lunes, 26 de marzo de 2018

GOLPES DE ESTADO … NI DEL UNIFORME, NI DE LAS CORBATAS, NI DEL CARMIN, NI DE LAS RASTAS..




Un juez ha hablado. La ley sigue su curso y los delincuentes recorren el único camino posible en un Estado de Derecho, el indicado por poder judicial, único legitimado para emitir sentencia.

Los políticos catalanes, con responsabilidad ejecutiva y legislativa, tienen tomada desde hace muchísimo tiempo la decisión de situarse no solo al margen de la ley sino en abierta confrontación con ella.  Hemos visto, como día a día, paso a paso, han ejercicio sus funciones con la determinación de amputar a Cataluña del resto de España. El golpe a la nación española, a la Constitución de todos, se puso en marcha hace muchos años, demasiados años.

El juez Llarena,  ha tenido el coraje de aplicar la ley y de llamar a las cosas por su nombre. La calificación que ha hecho después de valorar jurídicamente y en profundidad los hechos acaecidos en Cataluña, es gravísima: rebelión, malversación de caudales públicos… Los delincuentes, en este caso, lo son de cuello blanco, lo que no puede hacernos perder de vista que el inocente lo es no por aparentarlo, sino por serlo, y el delito responde no a la presunción sino a la prueba. Los políticos catalanes delincuentes, así calificados por la Justicia, simulan ser gente de bien. Hablan con engolamiento, y utilizan un lenguaje formalmente correcto. Todos ellos se desenvuelven con soltura ante los medios de comunicación y las  palabras Democracia, diálogo, derechos y libertades están presentes en todas y cada uno de sus intervenciones públicas. No dudo de que en su vida privada sean buenos padres, amigos, o amantes, sean de comunión diaria, o amantes de los perros, o se desvivan por la capa de ozono.  Pero esas virtudes loables sin duda en el ámbito de lo  personal, son del todo irrelevantes en el contexto en el que se ha desarrollado su actividad delictiva y por la que han sido llevados ante los Tribunales.

Asistimos desde hace años al permanente e insufrible victimismo de una clase política catalana, la nacionalista/independentista, acostumbrada a manejar el cotarro, no solo económico,  dentro de Cataluña y fuera de ella. El nacionalismo catalán ha utilizado como eje fundamental de su desempeño político, el control, la presión y el chantaje a todos y cada uno de los gobiernos centrales de desde que se aprobó la Constitución del 78. Vestidos de limpio, y desde sus gafas fashion, los independentistas catalanes han perpetrado desde el minuto cero, la mayor y más notoria estafa democrática que probablemente se haya vivido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, en la medida que ha utilizado los resortes democráticos de nuestro sistema político, para atentar con él. Se ha servido de los instrumentos autogobierno emanados de la Constitución para destruir, precisamente el marco legal que les procura y garantiza su existencia.

Cada competencia transferida desde el Estado, el independentismo la ha transformado en un instrumento de agresión a la Nación española. Cada euro destinado a Cataluña, se ha traducido en una inversión que pudiera materializar la división entre los propios catalanes y de éstos con el resto de sus compatriotas españoles. Un ejemplo paradigmático de ello lo encontramos en el uso dictatorial que se ha hecho de la cooficialidad de la lengua catalana con el Español en esta comunidad autónoma. Especialmente lacerante ha sido la intervención del independentismo en la educación, en la escuela.  En la actualidad, se podría hablar con toda justeza de segregación de los niños castellano-parlantes en el sistema educativo catalán, obligados sin miramiento, implacablemente, a desarrollar su proceso de aprendizaje en una lengua ajena a la de su familia, convirtiéndoles, de hecho en “alumnos de segunda” y poniendo a sus padres en una situación límite de marginalidad. Ahí quedan, las denuncias caídas en saco roto, de las familias que han sido incapaces de encontrar un centro en el que sus niños puedan ser escolarizados en Castellano o en Castellano y Catalán, en ambas lenguas en igualdad de condiciones. La cultura, los medios de comunicación, el mundo empresarial, todo el entramado socio-económico ha ido siendo permeado de una catalanidad excluyente, xenofóbica y supremacista a lo largo de décadas.

Se ha utilizado en Cataluña, todos y cada uno de los resortes que el poder proporciona, para ejercer el autoritarismo, incrementando la presión y la coacción, al modo de mafias fascistas, y trasladando a la sociedad en su conjunto, que ser catalán es ser independentista, y que no ser independentista es, ser menos que nada; únicamente personas insignificantes, inferiores, con acentos “pintorescos”, son “españolistas”. Ser español en Cataluña es cada día más difícil, salvo que sea un español ciego, sordo y mudo en su ámbito social. Ser español en Cataluña, en definitiva,  significa estar condenado a no poder expresarse, vivir, y disfrutar de su libertad, en su propio país.

Décadas de cuidada ingeniería social en esta Comunidad Autónoma han dado sus frutos. Dos o tres generaciones, al menos, han sido educados, formados y aleccionados debidamente en el desprecio a España,  en el odio a lo español. La última idea fuerza difundida por el independentismo ha sido el miserable slogan que no se les cae de la boca, de “España nos roba”, en una acusación que en absoluto responde a la realidad, pero que sin embargo, ha servido para seguir atizando el victimismo y el rechazo al resto de los españoles. Les han contado a los jóvenes catalanes, que ellos, los del terruño, son distintos a nosotros, porque en definitiva son mejores; que los necesitamos para que nos sigan soltando los mendrugos que sacian nuestra necesidad de muertos de hambre. El prejuicio contra España y lo español, impregna la catalanidad. La Constitución, el Jefe del Estado, el himno nacional, la bandera de nuestro país, todos nuestros símbolos hace años que son vejados, insultados y sometidos a todo tiempo de escarnios públicamente.  Ser catalán y español es, a día de hoy y desde hace años, una heroicidad.

Los últimos acontecimientos en Cataluña parece que han supuesto un punto de inflexión. Los políticos independentistas, con la antigua CIU la cabeza, pringados de corrupción hasta el tuétano, se lo han querido jugar todo a una carta, la del referendum y la subsecuente ruptura con España.  En mi opinión, han elegido el momento en el que la organización de asesinos terroristas vascos, ETA, parece aletargada no se si por un coma profundo, o porque se hace la dormida.  El independentismo catalán ha pensando que se acercaba su momento estelar. Un gobierno nacional dirigido por un presidente acosado por los casos de corrupción y con una clara precariedad parlamentaria, hacia que la ocasión la pintaran calva. El resultado es el de todos conocido. Un golpe de estado en toda regla, con la celebración de un referendum patéticamente fraudulento y antidemocrático, en el fondo y en las formas, y una declaración unilateral de independencia proclamada desde la propia institución del parlamento autonómico.

Su cálculo, en mi opinión, en principio no tenía porque se ser del todo malo. Yo creo que si finalmente ha descarrilado su propósito, ha sido, por factores que desde su estulticia no habían  tenido en consideración. En primer lugar por la actuación de D. Felipe VI, Jefe del Estado, que felizmente, parece tener más de su apellido Grecia que de Borbon. El discurso del Rey  a la Nación Española, y a los catalanes por ende, dejó muy claro, que en absoluto la Corona tenía intención alguna de hacer dejación de las funciones que la Constitución le reconoce y las obligaciones que de ello se derivan. La  primera y principal de ellas, actuar como símbolo de la unidad de España y su permanencia. La respuesta de la ciudadanía nacional, y de los catalanes fue inmediata. Centenares de miles de catalanes ocuparon las calles con la bandera nacional en una mano y la bandera autonómica en la otra, para reivindicar pleno pulmón su españolidad. En solidaridad con los compatriotas de Cataluña, las ciudades y pueblos de España, se llenaron de ventanas con la bandera de nuestro país, y aún, después de meses permanecen en muchas de ellas. Los ciudadanos y el Rey de España le han plantado cara al desafío totalitario soberanista forzando al Gobierno a activar el art. 155.

Sinceramente creo que el independentismo ensoberbecido y borracho de poder, no contaba con estos dos factores que en mi opinión han sido fundamentales y con un tercer actor entrando a escena, absolutamente imprevisto.  Un pequeño partido, VOX sin representación parlamentaria, y con grandísimas dosis de intrepidez y de arrojo, se ha personado como acusación particular en la causa jurídica seguida contra los golpistas y ha llevado adelante sin estructura, sin apoyos, y en el mas vergonzoso silencio mediático, una hazaña épica de carácter legal de la que estoy convencida se hablará y mucho, en los libros de Historia y en las Facultades de Derecho. En engranaje judicial se ha puesto en marcha y los jueces hacen su trabajo con el resultado de todos conocido. Los máximos representantes políticos del independentismo con responsabilidades parlamentarias y ejecutivas, duermen hoy en prisión, acusados de los mas importantes delitos que un político puede cometer en una país democrático: atentar contra la Nación, en su pervivencia, y en su integridad, socavar el orden constitucional y democrático, patrimonio de todos los españoles, subvertir el estatuto de autonomía catalán ignorando a la mayoría de los ciudadanos catalanes convertidos en disidentes,  y destinar los caudales públicos de sus ciudadanos, para un uso, no solo ilegitimo, sino delictivo.

Como hace un maravilloso mal tiempo primaveral,  el aperitivo nos lo hemos tomado en casa a cubierto, lo que me ha permitido darle un vistazo a la Tv, que he sintonizado en la cadena propiedad de un multimillonario empresario que para no variar, se autoproclama de izquierdas, y que para no perder la costumbre es ampliamente beneficiado por los gobiernos pusilánimes de centro-derecha. Las escenas parecían desarrollarse en el programa de “supervivientes”. Los políticos independentistas, se derretían en lágrimas, abrazos, emoción contenida, victimismo a raudales, en alusión y recuerdo de  los delicuentes golpistas en prisión.

Solo faltaría que  debamos atenernos al relato de los hechos que al independentismo le interesa difundir. No. Las cosas ni son, ni han sucedido como pretenden hacernos creer, por más lágrimas de cocodrilo que corran por sus mejillas. Es fundamental no jugar con las cartas marcadas que nos proponen, ni al juego que políticamente les interesa que no es otro, que presentar a los responsables del golpe de estado como seres arcangélicos de impoluta virtud. Ese por ello que me parecería interesante, si tenemos algún interés en este asunto,  acudir a la fuente y darle una lectura rápida al auto condenatorio del Juez Llarena, así podremos entender con bastante facilidad, (solo hace falta un cuarto de hora y saber leer) que ellos y ellas, además de ser lo que en su vida privada sean, cosa que considero importa cero salvo a sus amigos y familiares, lo que verdaderamente constituyen son elementos indispensables de un perfecto engranaje criminal, cuyos comportamientos, actuaciones, y objetivos,  en el ejercicio de sus responsabilidades políticas (que son las únicas que aqui se juzgan y que aquí interesan) son en si mismos delictivos y estaban, además encaminados a las consecución de fines ilegítimos e ilegales.

No se les juzga por ser independentistas, sino por ser golpistas. No se le les juzga por hacer una consulta a la ciudadanía, sino por realizar un referendum ilegal. Se les juzga, no porque en España no exista libertad, o porque no se respeten sus derechos politicos o ciudadanos, sino porque ellos, y ellas, constituyen un entramado de poder contra la libertad, y la democracia en nuestro país. Es fundamental que entendamos que mas allá de las personas, de sus creencias, su ideología o de su estilo de vida, su apariencia o cualquier otra consideración, en España rigen los principios de un Estado de Derecho, lo que supone que nuestra vida individual y colectiva, nuestros derechos personales y políticos, están amparados, protegidos y garantizados,  por nuestra Constitución intachablemente democrática, y por el marco legal de nuestro país,  y que nadie, en ningún caso y por ninguna circunstancia de oportunidad esta al margen del cumplimiento de ordenamiento jurídico.

España debería, de una vez por otras, emprender el camino de la mayoría de edad. Hace 70 años que murió el General Franco, y todavía seguimos con las mandangas infantiloides y ridículas, de ver quien gana a ser “menos” franquista. A veces parecemos actorcillos histriónicos de  una especie de comedia bufa con la que únicamente dan ganas de llorar. A ver si nos quitamos el pelo de la dehesa, de una maldita vez, y nos decidimos a ser lo que somos. Hace 70 años que en España da vergüenza ajena decir que eres español y a fuerza de humillar la cabeza cobardeando los gobiernos nacionales y de poner el cazo os gobiernos autonómicos, hemos abonado el terreno para que la Nación se vea sometida a tensiones y conflictos de muy difícil solución a dia hoy.

Los prohombres de nuestra reciente historia, Felipe Gonzalez, Jose María Aznar, Jose Luis Rodriguez Z., y el aun presidente Mariano Rajoy, tienen una inmensa responsabilidad en lo que hoy sucede en Cataluña. Sus figuras políticas, con el paso del tiempo, se vuelven raquíticas, insignificantes, y apestan a deslealtad. Ninguno de ellos quiso o supo, que no se que es peor, poner en valor, por encima de sus intereses de poder, la Unidad de nuestra nación desde la defensa de sus enriquecedoras peculiaridades. El servilismo pusilánime que han manifestado alimentando las fuerzas independentistas nos ha traído hasta aquí, que no es otro lugar que la zona de conflicto, de confrontación, generadora de sufrimiento, de inestabilidad económica, de agravios y de rencores, de fragmentación de la sociedad.

La España transversal, silenciosa, el Rey, la Justicia y un pequeño partido como VOX han dignificado este tristísimo y lamentable momento de nuestra historia, con independencia de lo que el futuro nos depare. De fondo escuchamos el siseo de la serpiente en la voz del terrorista vasco Otegui, en primera línea de la politica vasca, llamando a la acción al PNV, que no es harina de otro costal, sino que comparten el mismo saco. Los independentistas vascos, ahora, parecieran estar todavía en la fase previa de la maximización del beneficio. El Estado esta débil y el momento le es propicio para seguir exprimiendo al gobierno de Rajoy. Veremos si el PNV es capaz de capear la urgencia y los apremios de los sectores independentistas  más cómodos con la extorsión y acostumbrados al tiro en la nuca. En mi opinión,  aun les quedan nueces que recoger antes de mover ficha,  si no que le pregunten a los dirigentes peneuvistas. Ellos de fijo que han hecho el calculo.

Por ahora, todo parece indicar que el órdago a España lanzado por el independentismo no va a salir gratis. Millones de David, pequeños y silenciosos, mantienen la esperanza  y el coraje, dispuestos a enfrentarse al todo poderoso Goliat.

miércoles, 7 de marzo de 2018

HUELGA FEMINISTA...CONMIGO QUE NO CUENTEN


Dejo constancia en esta primera línea de que, no, no soy feminista. En general tiendo a no sentirme identificada  los “ismos” y  los “istas”, pero en el caso del feminismo contemporáneo mi rechazo es particularmente rotundo. No comparto para nada sus presupuestos argumentales, ni la ideología política de corte izquierdo-comunista que abandera e impulsa este movimiento, ni las formas ni los modos en que se manifiesta de modo habitual sus demandas.

Es casi imposible hoy en día sustraerse a la propaganda,  a la presión, a la publicidad de determinados acontecimientos. En este caso, como  en las celebraciones del día del orgullo gay, los  medios de comunicación y las redes sociales parecen competir en  un carrera desaforada por ser el más de lo más en la defensa, promoción, y difusión de este tipo convocatorias y manifestaciones que, sin embargo,  en absoluto son fruto de la espontaneidad,  ni se sustentan en una demanda social, que esté en la calle, sino que están perfectamente diseñadas y dirigidas por asociaciones, lobys y centros de poder idológico/político, generalmente, pertenecientes al espectro de la izquierda, con las que se mimetizan partidos, grupos y sectores de la sociedad que a priori no parecen compartir con este moviendo principios y valores.  De manera que  me leído el manifiesto de convocatoria de la huelga de mujeres promovida para el día 8 de Marzo, mas que nada para conocer de primera mano, de que iba la cosa. En  mi opinión, se ha rizado el rizo. El llamamiento a las mujeres a una huelga de de carácter general, va más allá de lo laboral, trasciende a su actividad profesional en sus centros de trabajo, y se convoca a las mujeres a un “paro” efectivo en las actividades de  su hogar, en el cuidado de sus hijos, de sus padres dependientes, por ejemplo. El feminismo radical ha traspasado en esta ocasión los limites más elementales del sentido común, de la responsabilidad, y me atrevo a decir que también de la ética, cosificando a hijos y padres, y parejas, demonizando la proyección personal de las mujeres en su ámbito afectivo-domestico, y considerando las relaciones personales de las mujeres con su entorno familiar mas próximo como si fueran relaciones de estricta servidumbre carentes de emotividad.  No solo creo que es este un planteamiento del todo  equivocado, sino que además, pone de manifiesto la ceguera, la cerrazón, y la falta de racionalidad y sentido común de este tipo de ideologías radicales y sectarias.

En todo caso, si algo no le falta a la convocatoria de esta semana, es el sentido de la oportunidad. El ambiente ya venía siendo propicio desde hace meses con las denuncias de abusos sexuales sufridos por actrices norteamericanas del mundo del cine y protagonizados, a su vez, por hombres actores, productores etc, igualmente famosos. El movimiento #Me Too, ha ido tomando impulso, y la denuncias se han multiplicado alcanzando una enorme difusión en los medios de comunicación. En otro orden de cosas, nos encontramos con la tragedia insoportable de mujeres asesinadas en nuestro país a manos de sus parejas, que se ha convertido en noticia habitual en nuestro país y las reiteradas e insistentes afirmaciones de la existencia de la llamada brecha salarial entre hombres y mujeres en el mercado laboral.

El abuso sexual, el maltrato hasta el asesinato, y la sumisión socioeconómica, constituyen tres ejes fundamentales de la victimización de las mujeres esgrimida por el movimiento feminista y que justifican la reivindicación y denuncia en las calles, y la convocatoria de una huelga bajo el lema “Sin nosotras se para el mundo”

Mi posición al respecto de esta afirmación es radical y diáfana, negando la mayor: las mujeres no somos víctimas, y claro, evidentemente que sin nosotras se para el mundo, tanto como se pararía sin los hombres. Si queremos validar los postulados feministas respecto de la falta de libertad, la desigualdad, la precariedad laboral, el abuso sexual, la sumisión y sometimiento brutal de las mujeres, tenemos que salir de nuestro, globalmente confortable mundo occidental, y poner los ojos en las mujeres africanas, asiáticas, latinoamericanas, en la practica totalidad de las mujeres de los países islámicos y en las minorías islámicas de Europa o Norteamérica. En mi opinión es de una frivolidad ignominiosa la victimización con carácter general de las mujeres en nuestro acomodado ”Primer Mundo”.

Nuestros países, todos ellos, España a la cabeza,  recogen sin excepción en sus legislaciones fundamentales, en sus constituciones, la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Sin matizaciones, y manera radical. Es más, la llamada discriminación positiva, con el establecimiento de cupos privilegia a las mujeres respecto de los hombres, en determinados aspectos de la vida socio-laboral que son importantes.  Asimismo, al menos en el caso de España, en consideración de una supuesta especifica vulnerabilidad de las mujeres como víctimas de violencia de género, nuestras leyes han traspasado, incluso, el principio de igualdad ante la  ley entre hombre y mujeres, colocando a los hombres en la situación verdaderamente complicada en términos jurídicos a la hora de defender su inocencia ante la denuncia practicada por violencia de genero por parte de una mujer.

Leo otro de los lemas que seguramente escucharemos el día la huelga, “Paramos para cambiarlo todo”. Sinceramente, me pregunto, ¿Qué todo o parte del todo es el que pretende cambiar el movimiento feminista de hoy?. Mas allá de toda la parafernalia que ya conocemos, la puesta en escena colorista, lo que de atractivo pueda tener una día de jolgorio callejero y de “manifa”, de las horas de cámara que chuparán algunos políticos, siempre babeantes ante la oportunidad de arañar un voto,  y los minutos o segunditos de gloria que pillará algún manifestante al que entrevistarán los periodistas de siempre, en los medios de siempre, lo cierto es que, en mi opinión, los fastos previstos para el Día de la Mujer creo que están fuera del tiempo y fuera de lugar. No creo que las demandas del feminismo radical, tengan justificación alguna aquí y ahora, y ello no porque lo que se reivindica  no sea absolutamente de justicia, sino porque gracias al esfuerzo de todos, hombres y mujeres, que nos precedieron y que creyeron en la libertad y en la democracia, esa justicia hace décadas que comenzó a hacerse realidad, y hoy podemos afirmar rotundamente que en España vivimos en una sociedad en la que la conculcación de los derechos humanos, es inadmisible, y por tanto, es punible ante la ley que ampara a hombres y mujeres indistintamente.

Una de las reivindicaciones feministas que esa en el debate es la ruptura del llamado “techo de cristal” que impide a las mujeres, según la tesis feministas, alcanzar niveles de responsabilidad socio-cultural, políticos y económicos, de igual rango, reconocimiento y poder que los hombres. Nuevamente el planteamiento creo que está mal enfocado de partida. La cuestión, no creo que deba abordarse en términos de si hay mas o menos mujeres u hombres en tales o cuales puestos de la sociedad, sino desde la consideración de si las mujeres y los hombres, tienen iguales posibilidades, y alternativas para acceder a ellos, y si, está entre sus intereses vitales alcanzarlos. Doy taxativamente por supuesto y fuera de toda duda la igualdad de capacidades entre ambos sexos para el desempeño de cualquier tarea de la vida social y/o familiar.

Nuestra vida entera consiste en una infinidad de toma de decisiones a cerca de multitud de alternativas posibles. Que nos decantemos en un momento dado por una u otra alternativa esta en relación, a su vez, con las limitaciones,  capacidades, y posibilidades reales de alcanzarlas, siempre sujetas a circunstancias aleatorias e imprevisibles, pero es fundamental contar con el ejercicio de nuestra  determinación, y de nuestra voluntad a la hora de conseguir nuestros objetivos, y esto es válido para hombres y mujeres. Desde estas premisas, aunque parezca una obviedad, creo que es importante recordar que hombres y mujeres, mujeres y hombres, somos personas con igual dignidad, iguales derechos, iguales capacidades y sin embargo no somos idénticos. No solo ningún ser humano es idéntico a otro, sino que  dentro de esta diversidad, somos además de manera elemental biológicamente diversos. En esencia somos portadores de una dicotomía sexual con la que venimos al mundo, y con la nos despediremos de él. Ya se, que esta afirmación, pudiera no conciliarse con la consideración actual de que las personas “puede y de hecho eligen” el genero al que se sienten o desean pertenecer, independientemente de su sexo por nacimiento. No pretendo entrar en este debate en este momento. En mi opinión es incontestable que nuestra fisiología es una y no otra, independientemente de cualquier otra consideración, convención, acuerdo, o legislación al respecto etc. Pero volviendo a los supuestos condicionantes sociales, culturales, y económicos que según el feminismo actual hacen de las mujeres victimas inocentes de un sistema patriarcal y capitalista injusto, sería quizá interesante y tomar en consideración en el análisis,  el papel de la libertad, de la voluntad, en la toma de decisiones de las mujeres a la hora de encauzar su vida en los distintos aspectos en los que se desarrolla su vida en el momento actual en España, mas que  nada para poner en valor el enorme e histórico avance llevado a cabo en nuestro país, en términos de igual de oportunidades entre hombres y mujeres y creo que en el encauzamiento de tales decisiones influye de manera, sino radical, si muy importante el hecho de que la maternidad solo y únicamente concierne a la mujer. Solo la mujer se embaraza, solo ella trae al mundo a sus hijos. Este hecho de una trascendencia importantísima en su vida, afecta de modo determinante a su vida emocional, afectiva, en el orden de la percepción de la responsabilidad personal, y evidentemente, desde aquí, a completo universo vital. Quiere esto decir que la mujer limita o debería limitar su vida al único y principal rol de madre? En ningún caso. Sin embargo, no parece descabellado pensar que esta dentro de lo muy probable que las mujeres elijan la cercanía a sus hijos, su amamantamiento, su cuidado, y su disfrute, sobre todo en los primeros meses de la vida de sus bebes. Efectivamente que el padre esta capacitado para dispensar los cuidados que requiere un niño, seguro que si, y nuestra legislación contempla la posibilidad de dispensa laboral por nacimiento indistintamente al padre, a la madre, o a ambos. Pero eso no invalida el hecho de que sean muchas,  me atrevo a decir, que mayoritariamente,  las madres que eligen posponer durante algún tiempo su actividad profesional para  disponer de  ese permiso por maternidad para pasarlo con sus niños, lo que en ningún caso debería tener en consecuencias negativas para su carrera profesional.

Los niños pequeños y los padres ancianos son las personas más frágiles de nuestro mundo. Su dependencia psicofísica no podemos obviarla o mirar hacia otro lado. Ellos están ahí, forman parte e nuestro mundo afectivo más íntimo, más valioso, y su atención y cuidado por nuestra parte se ha vuelto una  misión prácticamente imposible en un mundo altamente tecnificado e intensamente materialista, que nos exige enormes esfuerzos, en términos de tiempo y de dedicación profesional. La incompatibilidad entre la actividad profesional y nuestra presencia en las vidas de nuestra familia dependiente, constituye un motivo de angustia, de preocupación muy importante para mujeres y hombres, que en mi opinión esta muy lejos de su solución. Hasta hace  unas pocas décadas, la distribución de roles entre hombre y mujeres, zanjaba el asunto sin mas conflicto de la manera que todos conocemos, la mujer en el ámbito doméstico el hombre en el ámbito laboral externo. El pasado recoge siglos de sumisión de la mujer que afortunadamente han quedado para la historia. Sin embargo, del reajuste de roles sociales entre hombres y mujeres emergen en la actualidad, nuevos problemas que urge resolver, fundamentalmente el de la dependencia. La solución de carácter “institucional” que forma parte de las tesis feministas, ampliamente asumidas políticamente, que traslada a guarderías y residencias geriátricas el cuidado de nuestros hijos y de nuestros padres ancianos, en mi opinión no da una respuesta eficaz ni satisfactoria al problema, y en absoluto facilita los mecanismos reales que hagan posible la libertad personal de ser nosotros mismos,  o no, los que podamos tomar la decisión personal de elegir ocuparnos de “los nuestros”, por el tiempo que decidamos. Quiero explicitar, para que no quede duda de cual es mi posición al respecto, que creo debería tomarse en consideración, favorecer y facilitar, la opción legítima  de hombres y mujeres, indistintamente de atender y cuidar de sus hijos o sus padres ancianos y dependientes si así lo desean, y de que esta actividad personal no solo contribuye a la humanización de nuestro mundo mas inmediato, a alcanzar mayores cotas de bienestar y satisfacción personal, sino que es posible interpretarla, valorarla, y reconocerla en términos económicos por parte de los poderes públicos. Es evidente que este planteamiento esta en las Antípodas de lo políticamente correcto. Pero si lo pienso, y así lo digo.


Como en tantas ocasiones, las dificultades surgen a la hora de abordar los problemas en su naturaleza esencial, y cuando nos alejamos del ruido y del celofán.  En mi opinión el debate no debería plantearse en términos victimista, imponiendo una discriminación positiva para las mujeres que no necesitamos,  y culpabilizando  a eso que se dado en llamar de modo grandielocuente el “patriarcado” dominante y esclavista. Este escenario que nos vende el feminismo de mujeres sometidas, humilladas, ignoradas, y explotadas por sus maridos, hermanos, padres, hijos, y patronos, me parece sencillamente de ciencia ficción en nuestra sociedad. Es un planteamiento no solo equivocado, sino profundamente injusto, para todos, pero especialmente para las mujeres que lejos de avanzar en sus logros igualitarios tienen que experimentar una nueva forma de opresión y manipulación, en este caso liderada por mujeres (pero no solo) dispuestas a condenarlas a la hoguera de una durísima inquisición si no se ajustan al paradigma vital diseñado por un feminismo radical enmarcado en una ideología de género que ha impregnado en los últimos años todos los ámbitos de nuestra sociedad.

Hasta tal punto el feminismo ideológico se ha incorporado a nuestra cotidianidad que no ser feminista se considera automáticamente sinónimo de ser machista, hasta ese punto de la estupidez hemos llegado, y lo políticamente correcto, que es ser feminista,  se ha convertido en una tiranía ante la cual, genuflexos los partidos políticos en su práctica totalidad toman posiciones a favor de viento arrastrados por el terror de ser considerados insuficientemente progresistas. A mi, particularmente no me interesa absolutamente nada este feminismo, ni me identifico con sus propuestas, ni me parecen respetables sus argumentos. Por el contrario, considero que esta impregnado de motivaciones espurias que en nada tienen que ver con la realidad de las mujeres en España ni con sus verdaderos intereses. No siento a los hombres como el enemigo a batir, ni siento la feminidad como una lacra de la que es urgente y necesario despojarse.

Las mujeres tienen mucho, muchísimo que aportar a la sociedad y de hecho ya lo hacen. Si se vulneran sus derechos personales, civiles, sociales o laborales, tienen y deben hacer lo mismo que deben y tienen que hacer los hombres en un Estado democrático, denunciar los hechos y acogerse al amparo de la ley. Poco más puede y debe hacer el Estado, y no es poco, si es eficaz en su tarea. Pretender que el Estado llegue hasta la cocina de nuestros hogares, y se meta en nuestra cama a determinar y regular nuestras relaciones de familia, de pareja y me atrevo decir, que hasta sexuales,  ya se que es el sueño dorado de las mentalidades totalitarias, de este feminismo enraizado con posiciones de la izquierda política,  empeñado en construir una sociedad a su medida, en la que las personas, hombres y mujeres no tengan la ultima palabra sobre sus vidas, pero desde luego no es la   función de ningún gobierno, ni su derecho sobre los ciudadanos.

Ciertamente que existe el conflicto entre los sexos. Evidentemente. Es una tensión viva, a veces latente, y a veces explicita, e indestructible. Me atrevo a decir, que fructífera, gratificante, creativa y hasta divertida, siempre y cuando se desarrolle en términos de igualdad y de libertad, de respeto mutuo, y de honestidad en las reglas del juego, en  un partido que nunca se da por perdido por ninguna de los “contendientes”, y que nunca tendrá un ganador definitivo.  El feminismo radical, me temo que está muy alejado de este concepto de las relaciones interpersonales, intersexuales.

En vísperas de la convocatoria de la huelga feminista, se multiplican las cifras y las estadísticas sobre la indeseable situación de la mujer en la sociedad española. Se me ocurre que puestos a recabar datos así, a palo seco, podríamos encontrar fácilmente infinidad de indicadores en los que los hombres salen mal, muy mal parados, como por ejemplo, que la tasa de sucio masculina supera el  doble de la tasa de suicidio femenina, o que la tasa de accidentes laborales alcanza el 95% de los hombres, en tanto que la tasa de accidentes en el trabajo de la mujer es del 5%. , en fin…Insisto en que este no es el debate, no debemos usar su lenguaje manipulador, el de las cifras descontextulizadas.

No creo que sea necesario, ni siquiera positivo, designar un día “de la mujer”. Por que un día de la mujer…? Me da vergüenza ajena recibir esos mensajitos de mujer a mujer, que viajan por las redes, en las que nos repetimos como loros plañideros, y monos amaestrados, lo estupendas que somos, los amigas que nos sentimos unas de otras, aunque no nos conozcamos de nada, nos felicitamos, nos jaleamos y nos reivindicamos con eslóganes infantiles y gazmoños. Y todo porque somos … “mujeres”. Francamente me cuesta muchísimo entender este modo de sentir la existencia. Para mi ser mujer es algo natural, que vivo sin encumbramiento, sin resentimiento, sin vanidad, y sin  humildad. Debe ser porque jamás me he sentido sometida, porque  nunca me he dejado humillar, y si en alguna ocasión, que la ha habido, algún hombre me ha ofendido, ha habido multitud de hombres cercanos a mi vida, por los que me he sentido querida, valorada, y respetada. Pero esta reflexión personal, podría leerse en términos femeninos, y ser aplicada a las mujeres que he conocido, sin cambiar un punto, una coma, ni una palabra.

Para mi es esencial vivir experimentando la vida como un ejercicio de libertad personal, de ser dueña de mis palabras, y de mis decisiones, de mis aciertos y de mis errores, y eso es incompatible con la tiranía ideológica del feminismo radical. No me siento más cercana a una mujer que a un hombre, ni tengo nada a favor de un hombre que no tenga a favor de una mujer. Para ambos deseo, lo que para mi deseo, una sociedad justa, igualitaria y libre, en la que una niña pueda aspirar legítimamente a ser astronauta o monja, o un niño pueda ser ingeniero, o maestro de infantil. Que ambos puedan decidir tener familia numerosa o no tener hijos, que puedan ser ateos, agnósticos, o creyentes practicantes, sin que por ello se vean amenazados sus legítimos derechos y su libertad.

El día 8 de marzo tomará la calle el movimiento feminista, apoyado por activa, por pasiva, por los gritos de sus compromisarios y por los silencios cobardones de todos los demás. Yo seguiré pensando, diciendo e insistiendo en que las mujeres no somos niñas, no necesitamos especiales tutelas, no somos infraseres necesitadas de protección especifica como una especie animal en extinción. Reivindico, si,  nuestra identidad con escotes y zapatos de tacón, o vestidas de ursulinas, nuestros rostros maquillados o nuestra cara lavada recién levantadas… Las mujeres quieren ser libres para aceptar un piropo, para no aceptarlo, o para ser ellas las que se lo susurren al oído al hombre que desean.  Las mujeres quieren flitear como les parezca bien, y quieren ser azafatas o coronel del ejército, o barrendera sin  que nadie les diga si eso es bueno o malo para ellas. Las mujeres quieren poder elegir, sin  imposición alguna, cuidar de los que de sus hijos cuando acaban de llegar al mundo o cuando esta próxima la hora de dejar la vida, de sus padres o sus abuelos. Las mujeres queremos poder ser la mejor ama de casa del universo mundo, y queremos poder dedicar nuestra vida a la investigación de la física cuántica, queremos hacerlo por un tiempo, o por siempre jamás, queremos que esas mujeres horribles que se autodenominan “femen” y que dicen representarnos, cargadas de odio y semidesnudas se olviden para siempre de nosotras, y que el feminismo no tiranice nuestra voluntad y no grite en nuestro nombre consignas que no compartimos y que avergüenzan.

El día 8 de marzo, muchas mujeres estaremos deseando que nos dejen en paz. Es tan difícil de comprender? Quizá si, porque sin hacer ruido, y sin rugir…estaremos a lo  nuestro, que no es otra cosa que ser primero persona, luego mujer, y después ser, lo que nos da la gana. No estoy dispuesta a pedir permiso para eso ni perdón por ello. Faltaría mas¡

viernes, 3 de noviembre de 2017

CATALUÑA. VICTIMAS Y VICTIMARIOS

Esta noche duermen en Madrid. No lo harán en un hotel de cinco estrellas. A estas horas ocupan las celdas que les han asignado en las cárceles de Estremera y Alcala Meco. La Juez de la Audiencia Nacional decide el encarcelamiento de O. Junqueras y ocho miembros del gobierno catalán, por su presunta vinculación con delitos de sedición, rebelión y malversación de fondos públicos.

El independentismo catalán se rasga las vestiduras, utiliza palabras grandilocuentes, y entre lágrimas se presenta como victima de un Estado brutal, de una Justicia infame. Imagino que este escenario no estuvo previsto en su meticuloso y largamente elaborado diseño de golpe a España. Supongo que, ninguno de los responsables políticos independentistas contaba con que sus fechorías tendría consecuencias, y que estas las vivirían en carne propia, acostumbrados como están a hacer de su capa un sayo con las derechos y libertades de los demás, entiéndase de los catalanes de usar, tirar, y silenciar, los catalanes no independentistas.

Ha sucedido. El golpe a la legalidad constitucional de nuestro país, se vuelve contra sus protagonistas como un bumerang el sufrimiento que ha iniciado el movimiento de retorno a quien deliberada y conscientemente lo ha desencadenado. Son los artífices, los lideres del “proceso” los que han sido detenidos en aplicación de la  ley y la ejecución de la justicia. Por ahora de manera cautelar, mas adelante ya veremos. Si finalmente son condenados en sentencia firme, podremos calificar  estos personajes mediáticos, tantas veces desafiantes y enchulados hasta el insulto, con la palabra delincuente. Por ahora, es preciso anteponer a este adjetivo uno mas, también calificativo, el de presunto.

Han llamado a tomar las calles y las plazas de Cataluña, buscando que los ciudadanos presionen al Gobierno y a la Justicia. Les piden el trabajo marrullero y más sucio, el de los tumultos, las algaradas…les arengan, les animan a despreciar la ley, eso si, el vocablo  “pacifismo” no se es cae de la boca a modo de eslogan publicitario. Este es el mandato real: la desobediencia de apellido espurio: “pacifica”. Utilizan en su llamamiento un lenguaje redentor, casi místico. “Hacer lo que este en vuestra mano para que el bien derrote al mal el 21-D. Palabra de… Junqueras. Amén.

Me perece este un momento muy interesante lo que esta sucediendo en estos momentos en Cataluña casi una lección practica de sociología política, e incluso de sicología social.  Bien es cierto que, como se repite incesantemente en el Eclesiastés bíblico, nada nuevo hay bajo el sol, y estos métodos, modos y maneras de movilización ciudadana los hemos visto en infinidad de ocasiones a lo largo de la Historia. Convertir en víctima al victimario es una tarea de libro indispensable para mover las voluntades, transformar en mártir al culpable, en adalid de la paz al violento. Se persigue que la verdad y la realidad sean manipuladas en un primer momento, mas tarde ignoradas, y finalmente, cuando el nivel de reflexión personal ha tocado fondo, negadas. Lo cierto, la realidad, pierde todo interés, porque la experiencia vital se sitúa en un ámbito muy diferente de la razón, neutralizada por el sentimiento capaz de no ver, no oír, no expresarse, sino es desde un nivel emocional. Este es el ámbito de la conciencia en el que los individuos no son, si no son para y con nosotros; un nosotros que todo lo invade y al que apelan los lideres mesiánicos con mensajes salvíficos y paraísos revelados. Es el espacio psicosocial en el que anidan y se alimentan el totalitarismo, la xenofobia y el racismo, las tres bestias devoradoras de la libertad. “hacer lo que este en vuestra mano para que el bien derrote al mal” palabra de… Junqueras. Amén.

Los líderes de la clase política independentista han sido aislados de la sociedad en el día de hoy, porque suponen un posible más que probable peligro para ella. Su violencia no ha sido ejercida contra una persona en particular, no han utilizado un arma homicida, ni  están encarcelados porque se hayan apropiado indebidamente de un bien material. No. La violencia ejercida por los dirigentes independentistas, es mucho mas temible que todo eso, de extrema gravedad y de consecuencias trascendentales para las vidas de toda una nación, en términos económicos, sociales, e incluso emocionales y afectivos.  

Su atentado ha sido contra la parte de España que es Cataluña y por tanto contra la propia nación española. Su agresión se ha dirigido a nuestra Democracia, despreciando y transgrediendo la Constitución que ampara los derechos y libertades de todos los españoles, incluidos los catalanes. Han golpeado al Estado desde el Parlamento Catalán, subvirtiendo su propio estatuto de autonomía, ignorando e incumpliendo el funcionamiento de su propia cámara, y despreciando al resto de representantes políticos de los ciudadanos elegidos también por la ciudadanía catalana.

Han esgrimido a modo de autodefensa que tienen un mandato popular de acción política para proclamar su independencia y lo han convertido en causa de ley, lo que no es otra cosa que  un argumento torticero y falaz desde su origen porque no puede tener valor legal un referéndum sin garantías, sin el procedimiento previsto en la ley, y sobre todo, es no solo ilícito sino también ilegal, si la cuestión sometida a consulta atenta contra la soberanía nacional de España que reside en el pueblo español, y no en la voluntad expresada o no, de una parte de sus ciudadanos. Una soberanía nacional de la que emanan todos los poderes del estado, incluyendo los poderes autonómicos.

Los responsables del gobierno catalán  han sido llevados ante la Justicia en un país democrático, respetando rigurosamente sus derechos ciudadanos, civiles y políticos. Se han valorado jurídicamente sus responsabilidades y comportamientos vinculados a delitos gravísimos, escrupulosamente y con todas las garantías legales, y han tomado medidas precisas, medidas y  fundadas legalmente para preservar el bien común, como no puede ser de otro modo en un estado de derecho.

No son presos políticos. No son presos por delitos de opinión, o de expresión. No son presos por su pertenencia a una u otra opción política. No se les juzga por ser independentistas. Están presos por (presuntamente) atentar contra Cataluña y contra España, contra nuestro ordenamiento constitucional y nuestra convivencia pacífica.

Que nadie se llame a engaño. Ningún país del mundo permite atentar contra su integridad y su seguridad impunemente, ni por golpistas con uniforme o sin él.  España tampoco, ni en el pasado, ni en el presente.

Que no se nos olvide, ellos no son las víctimas, son los victimarios.  

miércoles, 1 de noviembre de 2017

GOLPE DE ESTADO EN CATALUÑA.

Nuevamente volvemos sobre el monotema político de los últimos meses, de los últimos años podría decirse: Cataluña. La deriva de la política independentista seguida por el Gobierno de la comunidad autónoma catalana ha desembocado en la proclamación de la república catalana.

Vivimos saturados de opiniones diversas, y los medios de comunicación son un constante clamor informativo desde todos los ángulos posibles, en relación a la cuestión catalana y los acontecimientos que hemos vivido recientemente, por lo que me siento razonablemente incapaz de añadir nada  nuevo a todo lo escrito, hablado y compartido en los medios; de aportar ninguna razón/opinión personal que no se haya dicho con anterioridad, y seguramente de manera mucho mas fundada que la que yo pudiera expresar. Es por ello, que, en esta mi casa, me quiero limitar en esta ocasión a poner negro sobre blanco, sin mas intención que la de aportar un punto vista, el mío. La mirada a la actualidad de una ciudadana sin mas pretensiones que las de ejercer su libertad de expresión y compartirla con aquellos que se hayan acercado a este modesto rincón de reflexión personal.

Así pues, comenzamos…

El viernes de la semana pasada el parlamento catalán votó la proclamación de “su” republica. Pudiera parecer una afirmación imposible semejante despropósito, sin embargo así fue.  Seguí con atención el desarrollo de la votación desde la TV de casa debatiéndome alternativamente entre la perplejidad y la ira, interrumpidas ambas emociones por esa risa tonta que nos da, nacida de la incredulidad y la certeza vividas al unísono. La oposición se levantó de sus escaños, y abandono en masa el hemiciclo. Sobre los escaños de algunos parlamentarios constitucionalistas, quedaban tendidas las bandera nacional y la señera catalana testigos silenciosos de la fechoría que allí estaba a punto de cometerse y que finalmente se perpetró. La imagen no podía ser mas deslucida, más triste, más vergonzosa. Los votantes independentistas del “si”, ellos con ellos, sin nadie mas, depositaron su voto de manera secreta, cobardemente, como ladrones intentando camuflarse en el anonimato del gentío. Así se llevó a cabo la ignominiosa votación convertida en golpe de Estado, para vergüenza de España, pero sobre todo, para vergüenza de Cataluña.

El numerito montado por los politicos catalanes, diseñado como un autentico esperpento en el fondo y en la forma, ambas ilegitimas e ilegales,”no ha sido sin embargo algo excepcional ni diferente en esencia de todo lo que lleva sucediendo en esta comunidad autónoma, en las últimas semanas,  meses, o incluso años. En el artículo que precede a este, ya comente algunos de los aspectos que en mi opinión nos habían traído hasta el momento presente en el que el “asunto catalán” ha tocado fondo. Honestamente creo que no podíamos esperar una cosa muy distinta de lo que ha sucedido. No será porque los políticos independentistas y sus socios de la extrema izquierda española, y catalana en particular, no lo venían avisando. Cada día daban un paso mas hacia la solución final, mientras el Gobierno de Mariano Rajoy se empeñaba una y otra vez en negar la evidencia, en decirnos que lo que nuestros oídos oían y nuestros ojos veían, era sencillamente un espejismo, imaginaciones nuestras, que no sabíamos de la misa la mitad, en tanto que por debajo de la mesa, con alevosía y ninguna vergüenza ni dignidad el Gobierno negociaba como echarle tierra al muerto que tenía encima y que apestaba y amenazaba su precaria estabilidad gubernamental. De manera que aplicó el método no por conocido menos deleznable. A iguales problemas idénticas soluciones. Asi pues a las amenazas del independentismo el señor Rajoy, ofrecía, medraba, y pasteleaba en la persona de su vicepresidenta señora Santamaria siempre poniendo pasta sobre la mesa de la negociación.   El señor Rajoy, imagino yo, confiaba con una ingenuidad rayana en la estupidez, que no llegarían a tanto, que este calentamiento de los ánimos catalanistas sería finalmente un farol, que nunca llegaría a celebrarse un referendum independentista y muchisimo menos la proclamación de la independencia. Aseguraron desde los despachos oficiales gubernamentales que el Gobierno controlaba la situación. El fracaso de la vicepresidenta no ha podido ser mas estrepitoso. Despues de marear la perdiz y darle masajes y sonrisitas, lo que no iban suceder, ha sucedido, lo uno primero y después lo otro. Lo han hecho en sus morros, en su mismísima cara, con luces y taquígrafos. Dicho sea de paso, no se como todavía tiene la cara dura de seguir ostendanto la ristra de cargazos, entre ellos el CNI, después del inmenso ridículo de su personal gestión.

Justo es decir que detrás de las actuaciones independentistas hay un ejército de bruñidores de realidad que se lo ha puesto difícil al Gobierno. Pero nunca dijo nadie que gobernar fuera sencillo, ni tampoco nadie obligó al señor Rajoy a mantenerse al frente del Ejecutivo si no se sentía capaz de lidiar este toro. Desde el gobierno autonómico y sus socios, y desde los medios de comunicación publicos, se han diseñado noticias, se han inventado ataques desproporcionados de las fuerzas de seguridad, se han sacado de la chistera mujeres abusadas sexualmente por la Guardia Civil, abuelitas inocentes atacadas por brutales fuerzas de ocupación. En fin, toda una panoplia de mentiras y medias verdades, que por otro lado, eran perfectamente previsibles.

La construcción de la realidad virtual separatista es insoportablemente burda, tosca y sin embargo eficaz. Pareciera diseñada para adoctrinar a párvulos, cuestión esta en la que tienen extensa y eficaz experiencia, pero funciona.  Sin embargo, esto que es cierto, no resta un ápice a la responsabilidad del Presidente del Gobierno, y a su mano derecha la señora Santamaría, que han  conducido a la nación española a los limites de lo intolerable en materia de seguridad nacional, a una situación de conflicto abierto en la sociedad catalana, a poner en cuestión nuestra democracia en los foros internacionales, a poner en peligro la seguridad económica y la prosperidad de nuestro país. Porque si bien es cierto que los políticos catalanes se han comportado lisa y llanamente como golpistas y por tanto como delincuentes, no es menos cierto que al gobierno de Mariano Rajoy se le ha desencadenado un incendio de proporciones descomunales porque ha sido incapaz de apagar las fogatas, mas o menos intensas, pero siempre peligrosas, cuando ha tenido oportunidad, y no solo eso, cuando tenía la obligación de hacerlo para preservar el bien supremo de todo gobierno que se precie de tal, como la integridad territorial,  el cumplimiento de las leyes y  de su Carta Magna. La responsabilidad política de Mariano Rajoy es en mi opinión insoslayable, en este caso por omisión, por inacción, por dejación en sus primordiales funciones como jefe del Ejecutivo.

Llevamos décadas en las que la Constitución ha dejado de aplicarse en distintos territorios nacionales en su letra y en su espiritu. Cataluña es un ejemplo palmario de ello y la deslealtad de los políticos catalanes y catalanistas, siempre ha recibido a cambio prebendas y privilegios, que, por otro lado, no ha llevado a ninguna otra cosa que no haya sido un victimismo constante, una vuelta de tuerca detrás de otra a los gobiernos de turno. Todo es y lleva siendo muchísimo tiempo, un despropósito descomunal, que ha terminado en esta tragicomedia, en este vodevil de ínfima categoría, con unos protagonistas, a cada lado, cual mas patético y mas ridículo. Porque si el papelón de Puigdemon es para nota, el de la vicepresidenta del gobierno, responsable además de los servicios de inteligencia no le va a la zaga.

Sin embargo se  ha producido en este breve espacio de tiempo, desde la celebración del no-referéndum, un fenómeno con el que yo creo que no contaba nadie. De la noche a la mañana comenzamos a ver algo inusual y completamente sorprendente en las calles, en los medios, en las televisiones.  Ciudadanos catalanes, comenzaban a significarse espontáneamente, a protestar abierta y públicamente contra la imposición fascista del independentismo de la que se sentían víctimas.

Recuerdo con especial emoción a ciudadanos ofreciendo sus casas para alojar a los guardias civiles y policía nacional, sometidos al acoso, a la humillación de no encontrar alojamiento, cuando intentaban llevar a cabo su trabajo con motivo de los mandamientos judiciales en relación con el supuesto referéndum eran insultados y amenazados en las calles en los tumultos independentistas. A partir de este momento, se han sucedido en toda España, y en Cataluña en particular, manifestaciones de centenares de miles de ciudadanos agitando la bandera de España y la bandera catalana, y reclamando su derecho en las calles a ser y sentirse españoles y catalanes, catalanes y españoles. Convocados por DANES o por Sociedad Civil Catalana, se han llenado las plazas de ciudades y pueblos españoles de banderas nacionales. La calle, ha dejado de ser de los independentistas y de la extrema izquierda. Los rostros felices y libres del millón de personas que alzaban sus banderas y cantaban el himno nacional en Barcelona del domingo pasado, es un hito en la historia de nuestro país. La ciudadanía le ha puesto cara a la españolidad, y los políticos de miserables intenciones y pusilánimes conductas, no les ha quedado otra que sumarse en un intento de rentabilizar, yo creo que electoralmente, el acto de valentía y coraje protagonizado por la ciudadanía común y corriente, cuando hanpercibido con absoluta nitidez que su nación estaba a punto de resquebrajarse y con ello, su libertad como ciudadanos.

A esta hora, Puigdemon y su sequito están  en Bruselas, una vez cesados de sus cargos, con la aplicación in extremis del Art. 155 de la Constitución, por el Gobierno y con la aquiescencia de Ciudadanos y el PSOE. Los responsables del golpe tendrán que dar cuenta de sus acciones ante los Tribunales, con acusaciones de sedición y otras de enorme importancia relacionadas con el acto de traición a la Constitución y al Estatuto catalán. La cobardía es la definición que mejor se ajusta a la conducta de estos delincuentes golpistas, que han dejado colgados de la brocha a los ciudadanos que sacaron a la calle, a los que aseguraron que ellos no solo eran diferentes del resto de los españoles, murcianos, andaluces, o castellanos, sino que eran además mejores, por el simple hecho, no de ser catalanes únicamente, sino por ser catalanes independentistas. Así se lo enseñan a los niños y jóvenes en las escuelas y centros educativos controlados por unas leyes de educación perversas y xenófobas en su aplicación. Esos ciudadanos que abducidos por un proyecto totalitario, como el nacionalista, en el que la siempre expresión de la opinión no independentista te convierte en un apestado, se ven por ahora, en tierra de nadie, con sus lideres institucionales “fugados”, esperando seguramente condenas importantes como rastreros delincuentes, y a las puertas de una convocatoria electoral a instancias Gobierno español, de resultados del todo inciertos para sus aspiraciones.

El depuesto expresidente de la comunidad autónoma catalana se busca la vida en Bruselas, a cubierto de su más que probable detención por protagonizar en el ejercicio de sus responsabilidades políticas, delitos de la más extraordinaria gravedad, llama a los ciudadanos catalanes a resistirse a ley, y que pongan la cara, donde, el no ha querido poner su culo. Las negociaciones, al parecer llevadas a cabo con el Gobierno central, intentando por todos los medios salvar ¡¡su patrimonio personal¡¡ y buscando no solo inmunidad penal sino también inmunidad patrimonial nos una idea de la calaña del señor Puigdemon. Ya se sabe… la pela es  la pela. Que poco elegante, cuanta zafiedad y que poco romanticismo/idealismo se atisba en esta ridícula, patética y delincuencial pantomima independentista. Veremos en que acaba la puesta en polvorosa del insigne Presidente autonómico y sus inmediatos colaboradores en el gobierno. Todo parece indicar que, como ha sucedido hasta el momento, en el extranjero, como se decía antiguamente, no les van dar ni media bola. La estrategia seguida por este señor apelando a la violencia del Estado español y a la falta de garantías para su seguridad, estamos aburridos de escucharla en boca de toda la basura etarra que ha buscado escaquearse de la responsabilidad de sus crímenes e incluso justificarlos. Los países de la UE se dirán probablemente, aquí tenemos otros perros con idéntico collar y que esa película ya la habian visto antes.

El Gobierno de España llama a las urnas para normalizar la situación en Cataluña. Esta patata caliente le quema a Rajoy como una brasa y como ya nos tiene acostumbrados, buscara la manera de soltarla a cualquier precio. Al mago de los tiempos, como le dicen algunos de los suyos, ya sabemos que le gustan las soluciones recocidas a fuego lento. Como si el resultado de unos comicios autonómicos fuera a resolver por arte de birli birloque la profundísima fractura social entre catalanes, y de Cataluña con España.

Es un hecho, ya no es un rumor, o un mensaje viajero de los wsp, que muchos españoles se detienen a comprobar que los productos que llenan la cesta de la compra, no lleven la identificación de producto catalán, porque son muchos los españoles que están dolidos, cansados y aburridos, de esa Cataluña que sale en la teles dia si y dia tambien, soberbia, faltona y despreciativa, que no permite hablar la lengua de todos en sus comercios o sus calles, que mira por encima del hombro a los ciudadanos andaluces, o menosprecia e insulta a extremeños o castellanos; de esa Cataluña, que les recuerdan siempre que tiene oportunidad, que ellos no son como nosotros, y que, por si fuera poco, exige mantener y aumentar sus privilegios en detrimento, como suele suceder de las comunidades mas pobres. Tantos españoles están hartos de esta mandanga, que han hecho de su consumo un elemento de presión, y de expresión de su cabreo mayúsculo, y  a esa burguesía catalana acomodada e indiferente, pero que no estúpida (según dicen),  tantas veces ensorbebecida y con tan pocos motivos para el engreimiento, ha comenzado a notar en su bolsillo o en el negocio, que viene a ser lo mismo que las cosas ya no son como antes, y que aun les queda muchisimo recorrido por empeorar, si el consumo se afianza en la discriminación por origen de los productos.  Esa conducta de muchísimos  consumidores parece que ha llegado muy lentamente, pero ha llegado para quedarse y no será  nada fácil de revertir.

Tampoco lo será, que las grandes empresas que han salido por patas de Cataluña, regresen. Mientras el gobierno de Cataluña sea un nido de grillos o de ratas, la seguridad jurídica estará en entredicho, y las grandes corporaciones ponen el ojo en su cuenta de resultados, que es donde resulta estar su verdadera y gélida identidad.

No será fácil tampoco reconvertir las actitudes y los estereotipos negativos provocados por décadas de educación xenófoba en Cataluña, en las que se ha reinventado la Historia de España para proyectar un odio feroz a nuestra nación y el desprecio a los españoles. El independentismo no ha ahorrado esfuerzos para controlar el sistema educativo, cultural y de los medios de comunicación hasta el punto que reivindicar la españolidad de los profesionales en estos ámbitos exige tener una vocación heroica.

Y sobre todo, no será fácil sacar a la gente de sus casas, para ir a votar en primer lugar, y en segundo lugar, a votar por opciones políticas constitucionalistas, que han sido objeto de desprecio publico, de estigmatización y de ninguneo por los medios de comunicación públicos catalanes y abiertamente independentistas, a los que se ha sumado la prensa de izquierdas nacional siempre comprometida con la destrucción de España, para ella sinónimo de un idealismo fascista y carca. Ya conocemos que la masa siempre suele estar al lado del ganador, y el constitucionalismo, ha sido claramente el perdedor durante todo nuestro periodo democrático. Sin embargo, la experiencia nos dice que este es el único camino posible para transformar la realidad de Cataluña, si es que aun podemos y queremos confiar en que ese camino que hasta hoy era inexistente podemos hacerlo realidad trazándolo, dibujándolo,  nosotros con nuestros pasos, uno a uno, y uno tras otro.

Las manifestaciones de estos días han roto el silencio de los ciudadanos invisibles y silentes. Salieron a la calle con su bandera y con su voz, y han protagonizado, ellos si, lo que pareciera una incipiente revolución de la sonrisa. Una revolución roji-gualda que podemos atisbar como un instante fugaz de la Historia, en esas imágenes aéreas de las calles de Barcelona y de la Pza.de Colon de Madrid, que se llenaron de un silencio mágico para escuchar sentidamente las notas del himno nacional, tantas veces abucheado y denostado en aglomeraciones independentistas impunemente.

No quiero dejar pasar la ocasión de mencionar al Rey de España. Lo  hago con satisfacción y sinceramente sorprendida. Mis inclinaciones monárquicas son francamente débiles y la figura del rey D. Juan Carlos no me parece la de un Jefe del estado del que sentirse orgulloso. No es este el lugar ni el momento dedicarle al penúltimo rey Borbón una mayor atención o comentario. Baste de decir que atisbo en su persona y su conducta demasiadas sombras, sospechosas opacidades, y vergonzosas evidencias y obviedades. A la luz de lo que me podria esperar en un primer momento,  la intervención del Rey de España Felipe VI dirigiéndose a los ciudadanos en defensa de la legalidad, de la Constitución y de la integridad y unidad nacional de España me pareció extraordinariamente importante, muy positiva y sobre todo muy esperanzadora. Ante una situación política de gravedad extrema, y de una, como poco,  aparente inconcreción y contundencia del Gobierno para abordarla, el rey se manifestó como el rey de todos, recordando que España no es un país tercermundista, una frívola aventura histórica, o una nación de plexiglás. España enfatizo Felipe VI es un pasado, casi ancestral, un proyecto de futuro y progreso, y una nación democrática en la que sus ciudadanos están protegidos y amparados por un Estado de Derecho. Los ciudadanos españoles han valorado las palabras y la posición adoptada por el Jefe del Estado, y le han manifestado su adhesión, y yo creo que también su agradecimiento, reivindicando su reconocimiento en cada manifestación multitudinaria que se ha celebrado, proclamando vivas al Rey.

Quedan 50 días para los comicios autonómicos. Francamente me es difícil ser optimista, porque  mi desconfianza en la clase política es radical. Las propuestas de algunos, de más autonomía y autogobierno y mejora en la financiación de Cataluña para que, como estos señoritos de política dicen, se sienta cómoda y encajada con el resto de España y los españoles, no son en mi opinión, un paso adelante, sino más de lo mismo, más de lo peor. Ni dentro ni fuera de la Constitución es coherente ya, plantear las soluciones a los conflictos territoriales desde el ahondamiento de las diferencias y el abundamiento de los privilegios, ni para Cataluña ni para ninguna otra Comunidad Autónoma. Por el contrario, soy partidaria de abolir fueros, y privilegios, anclados en supuestos derechos históricos que apestan a rancio, comenzando por el País Vasco y Navarra. No se puede consentir por mas tiempo, que territorios, sean los que sean,   asienten su progreso en la pobreza de los mas, o del patriotismo que se le presupone a Comunidades solventes, por el simple hecho de no tener aspiraciones nacionalistas, y sentirse absolutamente identificadas con su españolidad.

Llevamos décadas de democracia escuchando la martingala de los hechos diferenciales y entre ellos el de tener una lengua propia distinta del castellano.  Si eso es suficiente para justificar y aceptar la fuerza centrípeta  y desestabilizadora de nacionalismos egoístas siempre demandantes de privilegios sine die, en detrimento de l afirmación de una nación de ciudadanos libres e iguales, estamos poniendo la mirada fuera de foco. El bilingüismo no es que sea deseable, es que es imprescindible, para garantizar los derechos de todos los ciudadanos. Es inadmisible que en nuestro país, no pueda hablarse o expresarse con libertad en cualquier ámbito de la actividad cultural, económica o social, en castellano, la lengua que todos los ciudadanos españoles tienen reconocida en la Constitución como la lengua oficial del estado, con el deber de conocerla y el derecho a usarla, por su puesto, respetando la  oficialidad del resto de las lenguas cooficiales en sus territorios, que se consideran patrimonio cultural y que, además deben ser objeto de protección. No hace falta ser muy espabilado para darse cuenta que eso no será posible con una hora de español a la semana de enseñanza en las escuelas, o con la marginación de nuestro idioma, el idioma de todos, en los medios de comunicación, en la administración publica o en el ámbito de los negocios económicos.

La lengua, el bilingüismo, es la gran batalla que le queda por librar al constitucionalismo y que a día de hoy todo parece indicar que se da como una batalla perdida. Los padres que en Cataluña se han rebelado ante el imperativo autonómico que les obligaba a escolarizar a sus niños en un sistema que excluye el castellano, han sido literalmente abandonados cuando no negados de manera vergonzosa  por los gobiernos nacionales. Los intelectuales, creadores con deseos de expresarse en castellano de se han visto marginados y prácticamente expulsados, condenados al ostracismo, por los poderes públicos autonómicos catalanes, viéndose obligados a exiliarse fuera de Cataluña para seguir desarrollando su actividad docente, creadora o innovadora. Mención a parte merecería este asunto referido al País Vasco, donde hasta hace prácticamente un telediario, la discrepancia con el nacionalismo/independentismo afectaba, directamente a tu integridad personal o la de tu familia, porque en cualquier momento podías ser victima del euskonazismo y eso todos sabemos en que consistía y como acababa.

La cuestión territorial en España se ha convertido en un tema de absoluta gravedad y urgentes soluciones tr los gobiernos nacionales, qporque  constituye una espada de Damocles sobre nuestra pervivencia como nación, y sobre nuestro progreso. En mi opinión, el estado de las autonomías esta efectivamente agotado y sobre todo se ha convertido en una organización del estado costosísima para los ciudadanos, con una tendencia prácticamente inevitable a la corrupción política y económica, y de naturaleza tóxica y corrosiva. El estado autonómico se ha esclerotizado, ha dejado de ser funcional, y es fuente de desigualdades entre ciudadanos y territorios que es necesario corregir. No podemos aceptar que la inercia de la historia nos conduzca por caminos plagados de víboras que  nos acechan en cada recodo. No podemos consentir que partidos nacionalistas/independentista usen y abusen de nuestro sistema democrático para subvertirlo, para humillar al Estado y para ser una y otra vez, los adalides de intereses egoístas e insolidarios, planteando permanente chantaje a la gobernabilidad de la Nación.

Una vez llegados al punto en el que lo que temíamos que sucediera, finalmente ha sucedido, quizá habría que modificar las reglas del juego que nos dimos hace 40 años, para que con la experiencia que el paso del tiempo nos ha permitido acumular, pongamos en marcha una formula alternativa de organización territorial del estado, en la que todos los territorios que hoy denominamos Comunidades Autónomas, dispongan de al menos, las misma oportunidades de desarrollo, aportando un esfuerzo fiscal al conjunto cifrado en criterios justos, basados en la capacidad, en la responsabilidad y la solidaridad interterritorial. Pero no solo eso. El estado de las autonomías ha devenido en gran medida en una yuxtaposición de entes políticos progresivamente más desgajados del resto, más desafectos a la patria común.  Las lenguas propias de las comunidades que las poseen, no han contribuido al enriquecimiento de la Nación en su conjunto, como debería haber sido,  sino que se han utilizado por los partidos nacionalistas como barreras sociales, culturales y de identidad, generando tendencias a un autismo identitario intransigente, totalitario  y empobrecedor, que ha expulsando a sus conciudadanos a las tinieblas destinadas a la otredad, a los que no somos nosotros y convirtiendo a los castellano parlantes en ciudadanos de segunda, imponiendo con medidas de carácter político imperativas el progresivo abandono de la lengua común de todos los españoles con todo lo que ello tiene de significado disgregador.

La situación que vivimos es compleja, y no creo que unas elecciones autonómicas sean la panacea para abordar el comienzo de un cambio de rumbo en el Estado. Ello exigiría medidas políticas de calado como por ejemplo una modificación de la Ley Electoral que se sustentara en el criterio de un hombre, un voto, de manera que el voto de un ciudadano de Murcia valiera lo mismo en términos de representación que el de un ciudadano de Madrid, por ejemplo. Esta reforma seria fundamental para terminar de una vez por todas con la sobrerrepresentación parlamentaria de la que disponen los partidos nacionalistas, que les ha permitido tener una influencia parlamentaria determinante e inmerecida.

Otra de las cuestiones que habría que someter a discusión es si las competencias en asuntos troncales en los servicios públicos a los ciudadanos, como la sanidad, la educación, y posiblemente también la seguridad, no ganarían en eficiencia siendo competencias de responsabilidad estatal, siempre poniendo la atención del mejor servicio y atención a los ciudadanos. Un estado que se precie debe ser capaz de atender de manera óptima a todos sus ciudadanos, con idénticos recursos, en cualquier lugar del territorio. Debe así mismo, ofrecer una educación homogénea y de calidad en lo que concierne a la inversión de recursos educativos a cualquier niño o joven, independientemente no solo de su condición económica socio-familiar, sino también independientemente del lugar del territorio nacional en el que haya nacido y de que este disponga de mayor o menor capacidad y riqueza.

Deberíamos plantearnos de una vez por todas una  nación de ciudadanos y no tanto de territorios, en la que el bienestar y desarrollo de la persona estuviera por encima de cualquier otra consideración. Sobran quizá, superestructuras administrativas atomizadas, cuyos costes soportan los ciudadanos, y que pienso, no responden a los intereses reales y vitales de los mismos. Estas estructuras burocráticas autonómicas  se retroalimentan, crecen, se expanden, y resultan finalmente costosísimas. Son caldo de cultivo para las tomas de decisiones políticas  fraudulentas y corruptas, como ya estamos cansados de constatar y son parte esencial de nuestros problemas como país, no podemos esperar, por tanto, que se conviertan por si mismas en la solución.

Desde mi punto de vista, nos encontramos muy alejados de lo que yo humildemente considero podrían ser motivos para la esperanza. Desde luego, nada que esperar de nuestros partidos políticos ni a la derecha ni a la izquierda. En el partido popular, siguen encantados de conocerse, y el estado de las autonomías sigue siendo su mejor opción, no importa que el tinglado rezume corrupción por los cuatro costados y que se alcen en rebelión los socios con los que ha venido contando en sucesivos acuerdos parlamentarios. En el PSOE, su lider P. Sánchez sencillamente no parece saber por donde se las anda, salvo que parece dominarle la pasión por asentar sus posaderas en el palacio de la  Moncloa. Me siento incapaz de traducir a un lenguaje inteligible las asimetrías territoriales de las que habla con su media lengua de decir para no decir nada, como propuesta de su reforma constitucional.  Pero mal empezamos cuando trata de explicarnos que unas comunidades deberían ser mas asimétricas que otras… que que deberían serlo menos .., etc. El señor Iglesias, merece mi atención de una manera, francamente muy limitada, no porque crea que no es capaz de empeorar aun mas las cosas, sino porque de una ideología totalitaria como de la que hace gala, simplemente me espero lo peor y a eso no hay que darle muchas vueltas. Sus aspiraciones considero que en absoluto tienen que ver con un proyecto nacional, y de progreso para España, sino en alcanzar el poder a cualquier precio, para perpetuarse en él sine die, ya sea  pactando con terroristas como Otegui o apoyando de facto un golpe de estado contra España, como el perpetrado estos días en Cataluña.

Ciudadanos se perfila como una opción innovadora pero todo esta por ver. Pareciera, en principio que sus planteamientos están alejados de pactos o acuerdos con partidos nacionalistas y ese es un buen punto de partida. Pero nada más. Únicamente eso. Tiene que demostrar absolutamente todo en política de gobierno. Su planteamiento de una reforma constitucional pareciera estar más cerca de la cohesión que de la fragmentación del país. Ya veremos. A estas alturas de la película España no esta para dar cheques en blanco.

Mi posición personal es el escepticismo. Únicamente atisbo un motivo para la esperanza en los centenares de miles de españoles que han salido a las calles estos días para gritar a pleno pulmón que son y se sienten españoles, que tienen una bandera de la que se sienten orgullosos, que escuchan emocionados y respetuosos el himno nacional de su patria, y que le gritan a los vientos ¡¡Viva España y viva el rey¡ Esa ciudadanía compuesta de personas, (no de “gente”, en abstracto, muy diferente de una manada, o de la masa amorfa o informe), hombres y mujeres, trabajadores, jóvenes estudiantes y mayores jubilados, autónomos, emprendedores, amas de casa, que se han envuelto en la bandera nacional con la sonrisa en la cara y con aires de fiesta y de reivindicación en las calles, que no son hijos del franquismo. Que nadie se equivoque. Ellos no son una antigualla, ni son abanderados de un patrioterismo vacuo y superficial. Son nuevas y antiguas generaciones viviendo su presente, hijos de su tiempo, con deseo y voluntad de pertenecer y reivindicar su tierra, su pueblo, perteneciendo a una España moderna y democrática, y siendo, también, ciudadanos europeos. Es una ciudadanía asentada en el siglo XXI, con valores democráticos profundamente arraigados. Son ellos, los ciudadanos españoles los que tienen la última palabra. Si alguien puede cambiar el rumbo de la Historia son ellos, y su determinación, su esperanza y su coraje. Han recuperado la calle, han defendido su libertad, y le han plantado cara a los buitres que planean sobre una España maltratada y humillada pero en absoluto destruida, y ellos son el vivo ejemplo de su oculta vitalidad.

Como tantas otras otras veces en nuestra historia, el pueblo parece ser el adalid de su patria, el Pueblo y su Rey. Hoy  es el pueblo soberano de una Nación centenaria, regida por una Constitución democrática, organizada en torno a un Estado de Derecho y representada por el Jefe del Estado con funciones y atribuciones constitucionales. Queda por ver si los políticos que pretenden dirigir su destino están a la altura que el momento histórico les demanda, del pueblo español y de su Rey. Yo personalmente lo dudo. Nada me alegraría más que equivocarme

jueves, 28 de septiembre de 2017

CATALUÑA 1-O. MOMENTO DE LA SOBERANIA NACIONAL. CE 1978, T. Preliminar, Art,1.2





Todo parece indicar que iniciamos la cuenta atrás, la enésima cuenta atrás para que se produzca el desenlace, del conflicto catalán. El  primero de octubre sabremos finalmente en que queda la última vuelta de tuerca con la que el separatismo esta desafiando al Estado, y lo que es peor, a la  Nación.

Como siempre me sucede, abordar la cuestión del independentismo me produce una inmensa pereza intelectual. Incluso, cuando los protagonistas de la agresión a mi país hacen uso de las balas, del secuestro, de la extorsión, de la violencia explicita y  adopta abiertamente el formato criminal del terrorismo, como es el caso del separatismo vasco, incluso, en ese caso, me cuesta muchísimo prestarle atención a su previsible y banal propaganda, a sus incendiarias proclamas victimistas, al relato fantasmagórico de la historia en la que supuestamente se asientan sus anhelos identitarios, y que solo y únicamente, ha tenido y tiene lugar en las mentes mitómanas de politicastros de carácter doméstico, aldeano, de personajes de nula valía, de intelectualidad de medio pelo.  Iluminados salvadores patrios, devenidos por un cúmulo de circunstancias, en miserables personalidades  públicas, lideran el movimiento separatista condenando en sus juicios sumarísimos a los ciudadanos que son y se sienten españoles en Cataluña o Pais Vasco (pero no únicamente en estas Comunidades). Esta clase política formalmente democrática y salida de las urnas, ha gobernado en los territorios nacionales de su “competencia” con mano de hierro y paso firme para llevar a la práctica sus objetivos independentistas, alimentando la xenofobia, incluso el racismo como en el País Vasco, hacía  España y los españoles.

El estamento político-administrativo autonómico inductor de la incendiaria movilización secesionista que vivimos pertenece en su mayor parte a las clases acomodadas y a una alta burguesía, que ha considerado a España como el gran mercado de los productos catalanes por un  lado  y por otro, como una fuente imprescindible de flujos monetarios estatales indispensables para financiar, precisamente, su secesión. La política autonómica catalana, se ha centrado fundamentalmente, en alimentar el victimismo, y trasladar a su ciudadanía, simultáneamente, un  ridículo sentido de su superioridad respecto a los españoles, y la “españolidad”. La frase “España nos roba” acuñada y repetida incesantemente por las autoridades catalanas deja bien a las claras la estrategia seguida para cultivar la desafección, sobre todo, en las generaciones más jóvenes.  

Todos los medios se hacen eco estos días de la llamada a la  movilización de las autoridades autonómicas catalanas para subvertir  la legalidad constitucional. Prensa escrita, medios de comunicación digital, redes sociales,  han convertido en monotema el asunto este de si el referéndum para la secesión de una parte del la nación debe o no producirse y si el gobierno de la nación, (y demás poderes del Estado) debe dar cobertura pactada a la consulta o si por el contrario, como parece estar sucediendo, se debe emplear a fondo con todos los instrumentos del Estado de Derecho para que la consulta no llegue a celebrarse. Esta es la cuestión que exige inmediatas tomas de decisión, toda vez que el secesionismo ya se ha pronunciado con toda claridad, y que la convocatoria a las urnas sigue adelante, pese a los reiterados pronunciamientos del Tribunal Constitucional y los Jueces.

Llegados a este punto, creo que es interesante plantear algunas cuestiones con el fin de observar el conflicto con una intencionalidad honesta, y por supuesto, con la limitación propia del conocimiento de una ciudadana, simplemente atenta a lo que sucede en su país, y guiada por lo que sus oídos escuchan, pero sobre todo, por lo que sus ojos ven.


1º La inútil apelación a la Historia, a la verdad, y a la razón.

Estas tres cuestiones que teóricamente deberían ser determinantes en la defensa de los postulados secesionistas, son en mi opinión, completamente irrelevantes en el momento presente; no le interesan a nadie. El debate riguroso sobre el conflicto catalán o vasco, es irremediablemente el debate sobre la historia de España y la Nación Española, la patria común de los españoles, también de ambos territorios,  hace décadas que no es de interés.  España comenzó a morir en la conciencia de una gran parte de la ciudadanía por inanición, hasta el día de hoy, en que la encontramos prácticamente agonizante. Una muestra evidente de esta realidad es el comportamiento adoptado por altas instituciones del Estado, que han tolerado, aceptado e incluso avalado y defendido, el agravio, el insulto, la mofa y el desprecio publico, colectivo e individual, a las señas de identidad de la Nación y al Jefe el Estado. En la calle, en los campos de fútbol, en las redes sociales, amparados en la libertad de expresión  y en otras supuestas libertades, los separatistas han llevado a cabo con absoluta impunidad agresiones de toda índole contra todo aquello que representara a España. Parece haberse asumido que estos comportamientos colectivos e individuales del independentismo, no nos conciernen, y sobre todo, y que nuestra Nación no merece más  consideración que aquella que se  la reconozca en términos burocráticos, o la mención que forzosamente se ella hace en el Boletín Oficial del Estado.

La  Historia común de los españoles, ha sido sometida, por parte de las distintas consejerías de educación autonómicas, a todo tipo de cercenamiento, a orientaciones que distan enormemente de una objetividad riguroso, alejadas de la realidad de los hechos históricos. Varias generaciones de catalanes, han sido,  aleccionadas e instruidas en el desprecio y en el odio a la Nación española, imponiéndose contenidos educativos carentes de veracidad,  verdaderas patrañas pseudohistóricas como incuestionables y fuera de toda discusión. A nadie se le escapa las consecuencias de esta trágica estafa a la verdad y a la razón.

2. El Titulo Octavo  de la Constición.

En mi opinión, es un monumental, error sin paliativos. No pretendo entrar en profundas consideraciones jurídico-constitucionalistas. No poseo formación jurídica para ello, sin embargo la simple lectura de la Constitución nos da suficiente base como para entender que la redacción del Título Octavo es cuando menos, ambigua y poco esclarecedora. Los ciudadanos latinoamericanos que se acerquen a estas páginas, entenderán perfectamente a qué me refiero cuando digo que el Titulo Octavo de la constitución que alude a la organización territorial del Estado, es “un arroz con mango”, en otras palabras, un lío, una confusión, una indefinición, una inconcreción  normativa, que ha tenido consecuencias nefastas para España.

Si trataba de dotar de un armazón territorial coherente, comprensible y asequible al desarrollo institucional territorial, no ha podido ser un mayor fracaso. España se constituye en virtud del Titulo Octavo, en un Estado denominado “de las Autonomías”, que no es federal pero tampoco deja de serlo, que parece unitario pero desde concepciones descentralizadas, según  y como; que pudiera ser semifederal, que otros definen como un  Estado plural etc.

Por si fuera poco, el Titulo Preliminar expresa con absoluta contundencia que la soberanía nacional reside en el Pueblo Español, y afirma rotundamente, la indisoluble unidad  de la Nación española, para a continuación añadir, que garantiza la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran.

En este magma de incongruencias, de enorme dificultad de compresión lógica para el sentido común, se han ido gestando las más abyectas deslealtades, se ha regado tacita a tacita las yerbas venenosas que alimentan la conspiración, el golpe de estado que las autoridades catalanas pretenden materializar el 1-O. En la estructura burocrática y de poder autonómico, se  ha desarrollado como una hidra voraz la corrupción política embridada con la corrupción económica durante lustros, sin que ningún estamento social, jurídico o político, moviera un solo dedo para evitarlo. Es para mi un incognita que no consigo despejar, como es posible que los ciudadanos de a pie no sean capaces de percibir que es, precisamente, el poder político autonómico y su vocación carroñera, el responsable máximo en la reciente crisis económica que hemos padecido y de la que aun no nos hemos recuperado,  y que ha sido el mismo diseño autonómico, el que ha favorecido, tolerado y estimulado el expolio de las arcas públicas, y el empobrecimiento de sus ciudadanos. Madrid, Valencia, Andalucía, etc… pero sobre todo Cataluña, son el ejemplo fehaciente de ello.

3. La desealtad de los partidos nacionales.

Hace más de 40 años que la Constitución esta vigente. Es muy importante señalar que, con todos sus defectos, fue votada y aprobada por la abrumadora mayoría de los españoles, y masivamente en Cataluña, donde lo fue con especial entusiasmo. Cabía esperar, por tanto, un futuro nacional esperanzado y fraternal entre los españoles, una vez cerrado el capítulo de la Dictadura, y superada, no sin esfuerzo,  la Transición. La política nacional ha sido liderada por dos grades partidos de ámbito nacional a ambos lados del espectro político, desde el centro izquierda y el centro derecha y eso podría haber sido garantía de estabilidad y progreso para España, en el contexto de una Europa de las Naciones, avanzando en la Unión y la cohesión.

El terrorismo de ETA, y la calculada ambigüedad del PNV, sin cuya cobertura de facto, la organización terrorista hubiera desaparecido en un breve espacio de tiempo, se encargaron desde el minuto cero de poner jaque a nuestra Democracia. Los disparatados principios doctrinarios de Sabino Arana, su patéticas chorradas acerca de la supremacía de lo vasco frente a lo español, sus enunciados nazis al describir la supuesta identidad vasca, resulta que, en un anacronismo histórico impropio de un país europeo que mira al siglo XXI, han sido asumidos por el PNV y la figura del orate Arana, se ha reivindicado sin que se les caiga la cara de vergüenza a los dirigentes nacionalista, eso si, tras un lavado de cara en sus formulaciones mas disparatadas con el fin, imagino yo, de evitar el escándalo de hacer suya una ideología simple y llanamente, de corte nacionalsocialista. No puedo por menos que recordar en este momento, como insignes, representantes de la política nacionalista durante los años de plomo en el Pais Vasco, a J. Arzalluz y a monseñor Setién, recogedores de las nueces ensangrentadas que cayeron durante lustros del árbol que sacudían  terroristas asesinos vascos de hombres, mujeres y niños españoles. Por desgracia, ambos despreciables personajes vinculados íntimamente con la Iglesia Católica, para deshonra y desconcierto de los católicos.

Durante todo este tiempo hemos escuchado del Partido Socialista y del Partido Popular que la gobernabiliad del país era el prioritario de sus objetivos. Así, las mayorías simples, o por decirlo de otro modo, la debilidad de los partidos nacionales en el Parlamento, ha sido la oportunidad de oro para los partidos nacionalistas (siempre independentistas, no lo olvidemos) para cobrarse el apoyo parlamentaria a precio de competencias, de dudosa legitimidad, pero siempre habitando en el limbo jurídico de la indefinición constitucional. Es preciso puntualizar que la presencia parlamentaria del separatismo, debería haber sido si  no insignificante, si irrelevante, de haber contado con partidos nacionales con  sentido de Estado, pero sobre todo, con conciencia de su responsabilidad histórica. Hoy  estaríamos hablando de cosas muy distintas, si el Partido Popular y el PSOE, hubieran liderado conjuntamente la preservación de la Nación Española, su integridad y su unidad, con el convencimiento de que se trataba de valores no vinculados con un  pasado oscuro y dictatorial, sino como un bien superior que debía y podía enraizarse en la libertad y en la igualdad de todos los ciudadanos, amparados por una Constitución y un Estado democráticos.

Lejos de este planteamiento, ni PP ni PSOE, se tendieron mutuamente la mano para hacer oposición limpia en sus legitimas y necesarias diferentes posiciones respecto de la orientación de la gobernabilidad del país, pero de común  acuerdo en las cuestiones de Estado de las cuales,   ninguna hay de mayor relevancia, que la preservación del estado mismo, y de la Nación en la que se este se sustenta. Por el contrario, ambos partidos alcanzaron los acuerdos de gobernabilidad con  los partidos nacionalistas/independentistas, repartiendo competencias y privilegios en unas componendas vergonzantes, mercadeando en última instancia con la mismísima seguridad existencial de la Nación, dispuestos desmenuzar, a trocear a cambio de pactos de legislatura que les garantizarse mantenerse en el Gobierno, a costa, incluso,  del vaciamiento del Estado. Véase la política llevada a cabo por Zapatero en Cataluña, (por no hablar de los acuerdos con la ETA), anteriormente los acuerdos de Aznar con el megacorrupto presdiente Pujol, o el último intento de aprobación de los presupuestos generales de Rajoy mendigando los cinco votos parlamentarios al PNV, a cambio de la pasta gansa y del control de la política penitenciaria, que de sobra sabe el partido popular tendrá como colofón la puesta en la calle de los asesinos etarras, bajo cualquier presupuesto de oportunidad política para el PNV, azuzado por sus descarriados hijos bilduetarras. Los asesinos y sus complices han decido que después de estar asesinando, extorsionando, secuestrando y torturando en su actividad terrorista que es la hora de pillar cacho, o lo que es lo mismo, poner las posaderas en las poltronas del poder.


4. Los medios de comunicación al servicio del poder autonomico y de la causa secesionista.

Estamos en este punto, ante el más garrafal de los errores de los Gobiernos desde la Transición hasta este momento. La política de comunicación, junto con la cesión de las competencias de educación ha sido la clave de la progresiva desafección a España. 

Vivimos un tiempo en el que la influencia de los medios audiovisuales y de internet es determinante en la estructuración y configuración de las conciencias individuales y colectivas, y el poder autonómico se ha ocupado con muchísimo interés y justo es reconocerlo, con enorme eficacia, de controlar férreamente cada minuto emitido por las ondas o por las televisiones de su comunidad, que son, evidentemente de titularidad publica o, en todo caso, afines. Esto en lo concerniente a los medios de ámbito local. Los medios de carácter nacional, televisiones generalistas y emisoras radio nacional, están sometidas en resumidas cuentas, en su creación, y en su regulación por los diferentes gobiernos. La izquierda ha sido, en este caso, la que ha cortado el  bacalao y de no dejado ni las raspas, ante la pasividad cuando no aquiescencia, de un derecha, empeñada en definirse como de centro, reformista, que es lo mismo que no decir nada con tal de no significarse. De manera que durante lustros se ha dedicado también con una perseverancia encomiable, pero este caso patética y suicida, a dejarse comer el bocadillo por el grandullón macarra del patio, incapaz de construir una alternativa política basada en valores reconocibles, que le dotaran de entidad, y de respetabilidad. Así las cosas, los medios de comunicación, en la abrumadora mayoría de los casos, están en manos de grupos de comunicación controlados por una bollante y multimillonaria izquierda capitalista que sin complejo alguno se sitúa siempre al servicio del mejor postor, y siempre, invariablemente, de uno u otro modo, en contra España.  Solo hay que ver los informativos, tertulias y debates políticos, (y no solo políticos) para constatar la evidencia.

Los puntos mas arriba mencionados, han sido determinantes en mi opinión, para llegar a la compleja situación en la que hoy nos encontramos. Hay momentos especiales, estelares en esta triste historia, como la reunión de Carod Rovira de Ezquerra Republicana con ETA, para pactar la actividad asesina de los terroristas vascos en España pero fuera de Cataluña, o en otro orden de vergüenzas,  el inefable presidente Zapatero proclamando que aceptaría sin decir ni chitón, cualquier resolución del Parlamento de Cataluña, o la sintomática frase de extrema debilidad y estupidez del acomplejado presidente Aznar frente a Pujol, cuando dijo que él hablaba catalán en  la intimidad… (realmente patético el pobre José María), o el masaje en los hombros (asi, como suena) que le procura  Oriol Junqueras a la Vicpresidenta Soraya Saez de Santamaría,   encargada por Rajoy de aplacar por cualquier medio (léase poniendo la pasta de todos los españoles) las ínfulas independistas, es decir del propio Junqueras, al tiempo que éste tomaba posiciones para clavarle hasta el corvejón la estocada definitiva a su Gobierno, pero sobre todo a nuestra Nación. La escena, no tiene precio para provocar la hilaridad. No se puede hacer más el ridículo.

Es este momento parece que el pescado esta todo vendido. Al Gobierno únicamente le queda hacer lo que no tiene mas remedio. El referéndum debe impedirse porque, si bien la consulta a los ciudadanos en Democracia es un ejercicio legítimo y saludable, no todas las consultas pueden ser planteadas; estas son aquellas que son contrarias  la Ley, principio por el que se rige cualquier democracia en cualquier país del Mundo civilizado. El Gobierno no puede autorizar ni pactar esta consulta porque sencillamente no tiene potestad ni competencia  para hacerlo. La soberanía nacional reside en el pueblo español, y es en esa soberanía en la que se asienta la Nación española como patria común e indivisible de todos los españoles. También de los españoles catalanes. Las decisiones sobre la Nación de todos no pueden ni van a estar en manos de una parte, por más violencia y presión que se pretenda o pueda ejercer, desde ningún poder autonómico.

El Gobierno esta obligado a hacer cumplir con la ley, a los ciudadanos de manera individual, a los colectivos, a las instituciones, y a los gobiernos autonómicos. Nadie esta por encima de la Ley en un Estado democrático y de derecho. Hoy mismo la banda terrorista ETA a través de sus asesinos se ha pronunciado a favor de la rebelión secesionista de las autoridades autonómicas catalanas como antesala de la  materialización de su proyecto para Vascongadas y Navarra. La burguesía independentista catalana es alzada en hombros por los asesinos comunistas independentistas vascos. En este simbólico y repugnante maridaje carente de cualquier valor ético y democrático esta atrapada la Nación española.

Ha hablado ETA todavía encapuchada, y la Conferencia Episcopal también se ha pronunciado. Intentando poner una tirita en la profundísima herida que ha ocasionado el clero catalán a la maltrecha Iglesia Católica en España. ETA se pone al frente y la jerarquía de la Iglesia Católica se pone de perfil, que no se vea … que no se note. Con calculada ambigüedad se ha pronunciado monseñor Blázquez a favor de todos, desde una equidistancia, innoble y desleal. Cuando el edificio está en llamas, acuden los obispos con su regadera de juguete para que no se diga que no ha contribuido a apagar el incendio. Que tristeza y que vergüenza. Una vez mas, otra vez...que indignidad¡.

La cuerda se ha tensado al máximo. Hemos llegado al final de un lento proceso de vaciamiento del Estado. No tengo ni idea de que será lo que  nos deparará el futuro.  Si creo  que después de lo que ahora suceda nada volverá a ser igual, y pienso que ello no tiene porque ser negativo forzsamente. Quizá tengamos que volver a dotar al Estado, de proyectos de futuro compartido; a contar nuestra Historia común a nuestros niños en las escuelas y a nuestros jóvenes en las Universidades desde la verdad iluminada por las brillantísimas luces que nos alumbran y no únicamente desde las sombras que oscurecen nuestro pasado y nuestro presente, como hacen las grandes naciones en el Mundo. Quizá, llegado el momento de la verdad, el camino a recorrer en las distintas regiones de España no sea el de los privilegios, las desigualdades y los conciertos y cupos económicos injustos e insolidarios,  amparados en supuestos derechos feudales, sino el camino de la reconstrucción de una nación de ciudadanos libres e iguales en todo su territorio. Quizá haya que rebelarse y abandonar todo aquello que nos somete impunemente al insulto, a la humillación y que nos destruye, haciendo respetar de una vez por todas y a todos, territorios y personas,  los símbolos que representan a nuestra Patria. Quizá haya llegado el momento de respirar hondo, mirar al futuro y soltar lastre. Si, quizá debamos plantearnos, todos, desde nuestra Soberanía compartida, no tanto el derecho a que algunos nos abandonen, sino  el derecho que nos asiste a decidir que no deseamos compartir el camino con aquellos que nos desprecian y nos hieren. Quizá deberíamos reflexionar sobre el derecho a independizarse…de España y que se vayan, los que se tengan que ir, pero que lo hagan con lo puesto. y que dejen las llaves de nuestra casa al salir. En todo caso, estas cuestiones, y cualesquiera otras que afecten a la soberanía de la Nación española, están en manos de los únicos depositarios de la misma: los españoles. No tengamos miedo, quizá nos encontremos ante el comienzo de un proyecto nacional verdaderamente ilusionante de ciudadanos libres e iguales.

Nosotros, todos los españoles somos Nación, y nosotros, solo NOSOTROS decidimos,