cita para declarar. Lo digo en el sentido, de que no podemos conocer la opinión de millones de judíos convertidos en pavesas a manos de los nazis alemanes,  de sus descendientes, de sus familiares dolientes. Tampoco podemos saber que diría la pobrecita Marta. Ellos no pueden enviarle una carta al Juez Pedraz, manifestándole que no se sienten concernidos. Ellos son víctimas de asesinato, de terrorismo, silentes, sin palabras, sencillamente porque están muertos. La cuestión no es, únicamente escuchar a las víctimas, sino establecer mecanismos para que a la defensa de su diginidad, en todo caso y en cualquier circunstancia, independientemente de si están vivas, muertas o heridas, física o psicológicamente, de si tienen voluntad, o capacidad, para hacer valer en los tribunales el respeto que se merecen. Un determinado acto es delictivo por la esencia de su naturaleza, independientemente de la percepción que del mismo tenga su víctima, siempre sujeta a indefensión.

Imaginemos un caso muy alejado del que nos ocupa. Imaginemos  que un hombre propina a su pareja (mujer, porque tiene que ser ¡mujer¡) un soberana paliza. Imaginemos que su víctima se niega a promover su denuncia. Imaginemos que la autoridad es sabedora de los malos tratos. Sería suficiente para la exculpación del maltratador que su víctima no ejerciera acciones legales contra él? Evidentemente, no. El auto del Juez Pedraz en mi opinión una verdadera basura jurídica. Pero, como ya he comento antes, no supone para mi ninguna sorpresa.

Irene Villa no acusa al Señor Zapata. Ha manifestado que no se siente concernida por sus comentarios públicos.
Yo, sin embargo, si me siento concernida. Yo, si acuso al Sr. Zapata.

Le acuso de causarme dolor y humillación, cuando a las víctimas de mi país asesinadas por ETA, de las que Irene Villa es un símbolo,  las hace objeto de sus cachondeos tiwteros. Yo, le acuso de causarme dolor  y humillación, cuando convierte la memoria del Holocausto judío en un mal chiste, al que imagino aplaudirán entre carcajadas los nazis más repugnantes que aun puedan existir. Yo, le acuso de causarme dolor y humillación, cuando menciona a las adolescentes de Alcaser despedazadas y torturadas, moviendo a la risa. Yo, le acuso de causarme dolor y humillación cuando cita el cuerpo de Marta del Castillo y lo hace en tono de broma mordaz para ridiculizar al Presidente de Gobierno, mientras sus padres llevan años llorando su ausencia.

Si, yo si acuso al Señor Zapata. No lo hago ante un juez.  No espero una sentencia. Yo,  le acuso, aquí, en esta mi casa virtual,  y le condeno a mí desprecio, porque como ciudadana, tengo derecho legítimo a la libertad de expresión, y en ese ámbito, en el de mi libertad personal, elijo estar al  lado de las víctimas de la tortura, del asesinato, de la humillación, ahora también, una vez más,  de la vejación de una Justicia indigna de tal nombre. Elijo intentar comprender su sufrimiento, elijo respetar y hacer respetar su memoria y su dignidad, aquello de lo que él, públicamente se ha mofado.

Yo, acuso a la Alcaldesa de Madrid, la Señora Carmena, como ciudadana libre, de un país democrático, de someterme a la humillación y a la vergüenza de colocar y mantener en un cargo público, pagado con mis impuestos, a una persona que ha puesto de manifiesto públicamente su bajeza moral, como Don Guillermo Zapata.